Edición Nº 1651

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    ARTICULO

    28 de diciembre de 2000

    Chicotito Manda
    A la denuncia de micrófonos en la ONPE ahora se suman las riesgosas condiciones de trabajo en su local principal.

    Sólo un custodio protege las paredes en la calle que colinda con la maquinaria electoral. El riesgo de vandalismo exige más seguridad.

    Una simple botella con gasolina, salvando la precaria valla de tres metros colocada para evitar escalamientos (pero no objetos lanzados a su interior), podría fácilmente propagar su contenido reduciendo rápidamente a cenizas la millonaria inversión en maquinaria de imprenta y servicios de cómputo de última generación realizada por la ONPE. Según la división de Seguridad del Estado, que realizó un informe al respecto, los muros de concreto y las rejas perimétricas no ofrecen la seguridad debida. También resultó que las áreas de trabajo eran excesivamente reducidas, sin zonas de seguridad para la evacuación efectiva de personas en caso de emergencia.

    POCO más de un metro de distancia separa a un peatón común y corriente de los aproximadamente 10 millones de dólares en imprenta y servicios de cómputo de última generación con los que cuenta la Oficina Nacional de Procesos Electorales para la realización de las próximas elecciones generales.

    La ONPE, hoy en manos de Fernando Tuesta y de un equipo empeñado en llevar adelante un proceso electoral sin cuestionamientos, soporta en la actualidad una pesada herencia que se manifiesta de diversas maneras. No sólo están las oficinas "chuponeadas" que el propio Tuesta denunciara a la prensa hace unos días, sino también las deplorables condiciones de seguridad con que cuenta el organismo.

    Lo primero que Tuesta y su gente notaron al asumir el encargo fue que ellos, y buena parte del personal a su servicio, estarían, en caso de producirse un incendio, realmente perdidos: ambientes construidos con planchas de triplay (con las que se improvisaron numerosas oficinas en lo que antes eran jardines), techos de material inflamable e instalaciones eléctricas y cableado a la intemperie, acentúan la posibilidad de un devastador siniestro.

    Funcionario indica hoyos en el techo y filtraciones que afecta a los equipos Derecha: Juan José Beteta, de ONPE, y el cableado expuesto que acrecienta el riesgo de un siniestro.

    Una simple botella con gasolina, salvando la precaria valla de tres metros colocada para evitar escalamientos (pero no objetos lanzados a su interior), podría fácilmente propagar su contenido reduciendo rápidamente a cenizas la millonaria inversión realizada por la administración de José "Papelito manda" Portillo, sin prever las seguridades del caso.

    Juan José Beteta, de la ONPE, empieza a enumerar, comenzando por el Archivo de Gestión Electoral, una por una las evidentes fallas de seguridad en el recinto. Cables al aire, falta de espacio dado el número de trabajadores que laboran en una misma oficina y un falso techo a través del cual -calaminas picadas mediante- gotea agua directamente sobre los equipos, son parte del problema.

    "Sólo vigas de madera y calaminas plastificadas cubren gran parte de estas oficinas", explica, mientras recorre un angosto corredor que, a la hora de un sismo o incendio, no serviría adecuadamente como vía de escape.

    En días previos a los comicios, la densidad de trabajadores por oficina resultaría imprudente.

    Si el vandalismo desatado el 28 de julio, paralelo a la Marcha de los Cuatro Suyos, hubiera optado por atacar el local central de la ONPE en Jesús María, probablemente lo hubiera quemado por completo. La propia Policía Nacional -a través de la división de Seguridad del Estado- elaboró un informe sobre la vulnerabilidad de sus instalaciones. En él señala: "Los muros de concreto y las rejas de fierro perimétricas no ofrecen seguridad para retardar la acción de penetración hacia las instalaciones desde el exterior".

    Este mismo peritaje establecía, acto seguido: "Se aprecia la concentración de material inflamable en las áreas de trabajo, lo que constituye un `Alto Riesgo' tanto en su manejo y almacenamiento, como en su desecho". Luego: "Las áreas de trabajo son excesivamente reducidas y concentran elevado número de trabajadores", y que "No se cuenta con zonas de seguridad para la oportuna y eficiente evacuación de personas en caso de emergencia. Las vías de acceso y/o evacuación son reducidas, no ofreciendo seguridad para su eventual uso en caso de emergencia".

    Urge entonces que, de acuerdo a lo prescrito por Tuesta y compañía a la hora de solicitar su presupuesto (que hoy asciende a 110 millones de soles) con miras a la organización de los comicios de abril, el gobierno central destine los recursos que permitan erradicar las actuales condiciones de inseguridad que han convertido a la sede principal de la ONPE en una especie de trampa mortal para quienes laboren allí. (PTN)



    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Bienes y Servicios | Controversias | Lugar Común | China te Cuenta Que... |
    Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal