Edición Nº 1744


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    ARTICULO

    25 de octubre de 2002

    La Firma ESPERADA
    Alejandro Toledo reconoció a Zaraí como hija y la vuelta de página parece inminente. Entretelones de una conciliación.

    Jueves 17, al filo de la medianoche.
    Alejandro Toledo firma las cláusulas del acuerdo en presencia de monseñor Luis Bambarén, el abogado Nelson Ramírez y la notaria Cecilia Hidalgo en la biblioteca parroquial de la Iglesia de Fátima. Der.:
    Madre e hija en campaña. Finalmente lograron su cometido.

    UNA camioneta policial estacionada día y noche en la puerta de su casa es el signo elocuente de que Zaraí Toledo ha sido finalmente reconocida por su padre.

    No es el único cambio que experimentará la adolescente, pero sí el más evidente. Desde el jueves 17, al filo de la medianoche, es legalmente hija del Presidente Alejandro Toledo y, de ahora en adelante, será tratada y resguardada como tal.

    Por fin, como exigían diversos sectores de la vida social y política del país, Toledo dio el paso necesario para voltear una página que amenazaba la gobernabilidad del país. Y salvo los excesos melodramáticos de su mensaje al país -que un grueso sector de la opinión pública sintió poco sincero-, tanto él como Lucrecia Orozco se comportaron a la altura de lo esperado.

    A partir de entonces, cada testigo y protagonista expuso su versión ante la prensa. Están Zaraí, su madre, Monseñor Luis Bambarén, el tío Luis Orozco y hasta el abogado de Toledo, César Almeida, quienes han contado -detalles más, detalles menos- el itinerario de lo acontecido la semana que pasó. CARETAS ha reconstruido algunos de los pasajes claves en las tratativas que condujeron a que Toledo y la hija que ha ganado hagan las paces.

    Y el material gráfico que atestigua el hecho -completamente inédito- y que aparece en estas páginas pone en evidencia que, una vez superada la tensión inicial, ambas partes se condujeron con la tranquilidad de saber que habían obrado inteligentemente.

    La propia Eliane Karp demostraría el miércoles 23, ante las preguntas de los periodistas, que estaba satisfecha con el proceder del Presidente al reconocer a Zaraí. "A nivel sentimental, político y social estoy con él, para el bien del país, para que haya orden y con el fin de que todos miremos adelante".

    Atrás quedaba un debate político -desatado al conocerse que el vocal Silva Vallejo había visitado al Presidente en su domicilio- que pudo amenazar la estabilidad del régimen.

    Pero tampoco se crea que el reconocimiento de Zaraí, premiado por la población con un repunte de la popularidad presidencial en las encuestas, es una "patente de corso" para caer en triunfalismo. Mal harían los ayayeros si aconsejan el disfuerzo.

     

    Zaraí, a los ocho años, en instantánea familiar. Esta vez salió de un largo túnel y en el esfuerzo resultó también favorecido el Presidente Toledo.

    LOS PRIMEROS CONTACTOS

    Pese al escándalo suscitado por el affaire Silva Vallejo, CARETAS ha recogido indicios de que la decisión de reconocer a Zaraí había venido siendo estudiada por Toledo desde hacía un mes antes.

    Así, allegados al abogado Nelson Ramírez aseguran que fue contactado por el Jefe de Estado a mediados de septiembre para que analice las distintas vías de solución extrajudicial -y negociables con la otra parte- para arribar a un acuerdo. Igualmente, el 3 de octubre Toledo aprovechó un viaje a Uchuraccay para pedirle a su amigo Samuel Dyer -empresario y ex dirigente de PP- que lo acompañe.

    ¿Qué tenía que hacer el industrial pesquero en las serranías de Ayacucho? Según nuestras fuentes, mucho. Toledo quería encomendarle un encargo bastante delicado: abrir un canal de comunicación con la familia Orozco para llegar a una solución lo antes posible.

    Dyer es muy conocido y respetado en Piura, donde funciona COPEInca, su empresa. Se dice también que es un viejo conocido de una de las mejores amigas de Lucrecia Orozco,la cual ayudó a establecer el primer contacto.

