Edición Nº 1693

 

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    ARTICULO

    25 de octubre de 2001

    La Nueva Jihad De Mufarech
    Envalentonado con el linchamiento de Carmen Higaonna y abusando de su inmunidad parlamentaria, ahora amenaza a PPK.

    El congresista Jorge Mufarech sigue en lo mismo que en 1999: convertir a Aduanas en Afganistán, y volver a las caravanas de camellos. Y como el ministro de Economía se opone, promete que va a correr sangre.

    EN su enfrentamiento con el ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, el congresista Jorge Mufarech (PP) ha acusado a aquél de "falta de sensibilidad con los pobres". Esto mientras baja la ventanilla de su famoso y recién desempolvado Jaguar modelo XJG.

    Su infatigable campaña, contra la Superintendencia Nacional de Aduanas (SUNAD) y el sistema de supervisión de importaciones sigue dándose encontronazos con las estadísticas más obvias, aludiendo a cifras absurdas, apartando a personas honorables y coincidiendo con intereses personales.

    Ahora el actual suprintendente de Aduanas, Arturo Ramírez Salomón, es el blanco de los misiles y PPK también, por avalar a este prestigiado funcionario.

    Haciendo abuso de su inmunidad parlamentaria, Mufarech arrancó la semana dispensando epítetos de grueso calibre contra congresistas de su bancada y funcionarios presentes y pasados de Aduanas.

    De nada sirvieron ciertas discretas invocaciones a la calma desde Shanghai.

    Mientras Toledo asistía a la cumbre de APEC y el presidente del Consejo de Ministros, Roberto Dañino, a la Mesa de Cooperación Internacional partía a Madrid, en Lima el Presidente encargado Raúl Diez Canseco acompañaba al talibán de la bancada de gobierno en lo que parecía ser un paseíto apaciguador en la Expoferia San Juan, en el parque zonal Wiracocha de San Juan de Lurigancho. Pero no obstante las equidistantes declaraciones del primer vicepresidente, el ejercicio sólo amortiguó el traspié de Mufarech luego que casi toda su bancada desestimó una iniciativa suya orientada a investigar a Ramírez en el Congreso.

    Para entonces Mufarech estaba ya con la cimitarra en mano. Aunque un empresario textil aclaró a CARETAS que, en realidad, el congresista no es devotó de Alá sino de la de Acá.

    El último episodio de la actual jihad que ha iniciado contra el superintendente de Aduanas se inició el jueves 18. Ese día, el presidente de la Comisión de Fiscalización del Congreso, Javier Velásquez Quesquén (PAP), planteó al pleno una moción para investigar a Ramírez en el marco de un procedimiento para demoler todo lo malo (o bueno) que se pueda haber hecho en la década pasada. Pero Ramírez estuvo en ese cargo nombrado por Fujimori sólo en las últimas seis semanas. Y luego desempeñó el puesto durante ocho meses confirmado por el gobierno de transición de Valentín Paniagua.

    El VP Raúl Diez Canseco tratando de calmar al talibán de la bancada oficialista.

    El pedido de Velásquez Quesquén fue rechazado por 42 votos, con 6 abstenciones y 37 a favor, entre ellos el inefable Alfredo Gonzales (Solución Popular), Víctor Valdez Meléndez (PP), el propio Mufarech y un aprismo que para esto ha sacado una deplorable escopeta de dos cañones, como si el ICE fuera algo digno de recordarse.

    Mufarech ha culpado de este revés no a la lógica y al instinto de preservación del régimen de Perú Posible, sino a presiones de PPK. Pero estas no se produjeron. Aun si PPK hubiese hablado con algunos congresistas, eso no tendría nada de irregular. El propio Alan García ha señalado que "no cuestiono el hecho de que el ministro llame durante el debate, que pueda conversar (...) A mí me han llamado ministros, vecinos, amigos y parientes y no me he sentido presionado".

