Edición Nº 1748


 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Artes y Ensartes
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    21 de noviembre de 2002

    Crímenes Y Archivos
    El capturado Martin Rivas niega los crímenes del Grupo Colina y prepara una inaudita estrategia de defensa.

    Llegó sano y salvo para ser fichado en la carceleta, una suerte que no tuvieron las víctimas de Barrios Altos.

    ENTRE todos los vicios posibles, Santiago Martin Rivas pasó sus últimos días suelto ahogándose en Coca Cola. Además de los vasos vacíos, el desorden del departamento se subrayaba con carpetas de gruesos títulos a plumón: Alejandro Toledo, Zaraí, Comandos, Perú Posible. En otra se leía S.M.R., sus iniciales. Dos computadoras portátiles -una vieja IBM, otra compatible-, una pila de libros y ropa amontonada disponían el vendaval que parecía haber puesto el lugar patas arriba.

    Ese lunes 17, los nervios de acero de los últimos días estaban por fin rotos. El periodista Umberto Jara advirtió que el Toyota negro que Martin Rivas observaba desde una rendija en la cocina lo estaba transtornando.

    A las diez de la mañana, una llamada de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digemin) ingresó al despacho de la fiscal Ana Cecilia Magallanes. Un seguimiento iniciado en abril permitió establecer que el departamento 402 de la calle Comandante Moore 292, San Miguel, alojaba una tremenda sorpresa. La jueza anticorrupción Jimena Cayo acogió de inmediato el pedido formalizado por Magallanes y ordenó el descerraje del inmueble.

    Los efectivos de la Digemin llamaron a la puerta a la 1 y 13 de la tarde. Esta se abrió diez minutos más tarde y no hubo disparos. Habían dado con el jefe del grupo paramilitar Colina, perpetrador de los más repudiables crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen de Alberto Fujimori. Recién entonces se notificó del operativo a la Policía Judicial, que suele ser avisada momentos antes. A uno de los oficiales que lo trasladó a los juzgados anticorrupción, le llamó la atención el mutismo de Martin Rivas. "Estaba desencajado", le dijo a CARETAS. "No quiso contestar nada y se notaba que tampoco podía creer lo que ocurría". Mientras lo bajaban en trompo por las escaleras, apenas alcanzó a lamentarse porque "no me dejaron bañarme".

     

    V íctimas de Barrios Altos.(derecha) Hacía los seguimientos de temas con recortes de prensa. Tenía clasificados el caso Zaraí y la política externa.

    CAMINO A LA PERDICION

    Desde principios del año pasado, la prensa del norte del país alertó de su presencia en zonas cercanas a Trujillo. Entre marzo y junio del 2001 fueron frecuentes las noticias sobre su "inminente" captura. Se barajaron como posibles guaridas viviendas de sus familiares en las urbanizaciones de Palermo y Rázuri, dentro de la misma ciudad de Trujillo. También se mencionaron los distritos de Florencia de Mora y Lucma, lugar de su nacimiento. Los móviles más mencionados para que seleccionara uno u otro lugar fueron la existencia de una amante y el interés que Martín Rivas tenía por acompañar a un pariente que sufría de cáncer terminal.

    En mayo de ese mismo año, el mayor retirado le ofreció una entrevista al periodista Gilberto Hume. Entonces, reconoció su responsabilidad en las masacres de la Cantuta y Barrios Altos, pero negó haber asesinado a su ex pareja, la agente del Servicio de Inteligencia del Ejército, Mariella Barreto. Acusó a Vladimiro Montesinos de urdir un plan para desaparecerlo y señaló a Fujimori como quien lo culpó del crimen de Barreto.

