Edición Nº 1741


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    ARTICULO

    3 de octubre de 2002

    Aquí Hay DATO Encerrado
    Montesinos se negó a declarar ante los magistrados de la Corte Suprema que juzgan a Agustín Mantilla. ¿Quiere ayudar o hundir al ex ministro aprista?

    EL sábado 26 de mayo de 2001, en sesión de la Comisión del Congreso que entonces investigaba a Vladimiro Montesinos, David Waisman reveló que los hermanos Agustín y Jorge Mantilla habían movilizado US$ 2'562,232 gracias a aportes de origen desconocido. Primer misterio.

    Waisman presidía la Comisión mencionada. En ese momento, el escándalo Mantilla giraba en torno a los 30 mil dólares que recibió de Montesinos para la campaña electoral del Apra, sin que su partido lo supiera, según Mantilla ha sostenido con obstinación. Quizás por eso el tema de los grandes fondos depositados por los hermanos Mantilla en el Unión Bank of Swiss (UBS) quedó en suspenso.

    En los últimos días, el ex ministro del Interior del gobierno de Alan García ha afirmado que el dinero aquel provenía de "donaciones de carácter político de partidos y amigos del exterior". ¿Cuáles fueron esas instituciones y personas? ¿Eran para el Apra o para los hermanos Mantilla? Segundo misterio.

    Tercer misterio: los fondos se disiparon con el mismo carácter furtivo con que se depositaron. ¿Adónde fueron a parar?

    Las sospechas de Waisman sobre los fondos surgieron de un informe acerca de Actividades Sospechosas emitido por el UBS, filial de Miami. El banco daba cuenta de que a esas alturas los fondos colocados a nombre de los Mantilla ya no existían: una cuenta había sido cerrada en marzo de 2000 y la otra estaba en camino de serlo.

     

    Con su abogado Francisco Boza en la Base Naval. Al lado, Sudit: que llevó a Mantilla donde Montesinos. Niega haber pagado "comisiones" a aquél.

    CUENTOS Y CUENTAS

    Dos fueron las cuentas cifradas que reveló Waisman y que ahora debieran dar lugar a un nuevo juicio, al margen del que ya está en marcha por los treinta mil dólares de Montesinos. Una cuenta estaba a nombre de Agustín y Jorge Mantilla, con la clave Nº 101-WT-984221. La segunda cuenta era la Nº 101-WT-985899-00, depositada a nombre de Jorge Mantilla y de su esposa Lelis Marta Salermo. La titularidad de las cuentas correspondía a empresas registradas en las Islas Vírgenes como Killarney Management Ltd. y Dunmore Management Inc. Se abrieron el 26 de diciembre de 1990 y el 14 de enero de 1991, respectivamente, con depósito inicial de US$ 300 mil cada una.

    Aquí comienzan los enredos. Resulta que la cuenta Killarney se giró desde el Israel Discount Bank. Y, oh sorpresa, el negociante de armas Tzvi Sudit, con negocios en el Perú desde el gobierno militar y también bajo Alan García, es cliente del Unión Bank of Swiss (UBS) desde 1989. En éste abrió Sudit, en 1992, una cuenta con US$ 850,000. Sus fondos eran transferidos desde el Israel Discount Bank, desde el cual se giraron los fondos para los Mantilla. Coincidencia que no dice nada en sí, pero levanta sospechas.

    Entre noviembre de 1992 y abril de 1995 se realizaron seis operaciones de débito en la cuenta de Killarney, remitiéndose fondos al Mega Bank en la modalidad de pagos swift (rápidos). Tras el autogolpe de Fujimori el 5 de abril de 1992, Mantilla fue extraído de su domicilio y luego acusado de tenencia ilegal de armas. Se le reconoce el coraje de no haber huido y de haberse sometido a la justicia. Estuvo recluido en el Hospital de Policía durante quince meses.

    Cuando los Mantilla abrieron, en enero de 1991, la cuenta del Dunmore Management, en la agencia del UBS en Miami, informaron al banco que "operaban un servicio de minibuses y eran propietarios de una empresa de seguridad", actividades que hasta ahora habían permanecido en el misterio.

    Con el tiempo, las cuentas se abultaron hasta llegar a más de dos millones y medio de dólares. Hasta abril de 1995, cuando Mantilla ya estaba en libertad, se realizaron numerosos débitos, incluidos veintiún pagos swift "hacia beneficiarios desconocidos". O sea que Mantilla es un hombre de buena y mala suerte a la vez. El dinero le llega no se sabe exactamente de dónde y se le desvanece no se sabe con qué destino.

