Edición Nº 1716


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    ARTICULO

    11 de abril de 2002

    Tres Funciones Tres
    De cómo Perú Posible arribó a la fórmula sui géneris de tres secretarios generales colegiados. Desafíos para un partido en el que, después del congreso, más de un dirigente sigue echando chispas.

    El martes 9 en el Hotel Bolívar, el flamante Comité Ejecutivo Nacional de PP ungió a Carlos Bruce como su primer secretario general de esta nueva era. Trece votos contra ocho sellaron la suerte de Jesús Alvarado, quien aspiraba a ser el primero en ejercer el cargo. David Waisman dijo "No me apuro, voy último" y tanto Bruce como Toledo sonrieron de contentos. Las bases gritaron ¡Unidad! durante el congreso desarrollado el fin de semana, pero a nadie escapa que hay tendencias dispuestas a ir al choque.

    "VEN PA' CA" Parece decir Toledo a un reticente Jesús Alvarado. Era la foto de fin de fiesta con los tres secretarios generales electos en El Pueblo.

    Escribe PEDRO TENORIO

    3 secretarios generales.

    ÷ 2 años de mandato.

    = un huevo de problemas.

    ESE podría ser el nuevo teorema para entender a Perú Posible luego de su II Congreso partidario del último sábado.

    El resultado sorprendió a todos, pues se sabía que el presidente Alejandro Toledo auspiciaba una lista unitaria en la que Carlos Bruce y Jesús Alvarado compartirían la Secretaría General, distribuyendo el resto de cargos según las diversas tendencias al interior del partido (CARETAS 1715).

    Pero la inclusión de David Waisman en la Secretaría General confirmó que PP es, a todas luces, un conglomerado impredecible. Aun para el Primer Mandatario.

    Tras la elección del triunvirato, más de un desencuentro tuvo lugar entre ellos. El primero: cómo ejercer el cargo. La noche de la elección los periodistas que cubrían el evento especulaban sobre si a cada uno de los secretarios generales le corresponderían 8 meses de mandato. Preguntado David Waisman, sólo atinó a alimentar esa y otras lucubraciones. Pero al día siguiente, Alvarado aseguró que a él le correspondía asumir primero porque así se había pactado. "Yo lideré la lista unitaria y esa fue una condición para que aceptara", dijo.

    Ya el lunes por la mañana, en diversos medios de comunicación Alvarado y Bruce habían colisionado. Mientras el primero insistía en lo mismo, el segundo afirmaba que el tema recién sería tratado ese mismo día.

    No le faltó razón. Esa tarde Alvarado, Bruce y Waisman almorzaron juntos en el Hotel Garden de San Isidro. Llegaron a la 1:30 p.m. y se retiraron dos horas después.

    ¿Qué acordaron? Según un testigo, que no seguirían regalándole primeras planas a la prensa poco amiga del régimen. Entre cebichito y lenguado a lo macho, el triunvirato barajó una propuesta que en las próximas horas pondría a consideración del presidente Toledo.

    Este primer diálogo, ya repuestos de los dardos que sazonaron la campaña electoral del último fin de semana, muestra que de ahora en adelante buena parte de PP aspira a llevar la fiesta en paz. La pregunta es, ¿logrará hacerlo?

    Juramentación "estilo" ministro. El "Sí juro" de Jesús Alvarado no le bastó para ser el primero.

    CAMINO A CABANA

    La ruta para llegar a este consenso tripartito fue para el presidente Alejandro Toledo tan dificultoso como llegar caminando a Cabana. En lo que respecta a Waisman, éste era hasta el jueves 4 por la tarde una importante ficha en la lista de Alvarado. Esa noche, y todo indica que después de conversar telefónicamente con el primer mandatario, aquél renunció. En una carta, "payasito" habría anunciado su adhesión a la unidad que Toledo venía cocinando.

    Sin embargo, el viernes 5 por la mañana la historia cambió. Influenciado por un grupo de congresistas-fundadores de PP -entre los que se encontraba Marcial Ayaipoma-, Waisman reconsideró su decisión y se convirtió en la carta colegiada de Alvarado para tentar la Secretaría General. Esa noche los delegados y dirigentes que participarían en el cónclave fueron agasajados con una cena en Palacio y Toledo consiguió que la gran mayoría coreara, antes de retirarse al filo de la medianoche, "unidad, unidad".

    Sorprendido con Waisman, Toledo dedicó buena parte de la madrugada del sábado a convencerlos a él y a Alvarado para que depongan su maximalismo. Al alba, Toledo pudo irse a descansar con el compromiso de que la dupla Alvarado y Bruce -candidato por el que él jugaba y negociaba- comandaría el nuevo CEN.

    Aun así, en El Pueblo, la historia nuevamente varió.

    Ajochado por Eduardo Mc Bride y otros, Alvarado reculó sobre lo prometido al Presidente y volvió a la carga con lo de su lista propia. Llegó al hotel sobre las 8 a.m. y pronto le hizo saber al ministro de la Presidencia que cada uno competiría con su gente.

    Bruce llegó en hombros y bajo acordes de fanfarria: "He tenido que indemnizar a dos que me cargaron", bromeó una vez instalado en su bungalow, vecino al que ocuparía pocas horas después el presidente Toledo.

    Este, enterado de que la cosa no caminaba como la tenía pensada, retrasó su llegada. Según el programa, era esperado a las 9:30 a.m., pero apareció pasadas las 2 de la tarde. El Presidente encontró a Alvarado en sus trece, a Bruce como para el tiempo y crecía la incertidumbre. Hacia el final de la tarde, Waisman comienza a hablar nuevamente de unidad, pero con un añadido: él también iría a la cabeza y así todos podrían estar felices.

    Esta salida tampoco satisfizo a la gente de Alvarado, confiados en que en una elección abierta podían derrotar a Bruce y a las ocho (8) listas más en carrera. Sin embargo, consciente de que las horas pasaban y que el ánimo del Presidente se iba caldeando, Alvarado da su brazo a torcer y negocia con Bruce el resto de puestos en la lista.

    En el congreso las bases se mostraron con la mecha prendida. Al lado: la sangre no llegó al río.

    ENTRE MAYOLICAS

    Ya para entonces, seis candidatos a la SG se habían retirado de la contienda. Pero ni así terminaron los dolores de cabeza para el Primer Mandatario. Lejos de la prensa, en la intimidad del cónclave partidario, los tira y afloja alcanzaron ribetes absurdos.

    Como era obvio, Jesús Alvarado pactó retirar su lista y presentar una conjunta con Bruce y Waisman. Pero cuando hacia las 9:30 p.m. César Almeyda, del Comité Electoral de PP, llama a los personeros para que inscriban a sus candidatos, se percata de que Eduardo Mc Bride se acerca e inscribe la lista original de Alvarado.

    En ese momento un miembro del Comité Electoral se percata de la jugada, se comunica con el consejero presidencial Juan Sheput y éste le explica lo que estaba pasando a Toledo.

    Según otros, es Solari quien, al paso, le comenta a Sheput que "vamos solos", sin pensar que éste alertaría al Primer Mandatario.

    Sea como fuere, a muchos extrañó lo que sucedió a continuación, pero ahora se sabe que el Presidente llamó a Alvarado, lo llevó al baño y que lo que entonces le cantó no necesariamente fue un huainito para que pusiera orden entre su gente. Alvarado -que no sabía lo que Mc Bride planeaba- salió, lo amonestó discretamente e inscribió la lista unificada con Bruce.

    Luego sucedió lo que ya se sabe. Los delegados votaron de manera secreta y apoyaron abrumadoramente (89 %) los designios de Toledo. Minutos después Waisman, Alvarado, Bruce y el Presidente posaban para las cámaras. En el llano, los que quedaron en el camino y perdieron asiento en el CEN -como Mc Bride- rumiaban su descontento.

    Siesta mientras se espera el concenso.

    ECOS DE UN SABADO POR LA NOCHE

    Toledo y compañía pretenden que este congreso sea el inicio de una nueva etapa para PP. Si bien perdieron a alguien del vuelo de Luis Solari -que más allá de sus enfrentamientos con el Presidente y algunos ministros es una figura valiosa para el partido-, ganaron a Carlos Ferrero, quien ahora se suma al andamiaje dirigencial toledista.

    La estructura del nuevo CEN parece indicar que las relaciones gobierno-partido irán por buen camino. Toledo, en su discurso final, le garantizó a su militancia un puesto en la administración pública. Habló de capacidad y honradez, pero sembró entre sus bases la esperanza de que pronto serían llamados a la mesa estatal y esa es una bomba de tiempo que habrá que desactivar con hechos. También anunció que PP iría tras la victoria en los comicios municipales y regionales de este año. Vaya desafío.

    Una de las grandes ganadoras de esa noche fue la ex ministra de la Mujer, Doris Sánchez. La doña, que candidateaba con lista propia, puso como condición para declinar ir en la Secretaría de Organización de la lista unitaria. Toledo dio el visto bueno, y tanto Bruce como Alvarado no hicieron remilgos. Pero apenas su nombre sonó se desató una estridente silbatina, la misma que se prolongó durante el minuto y medio que le tomó ponerse de pie, caminar, votar y regresar a su asiento.

    "Si sabíamos lo impopular que era no la poníamos en la lista. Iba sola y de hecho perdía", comenta un miembro del flamante CEN.

    Lo cierto es que en su almuerzo del lunes 8, Bruce y Alvarado habrían descubierto que Doris Sánchez no gozaba de la simpatía de ambos. ¿No la querías tú en la lista? -preguntó uno-. ¿No eras tú quien la apoyaba? -respondió el otro.

    Pero ya era tarde, y la Sánchez había conseguido meterse por los palos.

    El martes 9 en el Hotel Bolívar juramentó el nuevo CEN con el compromiso de relanzar PP. Pero no faltan quienes, pese a las frases, avizoran un camino espinoso en el cumplimiento de estos fines. La noche del sábado 6 en El Pueblo, poco antes de que se conocieran los resultados finales, fuimos testigos de un diálogo que quizás simbolice los meses por venir:

    -¿Pero cómo, David, tres cabezas en dos años? Para tal caso hubieran sido cuatro, -preguntó un militante al escuchar la fórmula favorita de Palacio.

    -No, pues. Si nos ponemos así comenzamos con que dos y dos son cuatro. Cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis -respondió Waisman.

    La anécdota nos releva de mayores especulaciones.


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