    En marzo del presente año, Martin Rivas le hizo llegar un pedido a la jueza anticorrupción Victoria Sánchez. Allí le solicitó que archive la instrucción en su contra por La Cantuta y Barrios Altos: una clara contradicción a lo sostenido en la entrevista concedida a Hume. Sus señales erráticas fueron desde entonces marca de fábrica. A comienzos de abril se extendió el rumor de su matrimonio en Trujillo con Rosa Suppo Medina, hija de un integrante de Colina encarcelado. La supuesta novia confirmó las nupcias y mostraba orgullosa su aro matrimonial, al tiempo que invocaba respeto a su vida privada y se presentaba como abogada defensora del marido. A los pocos días, el Ministerio Público confirmó que no existían documentos que acreditaran enlace alguno. En una carta, Martin Rivas negó siquiera conocer a Suppo.

     

    Jueza Cayo tiene en sus manos el caso Yauri. Der.: Documentos que le entregó a Jara justifican métodos salvajes.

    Mientras tanto, la pista para encontrarlo subía a las alturas de La Libertad. Información manejada por la Policía de la región detallaba que se movía entre los distritos de Cascas y Sayapullo. Notas de prensa mencionaron un operativo policial en el que un Martin Rivas con barba crecida y disfraz de campesino huía a último momento luego de bailar en el bautizo de un familiar. El jefe de la Tercera Región Policial, general José Salcedo, adujo que contaba con muy escasos recursos para perseguir al prófugo.

    ¿Cómo entonces, luego de tan folclóricas escaramuzas, termina siendo descubierto en Lima? Existían cada vez más indicios de su presencia, al menos ocasional, en la capital. Insólitamente, ya en abril Martin Rivas había gestionado un DNI con domicilio en San Juan de Miraflores. De ese modo, quedó con dos documentos de identidad válidos: ese y el que usaba antiguamente, con domicilio en Yungay, Ancash. Desde entonces, el general PNP (r) Juan Zárate, director de la Digemin, no lo sacó de su mira.

    El 19 de julio, el fiscal anticorrupción Richard Saavedra encabezó la intervención del departamento 302, ubicado en la avenida Sucre 323, Pueblo Libre. Era una anterior propiedad del jefe de Colina y su hermana, Nelly Esther Martin. Allí se encontraron 74 vídeos -entre los que se incluyen películas comerciales y grabaciones de entrevistas como la que en 1995 le hizo el periodista Guido Lombardi a Martin Rivas- y decenas de audios.

    En la primera semana de noviembre, un reportaje del programa Contrapunto aseveró que Martin Rivas cobraba puntualmente su pensión como militar retirado, al menos entre diciembre del 2001 y mayo del 2002. Estas transacciones se realizaron en cajeros del Banco de Comercio en Miraflores, Lampa y la Avenida Arequipa. Aurelio Loret de Mola, ministro de Defensa, argumentó que la pensión no podía abolirse mientras no fuera condenado por el fuero civil.

    En otra torpe provocación, Martin Rivas envió a los medios de prensa una carta en la que defendía su derecho a percibir los S/1,556 mensuales. Seguir a Mercedes, otra hermana de Martin Rivas, permitió conocer a Milagros Malpica (31), una abogada trujillana que le facilitó el departamento durante los últimos días y viajó a Trujillo el fin de semana pasado. El ministro Gino Costa anunció que Martín Rivas estaba a punto de caer y muy pocos le tomaron la palabra.

     

    Umberto Jara afirma que siempre se reunió con Martin Rivas en Lima. Der.: La vigilancia se realizó durante la última semana.

    EL PAPEL DE JARA

    Umberto Jara es un hombre de prensa relacionado con el gobierno de Fujimori desde que guardó explícito silencio durante el autogolpe de 1992 (CARETAS lo incluyó en una poco halagüeña galería. Ver "No Olvidemos Estos Rostros II", edición 1207). Su trayectoria ha sido exhaustivamente repasada esta semana y fue lógico que su presencia en el departamento de San Miguel constituyera la gran sorpresa de la captura. Argumenta que estaba allí en el desarrollo de una investigación que desembocaría en la publicación de un libro. A su favor tiene audios de conversaciones con Martin Rivas y documentos que dice él le entregó (ver fascímil). Del mismo modo, la fiscal Ana Cecilia Magallanes no ha encontrado indicios de encubrimiento en su conducta. Sin embargo, al ser interrogado por CARETAS, Jara reconoció que el ex Colina lo buscó a él y no al revés, lo que da una idea de la confianza que Martin Rivas podía tenerle. Jara declinó proporcionar el número exacto de sus reuniones, pero aceptó que el sábado 15 también se encontró con su entrevistado.

