Edición Nº 1754


 

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    ARTICULO

    9 de enero de 2003

    El Regreso del Che
    Se graba en el Perú "Diarios de Motocicleta", el paso de Ernesto Guevara por el país en el que se volvió marxista.

    Imberbe Che Guevara, cuando iniciaba sus viajes en moto por América Latina. Era lo que hoy llamaríamos un "mochilero".Der.: El joven actor mexicano, Gael García ("Amores Perros"), interpretará al Che Guevara.

    "Conservemos entonces la mirada insepulta de aquellos que supieron/ caer/ y no han caído".
    César Calvo.

    RECOMENDADOS por un médico cusqueño, una noche del verano de 1952 aparece en Breña el joven argentino Ernesto Guevara y su amigo uruguayo Alberto Granados. El doctor Pesce abre la puerta y los hace sentar. Era la hora de la cena. La señora Schereiber, esposa del doctor, saca un bowl de tallarines para que los invitados se sirvan. Guevara, el primero, coge la fuente y, como quien no se entera del asunto, se lo empieza a comer como si aquel fuera su plato. Cuando se da cuenta del error estallan las risas y la señora se apresura en mandar a comprar más pasta para los hambrientos comensales. Así se gestaría el adoctrinamiento del icono revolucionario por excelencia de Latinoamérica.

    El Che Guevara inicia su peregrinaje por América Latina en Argentina. Acabará en EE.UU. Sin embargo, la gestación de su carácter revolucionario se incendia en Sudamérica. La explotación en las minas de cobre chilenas y los leprosorios en los que habitó en Perú, el contacto directo con la infrarrealidad hecha costumbre inflaman su espíritu causando una sentida sensibilización. Sin embargo, la indignación por sí sola llega apenas a pataleta o grito cerrado. Es necesaria la canalización del desencanto para gestar a un líder poderoso. Así, entra a tallar el doctor Hugo Pesce, una eminencia en la lepra, además de intelectual, escritor y humanista.

     
    Izquierda, el Che en Machu Picchu en 1952. Tenía 23 años. Walter Sallés (al lado), se encuentra grabando actualmente en Iquitos. La producción, a manos de Redford, se basa en los propios apuntes del revolucionario.

    Pesce, fundó en Italia, donde realizó sus estudios, el Partido Social Cristiano, y en Perú, a su regreso, junto a Mariátegui, el Partido Comunista. Su carácter noctámbulo, dado a la tertulia, permitió que el joven Che articulara la base de sus ideas comunistas, las cuales carecía como sistema, al punto que Pesce lo llamara: "el joven de formación sindicalista". Éste, además de introducirlo a la doctrina marxista, le proveyó de casa y comida en el Hospital de la Portada de Guía, hoy semiabandonado. Pero en ningún momento se trató de un acto proselitista. Se trató, de acuerdo al hijo, el arquitecto Tito Pesce, del intercambio de experiencias entre un intelectual comunista con lo que ahora sería un "mochilero", lleno, eso sí, de crudas estampas de la miseria continental.

    Aquel encuentro caló tanto en la conducta de Guevara que éste, en la dedicatoria que le hiciera de su libro "La Guerra de Guerrillas", escribió: "Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines más armoniosos con las necesidades de América".

    Probablemente ésta sea una de las características del comunismo compartido por ambos. Uno signado no por la furia terrorista o el senderismo genocida, sino por la propuesta humanista, el romanticismo como apuesta de vida y el idealismo como línea de conducta. No se trataba de matar al enemigo, sino de cambiar el país. El doctor Pesce, en esa tendencia, fue galardonado después de su muerte, en 1969, con el Premio Mundial Juliot Curie a la Paz.

     
    Gustavo Bueno representará al doctor Hugo Pesce, su mentor ideológico. A la derecha, Pesce en Checoslovaquia, en 1960.

    El Che, posteriormente, viajaría a la colonia de San Pablo de leprosos, cerca de Leticia, en la frontera peruana con Colombia. Ahí fue alojado por el doctor Bressani por recomendación de Pesce, para luego viajar en una balsa construida por los enfermos, la Mambo Tango, hacia el norte. El Che dedicó estas palabras a Bressani, quien se tomó la molestia de celebrarle su vigésimo cuarto cumpleaños:

    "...Dentro de pocos días dejaremos el territorio peruano, y por ello estas palabras toman la significación secundaria de una despedida, en la cual pongo todo mi empeño en expresar nuestro reconocimiento a todo el pueblo de este país, que en forma ininterrumpida nos ha colmado de agasajos, desde nuestra entrada por Tacna. Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por el Perú y por América unida".

    Esta gesta notable en nada se parece al gorilismo autoritario y seudodemocrático del contemporáneo Hugo Chávez. Se encuentra más en las orillas del sueño panamericano, como lo viera Mario Vargas Llosa, antes de su conversión liberal, en CARETAS 378: "Hay una idea clave en la vida y en el pensamiento del Che: la unidad latinoamericana. Esta idea, que acosó a Bolívar, que tuvo en Martí a un lúcido teórico, aparece en el Diario como el supuesto primordial sobre el que ha sido construido el proyecto revolucionario del Che". Y es aquí, en la rara conjunción de sentimiento, pensamiento y acción, que el Che Guevara se formula como un personaje seductor, logrando ser despolitizado y resemantizado en tribus tan dispersas como las barras bravas o las masas consumistas norteamericanas que lo digieren con el logo de Nike.

    Unos años después del encuentro, cuando los periódicos consignaron que Ernesto Che Guevara era nombrado ministro de Economía de la revolución cubana, el doctor Hugo Pesce atisbó una ligera sonrisa. Y en privado, comentó a su hijo: "la semilla ha prendido". (Jerónimo Pimentel).


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