Edición Nº 1696

 

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    ARTICULO

    15 de noviembre de 2001

    La Sombra de Los Poderes Fácticos
    Alberto Adrianzén, el principal asesor de Valentín Paniagua mientras ejerció la presidencia, advierte de los riesgos que hoy acechan a la democracia y enuncia una vía que le permita exhibir el rumbo al Ejecutivo.

    "Hay un intento de poderes fácticos de regresar a manejar la democracia como era antes".

    Entrevista PEDRO TENORIO

    LAS encuestas revelan un alto grado de insatisfacción ciudadana. Y mientras esto preocupa en el gobierno, Alberto Adrianzén -el politólogo que asesoró a Valentín Paniagua durante los 8 meses de su gobierno- esboza una lectura de la coyuntura tanto en lo que respecta a los retos y responsabilidades del Ejecutivo, como al papel que hoy le toca desempeñar a una oposición democrática que, hasta el momento, lo viene hincando en la herida.

    -Analizando las encuestas de aprobación a Toledo, ¿cuál es la lectura que extrae de ellas?

    -Que seguimos en una transición que se enfrenta a poderes fácticos que desmanejaron la economía y la política en el país. El problema es cómo pasas de un régimen en el que gobernaban esos poderes a uno en el que gobiernan los políticos elegidos democráticamente. Se necesita un gran reacomodo social y en ese contexto no me extrañan los problemas que hoy se ven en la coyuntura y que reflejan las encuestas.

    -El gobierno se queja de que sus logros no son relevados por la prensa; sin embargo, ¿no cree que éste tiene actitudes que en vez de atenuar, acentúan esos errores?

    -Es cierto, pero pongo un ejemplo desde el punto de vista del debate político: ¿qué es más importante, el asunto de "Coqui" Toledo, con todo lo que eso tenga, o el debate sobre las eléctricas? La acotación a las eléctricas fue hecha por el gobierno de Paniagua, y detrás de ella hay un hecho que me parece fundamental: las empresas deben pagar impuestos. Creo que los temas planteados en esta transición no son adecuadamente relevados por los medios, que a veces se pierden en temas circunstanciales.

    -Los medios le reconocen aciertos al gobierno, pero también señalan lo que está mal. A los familiares de Toledo no los inventa la prensa.

    -Hoy día la sociedad está, como dicen los mexicanos, "más abusada", más despierta luego de 8 años de secretismo y de un poder arbitrario. Por eso es saludable que los medios de comunicación fiscalicen al poder público. Pero hay temas que tienen mayores consecuencias políticas por debatir y siento que éstos, que son más importantes, no son levantados de manera política. Por ejemplo, la agenda parlamentaria se perdió en el espacio.

    -¿Acaso no surgió cuando se supo que Carlos Ferrero había contratado a una sobrina del Presidente?

    -Sí, y del tema de Olivera con la Marina, un malentendido que debió evitarse. Pero el tema de la agenda parlamentaria merece un debate público que rescate las consecuencias políticas que ésta podría tener para el país. Siento que algunos actores políticos, sobre todo de la oposición, hacen un mal cálculo. El fracaso de Toledo nos va a afectar a todos porque esta sociedad no está libre de que aparezca nuevamente un outsider que calce en lo que Julio Cotler define como una "ansiedad autoritaria" en la población, con lo cual terminamos repitiendo el círculo político que se ha dado cada equis cantidad de años.

    Impulsando la concertación, Toledo se reuniría con García el lunes 19 en Palacio.

    -El Apra y Unidad Nacional han dado su apoyo a ciertas reformas.

    -Es cierto, y hoy el gobierno camina hacia un pacto democrático para el que está convocando a todos los sectores. Pero fortalecer el régimen político no sólo implica transformar el sistema político. Tenemos niveles de pobreza impresionantes, Fujimori destruyó la administración pública, y la renta per cápita es bajísima. Hay que ser conscientes de la enorme dificultad en la que todos estamos involucrados.

    -Y en ese escenario, ¿qué se le debe exigir al gobierno?

    -Que lidere el gran cambio que requiere el país. Y el liderazgo se basa en asignarle tareas a la población.

    -La gente espera que le asignen un puesto de trabajo.

    -Sí, pero la pregunta es cómo hacer para que la población sea capaz de sacrificar intereses inmediatos por construcciones de mediano y largo plazo, porque si no hay democracia no hay desarrollo, y si no hay desarrollo habrá más pobreza. El ejemplo fue Fujimori.

    -¿Un índice de 32% de aprobación es realmente para preocuparse?

    -Sin duda lo es. Pero de lo que se trata es de mostrar que el gobierno tiene objetivos, un esquema de gobierno que le permita recuperar la confianza de la población. El problema de las encuestas no sólo es el bajón presidencial, sino el bajón del Poder Judicial y del Congreso. Es la legitimidad del Estado la que está en entredicho.

    -El ministro Kuczynski dice que en enero se podrá sentir la reactivación económica.

    -El comportamiento de la sociedad tiene mucho que ver con la marcha de la economía. El problema es si la gente está dispuesta a esperar el tiempo que señala el gobierno, y eso sólo es posible cuando éste se gana su confianza. Venimos de un régimen autoritario y la gente desconfía mucho, pero es algo que toma tiempo.

    -¿Por eso le viene costando tanto al gobierno y a Toledo?

    -No debemos ignorar que en esta transición hay lo que los chilenos llaman "enclaves autoritarios", herencias pesadas de una dictadura que han comenzado a ser enfrentadas: la corrupción, las relaciones del Estado con algunas empresas, las relaciones con otros poderes del Estado.

    -¿Y cómo se consigue afinar una propuesta que convenza a la opinión pública?

    -Con objetivos claros, orientaciones precisas y una sola voz en el Ejecutivo.

    "Me gustaría ver una oposición que al debatir levante temas positivos", señala.

    -Sabemos que el Presidente tiene, cuando menos, ocho consejeros, pero ¿cree que debe haber un asesor político, que lo ayude a fijar y seguir una agenda de trabajo?

    -Sí, yo creo que tiene que haber un asesor de absoluta confianza del presidente. Una persona que sea una especie de acompañante en las buenas y en las malas, que establezca con él una relación cordial, pero además basada en la discusión. Eso es fundamental. Es esencial que haya un personaje que lo ayude en muchas cosas, porque las necesidades del presidente no son sólo políticas. Hay que ayudarlo a que gobierne bien, solucionando los problemas que afectan su capacidad de concentración. Hay que crearle el marco adecuado para que pueda ejercer su función presidencial.

    -¿Y qué se necesita para fijar esa agenda?

    -Hay que rescatar los objetivos que el propio gobierno se ha fijado, que los tiene. Están la Mesa de lucha contra la pobreza, la importancia del proyecto Huascarán que no ha sido debatido suficientemente, etcétera. Pero es esencial que estos temas tengan una consecuencia concreta en la población.

    -¿Y confiar en que sabrá esperar?

    -La población es capaz de soportar cualquier cosa, menos no tener un horizonte. Y quien da el horizonte es la conducción política. La gente está dispuesta a sacrificarse siempre que vea un futuro. Tengo la impresión de que pese a los anuncios de Toledo y su primer ministro, hay actores que no quieren relevar eso y al relevar otras cosas ahondan la sensación de que no hay rumbo.

    -¿La prensa conspira, complota, como denuncia Toledo?

    -Nunca he creído en tesis conspirativas. Pero lo que sí creo es que hay actores que hacen determinadas concertaciones. El día que saltó el tema del sueldo del presidente, hubo dos periódicos chicha con titulares idénticos. No es que haya una gran conpiración en marcha, pero tampoco soy ingenuo.

    -¿Cree que hay un margen de maniobra que Montesinos y sus socios están ejerciendo?

    -Creo que el gran tema en esta coyuntura es el intento de poderes fácticos de regresar a manejar la democracia como antes ha sido. ¿Cuándo Expreso se ha preocupado por los desempledos? Ahora saca un titular "Crece el desempleo en el país", como si fuera un tema reciente y en realidad es consecuencia del modelo económico que nos impuso Fujimori. En la campaña del 2000 varios medios no le daban un ápice de espacio a la oposición, ahora recogen todas las críticas. No soy ingenuo.

    -¿Debemos pretender que cesen todas las críticas?

    -No, pero estamos en la obligación de mirar más allá de la anécdota, con lo cual no digo que tengamos que ignorarla. Este es un momento en el que nos jugamos la posibilidad de romper un ciclo político en el cual la democracia sea un veranillo en medio de inviernos autoritarios.

    -¿Cuál es el mensaje para la oposición?

    -Que un fracaso de Toledo es un fracaso de todos.

    -Pero eso lo han dicho Alan García y Lourdes Flores, casi lo declaman.

    -Sí pues, pero del dicho al hecho... ¿No es cierto? A mí me gustaría ver una oposición que al debatir, levante temas positivos. Y veo que no lo hace, levanta más lo circunstancial, lo anecdótico. Los actores tienen que ser leales respecto a la construcción de la democracia. La incoherencia no sólo está en el gobierno, se ve también en los partidos.

    -¿Qué lección le dejó su paso por el gobierno con Paniagua?

    -Que hay que actuar de buena fe, que por encima de los intereses partidarios está el país. Hay que decir lo que se piensa y yo siento que a veces no se actúa con mucha transparencia. Días después de apoyar al gobierno en el tema del arbitraje, Alan García salió diciendo "Yo le exijo al gobierno que cambie su modelo económico". ¡Y parte de ese modelo se basa en el tipo de relaciones con las empresas que tienen convenios de arbitraje! ¿A quién le creemos, al Alan García del día jueves o al del martes? Podemos señalar lo negativo, pero hay que alentar lo positivo, apostar por una estabilidad.

    -¿En tanto riesgo está el sistema?

    -Más allá de si te gusta o no el Presidente, lo que está de por medio es la democracia en el Perú. Los partidos tienen que jugar a la construcción de un régimen democrático -como se decía en los discursos del presidente Paniagua- longevo. No es cierto que en el país no existan enemigos de la democracia: sí existen. Algunos de ellos han vivido muy bien en la dictadura, y hoy día sus intereses, sus posesiones, su ubicación están en cuestión. Ese es el tema de fondo.

     

    Bajada de Peso
    Los más pobres de Lima, los que más votos dieron a Toledo, son ahora los que más lo desaprueban.

    ENCUESTAS recientes en la Gran Lima muestran en caída libre la popularidad de Toledo. Apoyo revela esta curva inquietante: 59% de aprobación en agosto, 50% en setiembre, 42% en octubre y 32 en noviembre. Descenso en tobogán, bajón de ciento por ciento en cien días.

    Más sorprendente aún es el cuadro social de ese descontento. La desaprobación en el nivel social A es de 50% y en el B, de 46%. Pero en los sectores C, D y E la desaprobación sube a 58%, 57% y 55%, respectivamente.

    Los más pobres son los que acusan la pegada en Lima. No hay aún, que conozcamos, una encuesta nacional; pero el director de una importante encuestadora nos dijo hace dos días que su trabajo de campo indica que el grado de descontento respecto a Toledo es hoy superior en el sur, que tanto favoreció a Toledo, mientras que en el norte, la desaprobación no tiene niveles tan crueles.

    "Esto último puede deberse a que el norte, que favoreció a Alan García, suaviza su crítica a Toledo debido a que ve una posible concertación entre el líder aprista y el jefe de Estado", precisó el especialista en consultas de opinión pública.

    Volviendo a Lima y a Apoyo, sorprende que el sector E (Los nuevos pobres de Lima), que CARETAS 1583 ubicó gracias a Apoyo Opinión y Mercado, coinciden con el sector A en el grado de aprobación: 33%.

    En ambos casos, la aprobación es claramente minoritaria. Analistas y Consultores dio a conocer su propia encuesta en estos días. Allí se ve que la aprobación general a Toledo ha bajado de 59.9% en agosto a 38.1 en noviembre. Aunque el resultado no es tan duro como el de Apoyo, de todas maneras indica resbalón de veinte puntos en tres meses.

    El contrapeso en la encuesta de Apoyo es un grado de aprobación a determinadas medidas y planes de Toledo. El punto positivo más alto es para la reducción del sueldo presidencial: 22%. El plan Huascarán (Internet en los colegios) llega segundo, con 18%, la obtención de US$ 1,800 millones en la mesa de donantes tiene el tercer lugar, con 13%, en empate con el programa A trabajar.

    Un enfoque en esa encuesta se refiere a lo peor en los primeros cien días de Toledo: 24% obtienen las promesas incumplidas y 22% la falta de trabajo. Otro reproche importante, 13%, es no tener un rumbo claro.

    Ninguna encuesta encierra un juicio final. Pero resulta preocupante el descenso precoz en la aprobación a Toledo. Difícil es achacar ese resultado a la acción de los opositores o a los medios. Si esto fuera así, querría decir dos cosas: que la oposición y la crítica son creíbles, y que en cambio no loson ni los anuncios ni los hechos oficiales. Los pasos en pro de la concertación así como la rectificación de algunos errores, indican que Toledo empieza a comprender que no todo depende de la maldad ajena.

     

     


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