Edición Nº 1709


 

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    ARTICULO

    21 de febrero de 2002

    Bronca De La Gran Flauta
    Nunca antes el alcalde de Lima ha confrontado acusaciones tan específicas y vehementes.

    Junto al Angel de la Fama, Alberto Andrade conserva el buen humor y lanza una contraofensiva.

    CON algo más de canas que hace 10 años y con algunos kilos de más (uno por año, a ojo de buen cubero), el burgomaestre capitalino mantiene su buen humor a pesar de lo movido de este verano.

    Alberto Andrade Carmona, abogado y empresario, tiene una trayectoria notable como alcalde, trayectoria que entra a su año número 12. Dos períodos, de 1989 a 1995, en el distrito de Miraflores y, desde 1996, en Lima, como alcalde metropolitano. Ha salido elegido con altos porcentajes y reelegido con aún mayores. (94% en Miraflores en 1992).

    Ahora, sin embargo, enfrenta a José Barba y Rafael Rey, políticos fogueados de las canteras iniciales del Apra el uno y del Movimiento Libertad el segundo. Han librado singulares batallas en defensa de fórmulas diversas y hoy lucen un tanto desgastados. El haber sido los `managers' de Federico Salas, por ejemplo, les bajó algunos puntos ante la afición.

    Andrade en Lima emprendió una acción decidida por la recuperación de su Centro Histórico, declarado en 1991 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (pero por el que poco se había hecho).

    Durante el segundo período de Fujimori recibió fuego graneado. Desde la prensa chicha intentaron hacerlo chichirimico. El superar al honorable en las encuestas que apuntaban a las presidenciales del 2000 fue la razón. Pero Andrade soportó de pie. Lo magullaron, pero no lo doblegaron.

    Eso sí, le cerraron cuanto caño pudieron. Carmen Lozada de Gamboa, arquitecta de profesión y parlamentaria por desgracia, fue quien se esmeró en promover cuanta ley le quitara facultades a las municipalidades. Comenzó con la Ley 776, en tiempos de Ricardo Belmont, quien por ese motivo y otros dejó un Municipio prácticamente quebrado. Andrade lo asumió "caballero no más".

    Apenas a los 18 días de haber ocupado el sillón de Nicolás de Ribera en 1996 tuvo que levantar la voz pidiendo que "déjenme trabajar para reconstruir Lima".

    La acción de zapa ya había comenzado desde Palacio. Se buscaba que concejales de Somos Lima, el movimiento del alcalde, se pasaran a las filas de Cambio 90-Nueva Mayoría, la amalgama del Ejecutivo. No aceptaban que Jaime Yoshiyama, hijo predilecto entonces del oficialismo, no hubiera ganado a pesar de todo el apoyo otorgado por el Fujimori triunfador de 1995.

    Así, con obstrucción de toda índole, maniobras judiciales, magras rentas y negados los avales necesarios para obtener préstamos de los organismos internacionales, muchos de los planes de envergadura del Concejo se vieron frustrados.

    Hasta que llegó el gobierno de Transición y renacieron las esperanzas. Hoy, frente a un Pachacútec dispuesto en la Casa de Pizarro, las posibilidades de que sus planes se realicen son grandes. Andrade está convencido de que podrá, por ejemplo, enfrentar con éxito el problema del transporte. Pero he aquí que un fantasma recorre en estos días el Palacio Municipal. Y no es el de Gasparín.

    José Barba y Rafael Rey de UN muerden.

    José Barba abrió los fuegos (ver `En las Brasas de Barba', CARETAS 1704). En su investigación sobre los sucesos de Mesa Redonda creyó encontrar la punta de una madeja de corrupción al interior de la Municipalidad Metropolitana. Andrade, consultado para esa misma edición, se mostró sorprendido y a la pregunta del reportero "¿La denuncia de Barba tiene que ver con su reelección?", el burgomaestre respondió: "Siempre he pedido que cuando se tenga una denuncia que la hagan. Pediré que empiecen a investigar. El que pecó pagará el pato. "

    La denuncia se refería a un asunto relativamente nimio -el pago de fuegos artificiales para un cierre de campaña con dineros municipales- y a una presunta infracción del gerente de INVERMET Orlando Caminada, en actual investigación.

    Pero a partir de ese intercambio, José Barba y Rey siguieron con una vehemente sarta de denuncias adicionales, alimentados nada menos que por el propio rey de los cohetes, Ricardo Wong.

    También comenzaron a recibir otras denuncias que se remontan a años anteriores y que parecerían merecer una seria investigación. Pero la estridencia de sus ataques y su bandería con Unidad Nacional en un año electoral dan pie a que se interprete su esfuerzo como parte de una campaña sucia. Así las cosas, en las últimas encuestas sigue como favorito con 38% vs. 16% de su más cercano competidor.

    Si embargo, ¿cuáles son las principales acusaciones que en este momento se barajan, aparte de las iniciales? En primer lugar, la creación de la empresa Alviro S.A., a la cual se pretende vincular al alcalde. Fue en su antigua fábrica donde se constituyó esa entidad en 1995. Se le pagó alquiler mensual y posteriormente compró por US$ 65,000.

    El comprador fue el joven Víctor Malca. Al ser intervenida esta propiedad en días pasados por el Quinto Juzgado Especial en relación a las andanzas del general prófugo Víctor Malca, su padre, apareció en el directorio de la empresa el coronel FAP (r) Alberto Vigil.

    Este, sin embargo, negó haber formado parte de Alviro S.A. alegando que sólo prestó su nombre a pedido del alcalde para ser incluido en la constitución de la misma. Quien encabezaría Alviro, en realidad, sería un ex gerente de Alda (empresa del alcalde) el coronel EP (r) Rodolfo Coronado.

    El mismo año de la compra del inmueble, Alviro obtiene la buena pro de la Municipalidad por un monto anual de S/.521,302 para la vigilancia de los intercambios viales de Emape.

    Andrade, por cierto, ha enjuiciado a Vigil por sus afirmaciones y Coronado asegura que sí aportó US$ 1,000 a la formación de Alviro.

    La segunda acusación concierne a Stampa Gráfica S.A.C. Esta estaría vinculada al ex Director Municipal de Lima, Mario Ocharán. Se asegura que allí se imprimirían los boletos de peaje, de la cual era presidente Ocharán, las memorias municipales de Lima y otros distritos de Somos Perú, y la memoria última de la Autoridad del Tren Eléctrico, cuando Ocharán la presidió.

    Aquí Rey recuerda que, ejerciendo el cargo de Director Municipal en Miraflores, Ocharán fue separado del cargo en 1992 por colocar unos US$200,000 en una cooperativa de ahorro de la cual era director y que poco tiempo después quebró.

    Ocharán en la cuerda floja a pesar de defensa de Amprimo.

    El sindicato presentó una denuncia y Ocharán fue separado junto con el contador Jorge Seghelmeble, que hoy ocuparía la Dirección Municipal de Lima en reemplazo del propio Ocharán -ausente hasta que se aclare el asunto.

    Un tercer aspecto que se debe considerar, añade Barba, es la actuación del estudio Amprimo y Blume durante estos años, cuya dilucidación llevó a una bronca de la gran flauta el martes 19 en los estudios de Canal 4 entre Amprimo y Rey.

    Nada, por cierto, comparado con el absurdo carajo que largó Barba en Canal N alegando que allí no le hacían suficiente caso.

    A Andrade le agobian estas noticias. Confía en que la Justicia aclarará todo y se lamenta por la corrupción que pudiera existir en las instancias burocráticas de la comuna. También por los amigos que lo han desilusionado.

    Recuerda ciertas amarguras por las que debe pasar un burgomaestre. Alude a Federico Elguera, un magnífico alcalde de principios de siglo, al final de cuyo ejercicio se vino abajo el ángel que remataba la pila de la Plaza de Armas. La estatua dorada era de un metal no valioso y al caer se rompió.

    El sucesor no le dio mayor importancia ni se preocupó por su restauración. Pasado el tiempo corrió la voz que el ángel era de oro y que Elguera se lo había robado.

    El propio Andrade no sólo repuso el llamado Angel de la Fama en la pila sino que restauró trozos de Lima antigua a pesar de las dificultades y de las múltiples investigaciones de que fue objeto por un gobierno que buscaba destruirlo.

    ¿Fujimori y Montesinos no encontraron lo que Barba, Rey y Wong sí han descubierto?

    La pregunta parece negar las actuales imputaciones, pero ahora no son pocos los que dicen que si Andrade no corta algunas cabezas en su municipio, puede jugarse la propia.

     


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