Edición Nº 1651

 

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    ARTICULO

    28 de diciembre de 2000

    Premios A La Resistencia 2000
    CARETAS reconoce a ocho personalidades, un colectivo, y un equino (en clave humorística, por cierto), que durante un año marcado y definido por la resistencia se distinguieron por su terquedad positiva en favor de causas justas. Ha quedado demostrada no sólo la eficacia de la lucha sostenida y honesta, sino que ésta no tiene por qué estar reñida con la creatividad, el humor y la celebración. Porque de eso se trata. De festejar la proeza humana, los ideales ciertos, la valentía en el momento indicado, y -por qué no- el aguante de ciertas especies al despropósito humano. He aquí la honrosa galería de quienes perseve- raron por lo correcto, y ganaron.

    Fernando Bryce, Juan Infante, Emilio Santisteban, Abel Valdivia, Coco Salazar, Gustavo Buntix, Angelo Cruzzit, Manuel Canessa, Delia Ackerman, Ana Duran, Rocío Pérez del Solar, Luis Espinoza, Juan Carlos Torres, Pedro Chuquijara, Cecilia Solís, Luis García Zapatero, Claudia Coca, Gabriela Flores, Alicia Cuadros, Susana Torres, Eduardo Adrianzén y César Morales.

    Bandera Limpia
    Los demócratas que apelaron a la resistencia pacífica para incomodar seriamente al fujimorato.

    LA aventura del Colectivo Sociedad Civil se inició con la indignación por las elecciones del 9 de abril. Un ataúd frente a la ONPE dio cuenta de la muerte de la democracia. Luego, le siguieron el "Lava la Bandera" de los viernes y el "Pon la basura en la basura". Con la difusión que lograron y a pesar de no tener vínculos con ningún partido político, el Colectivo llegó a ser perseguido sistemáticamente por el SIN. "Son como un cáncer", habría dicho de ellos nada menos que el oncológico Vladimiro Montesinos. Lo único que buscaban -y lo que temía el régimen de Fujimori- era recuperar los símbolos que luego de diez años eran propiedad de una cúpula que se tenía que ir.

    La estricta unidad colectiva primó: no querían que existan líderes ni posiciones individualistas. La mayoría de sus integrantes son personalidades ligadas al arte. Pero, también apoyaron militares retirados, publicistas, abogados, estudiantes y amas de casa que se contagiaron de la higiene cívica por todo el Perú. Cada una de las actividades que realizaron las pagaron con su dinero. Desde sostener el ritual de las banderas y las bateas hasta el embasuramiento de las casas de Martha Chávez, Boloña, Bustamante y Martha Hildebrandt. Los artistas del grupo llegaron a perder exposiciones por el tiempo que le dedicaban al Colectivo.

    Son conscientes de que la pelea aún no ha terminado, pues se ha dejado una estela de miseria moral que parece no tener fin. Actualmente, han regresado a sus cuarteles de invierno luego de la llegada de un demócrata como Paniagua al poder. Pero se encuentran vigilantes con sus bolsas, jabones y banderas a la mano, por si la dictadura quiere regresar.


     

    Eduardo Stein
    El Deber de Observar

    Stein delante del símbolo de la CNDDHH. Defendió nuestro derecho a unas elecciones limpias.

    LLEGO al Perú como jefe de la MOE-OEA (Misión de Observación Electoral de la OEA) el 2 de marzo del 2000, cuando el escandaloso montaje electoral fujimorista estaba en su esplendor. Eduardo Stein vino precedido por cierta fama de amigo del régimen, pero con el paso de los días se convirtió en un persistente crítico de las autoridades electorales de entonces.