    "Martin Rivas es una persona muy politizada y diseña escenarios que se pueden proyectar en el futuro", dice Jara sobre los archivos temáticos que éste mantiene con recortes de prensa. "Sostiene que sus criterios nunca fueron difundidos y siempre se sometieron al mandato castrense del silencio". El periodista afirma que con su investigación quiere contribuir a descubrir la responsabilidad de las altas esferas sobre violaciones contra los Derechos Humanos. "Martin Rivas no se refiere a sí mismo, sino que habla en plural. Dice que nadie se pregunta cómo en una institución jerarquizada un simple mayor como él iba a movilizar tantos recursos". ¿Iniciativa para establecer responsabilidades puntuales o estrategia para justificar barbaridades? A juzgar por su conducta, Martin Rivas busca lo segundo.

    Trascendió que su estadía en la Carceleta del Poder Judicial -diez días de incomunicación- puede prolongarse debido a su poca disposición. El martes 19, la jueza Cayo y la fiscal Magallanes soportaron la locuacidad y el gusto por el análisis de Martin Rivas, pero también le escucharon negar toda responsabilidad en los asesinatos que le atribuyen. La instructiva correspondió al proceso por la muerte en 1992 del periodista Pedro Yauri en Huacho. Ese es el segundo caso judicializado en su contra. El otro es el de la matanza de Barrios Altos, seguido en el despacho de la jueza Sánchez.

     

    Raida Cóndor, madre de uno de los muertos de La Cantuta e incansable perseguidora de Martin Rivas, está entre las tres mujeres que serán reconocidas el viernes 22 por Amnistía Internacional. Der.: Pistola belga de Martin no se disparó esta vez.

    El interrogatorio se inició con Ethel Villanueva, abogada de oficio. Pero durante ella se acercó Edmundo Malpica Odiaga, quien se acreditó como abogado particular del procesado. Está registrado en el CAL y posee una oficina en la avenida Venezuela. Malpica llegó esa misma mañana procedente de Trujillo y asegura conocer a su representado desde niño. María Risco, su esposa, fue profesora de Martin durante la primaria y una de las hermanas del inculpado fue compañera de estudios del abogado. Cuando CARETAS le preguntó a Malpica si era familiar directo de Milagros Malpica, la última compañera de Martin arrestada el lunes en Trujillo, el abogado dijo: "No estoy obligado a responder".

    Martin Rivas negó su participación y se limitó a reconocer que durante la década pasada realizó trabajos de análisis sobre la problemática senderista. Los operativos en los que participó, refirió, fueron puntuales y convocados por su comando. Como tapando el Sol con el dedo, negó una vez más la existencia de Colina. "Los destacamentos de inteligencia operativa -señaló- no tienen nombre establecido por ser clandestinos". Esta versión, muy similar a la que le proporcionó a Jara, fue desechada por las autoridades luego que el 11 de abril pasado se encontraran en los archivos del ex Servicio de Inteligencia Nacional cientos de documentos reservados con la rúbrica del mayor Martin Rivas como jefe del "Desto Colina". También se hallaron oficios sobre el traslado de los integrantes del escuadrón asesino, firmados y sellados por el ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, general (r) Juan Rivero Lazo (CARETAS 1725).

    Con la misma conveniente ceguera, Martin Rivas querrá negar la existencia de la matanza de los campesinos del Santa, el asesinato del dirigente sindical Pedro Huillca y las desapariciones en el Cusco. A lo sumo, serán para él "bajas de guerra". Pero las vidas que se llevó de encuentro eran mucho más reales que el análisis que balbucea hoy. (Enrique Chávez-Paola Miranda)

     

    Debajo de la cama se halló ropa de mujer, probablemente de Milagros Malpica. Además, había dos laptops, VHS y algunos vídeos cuyo contenido no ha sido revelado.

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Común | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal