Edición Nº 1712


Este espacio se subasta
 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    14 de marzo de 2002

    Despacho Caliente
    Ministro Fernando Rospigliosi: entre el caos de las protestas callejeras, el inminente arribo de Bush y un estilo personal que, según él mismo, no deja de traerle problemas.

    "Siempre he dicho lo que pienso, sin temor a las consecuencias. Es mi estilo".

    Entrevista TERESINA MUÑOZ-NAJAR

    DESDE que asumió la cartera del Interior no ha tenido un minuto de descanso. Pero Fernando Rospigliosi sigue en sus trece. Esperando que el proyecto de ley respecto a la violencia de los manifestantes y el bloqueo de las carreteras se apruebe y, llevando adelante una reforma que pretende desmilitarizar el Ministerio. En sus oficinas frías e inmensas "como todo lo que hacen los militares", Rospigliosi hace un paréntesis para conversar con CARETAS, la revista en la que trabajara durante más de 10 años. Antes, señala una de las paredes en las que están colocadas las fotografías de todos los que han tenido a su cargo ese despacho. Dice que acaba de reincorporar algunas de ellas que, durante la dictadura de Fujimori, fueran eliminadas: las de los apristas. "No podemos ignorar la historia", afirma.

    -¿Valió la pena dejar el periodismo?

    -Yo creo que sí. Se sabía que después de la caída del regimen de Fujimori, vendría un período muy grande de inestabilidad. Eso siempre ocurre cuando la democracia sucede a una dictadura personalizada. Y ahí había que poner el hombro. Por eso participé en la campaña de Toledo y ahora colaboró con su gobierno. Era una obligación.

    -Algunos dicen que cambió la verdad por el poder...

    -No es así. Desde el cargo que tengo sigo con la verdad. Eso, por supuesto, me trae problemas en un país acostumbrado a las medias tintas como es éste. Sigo actuando como actué antes. Cuando escribía en CARETA o en otros medios, una de las características de mis artículos era que decían lo que yo pensaba sin temor a las consecuencias. Ahora hago exactamente lo mismo.

    -Pero se excede...

    -Digo las cosas que se necesitan decir. A ciertas personas no les gusta pero creo que es indispensable.

    -Como a Carlos Ferrero, por ejemplo.

    -No quiero comentar eso.

    -¿Es cierto que usted se ofreció, en un consejo de ministros, a llamarle la atención y que luego ni Dañino ni el Presidente lo apoyaron?

    -Eso lo dice CARETAS en su último Mar de Fondo. Yo no quiero hacer comentarios.

    -Sin embargo, hay un eterno forcejeo entre usted y el Apra.

    -Digo lo que veo. No hay variaciones en mis puntos de vista, sí, más bien, incomprensión por parte de algunos medios a pesar que yo digo las cosas muy claras. Dicen, por ejemplo, que he acusado al alcalde Kouri de querer hacer una marcha contra el presidente Bush, cuando éste llegue. Eso es absolutamente falso. Lo que he dicho es que Kouri quiere bloquear la pista del aeropuerto. Son conceptos totalmente distintos. Si Kouri quiere hacer una marcha o un mitin pues que lo haga. Lo que no puede es bloquear la pista, ese es un delito. No sé si los medios no me entienden o lo hacen adrede. Si alguien quiere ponerle piedras al camino de la democracia o a la avenida Faucett, yo tengo que salir a decirlo. No me puedo quedar callado.

    El ministro insiste en que sólo una ley disuasiva terminaría con la violencia.

    -Las personas organizan marchas y protestas porque quieren que se les escuche, ¿no sería ideal que el ministerio del Interior, además de ver asuntos policiales, organice debates políticos, convoque a dirigentes..?

    -Eso se hace. Muchísimas veces he convocado acá a dirigentes sindicales de las más distintas tendencias. Hemos conversado acá y en el ministerio de Trabajo, lo hacemos permanentemente y seguiremos en lo mismo.

    -Usted, ¿ha participado en marchas y protestas?

    -Durante la dictadura del 68 al 80, muchas veces.

    -¿Ha sido violento?

    -Entonces las marchas eran reprimidas. Además, no había demasiada violencia.

    -¿Cómo se puede controlar este caos de permanentes protestas en que se ha convertido el país?

    -En primer lugar hay una confusión. La gente no distingue entre una dictadura una democracia. En una dictadura como la de Fujimori se tenía que protestar porque no había manera de canalizar las demandas de la gente. Hoy es distinto. El gobierno no manipula las instituciones y todo aquel que quiera demandar o protestar puede hacerlo. Pero si quieren ejercer la violencia, están atentando contra los derechos de los demás y además están destruyendo la democracia.

    -¿Alguien manipula políticamente a los manifestantes?

    -La experiencia de los últimos meses me ha permitido ver que quienes generan la violencia son grupos pequeños, grupos organizados de diversas procedencias y tendencias. No son las grandes masas las que están bloqueando las carreteras.

    -Por eso la razón de ser de la ley que ha propuesto y que muchos consideran absolutamente represora...

    -Si el castigo es fuerte o no, no es el tema. El problema es muy sencillo: una pena de menos de cuatro años de prisión, no es prisión efectiva. Además de eso, cuando no es prisión efectiva, los jueces y fiscales ni siquiera se dan el trabajo de abrir un proceso. Ante eso, ¿qué hacemos? Pues, la única manera de tener un elemento legal disuasivo -porque estamos en un estado de derecho-, es teniendo prisión efectiva de cuatro años hacia arriba.

    -Mientras tanto se discuta, apruebe o desapruebe su proyecto de ley, ¿qué va a hacer para mantener el orden?

