Edición Nº 1638

 

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    ARTICULO

    28 de Setiembre de 2000

    1948:
    Del Impase al Cuartelazo
    De cómo una huelga parlamentaria condujo al fin de una primavera democrática.

    Odría, tras unas elecciones amañadas, se convirtió en Presidente "constitucional". A su diestra, Julio de la Piedra, líder de la derecha. Al lado, el Dr. Bustamante, que fue derrocado por el pronunciamiento de Odría, a quien antes había nombrado ministro de Gobierno y Policía. El Presidente fue enviado al destierro.

     

    Escribe CESAR LEVANO

    LA parálisis del Congreso en estos días trajo a la memoria el receso parlamentario de 1947 y 1948. Pero hay una diferencia central entre ambos escenarios: buena parte de los ausentistas de hace medio siglo buscaban un golpe militar que al final, el 27 de octubre de 1948, el general Manuel Odría materializó.
    José Luis Bustamante y Rivero, el presidente depuesto por el cuartelazo, ha trazado la historia de esa suerte de huelga general indefinida de parlamentarios que se convirtió en preludio del pronunciamiento castrense.
    En su libro Tres años de lucha por la democracia en el Perú, Bustamante recuerda que tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, el Apra tenía una mayoría amplia y prepotente.
    Escribe el ex Presidente: "La virulencia y el absolutismo aprista llegaron a graves extremos. Si bien estos fenómenos habían alcanzado su ápice en la Cámara de Diputados, la sensibilidad de los representantes agraviados se exteriorizó mayormente en el Senado, cuyos miembros independientes plantearon formalmente, en reuniones privadas, la idea del receso. En su concepto, era inútil mantener en funciones a un Cuerpo Legislativo en el que la presión de las mayorías imprimía al país un rumbo equivocado sin que la voz de las minorías estuviese en aptitud, por razones de fuerza, de ejercitar su acción moderadora".
    Fue así cómo, el 28 de julio de 1947, al cabo de dos años de su elección, Bustamante tuvo con las justas quórum para escuchar su mensaje. Enseguida los senadores de la minoría decidieron dejar sin quórum a su Cámara para la renovación de la directiva.
    La historia se prolongó hasta el punto de que el jefe del Estado se vio obligado a nombrar, en febrero de 1948, un gabinete militar. Ocurre, además, que por mandato constitucional, si el Senado no se reunía, la otra rama del Parlamento tampoco podía hacerlo.
    Asevera Bustamante que, entretanto, el general Odría, a quien había nombrado ministro de gobierno, se reunía con Pedro Beltrán, dueño de La Prensa y líder de los exportadores, en la hacienda Montalbán, de propiedad de éste.
    Fueron vanos los esfuerzos del Presidente por buscar fórmula de concordancia. Al final, llegó a plantear la formación de una Asamblea Constituyente, que incorporara como miembros natos a los senadores y diputados elegidos en 1945, agregando otros que reflejaran la evolución política del país.
    El doctor Bustamante no vacila en señalar, como lo haría más tarde Jorge Basadre en La vida y la historia, la responsabilidad que cupo en ese momento a Beltrán y su estamento social. "He tenido ya la oportunidad de exponer", dice, "las aspiraciones de la camarilla de ciertos exportadores presidida por el señor Beltrán respecto al asunto de las divisas y su labor de persistente y agresiva oposición a mi gobierno, en estrecha coincidencia con otros diminutos pero poderosos grupos políticos de la extrema derecha".
    Precisa Bustamante que esos sectores agitaban la bandera del antiaprismo a pesar de que, a causa del levantamiento de la marinería aprista, el 3 de octubre de 1948, el aprismo había sido declarado fuera de la ley.
    Elocuente resulta que el 30 de octubre, una vez consolidado el golpe, La Prensa publicara en primera página este titular: "Ha triunfado el movimiento patriótico del Ejército". En el texto se leía: "Vibraron los corazones y las espadas... emprende ahora el país una nueva etapa. La fe le guía y la esperanza le ilumina el sendero".
    Pese a tan luminoso sendero, Beltrán, insatisfecho con las concesiones del régimen odriísta, rompió con éste al final. Hay que reconocer que en esta fase, el periodismo renovado del diario de Baquíjano recogió el reclamo de democracia y libertad que sacudió al país. Odría llegó a apresar e internar en la isla El Frontón a su aliado de otrora.

     

     

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