Edición Nº 1655

 

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    ARTICULO

    11 de abril de 2001

    Los Otros Montesinos
    Hurgando en la genealogía de una familia que ha tenido entre sus miembros a ilustres, notables y variopintos personajes.

    1920: J. Benito, Adela, Clemencia, J. Domingo, María, Alfonso y Charo (en el regazo de J. Manuel Polar V.) Montesinos Montesinos. Al lado su madre María y un niño desconocido. derecha: Alfonso Montesinos Montesinos, brillante orador y respetado polemista. Tocaba el cello.

    Escribe
    TERESINA MUÑOZ-NAJAR

    EL más remoto Montesinos era un sujeto asaz exótico. No por cura, trotamundos, amante de la astrología y buscador de archivos y tesoros. No por eso. El licenciado Fernando de Montesinos adolecía de un grave, gravísimo e inexplicable mal para quienes pretenden dedicarse a relatar lo sucedido: exceso de imaginación. ¿Cómo, por favor, pudo inventar dinastías y períodos incaicos de miles de años como los días de la Biblia?

    En su monumental obra Los cronistas del Perú, (Biblioteca Clásicos del Perú - Banco de Crédito del Perú) don Raúl Porras Barrenechea hace una extraordinaria y deliciosa descripción de este audaz caballero a quien Riva-Agüero llamó "Padre de todas las quimeras y depositario de todas las patrañas".

    Lo que no significa, sin embargo, que no haya legado documentos importantes y confiables como su Arte de los metales y sus Anales del Perú.

    Pero su gran pecado histórico, tal como lo señala Porras, se resume en dos de sus teorías: "1.- La existencia de un larguísimo Imperio Incaico antes de los Incas conocidos y oleados por todos los cronistas y 2.- La existencia de la escritura que fue conocida por los primitivos peruanos y perdida después de feroces invasiones tras de las cuales se sustituyó por los quipus".

    De acuerdo a Porras, el Licenciado Montesinos (que llegó al Perú con el Conde de Chinchón en 1628 y murió en España probablemente en 1644), "prolongó su cronología desde Manco Cápac hasta el Diluvio y para rellenar los 4.000 años que le faltaban para ligar a Noé y Ofir, acogió la lista de 90 reyes o incas recogidos en los relatos de algún indio gárrulo o bellaco, o en los escritos de un fraile fantasista que por alguna causa reservaron de la publicación los cuerdos jesuitas y aprovechó el transeúnte aventurero".

    Finalmente, el historiador advierte: "Montesinos es de las fuentes históricas más importantes para toda aquella historia peruana que carece de fuentes".

    Quién sabe si este disparatado cronista dejó desperdigados, antes de volver a su natal Osuna, uno que otro vástago. No es que queramos adjudicarle descendencia pero, apelando a su estilo, nos reservamos el derecho a esa duda.

    En la Cuesta del Angel.- Hermoso caserón en Yanahuara que Alfonso Montesinos Montesinos adquirió circa 1950 y que sigue siendo de su propiedad. Se dice que uno de sus hijos, Alfonsito, pasa allí algunas temporadas. En esa casa el viejo senador guardaba los archivos de todos aquellos personajes que le interesaban.

    ¿POLAR DEL CUSCO?

    El siguiente Montesinos aparece más de 250 años después. En el Cusco. Aquí no hay ninguna duda pero sí dos versiones.

    La primera, recogida de un historiador y genealogista contemporáneo, indica lo siguiente: En 1800 más o menos nace en el Cusco Manuel Montesinos y Polar. Este señor viaja a Arequipa y el 26 de febrero de 1829 se casa con doña Gertrudis Garzón y Torres. En 1831, la pareja procrea a José Domingo Montesinos y Garzón, quien ejerció el cargo de vocal de la Corte Superior del Cusco y quien se casó, también en Arequipa, en 1858, con Carmen Pastor y Gómez. (Mucho tiempo después se volvería a casar en Lima, en 1897, con Virginia Freundt y Noble). José Domingo y Carmen fueron padres de Guillermo Montesinos Pastor (Arequipa 1877), el mismo que contrae matrimonio, en 1898, con su prima hermana María Montesinos Martínez. Hijos de esta pareja fueron, entre otros (como lo veremos más adelante), Alfonso y Adela Montesinos Montesinos y nietos son, entre otros, Vladimiro Montesinos Torres y Gustavo Espinoza Montesinos, por citar nombres conocidos.

    Ahora bien, ¿de dónde lo de prima hermana?, José Domingo Montesinos y Pastor tuvo un hermano llamado José Benito Montesinos y Garzón (Arequipa 1833). José Benito desposó, en 1872, a Matilde Martínez y Ureta. Ellos fueron los padres de María Montesinos Martínez.

    No figura por ningún lado de quién desciende nuestro primer Manuel Montesinos y Polar por lo que, el mencionado historiador y genealogista, sospecha que fue hijo ilegítimo de un Polar del Cusco. Insiste: "Del Cusco, porque en esa ciudad también hay familias de apellido Polar".

    ¿POLAR DE AREQUIPA?

    La otra versión indica que los Montesinos eran en un principio Polar. Pero Polar de Arequipa. El dato no está totalmente verificado, sin embargo, varios descendientes directos de los Polar y los Montesinos, al preguntárseles: ¿es verdad que los Montesinos fueron alguna vez Polar?, lo han confirmado con frases como ésta: "Sí, es verdad, aunque desconocemos los detalles".

    Afortunadamente, en esta suerte de dimes y diretes, no falta un curioso y memorioso personaje que resuelve el problema.

    El escuchó alguna vez que dos señores Polar (otros alegan que sólo fue uno), de la generación de Juan Manuel Polar Carazas, padre de los Polar Vargas (los Polar, según dijo en cierta oportunidad Mario Polar, nacieron por generación espontánea), fueron adoptados por un señor Montesinos, supuestamente del Cusco, que tenía mucho dinero. Estos Polar no sólo heredaron la fortuna de su padre adoptivo sino también el apellido. Uno de estos Montesinos Polar sería el padre de José Domingo Montesinos y Pastor y... lo demás ya lo conocemos.

    Andrés Martínez, ilustre jurisconsulto arequipeño. Derecha: 1924: Francisco Montesinos, padre de Vladimiro.

    LOS MARTINEZ

    Es preciso en este momento detenerse en Andrés Martínez, bisabuelo de María Montesinos Martínez (su madre Matilde Martínez y Ureta fue hija de un hijo de Andrés Martínez llamado José Benito Martínez y Abril, esposo de Quintina Ureta y Pallasqui). Bueno, Andrés Martínez (1795-1856), fue el intelectual más importante de Arequipa durante la primera mitad del 800. De él dijo Basadre: "Figura prodigiosa y múltiple la de Martínez. Hombre de ley, ante todo, estudioso y cultivador del Derecho, magistrado de la Corte Suprema de su ciudad natal, además periodista, tribuno, parlamentario, político por supuesto. Es el primero en la serie de notables jurisconsultos que ha producido Arequipa".

    Sobre Martínez también ha escrito, en su libro Arequipa en el Corazón, Enrique Chirinos Soto. Ocurre que Chirinos Soto, amén de admirador de tan distinguida personalidad, es su tataranieto. Y para no crear más confusiones diremos únicamente que su bisabuela fue Margarita Martínez y Abril, hermana del nombrado José Benito Martínez y Abril.

    En consecuencia, el parentesco por el lado de Martínez, entre Enrique Chirinos Soto, Oscar Ramírez Durand alias "Feliciano" (su abuela Alicia Martínez fue prima hermana de María Montesinos Martínez), Augusto Zimmerman Zavala (su mamá era nieta de María Elena Martínez de Collins) y los Montesinos está comprobado.

    Y ya que todo el mundo admite lo de los Polar -siempre por citar nombres conocidos- Hernando de Soto Polar también sería pariente de los Montesinos.

    LOS MONTESINOS MONTESINOS

    Una cercana e informada fuente familiar nos aproxima ahora a los Montesinos Montesinos. Para comenzar, asegura que los Montesinos en general son vistos como integrantes de una familia ilustre en Arequipa por sus antecedentes, su antigua riqueza y sus relaciones con los núcleos más poderosos y tradicionales de la ciudad. Tuvieron propiedades urbanas y un fundo azucarero, "Santa Cruz", en Punta de Bombón en el valle de Tambo.

    Afirma de otro lado que Guillermo Montesinos Pastor (cellista y fotógrafo) y María Montesinos Martínez (quedó viuda relativamente joven y falleció a los 82 años), que vivieron en la calle San Juan de Dios 319 -la casa familiar- pero que poseían otras propiedades en las calles Jerusalén 605, Rivero 306 y en el balneario de Tingo, tuvieron un total de 21 hijos, 11 de los cuales llegaron a una mayoría razonable de edad.

    Podemos, en todo caso, nombrar sólo a 10 de ellos. María, casada con Manuel Jesús Arias Cerpa; José Benito, casado con Julia Hartley; José Domingo, casado con una dama chilena; Adela, viuda de Pompeyo Herrera se casó después con Gustavo Espinoza; Luisa, casada con Alejandro Tejeda Pacheco; Clemencia, casada con Julio César Otoya Baltuario; Guillermo, casado con Carmela Campos Valcárcel; Charo, casada con Angel Cardenal; Alfonso, casado (se divorció) con Lelia Belón y Francisco, casado con Elsa Torres.

    Alfonso Montesinos también destacó por su defensa del petróleo.

    De las mujeres, se sostiene que fueron muy bellas, sobre todo Charo, reina de los carnavales de Arequipa en 1941 (una nieta de José Benito, Pierina Chirinos Montesinos fue reina de Arequipa no hace mucho tiempo). Adela sobresalió más bien por su dedicación a la poesía y por su beligerancia como lideresa social. Siendo ya militante del partido comunista del Perú se convirtió en la primera mujer que, en 1931, habló en un mitin en la Plaza San Martín. No por nada fue madre de Gustavo Espinoza, también militante del partido comunista, secretario general de la CGTP entre 1968 y 1976 y parlamentario en 1985 (quien ha sido falsamente acusado, por Francisco Loayza, de ser confidente de Vladimiro Montesinos).

    Adela no fue la única con ideas progresistas. José Benito, profesor (tocaba cello en la Sinfónica de Arequipa) y José Domingo, médico pediatra, militaron igualmente en el PCP. Los otros hermanos no tuvieron actividad partidaria, no obstante, por su pensamiento de avanzada, todos los Montesinos fueron considerados comunistas y revolucionarios. Al menos así los veían los arequipeños de la década del cincuenta.

    Pero sin duda, el más destacado de los Montesinos Montesinos es Alfonso (quien por cierto también tocaba el cello). Brillante abogado y senador de la República entre 1956 y 1962 (elegido por Acción Popular), este señor hacía alarde de una personalidad avasalladora. Son célebres los formidables debates -defendió a capa y espada los fueros del Perú en el caso de la Brea y Pariñas- que sostuvo con Mario Polar, Manuel "Cahorro" Seoane e inclusive con Raúl Porras Barrenechea. Luego -y aquí el punto negro en su impecable historial- en la época de Velasco Alvarado, a quien apoyó demostrando su debilidad por la dictadura, fue integrante de la comisión de justicia que protagonizó, en aquellos días, una lamentable intromisión y razzia en el Poder Judicial.

    Alfonso se retiró de la vida pública a mediados de los setenta y habitó durante mucho tiempo la famosa Casa Encantada (en la Cuesta del Angel, Yanahuara). Hasta allí llegaban algunos jóvenes e inquietos arequipeños para hacerle la conversa. Caminaba -recuerdan ellos- de un lado al otro, lanzando escupitajos y despotricando de sus no pocos enemigos. Se había dado la molestia de archivar, en voluminosos folders, la vida y milagros de cada uno de éstos.

    Se sabe que Alfonso Montesinos nunca mantuvo buenas relaciones con su hermano Francisco, padre de Vladimiro, y mucho menos con su sobrino. Actualmente, Alfonso Montesinos Montesinos reside en Lima y tiene cerca de 87 años.

    Lo que pasó con su hermano Francisco -otra vez de acuerdo a la misma fuente familiar- fue producto de una rivalidad infantil. Alfonso tan estudioso y brillante. Francisco, Pancho, un tarambana que nunca descolló.

    Escribano del Tercer Juzgado Civil de Arequipa, Pancho vivió en medio de sobresaltos económicos (antes de casarse tuvo un hijo con una señora Bouroncle: Ricardo Montesinos Bouroncle). Fue muy amigo eso sí del abogado Juan Bustamante de la Fuente quien lo ayudó y convenció para que matriculara a su hijo Vladimiro en el colegio militar. "No tengo plata", le habría dicho Pancho al amigo. "Pues yo te ayudo", le habría contestado el viejo Juan. Es así como, por indicaciones de Juan Bustamante de la Fuente, su hijo, Juan Bustamante Romero se encargó de comprarle el ajuar (colchón, uniforme, etc.) al joven Vladimiro. Es decir, lo apadrinó. Un breve paréntesis para informar que Juan Bustamante Romero es hermano de Jorge Bustamante Romero y medio hermano de Alfonso Bustamante Bustamente, ministro de justicia y primer ministro del régimen de Fujimori, respectivamente.

    El hecho es que, en algún momento, Pancho (cuando se trasladó a vivir a Lima) habría cogido un dinero que no le pertenecía (de la Caja Policial Militar), lo que lo llevó a tomar una determinación fatal. Se suicidó con una alta dosis de Nembutal (1971). Se dice que Pancho adoraba a su hijo Vladimiro. Se dice asimismo que le dejó una carta y tres consejos: Nunca seas pobre. Antes que nada y sobre todas las cosas piensa en ti. Cuida a tus hermanos.

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