Edición Nº 1710

 

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    28 de febrero de 2002
    Por AUGUSTO ELMORE

    DURANTE varios años los televidentes sufrimos el casi silencio informativo de los canales cautivos (o comprados) y, en especial, del canal oficial, respecto de los actos públicos protagonizados por la oposición. Hoy pasa todo lo contrario, porque con una candidez u obsecuencia increíbles, el canal del Estado, el 7, transmitió completa, toda ella, de cabo a rabo, sin dar tregua a los pocos televidentes con los que cuenta, la manifestación aprista que encabezó, con su oratoria acostumbrada, Alan García en la Av. Alfonso Ugarte (que, dicho sea de paso, hay que reconocer que estaba llena a rebosar de sus partidarios, que ya andan pensando, relamiéndose los labios, en el 2006, año en el que volverán a asaltar las empresas públicas).

    Que el canal del Estado cumpla democráticamente con darle el espacio que se merece una manifestación de la oposición, me parece valedero. Pero que la pase toda, completita, como si fuera un espacio pagado, y obviando otras informaciones que todo canal está obligado a transmitir, me parece demasiado condescendiente. Servicial, digamos.

    Alan García, con muy poco estudio de la realidad, atribuyó la dramática crisis argentina a la política neoliberal que, dice, implantó en ese país el gobierno de Menem. Se olvidó mencionar que en los cánones neoliberales no están incluidos el déficit fiscal absoluto, el gasto público supernumerario, la corrupción de los funcionarios del Estado, etcétera, que más bien son características de los gobiernos populistas como los que él auspicia. En Chile se gobierna, en una u otra forma, con métodos neoliberales, por así llamarlos, y allí no sucede lo mismo.

    Aparte de todo eso, hay que reconocer el talento político de García, que hoy parece encontrarse en su mejor momento. Dedicado a recomponer su partido -que él mismo se ocupó de desintegrar-, actualmente parece estar encontrando el camino para retornar a la vieja mística aprista, la de los discursos y los embelecos socialistoides. Dedicado a adoctrinar a los jóvenes, especialmente a los más ingenuos e intonsos, evidentemente los prepara eficazmente con el verbo fluido y elocuente que él posee. ¡Cebo de culebra para todos, chicos! Tuvo la suerte de perder las elecciones, porque ahora puede dedicarse a tiempo completo, con alma, corazón y vida, a una tarea de submarinista: torpedear el frágil barco de su principal contendor. Pero no sólo eso, ojo, también siembra lo que espera cosechar en el 2006, es decir, votos. Todos los peruanos a los que el gobierno de Toledo no alcanza ni alcanzará a contentar -que sin duda son y serán muchos- son tierra fértil para García. ¡Bon vintage, monsieur!

    Estratega de sí mismo, Alan García se acaba de hacer nombrar presidente de su partido (Haya de la Torre fue tan sólo Jefe del partido). Será para irse acostumbrando, sin duda.

    Hubiese querido abstenerme de comentarlo, pero no puedo con mi genio: Leí el sábado en el diario que la señora Susana Higushi denunciaba haber sido torturada 500 veces. ¡¡500!! Eso querría decir que durante todo el período de Fujimori (3,650 días, es decir 365 días x 10 años), doña Susana era torturada impajaritablemente por lo menos una vez por semana, sin faltar una sola vez a la torturante cita, sea sábado, domingo o Fiestas Patrias. Señora Susana, no quiero poner en duda su palabra, pero, díganos, ¿usted llevaba una libreta en la que apuntaba las sesiones de tortura a las que en forma tan cruel como reiterada era sometida? Todos sabemos que la torturaron (¡qué más tortura que vivir con Fujimori!), pero ¿no podría hacernos una rebajita para creerle? ¿300?, ¿200?, ¿150?

    En el Perú ha ocurrido un milagro cívico reciente, del que fui el primero en percatarme y comentar: El uso del cinturón de seguridad por los automovilistas, incluyendo choferes de taxi. Como no sea a San Martincito, no sé a quién atribuir ese verdadero fenómeno social. Pero sea quién sea el santo que lo hizo, ¿no podría completarlo y hacer que a partir de algún momento los automovilistas limeños respeten también las luces de los semáforos (sobre todo las rojas), no toquen claxon en forma descomedida, no se crucen en las intersecciones, invadan el carril opuesto, doblen a la izquierda yendo por la derecha, o a la derecha yendo por el izquierdo, etc., etc.? Si ocurriese ese milagro increíble y necesario, sería el momento de levantarle un monumento aún más grande que ese gigantesco dedicado a Pachacútec que plantó en el Cuzco el entonces alcalde y hoy congresista Daniel Estrada.

    Hablando de santos: San Andrés Pastrana perdió finalmente la paciencia y decidió tomar acción contra la guerrilla narcoterrorista de las FARC. Lo asombroso es que esas fuerzas subversivas dijeron que fue el gobierno el que rompió la tregua, como si los actos terroristas y los secuestros que no dejaron de cometer ni un solo instante no fueran en sí un rechazo a la paz. Ahora, sumada la indignación por el secuestro de la candidata Betancourt, todo el continente apoya al presidente Pastrana.

    La intención de la APSAV -secundada increíblemente por los burócratas de Indecopi- de cobrarle a los medios por cada reproducción de las obras digamos que artísticas de sus miembros, hace dudar de la inteligencia de quienes la conforman, empezando por Víctor Delfín, que preside esa institución a la vez que el silencioso, mudo, inexistente Consejo Nacional de Cultura. Si hay algo dañino a los artistas es no aparecer jamás en ningún medio de expresión, que para muchos puede ser la única forma de hacerse conocer. ¡Qué burros!


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