    -Lo que sea necesario. Seguiré manteniendo relaciones con las organizaciones laborales y si percibo algo, salgo a decirlo, porque si no lo digo yo no lo dice nadie. Lo de Kouri, por ejemplo. Tengo que enfrentarme a esta gente, no sólo en las calles sino políticamente. A esta gente hay que desenmascararla ante la opinión pública aunque reciba las críticas de los interesados en que esto continúe.

    -¿Cómo recibe tanta y tan dura crítica?

    -Estoy acostumbrado. ¿Acaso no nos han dado duro en la peor época de Fujimori y Montesinos?

    -Por otro lado, ¿hay resistencia al proceso de desmilitarización del Ministerio?

    -Unicamente de los retirados que a cada rato salen y critican en los medios. Pero en la Policía hay un interés muy grande en el cambio. Ellos saben que hay problemas y nosotros estamos tratando de hacer estos cambios con la Policía y no contra la Policía.

    -Los medios también han cuestionado, o resaltado, el destino de los 14 millones de dólares confiscados a Montesinos, alegando que debieron servir para incrementar los sueldos de los jueces anticorrupción y no para comprar uniformes a la Policía...

    -Los medios están haciendo una cosa bárbara. Los policías tienen sueldos bajos, lo menos que puede hacer el Estado es darle un uniforme. Y, cuando después de años conseguimos algo de dinero para hacerlo, en lugar de felicitarnos nos critican. Eso es el colmo. Estoy muy molesto, muy molesto por eso.

    -El tema de Mesa Redonda no ha terminado, ¿por qué no se ha sancionado a nadie aún?

    -Acá hubo una investigación. Hicimos lo que teníamos que hacer y en forma inmediata. Lo demás está en manos de la fiscalía y el poder judicial, no en las mías.

    "La Policía está muy de acuerdo con el proceso de reforma de su institución".

    -Lo hemos visto defender a su institución -de las acusaciones del congresista Risco, entre otras- pero también realizar una purga impresionante.

    -Era indispensable después de la década Fujimori-Montesinos. Teníamos una institución totalmente deformada. Con el pretexto de que el salario era bajo, se ascendía indiscriminadamente: cientos de coroneles, muchos generales y montones de comandantes. Había que empezar a formar una pirámide.

    -¿Es verdad que ahora tiene planeado dar de baja a cuatro espadas de honor?

    -Ese es un invento absurdo de los retirados a quienes algunos medios de comunicación les dan primeras planas. Yo me encontré con el que dirigía "Liberación" un día antes de que saque esa noticia. Me preguntó si era verdad. Le respondí que era falso, sin embargo...

    -Se refiere a Fernando Viaña...

    -Exactamente.

    -Bueno, usted tiene un estilo muy peculiar para dirigir su ministerio, ¿cómo lo definiría?

    -Repito: digo las cosas de frente y claras sin tratar de calcular las consecuencias o problemas que me puedan traer. Igual que cuando trabajaba en CARETAS.

    -Pero esto no es periodismo, su cargo es político y la política, lo que pretende, entre otras cosas, es conciliar...

    -Cuando yo digo las cosas es porque tengo un objetivo, nunca por gusto. No se me van las palabras en una entrevista, por ejemplo ni digo algo porque simplemente se me ocurre.

    -La popularidad del presidente Toledo ha bajado abrumadoramente en las encuestas, ¿ofreció demasiado?

    -En toda campaña hay ofertas. Es verdad que hay un descontento muy grande pero la situación demora en mejorar.

    -A Toledo se le cuestiona el no ser un hombre decidido...

    -El Presidente toma decisiones, el gobierno toma decisiones. Yo, tomo decisiones acá. Lo que pasa es que hay algunos grupos que lo que están tratando de hacer es repetir en el Perú lo de Argentina: provocar una asonada. No tengo ninguna duda de eso. Quieren que el gobierno fracase y termine de inmediato. Esa es la política peruana, no de ahora sino de hace décadas, por eso estamos así.

    -Se cuenta que usted no ha querido ascender a la escolta de Toledo....

    -El mismo lo mencionó el otro día. Ocurre que él quería ascensos para gente de su escolta, los mismos que se realizaron en diciembre. Pero yo ya había establecido una norma: se acabaron las varas, sin distinciones.

    -Hace poco usted dijo, prácticamente, que era un hombre de derecha...

    -Eso lo dije a fines de los años '80. Apoyé explícita y abiertamente la candidatura de Vargas Llosa que, en términos peruanos, era una candidatura de derecha. Pues no he cambiado mi pensamiento en la última década.

    -¿Por qué le dicen o decían "Gusano"?

    -Viene del colegio, desde que era chiquito. Era muy delgado.

    -Usted lo ha dicho, era..

    -Desgraciadamente, desde hace tres años, la barriga me ha engordado.

    -Cuando vuelva a dar clases en la universidad, ¿no cree que sus alumnos lo cuestionarían?

    -No creo.

    -Me refiero a sus actitudes durante la campaña de Toledo. Usted criticó a los periodistas que investigaron o hablaron del caso Zaraí.

    -Jamás me he quejado de la investigación periodística.

    En ese caso lo que pasó es que yo dije que ésa era una maniobra montada por Montesinos para arruinar a Toledo y eso es irrefutable. Después han salido más pruebas y hasta se han visto videos.

    -El juicio de paternidad existe desde 1986...

    -Esa es otra cosa. Yo no estoy de acuerdo con la manipulación política de asuntos personales. Esa historia de averiguar la vida privada de los hombres públicos no es más que un cuento para tener rating o vender titulares. Todo eso de los ampays televisivos me parece inmundo.

    -¿Cómo ve el Perú desde el otro lado?

    -Distinto. Muy complicado. Una cosa es criticar y otra hacer.


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Común | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal