Edición Nº 1686

 

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    ARTICULO

    6 de setiembre de 2001

    Clímaco
    La Telaraña
    Testimonio de Carmen, quien afirma ser la novia de Clímaco, complicaría el caso. Aquí su confesión.

    La testigo clave Ida Merino padece una seria lesión en el área del lenguaje del cerebro. ¿Recuerdas quién te hizo daño? "No, no sé qué pasó (risas)... Cristo lo seguirá amando", respondió ella. Carlos Lescano y Sebastián Brenes se mantienen sólidos en su versión de los hechos, excepto en el tema de la marihuana, cuyo consumo aceptó Sebastián y ahora niega. Todo se enreda. Clímaco asumió la confrontación con serenidad. Carmen conversó con CARETAS y se nombró autora intelectual del crimen. La Policía aún no da con su paradero.

    Entrevista MARTIN MUCHA

    UNA mujer pequeña, morena, gafas negras y algo subida de peso estaba en el Jirón de la Unión esperando. Ella había dicho que cargaría un periódico. Casi una decena de e-mails y la intención de un juez de ubicarla, eran parte de ese momento. Llega. El cuestionario a Carmen comienza raudo en un café cercano. Con una gran dosis de incredulidad, era el momento de enfrentarse a una confesión extrema. Sin rodeos.

    -¿Cómo se inicia todo?

    -Yo me aferré a él. Y a él le gustaba ella.

    -¿Te considerabas menos guapa que ella? ¿Por qué creías que te iba a dejar?

    -En ese momento se me vino todo. Yo no quería perderlo. A él ya le había advertido antes que si me dejaba lo mataba.

    -¿Cuándo te enteras que a Juan le gusta Alexandra?

    -A veces lo veía ido. "¿Qué te pasa, tienes algo que contar?", le preguntaba. "Nada". Comenzó a contar sobre su amigo. Y habló de su hermana. "¿Por qué hablas de ella? ¿Te gusta?"

    -Pero eso no justifica el fin que tuvo la historia...

    -Le dije que no quería que vaya a verla. Y él lo hizo. "Entonces que desaparezca ella", le dije.

    -El dice que fue el lunes del crimen para ayudar a Sebastián para su examen. ¿Esa era la razón?

    -Iba por ella.

    -¿Lo vuelves a ver el miércoles?

    -No. Lo llamé a las siete o siete y media. No quería verme. Yo le dije: "vienes o quieres que arme un escándalo". "Nos vamos a ver mañana", respondió.

    El autor de la nota con Carmen. La entrevista fue grabada. Ella prefiere el anonimato.

    -Y se vieron.

    -A las 8 y 30, en el parque cerca de su casa. No quería ir a la mía. Tuve que ir. "¿Qué está pasando?", pensé. Ya estaba yo obcecada. "Tú tienes la culpa de que todo esté así", le dije. "Vas a acabar con ella", le dije. "Está bien lo voy a hacer. ¿Eso quieres? Te voy a dar el gusto", responde Juan.

    -¿Luego de esa decisión siguieron juntos?

    -Nos quedamos hasta tarde. Nos besamos. Le di el arma ese mismo jueves.

    -¿Por qué llevaste el arma a la reunión en el parque?

    -No la llevé. Me acompañó luego hasta mi casa. Esto no lo ha contado él.

    -¿Cómo nace la idea del martillo?

    -Es mía.

    -¿Tú le dijiste: "yo tengo un martillo y con eso la matas"?

    -Sí.

    -No te creo.

    -Efectivamente (Suelta una leve sonrisa). No teníamos un arma. Hubiera sido más fácil. ¿No crees?

    -¿Dónde esconde el martillo?

    -En la parte de atrás de la cintura del pantalón. "¿Lo vas a hacer?", le pregunto. "Lo vas a hacer". Y se va.

    -¿Cuál es el tema de la charla?

    -Planeábamos. No sabíamos las circunstancias, dónde estaba la gente, quiénes iban a estar. Sólo quería que lo haga.

    -¿Todo era una broma o realmente creíste que lo iba a hacer?