    Dyer no es el único personaje de esta historia que estuvo en Uchuraccay ese día. Monseñor Luis Bambarén también acompañó al Jefe de Estado. Durante el vuelo, Toledo les confesó que meditaba el reconocimiento de Zaraí.

    Las gestiones siguieron un cauteloso ritmo. Así, el 11 de octubre se hizo el primer contacto telefónico entre Lucrecia y Dyer. Como ha reconocido la propia madre de Zaraí, un amigo del Presidente la llamó para comunicarle que Toledo deseaba "llegar a un acuerdo con el fin de evitar la prueba del ADN". Lucrecia aceptó conversar para definir los términos.

    Al día siguiente, el Jefe de Estado voló a Chimbote para tomar juramento a los miembros de la Comisión de Reestructuración de la Caja del Pescador. Una misión prescindible, pero que le servía de coartada para comunicarle a Monseñor Bambarén que se habían iniciado las primeras conversaciones con los Orozco.

    Toledo oró en el templo construido por Bambarén. Al parecer, lenta pero decisivamente se iban despejando sus dudas.

     

    Monseñor Bambarén (nótese las estampas del Señor de los Milagros que regalará luego a Toledo y Zaraí) y los presentes siguieron todos los detalles. Der.: Toledo y Bambarén en Chimbote, el sábado 12. Al día siguiente estallaría el misil Silva Vallejo.

    EL TRAMO FINAL

    El domingo 13, todo estuvo muy cerca de irse por la borda. Silva Vallejo admitió que se había reunido con Toledo en Camacho y la tormenta política desató rayos y truenos (CARETAS 1744).

    Había que apresurar los plazos y esa misma noche el teléfono de los Orozco volvió a sonar. Dyer pedía una reunión urgente en Lima para pasar a las tratativas del reconocimiento. Lucrecia designó a su hermano Luis y al abogado José Neyra como sus representantes. Ambos llegaron a Lima el martes 15 y de inmediato se reunieron con los adelantados del Mandatario.

    Paralelamente, un personaje hizo su aparición en Palacio. Diversas versiones señalan que Fernando Olivera aprovechó el momento para enfatizar a Toledo que debía actuar con prontitud. Para Popy, la declaración de Silva Vallejo formaba parte de una maniobra del Partido Aprista para sacarlo de la Presidencia. Hay quienes dicen que esto preocupó al Jefe de Estado, pero no faltaron quienes poco a poco desmontaron el cálculo de Olivera.

    A la cita asistieron los abogados Nelson Ramírez y César Almeyda, presidente de Indecopi y asesor jurídico de Toledo. El tiempo era el peor aliado, la presión de la opinión pública iba en aumento y así se llegó a la mañana del jueves 17.

    Ese día, la negociación final se inició hacia las 8.30 a.m. Cerca del mediodía lo principal estaba acordado y es en tonces que Orozco y Neira piden un cuarto intermedio para llamar a Piura y comunicar la buena nueva. Al regresar a la mesa piden cortesmente que Almeida se retire (todo indica que Lucrecia identifica al letrado con algunas maniobras judiciales del pasado, y maliciaba su presencia). Y Almeida se fue sin chistar.

    Lo central, ya estaba acordado. Dos días antes, Toledo había recibido en Palacio a Monseñor Bambarén, quien le leyó y entregó una carta en la que -urgido ante la crisis que día tras día ganaba cuerpo- le pedía que reconociera a Zaraí.

    Se dice que este documento jugó un papel clave para que los abogados superaran sus diferencias.

     

    Eliane: dijo lo que tenía que decir.

    LA FIRMA (Y LA SONRISA)

    Una vez comunicado el acuerdo, Zaraí y su madre volaron a Lima. Al llegar fueron recogidas en la pista misma de aterizaje por una camioneta de Dyer, con quien se encuentran en el Hotel El Polo. Allí ambas se alistan para la esperada cita.