    PPK dice haber hablado únicamente con el presidente del Congreso, Carlos Ferrero. Como ya había adelantado, el ministro estaba en todo su derecho puesto que los ataques injustificados contra un funcionario probo los considera un ataque contra su persona (CARETAS 1689).

    Sólo el congresista por Puno, Leoncio Torres (PP), ha hecho causa común con Mufarech, lo que dice mucho del predicamento de los fundamentalistas. Entonces Jaime de Althaus en Canal N descubrió las razones de la ojeriza de Mufarech contra Ramírez.

    En febrero de 1984, el oficial de resguardo aduanero Guillermo Castillo Suárez, que actualmente ostenta el grado de teniente, detectó que el peso de una importación realizada por Mufarech no se adecuaba a la guía de despacho y ordenó un segundo control (en el primer aforo otro vista no había hecho problema).

    Al abrir el cargamento se descubrió una flagrante irregularidad. Mufarech sólo había declarado en la guía aérea de importación una moto náutica y algunos artículos deportivos. Sin embargo, eran dos motos náuticas, además de una motocicleta arenera Kawasaki, dos remolques y tres llantas de repuesto, según informó el diario La Prensa el viernes 11 de febrero de 1984.

    El decomiso llamó la atención de la prensa, no por la magnitud del contrabando, sino porque el infractor era hermano del entonces diputado, Miguel Angel Mufarech Nemy.

    Arturo Ramírez de SUNAD: blanco de sus misiles.

    Jorge Mufarech alegó entonces que había sido sorprendido, que su sobrino y empleado, Pablo Yapur, había realizado el despacho. Además llegó a entrevistarse con el entonces director de resguardo aduanero, pero ya para entonces el expediente se encontraba en manos de la Policía Fiscal.

    El juicio por defraudación por rentas de aduana se inició sin prisa y con pausa.

    El expediente se "perdió" en la segunda mitad de la década de 1990.

    Ahora bien, cuando se detectó la irregularidad,hace casi dos décadas el actual superintendente de Aduanas ejercía la Dirección General de Aduanas (estuvo en ella desde marzo de 1982 hasta julio de 1984), lo que mal explicaría la enemistad de Mufarech.

    También se menciona un hecho más reciente y más de fondo. En octubre del 2000, Ramírez habría recibido insistentes llamadas de Mufarech, quien estaba preocupado por el ingreso de popelina importada a bajos precios. Fabricante de popelina nacional, Mufarech habría puesto toda su energía en la implantación de una protección arancelaria de manera que el precio del metro de popelina importada llegue a S/.1, estando el precio internacional alrededor de S/. 0.50. Hechos los estudios del caso, el propósito no pudo cumplirse puesto que remontar acuerdos con la Organización Mundial del Comercio (OMC) no es fácil.

    La popelina es el insumo principal para la producción de polyester, tela sintética con la que se confeccionan las camisas de los escolares en el Perú. Y Mufarech es uno de los pocos productores nacionales del insumo y ahora culpa a Ramírez (y las supervisoras) de una realidad cuyo alivio debe ser acompañado de un cambio de política en el gobierno y no de una afganización de Aduanas.

    Ramírez bien sabe lo que es poner orden y combatir la corrupción en el comercio internacional.

    Durante su primera gestión en Aduanas, a los 31 años, Ramírez reventó los casos de Vicente Díaz (FRG Confecciones), de Abusabal (empresa Rubiban), y de textiles Roel, que terminó con la suspensión de la licencia de producción al entonces prefecto del Callao y dueño de la empresa, Luis Roel Saco.

    A su salida de Aduanas, Ramírez ocupó la gerencia general en varias empresas privadas ligadas al comercio exterior y las finanzas: Banco Comercial (1989), SCI (1992), la Corpi de Ilo (1995), Banco de la República (1995), Banco Banex (1996-1999). Retornó a Aduanas en agosto del 2000, rompiendo la promesa hecha a sí mismo de no volver al servicio público.

