Edición Nº 1686

 

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    ARTICULO

    6 de setiembre de 2001

    Escenarios para Gobernar
    Ahora que el Gabinete pasó por el tamiz del Congreso, las posibilidades de avance o entrampamiento en el futuro inmediato son múltiples.

    "Queremos preservar un ambiente en el que podamos trabajar constructivamente, respetando las discrepancias", expresó Roberto Dañino después de su presentación ante el Congreso. Su idea, confirmada por sus reuniones con Alan García, Lourdes Flores, Fernando Olivera y otros líderes políticos, es una concertación de largo plazo. La iniciativa se inspira sin duda en el Pacto de Gobernabilidad firmado por 14 organizaciones en diciembre de 1999, que fue el ariete que arremetió contra el fujimorato. Dañino persigue el diálogo, pero aún hay sombras en el horizonte -o en la televisión-. En ese panorama, Agenda: PERU ha pergeñado cuatro posibles escenarios en cuyo marco el Perú puede avanzar, o zozobrar.

    Visión concertadora -de 20 años mínimo-, que algunos buscan enturbiar con extraños fines.

    TRAS la presentación del Gabinete Dañino en el Congreso, más de un observador ensaya el inventario posible de lo positivo y negativo que podría acontecer en los próximos meses. Si bien el cuadro ideal exige consenso entre las fuerzas políticas, una economía mundial capaz de sustentar la reactivación, credibilidad ciudadana en los actos del gobierno y la lucha contra la corrupción, estos cuatro caminos muestran mucho de lo que podría suceder en el Perú. En resumen, éstos serían:

    1.-Superación del entrampamiento interno.- El escenario ideal. En lo económico, se consolida una estabilidad macroeconómica y la aplicación de políticas sectoriales sensatas, lo que se traduce en la reactivación económica con bases para un crecimiento sostenido. Eso, y el consenso en torno a la política económica aplicada, permite el crecimiento de la inversión y la mejora del riesgo país. Para ello, se requeriría que las fuerzas en el Congreso continúen aprobando las medidas propuestas por el Ejecutivo. Si esto es así, y al mismo tiempo hay mayor transparencia en el manejo económico, crece la confianza en la ciudadanía y la lucha contra la corrupción consigue resultados.

    De otro lado, el Ejecutivo alentaría un cambio de enfoque en la política social apoyando una inversión social claramente focalizada y descentralizada. Igualmente, el incremento del gasto social apunta a la reducción de la pobreza extrema, y mejora los índices de empleo y subempleo. De este modo la población siente que sus demandas hallan respuesta en las autoridades. En el plano militar y de seguridad, el diálogo entre civiles y militares posibilita una reforma capaz de redefinir el papel de unas Fuerzas Armadas modernas. El clima de paz interno facilita el éxito de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. La institucionalidad se fortalece con la reforma de los diversos poderes -en especial el Judicial-, con el que se apunta a un Estado más eficiente.

    2.-Tránsito por un camino accidentado a la superación de la crisis.- Que pareciera un escenario más cercano a nuestros días. En él el Gobierno, aún con una serie de medidas reactivadoras en marcha, sólo consigue manejar variables macroeconómicas como déficit fiscal, deuda externa y balanza comercial en términos que le dan cierta capacidad de maniobra. Persiste la fragilidad del sistema financiero, pero las medidas de reactivación aplicadas consigue una leve mejora en inversión y producción.

    En lo político, el Congreso logra consensos respecto a medidas urgentes, mas no en reformas de largo aliento. La transparencia en la gestión sólo alcanza a unas instancias, sin embargo hay confianza en la ciudadanía en lo que a la lucha contra la corrupción se refiere. En los aspectos de seguridad, el diálogo cívico-militar se centra en asuntos presupuestales mas no trasciende hacia una reforma de las FF.AA. Existe un clima de paz interno con esporádicas movilizaciones sindicales y niveles controlables de violencia y delincuencia. Al mismo tiempo la negociación entre las distintas fuerzas políticas permite instaurar mecanismos de diálogo y participación ciudadana. Igualmente, se combate el centralismo.

    3.- Más de lo mismo.- Se observa una rápida reactivación económica, pero que se vuelve insostenible. El manejo de la economía muestra un viraje hacia el populismo y eso provoca la desconfianza de los agentes económicos, con lo que se retrasa la inversión. Así, el riesgo país se eleva. En el plano político, priman los intereses particulares en el Congreso y en la oposición. El manejo del Estado muestra falta de transparencia y aparecen casos de corrupción. La política partidaria se atomiza. Desde el punto de vista de las políticas sociales, éstas retoman un sesgo asistencialista. No aumenta el gasto social por escasez de recursos y se consiguen mantener los niveles de empleo, pero su calidad se deteriora progresivamente. La pobreza aumenta y grupos organizados se movilizan para exigir demandas sociales.

    El Gobierno enfrenta conflictos de seguridad internos, y esta agitación facilita el crecimiento de la delincuencia y la violencia. Institucionalmente, la situación se maquilla con pequeñas reformas inconsultas, lo que provoca una escasa legitimidad de las mismas: sin herramientas a mano, la anunciada regionalización naufraga ante la inexistencia de recursos y atribuciones efectivas.

    4.- Otra oportunidad perdida.- Ciertamente, una perspectiva nefasta. En lo económico, el país afronta la incapacidad gubernamental para salir de la recesión. Al mismo tiempo, se presentan problemas en cuentas fiscales y externas que hacen insostenible la política económica. Resultado: no hay liderazgo económico para la reactivación, la crisis se ahonda. Políticamente, el Congreso se polariza, el Ejecutivo pierde respaldo y como consecuencia de ello la confianza ciudadana cae en picada. Impunidad o falta de capacidad para juzgar la corrupción pasada. Crece la corrupción. La protesta gana las calles. En cuanto a la atención de las necesidades populares, el asistencialismo no logra atenuar su deterioro. El gasto social cae, incluso la cooperación internacional. El desempleo aumenta y con él los niveles de pobreza extrema.

    Del lado de las FF.AA. hay un manejo autoritario de la seguridad interna, crece la violencia y hay rebrotes de terrorismo. Desde las instituciones, el Estado se torna más ineficiente, menos legítimo y representativo. No se da luz verde a las reformas que permitirían el ahorro de recursos y mayor representatividad. Situación de desgobierno en zonas alejadas y rurales.

    Hoy, probablemente el Perú se debate entre los dos primeros "globos de ensayo" enunciados. Sin embargo, los restantes nos advierten de los riesgos ante los que una frágil democracia como la peruana podrían sucumbir. Este jueves 23, con ayuda del Congreso pero sobre la base de lo que el Ejecutivo proponga, sabremos cuál de estos cuatro horizontes es el más cercano.

     

     


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