    A las 10:30 ingresan a la Iglesia Virgen de Fátima. Allí las esperaban Monseñor Bambarén, los abogados de ambas partes, la notaria Cecilia Hidalgo y los pocos testigos que acompañaban al Presidente Toledo.

    "Buenas noches Lucrecia", dijo Toledo mientras le extendía la mano. "Buenas noches Alejandro", correspondió ella. Luego, Zaraí y su padre conversaron alrededor de una hora. Al final, rezaron con Monseñor Bambarén y se dirigieron a la biblioteca de la residencia parroquial para la firma de los documentos.

    Al final, la despedida fue cordial entre ambas partes y padre e hija quedaron en reunirse próximamente. Luego vendría la cobertura mediática en torno a los protagonistas de un drama que ha tenido, al menos por el momento, final feliz.

    En Palacio aseguran que el departamento ofrecido por Toledo a Zaraí será adquirido en Lima, para facilitar los futuros encuentros entre padre e hija. Hay sin duda el propósito de reconstruir una relación y nunca es tarde para ello. Eso sí, y como para seguir llevando la fiesta en paz, ahora que pasó lo más difícil sería bueno que la inteligente y locuaz Zaraí se prodigue menos ante cámaras y más al estudio.

     


    En la Cuerda Floja
    El vocal Silva se compara con Kissinger pero está a punto de perder su carrera.

     

    El vocal no es fijón ni memorioso, pero recuerda visita de Olivera de hace 14 meses.

    EL doctor José Silva Vallejo, vocal de la Corte Suprema, dice no haberse dado cuenta de si Jorge "Coqui" Toledo y Avi Dan Don, jefe de seguridad del presidente Alejandro Toledo, estuvieron presentes cuando él se entrevistó con el Primer Mandatario. El diario La República había mencionado la presencia de esos dos testigos.

    La explicación de Silva es digna de grabarse en mármoles:

    -"Ni lo afirmo, ni lo niego, porque no fui a ver otras caras. Además, mi manera de ser es que soy poco fijado en caras y entornos".

    Sin embargo, en la misma ocasión, ante la Comisión de Justicia del Congreso, demostró una memoria -o falta de memoria- memorable:

    -"Al señor Olivera no lo he tratado en absoluto. Hemos conversado con el señor Olivera cuando ha ido al Poder Judicial el Día del Juez" (agosto de 2001, hace 14 meses, ver foto).

    Entretanto, el Consejo Nacional de la Magistratura le ha abierto investigación, cuyo final puede ser la destitución o la suspensión. El único inconveniente es que dicho Consejo es presidido por Ricardo La Hoz, que ejerció el cargo de director académico de la Facultad de Derecho en los días en que el decano era el Dr. Silva Vallejo, nombrado a dedo por la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marcos. Cabe precisar que el director académico es, funcionalmente, la mano derecha de un decano.

    La intervención de Silva Vallejo en el Congreso contiene pasajes como éstos:v -"Este es un caso trascendental. Yo estoy seguro de que será analizado en las universidades del mundo".

    -"No es inmodestia confesar que en cuanto el señor Presidente de la República, en su mensaje del pasado viernes, ha expresado su agradecimiento a quienes con sus opiniones y consejos facilitaron su decisión, de modo implícito me siento incluido..." (Y esto que sólo habló 15 minutos -versión oficial- con el Presidente).

    El vocal se siente el padre de la criatura, en el arreglo final del caso Zaraí. Pero a lo mejor el mérito real corresponde al periodista Andiolo Zevallos, vinculado al régimen de Alberto Fujimori como hombre de prensa del Poder Judicial y más tarde enganchado al movimiento de Toledo. ¿Cómo supo ese hombre de prensa del supuesto afán conciliador del vocal?

    Difícil será obtener una respuesta coherente de un jurista capaz de decir esto que dijo en el Congreso: "No hagamos cosas, señor Presidente, de que más tarde el pueblo del Perú que en estos momentos busca trabajo, busca generación de empleo, busca bienestar, comenzamos a desestabilizarnos". Este es el hombre que aspiraba a presidente de la Corte Suprema.


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