Edición Nº 1626

 

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    6 de Julio de 2000

    Por FERNANDO VIVAS

    El Efecto Chiripiolca

    La caída del PRI y la que le espera a la Tv. mexicana.

    Mascarada poselectoral festejando la caída del PRI.

    EN México se habían institucionalizado cosas feas: la doblez del discurso político, la franela, la mordaza, la mordida y, por supuesto, el absolutismo del PRI. Televisa fue aliada medular en esta formalización de lo informal; fue heraldo, bolero (lustrabotas) y spin doctor del poder. Su pago, cancelado en 1973, fue el monopolio del aire y así el mexicano tuvo que respirar el smog de Emilio Azcárraga y embobarse con sus cuatro canales. En uno pasaba la novela del mes, en otro el noticiero parametrado, en el otro una película del recuerdo y en el que quedaba, un partido donde los dos equipos, el campeonato, el estadio y hasta el mariachi que cantaba en el intermedio eran propiedad del Tigre.
    Con la fundación de Tv. Azteca en 1993 a la dictadura perfecta de Televisa le salió, parecía, un respondón. El PRI se dio el lujo o cedió a la urgencia, como quieran verlo- de romper el monopolio de Azcárraga privatizando la señal pública de Imevisión. El beneficiario fue Ricardo Salinas Pliego y, a poco de arrebatarle un 30% de audiencia a Televisa, su techo permitido, quedó muy en claro que Salinas había tomado a Azcárraga no sólo por rival sino por modelo de oficialismo. En la pantalla resbalosa, novelas de fórmula, concursos gringos, naderías magazinescas al estilo de Paco Stanley; por lo bajo, tráfico de influencias, corrupción en el poder judicial e intrigas criminales, que acabaron, con el asesinato de Stanley.
    De todos modos, me advierte Genaro Carnero Roque, peruano que ha estado al mando de la oficina mexicana de la Unesco, el PRI impulsó una discreta democratización desde la década del '80. Se hizo ostensible en la prensa escrita con el diario Reforma y, sobre todo, con la criticidad de la revista Procesos. Más adelante el poder tuvo que tolerar la gobernación de la Ciudad de México del opositor Cuauhtémoc Cárdenas, a quien el fraude electoral de 1988 le infligió una herida letal para su carrera presidencial. Finalmente, resignado a una derrota pacífica, entregó la administración del proceso electoral a una empresa privada y dejó que la tele cubra con cierta equidad la campaña.
    Televisa ha cubierto la victoria de Fox con cautela. Ha mostrado cierto asombro ante el giro histórico del PRI por el PAN, faltaba más; pero éste parecía impostado al igual que los saludos al triunfador y el dejo neutral del nos da igual pues los gobiernos pasan y las empresas quedan.
    Flamear la franela ante el vencedor tampoco hubiera sido prudente: los mexicanos han acumulado tanto resentimiento hacia el absolutismo televisivo que van a estar muy atentos a lo que pase detrás de la pantalla. Esperan con morbo ver el conteo de las goyorías, el acomodo de las estrellas, el mapa de los tentáculos multimedia y multinacionales del pulpo.
    Por fin se procesará, sin la trampa del parlamentarismo estéril, el debate legal de la concentración de los medios. La ley de imprenta de 1917 y la de televisión de 1960 tendrán que ser actualizadas al 2000 y el gobierno de escobita nueva Fox no tendrá por qué recurrir a la estratagema del PRI: "Si quieren reglamentación, la hacemos, pero despúes no se quejen de que esto es un intento de mordaza". Y así se institucionalizó, también, la pendejada.
    Que reglamenten nomás, que no hay por qué asustarse de ello si se mantienen a raya los apetitos censores. Que se prohíban posiciones dominantes y se establezcan horarios de protección, que se hagan públicas las licencias, que se defiendan eficazmente los derechos de los espectadores -ya se habla de un ombudsman (defensor) para la tele- y se dé un empujón a los teleastas para que se autorregulen de veras.
    El ajustón de cuentas con Televisa podría verse frenado por la consideración a su éxito exportador. Pero los mexicanos le tienen tantas cuentas pendientes hasta al totem nacional Octavio Paz que murió con el estigma de no haber sido suficientemente claro y enfático en su repulsa al monopolio de Azcárraga- que ojalá no sacrifiquen el honor por la balanza de pagos.
    La tele norteña está con la chiripiolca, súbita afección que provoca convulsiones alternadas con parálisis según la describió Chespirito (quien, por cierto, se "deschavó" y apoyó públicamente a Fox) , y no es para menos. Su historia está en tela de juicio y su revisión va a ser aleccionadora para esos oportunistas de aquí abajo que viven sobando la yuca del poder.





    Escribe EDGARDO RIVERA MARTINEZ

    Escritor Edgardo Rivera Martínez: "(La Tv. hace) espectadores y no seres pensantes".

    Reconozco, como todos, los beneficios que la televisión puede traer y eventualmente trae en términos de información, entretenimiento, educación. Pero en lo que respecta a la televisión nacional de señal abierta, entre quienes no la ven casi nunca, por el bajísimo nivel de sus programas, lo distorsionado de sus noticieros, y otras razones. Excepciones honrosas son "Presencia cultural", en el Canal 7, o los programas de entrevistas culturales en CCN y Cable Mágico Cultural. En cuanto a la televisión por cable sintonizo con mucha frecuencia, por cierto, el Canal N, y CNN. Sigo con atención la programación diaria, en lo que concierne a películas, y con mucha frecuencia veo los Canales Film & Arts, TV5, y People & Arts, Infinito, Mundo y Discovery. Por lo demás, creo que en términos generales, y a pesar de las virtudes, la televisión contribuye muchísimo a hacer de los espectadores precisamente eso, espectadores, y no seres pensantes, y con ellos libres, como sí sucede con los libros. Al paso que vamos, al menos en el Perú, hay motivos para sentirse muy pesimistas.

     



    Director Gilberto Hume ante Natalia Tarnawiecki y Jaime Chincha el 5 de julio de 1999, cuando nació Canal N.

    N Años

    Canal N cumple un año largo, tenso, pesadote. Ha tenido que madurar a trancas y no perder la compostura informativa ni cuando todo llamaba a hacerlo. Ni siquiera en el día de la primera vuelta, en el que quedó solo con el peso de la noticia, se le fue la mano. Tampoco se mordió la lengua. El oficialismo lo apodó Canal T porque en él se veía a Toledo más que en los otros canales, pero qué mote tan injusto: En N vimos simplemente lo que pasaba, vimos más y mejor que en la señal abierta la fuerza bruta de Fujimori y las debilidades discursivas de Toledo. No fuimos engañados al respecto. El canal ha ganado aplomo y se ha ido desjuvenilizando aunque no haya cambiado -ha pasado apenas un año- la edad de sus conductores. Las ruedas de prensa y los vértices son, dentro de su formalidad, los espacios más libres de la Tv. Canal digital (que no digitado como otros), aún tiene espacios por cubrir en vivo y su director Gilberto Hume anuncia algunas novedades: Una suerte de "Gabinete en la sombra" donde expertos por áreas canalizarán debates e inquietudes masivas, y la reformulación de "Palabra de mujer" para convertirlo en talkshow con testimonios e invitados de cabeza fría. Feliz aniversario.




    Picotazos

    "Está predestinada al arte" "Está
    predestinada al arte".

    Presentación de Florcita Polo Díaz en
    "Aló Gisela"

     

     

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