    Debido a su actitud, tuvo que soportar no sólo los embates oficialistas sino, también, críticas de la oposición, que lo consideró demasiado blando ante la magnitud de los hechos. Aún así mantuvo su pulcra objetividad diplomática, que ya había practicado cuando fue canciller del presidente guatemalteco Alvaro Arzú (1996-2000). Cinco días antes de la segunda vuelta electoral del 28 de mayo, el gobierno literalmente lo ignoró. El canciller Fernando de Trazegnies y el ministro de Justicia Alberto Bustamante ni siquiera le contestaban el teléfono, mientras que la prensa estercolera lo difamaba tildándolo de cómplice del narcotráfico y hasta de sicario de la ex guerrilla guatemalteca.

    El ex canciller guatemalteco, sin embargo, mantuvo la serenidad. Por fin, el viernes 26 de mayo anunció que abandonaba el Perú porque no podía avalar con su presencia un proceso que estaba lleno de irregularidades. Posteriormente, ante la Comisión Permanente de la OEA, ratificó esta posición.

    El 13 de diciembre pasado el gobierno de Valentín Paniagua lo reivindicó por su labor cumplida al frente de la MOE-OEA y lo condecoró con la Orden del Sol en el Grado de Gran Cruz. El mismo día, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) lo distinguió con un Premio Especial y el Consejo por la Paz también lo condecoró con la Medalla de la Paz.

    "No pueden perder lo que han conseguido", dijo en la ceremonia de premiación de la CNDDHH, casi con lágrimas en los ojos y aludiendo al retorno de la democracia en el Perú. En CARETAS alguna vez nos permitimos criticarlo, pero al final reconocimos en él a un hombre persistente y ecuánime, que ni en los momentos más tormentosos perdió la compostura.


    Valentín Paniagua
    Un Señor Presidente
    Un volteretazo histórico lo llevó a un cargo que no buscaba. Lo está ejerciendo con acierto.

    VALENTIN Paniagua ha asumido un mandato de corta duración, pero la opinión general y las diversas encuestas señalan, al cabo de un mes, que lo está haciendo bien. La prueba de que ha tomado las cosas con la seriedad que el cargo exige, es su cambio de horario: a las nueve de la mañana se instala en su oficina, y se retira hacia la medianoche.

    No se trata sólo de aspectos exteriores. Desde el más alto cargo de la República y en su condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, no le ha temblado el pulso para pasar al retiro a decenas de generales del Ejército, la Aviación y la Policía, así como altos oficiales de la Marina, vinculados de algún modo al círculo de Vladimiro Montesinos y su socio Alberto Fujimori.

    Otro hito, menos visible pero importante, es la negociación que durante dos semanas se ha llevado a cabo con la misión del Fondo Monetario Internacional. Los resultados los anunció el viernes último el ministro de Economía, Javier Silva Ruete.

    Paniagua es un político con sello propio. Como lo recordó CARETAS 1646, fue dirigente estudiantil en su Cusco natal y líder del Partido Demócrata Cristiano en sus años juveniles. Abandonó esa organización, en 1974, cuando Héctor Cornejo Chávez, el principal dirigente del PDC, se sumó a los validos del régimen militar del general Juan Velasco. Paniagua ingresó entonces a Acción Popular, que era un partido acosado, con algunos de sus exponentes en el destierro. Fiel a esos pergaminos, este profesor de Derecho ha dictado lecciones dentro y fuera de la cátedra. Su breve actuación hecha de mesura y seriedad, -cuyo centro de gravedad será presidir unas elecciones libres y transparentes- marca ya una diferencia con lo que teníamos. Otro distingo puede ser que Paniagua sigue siendo un intelectual preocupado por las ideas y su peso en la sociedad. Sus lecturas de estos días son significativas: la Autobiografía del italiano Norberto Bobbio, en quien muchos ven la conciencia moral de nuestro tiempo, y El sentido de la realidad, de Isaiah Berlin.


    Carlos Castro
    Empresario Libre
    Carlos Castro, ingeniero civil de la UNI, ante el fraude electoral, no tranzó, ni calló.