    -Sí, yo quería que lo haga.

    -¿Lo que me estás diciendo es que tú querías que asesine a Alexandra Brenes?

    -Sí.

    -¿Cómo en la mente de alguien surge esta idea?

    -Cuando estás enamorado y sientes que vas a perder a tu pareja...

    -¿Y él por qué lo hace?

    -Por darme gusto.

    -No lo creo.

    -¿Me estás diciendo que él no estaba enamorado de mí?

    Los amigos, Carlos Lescano y Sebastián Brenes, no se quebraron en la confrontación frente a un cauto Clímaco. La reconstrucción será la próxima semana.

    -Lo tuyo eran celos, ¿pero él?

    -Cosas que vive una pareja

    -Intento entenderlo. No puedo creer que tú pienses que es algo normal. ¿O, sí?

    -Cuando quieres no te importa nada.

    -Otra vez, regresemos al jueves, a ese instante donde él llega a tu casa, cuando planean.

    -"¿Con qué lo voy a hacer?", "¿con qué la voy a matar?". "Mátala con un palo le digo" (risas)

    -¿Tú creías que lo iba a hacer?

    -Sí (segura y burlona).

    -Tu creías que la iba a matar...

    -Sí. Porque si no la mataba yo...

    -¿Realmente la hubieras matado?

    -Sí, por el ser que quería. Uno no se pone a pensar qué puede pasar después. Actúas en el momento, sin pensar.

    -¿Qué hace él después?

    -Se va a su casa. El viernes no lo vi.

    -¿Qué creías que iba a pasar?

    -Estaba nerviosa. Esperaba una llamada y no la hubo. Llame a su casa y nadie contestó.

    -¿Tú pensaste que ya había cumplido el plan?

    -No tenía noticias.

    -Entonces, ese viernes no lo viste. ¿Te comunicas con él el sábado?

    -No.

    -Ni lo llamaste.

    -No. Estaba nerviosa. Ya no sabía qué hacer.

    -En un e-mail me dices que lo viste el sábado. Mentiste.

    -Sí. El jueves fue el último día. Yo no sé qué hizo el viernes.

    -El sábado ¿qué hiciste?

    -Llamé a su casa. No sabían nada de él. Estaba con deseos de ir pero nunca fui. Tenía que esperar.

    -¿Te enteraste en la noche del sábado?

    -El domingo en los diarios. Todo salió mal. Todo salió mal. No debió salir así. Nunca debí darle... Nunca le debí haber dado el arma. Recién tomé conciencia de las cosas. Ya pesaba todo.

    -¿Allí recién recuperaste la cordura?

    -De todas las cosas que habían pasado. Ya no podía dormir pensando en lo que había pasado él.

    -¿No te importan las otras personas?

    -¿Quieres que te sea sincera? (mueve la cabeza).

    -¿Dónde estudias, dónde vives? Esos son los datos necesarios para creerte.

    -No te puedo decir dónde estudio, dónde vivo, qué es lo que hago. Esas cosas no. Bueno, se acabó la entrevista...

    -Un momento, estamos en el lunes. ¿Cuándo llamas al 105?

    -Dos semanas o tres, no recuerdo, pero no llamé a `24 Horas'.

    -Sé que ellos te llamaron pero, ¿cómo obtuvieron tu teléfono?

    -Cuando llamé al 105, ellos me pidieron el teléfono de mi casa. No se los di, pero sí les di el número de mi celular

    -Que no está a tu nombre.

    -Lo compré yo

    -Pero no está a tu nombre.

    -No.

    -¿Por qué no lo está?

    -Porque era de otra persona. Me lo vendió.

    -Te lo vendió otra persona que tampoco existe.

    -Ja. Ja. Habrá sido de un difunto. Ya no lo tengo más. Me lo robaron luego que volví de viaje.

    -Finalmente. A menos que todo lo que hayas dicho sea mentira, esto va a devenir en un juicio que te compromete. ¿Es mentira?

    -No.

    -¿Cuánto de lo que me has contado es mentira?

    -Todo lo que te he dicho es verdad.

     


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