Edición Nº 1682

 

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    ARTICULO

    9 de agosto de 2001

    El Poder Bajo La Lupa
    Sobre la importancia de fiscalizar al gobierno, los partidos políticos y a las instituciones, habla Rafael Roncagliolo.

    Hace poco más de una año, Rafael Roncagliolo era sindicado por los medios fujimoristas como el centro de una "telaraña roja" que conspiraba contra el orden establecido. De la observación electoral, el sociólogo y secretario general de Transparencia se suma a una nueva ofensiva: fiscalizar al poder. De la Cultura del secreto, apañadora de la corrupción, a los tiempos de la transparencia informativa, Roncagliolo habla de la necesidad de contar con instrumentos que nos permitan observar al milímetro el desempeño de instituciones y partidos políticos.

    "Hemos tenido elecciones limpias, ahora queremos un gobierno limpio".

    Entrevista PEDRO TENORIO

    VENCIDO el autoritarismo y con Toledo instalado en Palacio, algunos piden tregua para el nuevo gobierno, ¿por qué es importante fiscalizarlo?

    -Porque hemos salido de un régimen autoritario pero no de una cultura autoritaria. En el Perú de los noventas el secreto era el punto de partida de la corrupción. Exigir una cultura de la transparencia en el manejo de la administración pública es el mejor servicio que se le puede hacer al nuevo gobierno. Y para eso hay un primer instrumento dejado por el gobierno de Valentín Paniagua: el Portal de transparencia fiscal del MEF. Pero no es suficiente.

    -¿Cree que el gobierno esté convencido de la necesidad de continuar esta tarea?

    -Hasta ahora las señales son positivas. El gobierno sabe que es más fácil gobernar con los instrumentos del fujimorismo, pero el desafío consiste en desactivar las bases que permitieron los abusos del régimen anterior. Ortega y Gasset tenía una frase que cae a pelo en este momento: "No hay que cambiar los abusos, sino también los usos que permitieron esos abusos". Este gobierno no puede caer en el pragmatismo de creer que los resultados son los que mandan.

    -¿Por qué es importante la participación ciudadana?

    -Porque la vigilancia ciudadana es la otra cara del consenso, su complemento. Durante el régimen anterior no se querían ambas cosas porque juntas eran sinónimo de democracia. Y democracia no es el gobierno de la mayoría, sino que haya deliberación, diálogo, consenso.

    -A su criterio, ¿cuánto es lo avanzado en ese terreno?

    -En lo que respecta a la transparencia de la información, hay algunos portales, como los del MEF y del Congreso, que debieran informar, y en parte ya lo hacen, sobre licitaciones, proveedores, contratación de obras y de personal, y sobre cómo camina el trabajo de los congresistas. Al mismo tiempo, me parece gravísimo que haya congresistas que no digan quién los financió. "No puedo cometer esa infidencia", dicen, pero olvidan que ésa es la cultura del secreto que genera corrupción. Es inaceptable.

    En los setentas, Roncagliolo apostaba por la izquierda. Hoy, por la vigilancia ciudadana.

    -Ustedes en Transparencia han hablado de la necesidad de impulsar una Ley de partidos políticos, ¿en qué consistiría ésta?

    -El Perú es el único país en Latinoamérica que no tiene una ley de partidos políticos. Una ley de este tipo apunta a dos cosas: asegurar la democracia interna y reglamentar el financiamiento de la actividad política. En ese sentido, Perú Posible debiera ser el primero en explicarle al país quiénes financiaron su campaña, sin esperar que se le exija. Y los otros partidos también deberían hacer lo mismo.

    -¿Hasta dónde debería llegar esta rendición de cuentas ante la ciudadanía? La ley sólo los obligaba a una proyección de gastos.

    -Debería establecer quién los financió y por cuánto, haciendo pública la lista de nombres. Sólo así se recupera la confianza ciudadana en la actividad política. Los tres países que no tienen una legislación estricta en esta materia son Cuba, Haití y Perú.

    -Se sugieren muchos cambios, pero, ¿cómo implementarlos?

    -Abriendo la deliberación a una gran Mesa de Diálogo que para nada reemplaza al Congreso, como algunos temen, sino que abre espacios de discusión a toda la sociedad. En Argentina existe "Poder ciudadano", una organización que dirige el periodista Luis Moreno Ocampo y que ha desarrollado técnicas de análisis y seguimiento llamadas "Caja de herramientas". Así, a los candidatos, antes de las elecciones, se les entregaba un cuestionario larguísimo sobre sus bienes, compañías en las que habían trabajado, intereses en juego. Eso permitió que en las elecciones el voto sea más informado. Ahora sabemos que a menos democracia, más corrupción. Y que donde hay más corrupción, hay menos desarrollo ciudadano.

    -¿Quiénes liderarían esta fiscalización del poder y los partidos?

    -Además del Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo. Le corresponde porque es una de sus razones de ser. De otro lado, los organismos de DD.HH. tienen que redefinir su labor. Los colegios profesionales, las universidades tienen mucho que decir sobre cómo mejorar el uso de los portales de transparencia, por ejemplo. Y los colectivos civiles, tal como lo vienen haciendo en campañas del tipo "Adopta a un congresista". Vigilancia no es sólo denuncia, requiere emplear mecanismos de análisis de la información.

    -También los medios de comunicación.

    -Los periodistas, sin duda. Ciertamente, hoy todos los medios de comunicación tienen la posibilidad de hacer periodismo y no caer en la adulación que permite la autocracia.

    Fujimori: el secreto como insumo corruptor. Derecha: Portal de Transparencia del MEF. Si hubiera existido años atrás se habrían descubierto varios delitos.

    -Me es difícil ver a Perú Posible, donde la palabra de Toledo es ley y donde algunas preguntas quedaron en el aire durante la campaña, apoyando vivamente estos cambios.

    -A mí no me es difícil. Si se discute ahora, a cierta distancia de las elecciones, es más fácil. Y más aún si cada partido entiende que una ley de este tipo obliga por igual a todos. Además, es necesaria cierta presión de la ciudadanía. La hubo cuando el Congreso debatía el tema del distrito electoral único y funcionó. Es cierto que debiera hacerse ahora, antes que se diluya el entusiasmo ciudadano y los músculos se adormezcan. Hay que modular el entusiasmo. Es natural que vivamos cierta euforia, que como estado pasajero es saludable, pero como algo estable es pernicioso.

    -De otro lado, ¿cómo evitar que el autoritarismo gane apoyo ciudadano, como ocurrió durante buen tiempo a favor de Fujimori?

    -Es que la democracia tiene que ser eficaz. No es que con el cambio de gobierno la gente se volvió demócrata. La amenaza está latente si los demócratas no demuestran limpieza absoluta. Hemos tenido elecciones limpias, ahora queremos un gobierno limpio. El fujimorismo aún hoy envía una señal: "todos somos corruptos mientras nadie demuestre que no lo es". Esto, que jurídicamente es una barbaridad, sicológicamente funciona.

    -Se insiste en la necesidad de una ley de partidos. Pero, ¿por qué cree que los políticos apoyarían una legislación que de alguna manera los limitaría?

    -Porque a todos los partidos les conviene que la campaña cueste menos para no tener que devolver favores luego de las elecciones. La democracia se fundó sobre la idea de que los electores son ciudadanos a los que se convence con ideas. Hoy no hay ciudadanos, sino consumidores a los que se atrae ya no con ideas, sino que se les seduce. ¿Y cómo se les seduce? con trucos publicitarios. Este es un problema en todo el mundo.

    -Concretamente, ¿cómo se combate la cultura del secreto?

    -Asumiendo por costumbre que toda la información es pública. Puede haber reservas, pero por principio es de todos y lo opuesto es la negación de la democracia. Si en tiempos de Fujimori hubiera habido un Portal de transparencia del MEF, se hubiera detectado de inmediato el pago de la indemnización de US$ 15 millones a Vladimiro Montesinos. Y con educación, haciendo que los estudiantes comprendan que sí hay conexión entre copiarse en un examen y recibir un millón de dólares.

    -Ahora se anuncia un "Zar anticorrupción", ¿qué opina de ello?

    -Que hay que crear una fortaleza anticorrupción en la sociedad. Y si se hace siguiendo la línea trazada por la Comisión Nacional Anticorrupción creada por el gobierno de Valentín Paniagua, mejor. No sé si se deba llamar zar o emperador, pero lo que importa es que exista, con independencia del gobierno.

    -¿Qué nos falta para impulsar una Cultura de la transparencia?

    -Tiene que promoverse una legislación draconiana que sancione a las instituciones que no proporcionen una información transparente de lo que manejan. Por lo pronto, esperaría una medida rápida en lo que se refiere al financiamiento político porque parece ya haber comenzado la campaña electoral municipal del próximo año.

    -¿Y qué pasa si nos encontramos discutiendo estos mismos temas dentro de cinco años?

    -Encomendémonos a Dios. Las elecciones limpias son el punto de partida de la democracia, no su punto de llegada.

     

     


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