    CARLOS Castro es un bicho raro en la escena empresarial criolla. Le va bien, exporta cada día más, los astronautas de la NASA -entre ellos nuestro compatriota Carlos Noriega- utilizan sus prendas cuando salen al espacio, así como cuando regresan a la Tierra, y, en su calidad de presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), desafió también las leyes de la gravedad re-reeleccionista. Cuando una parte de la cúpula de la CONFIEP en junio pasado virtualmente capituló ante el fraude electoral, Castro le puso los puntos sobre las íes. "Los gobiernos autócratas suelen anteponer sus objetivos personales a los intereses del país", advirtió, "tal como ocurrió en el segundo gobierno del señor Fujimori". El tiempo lamentablemente le daría la razón. A partir de entonces, le quisieron hacer pisar el palito, con propuestas de compra suculentas -"pero sin factura"-, y no faltaron las amenazas telefónicas anónimas, pero el industrial de sobrias maneras, pelo cano y metódico parlar no tranzó, ni calló. "En ADEX creemos que la libertad es un valor fundamental del ser humano, indispensable para crear y desarrollarnos; en tal sentido promovemos la democracia como régimen de gobierno". No fue el cálculo político ni la extorsión tributaria la que lo animó a saltar a la palestra. Fue el rescate del prestigio y del honor de la clase empresarial peruana. El crecimiento del país depende del óptimo desarrollo de los sectores productivos, y es responsabilidad de sus dirigentes gremiales bregar para que esto se realice en un marco de libertad y justicia. Y así fue.


    Sonia Medina
    Jueza Coraje
    La magistrada se atrevió a enfrentar a la maquinaria de poder enquistada en el Poder Judicial, quizás confiando sólo en Dios y en su verdad.

    A pesar de las llamadas anónimas amenazándola de muerte, a pesar de la carroza fúnebre frente a su casa o las pintas con insultos en sus paredes, la jueza Sonia Medina Calvo no desistió en su valiente denuncia contra el otrora todopoderoso vocal supremo Alejandro Rodríguez Medrano. Sabía que hacerlo era enfrentarse al SIN, pero aun así se atrevió.

    Todo empezó cuando en agosto de este año, siendo titular del Noveno Juzgado Penal, llegó a su despacho la querella por difamación interpuesta por la revista Gente contra los periodistas Hugo Guerra, del diario El Comercio, y Gustavo Gorriti, de La Prensa de Panamá, por unas declaraciones que ambos hicieran en el programa "Vértice" de Canal N.

    El vocal Rodríguez Medrano se interesó en el proceso y presionó a la jueza Medina para que acusara a los periodistas. Pero ella se negó; no quería ser como otros jueces que firmaban resoluciones por obligación, que aceptaban extorsiones de todo tipo. De modo que la tercera semana de setiembre, en una entrevista con Jaime de Althaus del mismo Canal N, denunció con nombre y apellido al controvertido vocal.

    Una de las consecuencias de su actitud fue que la cambiaron de juzgado, pero eso no la amilanó. Mantuvo su posición, no obstante saber que Rodríguez Medrano contaba con el apoyo del siniestro ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos y todo el aparato del SIN. Sabía que de denunciante podría pasar a acusada, que incluso la podían botar del Poder Judicial, pero no retrocedió.

    Estaba dispuesta a pagar el precio y a usar su única arma: la verdad, un valor que había cultivado desde que empezó a trabajar. Medina había estado cerca de 22 años en el Poder Judicial, a donde había ingresado como auxiliar en 1978. Dos años después en 1980 ya era técnico judicial y en 1982 fue secretaria judicial. En 1988 fue juez de paz de varios distritos y recientemente llegó a ser juez provisional, cargo desde el que actuó en varios juzgados.

    Durante su permanencia en la magistratura fue testigo de numerosos casos de presión a otros jueces. Ella misma se preguntaba "¿cuándo me tocará?" No tuvo que esperar mucho: cuando le llegó la denuncia de la revista Gente recibió llamadas amenazantes y las presiones de Rodríguez Medrano. Pero ella quería irse con la frente en alto, no mancillar su nombre ni el de sus hijos.

    Hoy, la jueza Medina ha sido repuesta en su juzgado, se ha ganado el respeto de sus colegas y de la colectividad, mientras Alejandro Rodríguez Medrano está siendo investigado por una Comisión del Congreso de la República debido a sus presuntas fechorías. El ejemplo de la magistrada es digno de resaltar, en un tiempo en el cual aún no termina la batalla por la decencia en el Poder Judicial.


    Xiomara Chambe
    Ciudadana De Lujo
    Futura educadora de armas tomar:"Los jóvenes no debemos quedarnos callados, tenemos que enfrentar lo que está mal. Derecha: Pese a miradas inquisidoras , Xiomara de 21 años trató de impedir que Fujimori viole la ley.

    "ESTO no lo voy a permitir. El Presidente no puede declarar". Con estas palabras Xiomara Chambe Quillo presidenta de la mesa donde le tocó sufragar al entonces Presidente-candidato, Alberto Fujimori Fujimori el día de la segunda vuelta electoral, trataba de hacer cumplir la ley. A sus 21 años, no tuvo reparos en cuadrar a Fujimori y darle una lección de civismo. "Cuando vi que el Presidente apareció con su hijas y cogió el megáfono para responder a las preguntas de los periodistas, recordé lo que había leído en la cartilla y lo que nos habían dicho: que no se podía hacer proseli- tismo político". No sabe a ciencia cierta si Fujimori escuchó su advertencia, lo que sí recuerda son las miradas furibundas de los agentes de seguridad del Presidente y lo que uno de ellos le increpó: "eres una malcriada". Pese a ello, y a ser fujimorista convicta y confesa y haberle dado su voto a Fujimori, no se amilanó. "Yo era autoridad en ese momento y por más que Fujimori era el Presidente no debía declarar". Insistió, pidió que le retiraran el megáfono, exigió a los periodistas que dejaran de preguntar. Fue en vano, Fujimori siguió despachando su conferencia de prensa como si estuviera en la sede de Palacio, y violando la ley electoral.

    Xiomara, hija de padre tacneño y madre cusqueña, reconoce que tiene el carácter fuerte, gracias a la formación casi castrense que recibió en el Colegio Alipio Ponce, donde la mayoría de sus profesores eran policías, como lo son su padre y su hermano mayor. Durante los cinco años de la secundaria ocupó el primer puesto y fue parte de la escolta. En la Universidad Federico Villareal donde el próximo año termina la carrera de Física y Matématica para educación secundaria, la conocen como "la mujer de hierro", porque si de reclamar se trata ella siempre está en primera fila, pese a ser la más joven del aula.


    Karen Elmore
    Barricada Teatral
    Elmore y el recuperado Teatro Segura. Terca apuesta para hacer de Lima un espacio tablado. .

    NUNCA como este año, Karin Elmore sintió vivir en un verdadero Estado de Sitio. Según la bailarina, el Teatro Segura, principal escenario limeño y cobijo del Centro de Artes Escénicas, se había convertido en probable objetivo de grupos vandálicos posiblemente pagados por el Servicio de Inteligencia. En la inseguridad vivida durante los días electorales, la posibilidad de que la sala fuera víctima de la insania no parecía remota.

    Pero Elmore supo defenderse. Con su equipo llenó ochenta costales de arena detrás de las puertas del teatro, alistó bidones de agua teñida y dispuso una enorme red de pesca para soltarla encima de quien osara traspasar el umbral a la fuerza. Incluso tenía la música de Wagner preparada para entrar en combate.

