Edición Nº 1674

 

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    ARTICULO

    14 de junio de 2001

    La Doble Cara De La Corrupción
    Último libro de Andrés Oppenheimer pone sobre el tapete lenidad de las multinacionales frente a la corrupción en América Latina.

    El revelador libro.

    "Senador, nuestra misión es hacer negocios". La respuesta no es de Eugenio Bertini, el gerente general del Banco Wiese-Sudameris puesto al descubierto recientemente por un vladivideo en el que aparece asesorando al ex hombre fuerte del SIN sobre cómo encubrir sus operaciones bancarias; no lo es, aunque suene parecido.

    Quien así declara es el presidente del directorio del Citibank, John Reed ante el Subcomité de Investigaciones del Senado de Estados Unidos, el 9 de noviembre de 1999. Reed -también llamado `Dios' por sus empleados- fue citado entonces en el marco de la más profunda investigación sobre lavado de dinero dasarrollada por el Congreso norteamericano en la última década.

    Reed debió explicar cómo pudo Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente de México, Carlos, `lavar' US$ 100 millones en el Citibank a lo largo de la década del noventa, sin que el gran banco norteamericano preguntara una sola vez sobre la fuente de su increíble fortuna.

    "Yo creo que si vamos a hacer negocios, tenemos que operar en el lugar del mundo donde están los negocios, y donde los clientes suponen que tenemos que estar. Y si hubiera algo malo en eso, los reguladores bancarios lo hubieran prohibido hace rato", declaró Reed.

    ¿No ha argumentado más o menos lo mismo en su descargo Eugenio Bertini últimamente?

    La cuenta de Salinas de Gortari no fue la única de origen ilícito que el Citibank administró durante los noventa. También lo fueron millones de dólares del narcotráfico que amasaba el Cartel de Juárez a través de testaferros y empresas fantasmas; el botín de Raúl Salinas de Gortari, y aquel otro del también mexicano Gerardo de Prevoisin, ex presidente del directorio de AeroMéxico, la aerolínea que compró AeroPerú.

    Y la institución bancaria tampoco fue la única multinacional involucrada en ilícitos financieros en América Latina. La IBM pagó en 1996 un millonario soborno en Argentina para ganar la licitación del Banco de la Nación de ese país.

    La evolución de estos escándalos, y el subsecuente impacto político en los países al sur del Río Grande, es la materia prima para Ojos vendados. Estados Unidos y el negocio de la corrupción en América Latina (Editorial Sudamericana, 2001), el último libro de investigación escrito por el periodista argentino del Miami Herald, Andrés Oppenheimer.

    "La corrupción es vista como un problema de las naciones en desarrollo, como las devaluaciones y el agua sucia", asegura Oppenheimer. "Pero pocos han hablado de la otra cara de la moneda: el papel de las corporaciones multinacionales y los gobiernos de los países industrializados en los escándalos de corrupción que han sacudido a la región".

    E. Bertini del Wiese - Sudameris y John Reed del Citibank. Sus instituciones bancarias sirvieron para que la mafia lavara millones de dólares.

    En Ojos vendados..., Oppenheimer lo hace. En su descubrimiento se desataron convulsiones políticas, se vertieron ríos de tinta en la prensa y sin embargo los líderes de la investigación policiaca y judicial se quedaron, en la mayoría de los casos, mascullando su frutración ante la impunidad de las multinacionales.

    "¿De qué sirve adoptar leyes contra la corrupción si quienes roban al Estado pueden esconder sus fortunas impunemente en bancos internacionales? ¿De qué sirve imponer castigos más severos a quienes reciben sobornos si los países sedes de las grandes multinacionales no toman medidas para frenar a quienes los ofrecen?", reflexiona Oppenheimer. "La única manera de empezar a detener el robo a gran escala de los fondos públicos latinoamericanos y el creciente escepticismo sobre las políticas de libre comercio será que los países ricos se unan más activamente a la lucha contra la corrupción".

    Son varias las empresas multinacionales con ingresos superiores al de muchos países. Walmart facturó US$ 119 mil millones, más que el producto bruto de México de US$ 92 mil millones, de acuerdo a Fortune 500. IBM, con ingresos de US$ 79 mil millones, superó ampliamente el producto bruto de Argentina, de 55 mil millones anuales. La General Electric, con ingresos de US$ 91 mil millones, tuvo entradas tres veces más grandes que las de Colombia.

    "Hay países como Francia que con su habitual pragmatismo", describe Oppenheimer, que consideran los sobornos como "costos operativos" de sus empresas en el exterior" y les brindan deducciones tributarias.

    En 1999, en el transcurso del primer Foro Global para la Lucha contra la Corrupción celebrado en Washington D.C., el joven vicepresidente de Bolivia, Jorge `Tutto' Quiroga Ramírez planteó "que Tranparency International hiciera también un ranking de empresas multinacionales corruptas: existe una lista de países, pero no una lista de empresas", dijo.

    Y el vicepresidente de Argentina, Carlos Ruchauf, puso en aprietos a los traductores del mismo evento cuando propuso "dejar atrás los tiempos en que los presidentes de Estados Unidos pensaban que los gobernantes corruptos de países amigos eran hijos de puta, pero nuestros hijos de puta".

    En "Ojos vendados..." se concluye que las naciones industrializadas algo han avanzado sobre la materia, si bien aún con grandes limitaciones. En el citado Foro Global, Estados Unidos estuvo representado por sus pesos pesados: el entonces vicepresidente Al Gore, la secretaria de Estado, Madeleine Albright y el secretario del Tesoro, Bob Rubin. En cambio, para demostrar sus dudas sobre la ofensiva anticorrupción de EE.UU. -sostiene el autor-, los europeos enviaron delegaciones de tercer y cuarto nivel.

    Sin duda, el reciente respaldo que recibió Eugenio Bertini por parte de la directiva del Banco Wiese-Sudameris, que consideró que el funcionario había demostrado "un alto nivel profesional y moral", y el hecho de que el personaje fuera promovido, el mes pasado, por la Banque Sudameris, la casa matriz francesa, como el representante de la institución en el Perú, es una réplica local de lo narrado por Oppenheimer.

    La conversación entre Bertini con Montesinos en noviembre de 1999 tuvo lugar dos días antes de que Reed, del Citibank, brindara su testimonio ante el Senado norteamericano. Pero eso es sólo pura coincidencia.

     


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