Edición Nº 1684

 

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    23 de agosto de 2001
    Por AUGUSTO ELMORE

    UNO de los tantos daños producidos en el país por el régimen corrupto de Fujimori-Montesinos es el de haber sembrado la suspicacia, haciéndola cosa de cada día. Ahora, por ejemplo, que hay noticias -bien resaltadas por supuesto- de un probable rebrote terrorista (Satipo y, lo que es más grave y trae terribles recuerdos a los peruanos, el derribamiento de torres en Ayacucho), uno, suspicaz al fin de cuentas, se pregunta si todo no será una maniobra sicosocial organizada por el nipón tránsfuga y los secuaces que le quedan, o quizá un intento desesperado de los terroristas para aprovechar la coyuntura y dar la impresión de que están de vuelta. Pero pienso que hay que superar tales suspicacias y poner atención a lo que sucede y darle su verdadera dimensión.

    Al escribir estas líneas los diarios anuncian que se volverá a activar la presencia militar en las zonas en las que la subversión suele tener sus guaridas. ¡En buena hora!

    Se equivocan quienes creen que lo peor que hizo Laura Bozzo fue halagar a Fujimori y su gobierno, incluido el asesor, porque la conductora, defendiéndose como una leona en un programa que la entrevistó, afirmó y juró por sus hijas no haber recibido ninguna paga por hacerlo. O sea que eso lo hizo gratis, allá ella. Pero lo que sí hizo cobrando, y bien, no sólo ocasionalmente sino en todos sus programas, fue denigrar la dignidad de los peruanos, embarrarla, ganar dinero exhibiendo la miseria de las personas. Ella fue, y seguramente sigue siéndolo, porque para eso la contrató e hizo rica Telemundo, el desagüe de la condición humana. Augusto Ferrando a la enésima potencia. Jamás un rico canalla pasó por sus cámaras ni por su estudio, siempre fueron los pobres vejándose los unos a los otros. O ganando el pan de cada día con su propia humillación. Que haya elogiado a Fujimori me tiene sin cuidado, finalmente ejercía su libertad de opinión aunque ésta fuera perversa y desatinada. Pero que haya elevado la inmundicia a la categoría de espectáculo y que haya denigrado a la pobreza, eso sí es lo perverso e imperdonable. ¡Que vaya a lamerle las axilas al presidente de Telemundo!

    Lamento verme obligado a polemizar, no mucho en verdad porque en general coincido con él, con mi dilecto amigo Germán Coronado, afanoso y meritorio editor de Peisa, quien en la última edición de CARETAS, se queja de la alabanza hecha por esta revista a la labor editorial del Congreso, alabanza que esta página hizo antes, que conste, y hasta en dos ocasiones. Coronado hace bien en preguntarse cuánto, exactamente, nos ha costado a los peruanos los libros producidos por el Fondo Editorial del Congreso. Sería bueno saberlo. Pero los libros editados por éste en verdad, no son ni le hacen competencia a Peisa ni a ninguna otra editorial peruana o extranjera (¿qué editora habría publicado los tres volúmenes con la obra de Francisco García Calderón, por ejemplo?). Es que ésa, en todo caso, es la tarea supletoria del Estado: editar los libros que por no ser comerciales no serían jamás editados por empresa alguna. Pero a eso deberían dedicarse, en verdad, la Biblioteca Nacional o el Instituto Nacional de Cultura si es que el Congreso les traslada los fondos suficientes. El Congreso debería hacer exclusivamente eso que le da razón de ser: legislar, entre otras cosas dar de una vez por todas la ya famosa y siempre truncada ley del libro. Allí sí tiene toda la razón mi amigo Germán. Es hora de que se legisle a favor de la cultura popular, haciendo imposible, dicho sea de paso, la edición y sobre todo la venta de libros piratas, que tanto ha proliferado.

    Siempre pensé que el retiro de una empresa aérea internacional de los cielos del Perú constituía una mala señal, como cuando se fue primero British Airways, luego Air France, después Alitalia y recientemente Lufthansa, empresas que, casi todas, sí hacen servicio a Santa Fe de Bogotá, por ejemplo, pese a todos los problemas que tiene Colombia. Si vinieran las líneas aéreas más importantes, sería, por el contrario, una buena noticia para el país y para el turismo nacional. Por eso me parece excelente que la línea holandesa KLM haya anunciado el incremento de su flota que llega al Perú añadiéndole un avión Jumbo Boeing 747, con capacidad para 466 pasajeros. Una buena noticia, sin duda. Más turistas, más puestos de trabajo para los peruanos.

    Se fue lenta, inexorablemente, como la luz del sol cuando empieza a anochecer. Emilio Adolfo Westphalen, es para mí un recuerdo que me atormenta, porque la última vez que lo vi, en su silla de ruedas tras haber recibido la Orden del Sol, me dijo con su suave voz: Te espero. Esa fue una cita a la que nunca llegué, porque tuve temor de ver su declinación. No es que lo hubiese frecuentado mucho, pero sí lo admiré enormemente, él lo sabía, y preferí huir de esa cita para no enfrentarme al presagio de su muerte. Hoy que ha ocurrido ya, estrecho su mano otra vez y lo vuelvo a escuchar: Te espero. Esta vez sí acudiré, poeta. Sin ninguna duda.

    Hoy jueves, como es de invierno, el Congreso peruano deberá demostrar que está a la altura de las difíciles circunstancias que enfrenta el Perú: como muchos peruanos espero que dé su aprobación a las facultades extraordinarias que solicitará el gobierno, porque no es momento de retacearle posibilidades de manejar la economía. No dejemos que las sombras del pasado fujimorista y el abuso que hizo de las facultades que le confirió un Parlamento obsecuente, enturbien nuestro futuro. La palabra confianza es hoy más que nunca necesaria.


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