    Tras la barricada, el personal del Centro de Artes Escénicas estuvo alerta y listo para resistir durante meses. Y no sólo utilizando estrategias de defensa, sino organizando el más ambicioso festival de teatro y danza en nuestro medio. En plena segunda vuelta, cuando las calles limeñas se habían convertido en el único escenario para atender, cualquier funcionario precavido habría optado por cancelar el proyecto. Pero la audacia es la mejor compañera de la tenacidad. Para Elmore, se trataba de resistir luchando, y luchar era trabajar en lo suyo.

    Claro que viviendo días de cotidiana violencia, la fiesta iniciada no dejó de sentir los golpes por la ausencia de público. Desde los gases lacrimógenos hasta el recorrido del Señor de los Milagros, no sabíamos si el Festival iba a continuar, recuerda. Pero nadie lanzó la toalla. Con el restablecimiento de la Democracia, el público fue gradualmente volviendo al centro, a reencontrarse con su teatro. Y las últimas semanas del festival, sea en el restaurado viejo teatro o en la activa Sala Alcedo, las funciones gozaron de lleno total las cuatro funciones diarias, repletas de público especialmente joven. Resistir fue la decisión correcta.


    Carlos Zárate
    Señor Volcán
    Inacabable Carlos Zárate (79 ejemplares años) ha ascendido al Misti 213 veces. El 29 de este mes será la próxima.

    EL 12 de noviembre pasado Carlos Zárate Sandoval descendió del Misti (5,822 metros sobre el nivel del mar), subió a su vieja Honda 350, agarró una gran libreta negra y anotó el número 213. Son las veces que he escalado el volcán, dice. Algunas páginas más adelante se puede leer: Chachani: 92, Pichu Pichu: 15, Ampato: 8 y Sabancaya: 8.

    "Creo que todo comenzó en 1940, cuando me fui de Arequipa para Cerro de Pasco y me dieron un trabajo como office boy. Me caminaba todo Morococha llevando y trayendo papeles. Tenía las piernas más fuertes del mundo cuenta don Carlos. "Y después, cuando me trasladé a Lima y me hice ciclista (es récord nacional de permanencia en bicicleta con 72 horas y 30 minutos), seguí ejercitando mis piernas sin saber todavía que yo había nacido para las montañas".

    Nada más cierto. Carlos Zárate lo comprobó en 1955. Ese año subió por primera vez al volcán arequipeño sin hacer caso a esas habladurías que decían que el Misti era peligroso, que jalaba a los que se atrevían a llegar hasta su cráter. "Con ocho amigos alcanzamos la cruz (que monseñor Manuel Segundo Ballón colocó en 1900) que está en la cima, exactamente en dos días y rodeamos el cráter y supimos que el Misti estaba vivo", asegura.

    Desde entonces, la vida de este señor, de pequeñísima estatura, que se moviliza en motocicleta y que está a punto de cumplir 79 años, transcurre entre nevado y nevado. Hasta ellos llega guiando científicos o a turistas de todas las nacionalidades que buscan aventura y adrenalina. Y él se las proporciona a raudales. Ha descubierto siete caminos para acceder al Misti "pero últimamente sólo me gusta ir por el de Chiguata", e involucrado a toda su familia en el asunto. "Mis hijos tienen nombres volcánicos -se ríe- Blanca Chachani, Carlos Misti y Miguel Coronado (como se le denomina a un pico del Pichu-Pichu). Miguel fue, justamente, uno de los descubridores de la momia Juanita en el Ampato.


    Vanessa Robbiano
    Papel En Serio

    TODOS los viernes que se puedan contar, después de la infausta segunda vuelta electoral del 29 de mayo hasta el día que cayó la dictadura, Vanessa Robbiano estuvo presente. En el ritual de "Lava la Bandera" en la Plaza Mayor (de 1 a 3 de la tarde) y en el "Minuto de la Resistencia" en el Parque Kennedy de Miraflores (a las 6 de la tarde).

    Los indignantes acontecimientos que se sucedieron entonces, decidieron que la joven actriz se integrara al Colectivo Sociedad Civil a fin de, simbólicas protestas pacíficas mediante, expresar su malestar por evidentes corrupciones y trafas y su interés en que el Perú retomara la senda democrática. Definitivamente su esfuerzo no fue vano y ella sabe que es una de las tantas personas que contribuyó a que el país cambiara de cara.

    "Mi compromiso no termina y ahora y en esta nueva etapa, debemos mantenernos vigilantes".

    Desde luego, y aunque Vanessa no quiera señalar nombres ni empresas, el involucrarse en política le costó algunas represalias laborales.

    ¿Cuál de los sumisos canales de señal abierta que hoy intentan lavarse el rostro la habría contratado para que trabaje en sus telenovelas?

    Pero eso no le importó y después de todo la recompensa es la dignidad.

    Vanessa inició su carrera artística casi como jugando. Pretendía ser una de las famosas "paquitas" peruanas en un concurso que organizaba Frecuencia Latina cuando Iguana Films le echó el ojo. Y no se equivocó, Vanessa ha trabajado en muchas telenovelas (también de América Producciones) y, últimamente, toda su belleza y talento se pudieron apreciar en "Ciudad de M", estreno nacional que causó grandes expectativas.

    Pronto se la verá, además, en "Muerto de Amor" dirigida por Cartucho Guerra y en "Imposible Amor" de Robles Godoy. Y siempre en alguna obra teatral.

    Después de todo, el descalabro en que nos sumió el gobierno de Alberto Fujimori, despertó a cientos de miles de jóvenes impetuosos y valiosos. Como Vanessa, quien jamás hará mutis cuando ocurra algún suceso que altere los principios democráticos.

    La política y el compromiso estarán en todos sus libretos.


    "Acero"
    El Caballo De Salas
    Pobre Acero. Quinientos kilómetros cargando a un supuesto defensor de los pobres que luego acabaría negociando su sueldo como ministro.

    ROCINANTE, Babieca e Incitatus, tienen un nuevo compañero en el parnaso equino: Acero. Al primero, Don Quijote de La Mancha lo hizo esmirriado pero entusiasta cómplice en el defacer de entuertos. El segundo, legendaria cabalgadura del Cid Campeador, condujo a su señor a la batalla aún después de muerto. El tercero, cualquier parecido con la avenida Abancay s/n es pura coincidencia, fue nombrado senador por su poderoso propietario, el emperador Calígula. Acero, representante nacional en este haras mítico, realizó la nada desdeñable proeza de soportar sobre su noble lomo, durante ocho días y 500 kilómetros, el escaso peso moral y la liviana vergüenza de un jinete de triste figura pero feliz negociación salarial.

    En setiembre de 1997, el entonces políticamente prometedor alcalde de Huancavelica Federico Salas, junto a 120 alcaldes y comuneros de su departamento, realizaron lo que entonces se llamó "La Cabalgata del Hambre". Huancavelica buscaba así llamar la atención del gobierno de Fujimori sobre su desesperada situación: el 91% de su población era -y sigue siendo- pobre. En su mejor estilo, Fujimori tomó un helicóptero apenas éstos llegaron a Lima. Salas, en cambio, recibiría la hospitalidad del alcalde Alberto Andrade.

    El resto, incluidos los posteriores ataques de Salas a Andrade, el recibir luego a Fujimori en Huancavelica donando tractores de su patria (Japón), y finalmente acabar aceptando un insólito Ministerio de Educación con su Premierato más, son historia conocida y coronada por propia boca ante la Comisión Waisman; literatura oral que pertenece a la antología del "¿Y cómo es?" nacional.

    El aguante fue de Acero, augusto animal de sangre honrada, que sacrificó costillar y riñones por un peso que acabó siendo estorbo para la decencia política. Este leal mamífero, de poder hablar, estaría ahora parafraseando a Ricardo III:

    -"¡Un jinete, un jinete! ¡Mi alfalfa por un jinete íntegro!"



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