Edición Nº 1684

 

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    ARTICULO

    23 de agosto de 2001

    ¿Qué Esperar del Gabinete Dañino?

    Escribe FRANCISCO SAGASTI

    PESE a las connotaciones que tiene el apellido del Primer Ministro, creo que podemos esperar cosas positivas del primer Gabinete que ha designado el Presidente Alejandro Toledo. En primer lugar, como ya lo han adelantado varios de sus miembros, no se tratará de "refundar" o "reinventar" el país otra vez, descartando todo lo avanzado por el Gobierno de Transición. Por el contrario, podemos esperar -y debemos exigir- que se consolide lo avanzado en los pocos meses en que se realizó ese milagro cívico de pasar de una mafia corrupta y autoritaria a un gobierno democrático que organizó elecciones ejemplares, y que, entre muchos otros logros, dio grandes pasos para hacer más transparente la gestión pública, estabilizar la situación política e iniciar un diálogo constructivo entre civiles y militares. Todo esto debe continuar.

    En segundo lugar, la presentación del Primer Ministro y su Gabinete deben ayudar a gestionar adecuadamente las enormes expectativas que generó el Presidente Alejandro Toledo durante la campaña electoral. En el corto plazo esto implica, además de reactivar la economía y empezar a crear empleo, adoptar medidas para reducir la pobreza, y para mejorar la cobertura y la calidad de los servicios sociales. Pero no va a ser posible cumplir con todas las promesas de campaña de manera inmediata, y será necesario explicar claramente las razones para esto a quienes verán postergada la satisfacción de sus legítimas demandas. Para mantener la credibilidad, el Gabinete Dañino deberá plantear un calendario de cumplimientos y lograr un amplio consenso político sobre prioridades para la acción gubernamental en el corto plazo. La oposición y los líderes de opinión tienen un papel importante en esta gestión de expectativas, y no se debe caer en la tentación de exigir el cumplimiento inmediato de todas las promesas hechas en la contienda electoral.

    En tercer lugar, si bien no debemos esperar una consistencia total y absoluta en los planteamientos de los miembros del Gabinete (el poeta Ralph Waldo Emerson decía que "una tonta consistencia es el cuco de las mentes pequeñas, adorada por los pequeños estadistas, filósofos y religiosos"). Sin embargo, al dejar de lado la pretensión de una consistencia total, debemos esperar y exigir coherencia y visión de futuro en las máximas autoridades del gobierno. Alejandro Toledo ha elegido ministros con personalidad y perfil propio, y si bien en algunos casos estos perfiles no parecen apropiados para los cargos a que han sido designados, no cabe duda que en conjunto el Gabinete Dañino puede estar a la altura de los desafíos que enfrenta. Va a ser interesante observar el papel que un Primer Ministro sin cartera juega en el gobierno de Alejandro Toledo, que sin duda será muy distinto al que jugó el tristemente célebre Javier Valle Riestra (el primero de los primeros ministros sin cartera) en el gobierno de Alberto Fujimori.

    El peligro está en que las considerables capacidades de negociación de Roberto Dañino se agoten al interior del Gabinete, mediando entre los miembros del propio gobierno para mantener la coherencia, en vez de emplearlas en articular una visión estratégica, buscar su aceptación por las otras fuerzas políticas, e ir definiendo progresivamente las medidas y políticas para acercarse a esta visión. De no manejarse adecuadamente, las escaramuzas iniciales que hemos visto en las últimas tres semanas entre ministros, viceministros y parlamentarios de Perú Posible podrían convertirse en una guerra de trincheras capaz de paralizar al gobierno.

    Durante los ocho años en que visitamos todo el país trabajando en Agenda: PERÚ, el reclamo más insistente que encontramos fue el de contar con una visión de futuro y una estrategia de desarrollo viable y creíble, que debe ser capaz de movilizar energías y voluntades. No faltan contribuciones e insumos para que el Presidente, el Primer Ministro y su Gabinete puedan hacer esto. Esperemos que lo que nos presenta el Gabinete Dañino empiece a responder a esta aspiración compartida de la gran mayoría de peruanos.

     

     


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