    Hay coincidencias alarmantes. Justo cuando la cuenta Killarney fue cerrada, en marzo de 2000, transfiriendo un saldo de US$ 139,902 a la otra cuenta, la Dunmore, Mantilla, entonces jefe de la campaña electoral del Apra, recibía -el 13 de marzo de ese año- los US$ 30,000 de Montesinos.

    Aquí surge un cuarto misterio. ¿Por qué necesitaba Agustín Mantilla hacer el papel de menesteroso y pedirle ayuda a Montesinos para la campaña aprista? ¿Acaso no tenía aún en la cuenta Dunmore algunos cientos de miles de dólares?

     

    Mantilla en 1986 en el Huallaga. Era entonces viceministro del Interior. Derecha, recibiendo US$ 30 mil de Montesinos en febrero de 2001.

    PUÑALADA TRAPERA

    La revelación de ese "aporte" montesinista ocurrió en los días en que Alan acababa de retornar, el 27 de enero de 2001, al Perú. El vídeo Montesinos-Mantilla se exhibió el 5 de febrero. Eso enfureció a García, el hombre que había sacado de la nada a Mantilla. "¡Es una puñalada por la espalda!", exclamó.

    En realidad, Mantilla había dado en los últimos tramos del fujimorato señales de debilidad. En octubre de 1998, viajó con Fujimori al Portugal, sin permiso de su partido. El 20 de julio de 1999 declaró que si Fujimori le ofrecía el cargo de ministro del Interior, él aceptaría.

    POLEMICO SUDIT

    El diario La República publicó este sábado una información de acuerdo a la cual el negociante de armas Tzvi Sudit había reconocido ante el juez anticorrupción Saúl Peña haber pagado millonarias comisiones a los Mantilla. Por su parte, Eduardo Iberico, abogado de Sudit, negó que su cliente hubiera coimeado al ex ministro del Interior y a su hermano Jorge, que fungía de secretario del ministerio. "Sudit acudirá a decir su verdad: que no le pagó comisiones a Mantilla", declaró a CARETAS. "Eso", agregó, "ni siquiera fue tema del interrogatorio durante la diligencia en el marco del convenio de colaboración eficaz".

    En realidad, el tema de las cuentas millonarias está fuera de lugar en el actual proceso. A Mantilla se le juzga en su condición de ex congresista. El cargo es de corrupción de funcionarios en la modalidad de cohecho pasivo propio, por haber recibido los treinta mil dólares de Montesinos, mientras ejercía la función de parlamentario.

    Cuando el Congreso acusó constitucionalmente a Mantilla, le achacó el cargo de corrupción de funcionarios y también el de enriquecimiento ilícito. Ulteriormente, el fiscal supremo archivó este último delito.

    Fuentes judiciales explicaron que corresponde un nuevo proceso contra Mantilla, que abarque su gestión como ministro y que permita juzgarlo por enriquecimiento ilícito. Corresponde a la Fiscal de la Nación, Nelly Calderón, formular la denuncia respectiva. Ya no hay necesidad de que el Congreso acuse, pues han pasado más de cinco años desde que Mantilla dejó el ministerio del Interior. No corresponde, por tanto, un antejuicio político.

    En estos días, el abogado de Mantilla, Francisco Boza, ha expresado que si la justicia pide a su patrocinado que diga quiénes fueron los que donaron dinero para sus cuentas, lo hará. "Pero puede que hayan muerto, y muchas son organizaciones del extranjero", lamentó.

    UNA RAYA MAS

    Para remate de males, hay otros misterios que Agustín Mantilla haría bien en despejar. Es el presentado por el narcotraficante Lucio Tijero Guzmán, quien, el 8 de abril último, declaró ante la Comisión Townsend que Mantilla tenía, cuando era ministro, un grupo paramilitar denominado, según él, "Rodrigo Franco".

    No fue lo más explosivo de esa declaración. Afirmó Tijero que él y otros narcos pagaban a Mantilla 50 mil dólares por cada cargamento que se coronaba. Es decir, cuando tenían éxito en sacar la "mercancía" fuera del exterior. Hasta de homicidio acusaba el personaje al que alguna vez fuera ministro del Interior. Gran misterio. (César Lévano, Sonia Sullón)


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