    El pasado 19 de de setiembre Ramírez fue citado a la Comisión de Fiscalización del Congreso en el marco de la investigación emprendida contra Higaonna y su sucesor, José Herrera.

    La sesión fue inusual y terminó a capazos. Sólo Velásquez Quesquén y Mufarech -que no es miembro de la Comisión pero acude cuando quiere- estuvieron presentes. Quien dirigió el interrogatorio fue Mufarech.

    El talibán quería de Ramírez una declaración que sustentara su tesis de que Higaonna es una "delincuente". Dos horas duró el interrogatorio. Exasperado, el superintendente llegó a exclamar:

    -¡Por amor de Dios! ¿Es que acaso no entienden?

    Ramírez ha declarado públicamente que considera la Aduana de hoy la mejor institución técnica del país. "En 1984 Aduanas recaudaba US$ 6 millones, tenía 2,200 empleados y sólo el 2% eran profesionales", ha dicho. "En el 2000, Aduanas recaudó US$ 70 millones, tiene 2,600 empleados y 66% son profesionales".

    Coinciden con esta apreciación y con la idea que la Aduana del Perú es una suerte de modelo para la región organizaciones como el BID (que participó en el proyecto de reforma) la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana, una investigación que presidió el actual presidente del BCR, Richard Webb (ver CARETAS 1556) y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD).

    Pero esto sólo alimenta más el encono de Mufarech y otros empresarios como él.

    El último episodio de la actual jihad que ha iniciado contra el titular de Aduanas se comenzó el jueves 18 en el Congreso. Y siguió, y siguió y siguió, del mismo modo como consiguió apartar a Carmen Higaonna.

     


    Osama bin JAGUAR
    Documento de Aduanas de Chile señala que en la importación del Jaguar sí hubo adulteración de factura. Pero allá.

    Según Aduanas de Chile, la factura definitiva para el despacho del Jaguar correspondía a un quinto ejemplar del formulario llenado como si se tratara del original. Der.: Don Mufa sabe perfectamente lo que dice este documento.

    EL congresista Jorge Mufarech pregona a tambor batiente que en el proceso judicial derivado de la importación del automóvil Jaguar, la SUNAD jefaturada por Carmen Higaonna se basó en una factura fraguada. Y al respecto menciona un oficio del Servicio Nacional de Aduanas de Chile en el que éste absolvió la consulta que al respecto realizó la SUNAD.

    Pero el documento, suscrito por Enrique Fanta Ivanovic, director nacional de Aduanas de Chile, señala que se detectó una presunta irregularidad "por cuanto la factura definitiva usada para este despacho corresponde a un quinto ejemplar del formulario llenado como si se tratara del original". En dicha factura, que sirvió de base para la confección de la Declaración de Exportación, el valor del Jaguar 1992 figuraba con el monto de US$ 40,000, en tanto que en la factura de exportación el monto declarado fue de US$ 18,000. Esto indujo a la SUNAD a prefigurar un intento de subvaluación.

    Tras una investigación, sin embargo, Aduanas de Chile presume que "esto pudo haber ocurrido porque el Banco Central emite la licencia para exportar (llamada Informe de Exportación) en la cual se declara el valor de la exportación, valor que el Banco Central califica pero sólo para efectos cambiarios; sin embargo, el agente de aduana en su afán de cumplir con la normatividad aduanera, en el sentido que todos los documentos deben ser concordantes, exigió una factura de acuerdo a lo señalado por el BCR."

    En otras palabras, el BCR de Chile tasó el Jaguar en US$ 40,000, la agencia de aduanas Machasa S.A. contratada por M. Group Tecnología Textil de Mufarech llenó esa quinta copia en forma concordante pero irregular, no la SUNAD como el congresista desliza equivocadamente en su afán por desprestigiar a Higaonna.

    Mufarech estaba perfectamente al tanto de ello, y que al final Aduanas de Chile tildaría la irregularidad sólo como un "error de procedimiento".

     



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