Edición Nº 1620

 

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    ARTICULO

    26 de Mayo de 2000


    Contra Tiempo y Marea
    Hasta el final, la ONPE insistió en realizar las elecciones el domingo 28, a pesar de la tormenta de críticas. ¿Podemos confiar en esa compleja y controvertida "máquina de contar votos"?

    Buena parte del nudo gordiano por el cual esta Segunda Vuelta Electoral quedó entrampada se encuentra en el, aún inexplorado, sistema de cómputo de la ONPE. En torno a él han girado las dudas, las propuestas de postergación, las especulaciones más oscuras. Lo cierto es que el dichoso sistema tiene aún zonas ocultas, códigos que sólo comprenden los entendidos y problemas que son obviados gracias al malabarismo verbal de los funcionarios de la ONPE. No obstante que la OEA declaró exitoso el simulacro del miércoles 24, la necesidad de examinar a fondo el sistema de cómputo es un asunto de vida o muerte electoral.

     

    Carlos Luna, uno de los técnicos que montó el programa de la ONPE para la Segunda Vuelta, en diálogo afanoso con Paulo Lira, experto de la OEA. Todavía hay muchas preguntas.

    Escriben
    RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ/ SONIA SULLON.

    A las 5 y unos cuantos minutos de la tarde del miércoles 24 de mayo, cuando buena parte de Lima y el Perú se hallaban sumidos en una profunda incertidumbre, José Luis Echaiz, funcionario de la ONPE, empezó a explicar, pasito a paso, el proceso de cómputo de los votos. Tenía la voz marcial y exhibía un rictus algo nervioso.
    El local de la ONPE en la Feria del Pacífico hervía de periodistas, nacionales y extranjeros, mientras unas esbeltas anfitrionas, cual presentadoras de una nueva marca de cerveza, atendían a los asistentes. En la fila de invitados especiales estaban, entre otros, Ramiro de Valdivia Cano del JNE, Roberto Montenegro de la Misión de la OEA y Luis Nunes del Centro Carter.
    Jorge Morelli y Efraín Trelles, de Canal 10, también estaban, pletóricos y emperifollados, en esas bancas estelares, listos para su transmisión superespecial. Al fondo, detrás de los asientos, una profusa mesa de bocaditos esperaba a moros y cristianos, en tanto que el logo de la ONPE invadía paredes, chalecos, caramelos, incluso basureros. ¿Qué se celebraba? Supuestamente, la operatividad, la excelencia, la virginidad acaso, del sistema informático de la ONPE. Mediante un comunicado emitido pasadas las 10 de la noche, el organismo electoral reiteró que dicho sistema se encontraba "completado y expedito", listo para el 28 de mayo, "en cumplimiento del mandato constitucional".
    Lo primero que habría que decir es que, si de cumplir la ley se trata, este simulacro ya perdió la inocencia. De acuerdo al artículo 216 de la Ley Orgánica de Elecciones, "se realizan hasta dos simulacros y se llevan a cabo, a más tardar, en uno o dos domingos anteriores a la fecha del proceso electoral". Queda poco espacio para la pureza legal, si es que aún la había.

    Rómulo Muñoz Arce, miembro del JNE (primero de la derecha), en dubitativa conversa informática. Derecha: parte del software de la ONPE por dentro.


    La gran discusión, además, sigue siendo si se va a poder auditar o no el sistema de cómputo, lo que, en buen cristiano, significa explorar al detalle esa máquina de la cual Stein dijo, el pasado lunes 21, que "parece que no cuenta bien los votos". ¿O es que basta un ábaco, como ha dicho, recordando sus discretos tiempos de profesor de matemáticas, el ingeniero Fujimori?
    Resulta absurdo convertir el conteo de votos en una operación colegial. Lo que, en rigor, está haciendo el sistema de cómputo es ordenar la información, que es inmensa, clasificarla de tal modo que pueda ser más manejable. Para ver cómo se hace, los observadores deberían poder auscultar el sistema, ver sus rutas, sus recovecos.

    Embajador Perillé, de la Unión Europea, a la expectativa de anfitriona de la ONPE, durante el último simulacro. Derecha, Un ábaco, suficiente para contar los votos según la surrealista versión de Alberto Fujimori


    Porque el sistema puede, en los simulacros, demostrar su funcionalidad, aunque no se sepa bien en base a qué funciona. De allí la alarma de la OEA al enterarse que, repentinamente, el programa Oracle Developer fue sustituido por el Visual Basic, operación que fue hecha, entre otros, por un especialista de nombre Carlos Luna.
    Aclaremos. La base de datos de la ONPE es una suerte de tonel donde irán almacenados el número de gente que votó, los votos para cada agrupación, los votos blancos y nulos, etc. (los datos que varían). Incluye también las tablas, o sea el número de mesas, de electores hábiles, de provincias, de departamentos, etc. (los datos fijos).
    Todo ello está guardado en la misma herramienta de base de datos de la Primera Vuelta, denominado Oracle. Lo que se ha cambiado, casi furtivamente, es la aplicación o programa , que sirve para manejar los datos almacenados en el Oracle. El Visual Basic es el que dirá ahora cómo sumar, restar, clasificar la información que va entrando al sistema.
    No es algo irrelevante. Más aún si, como han señalado personeros técnicos como Alberto Flórez, puede haber instrucciones ocultas en el programa. Así como puede sacar consolidados a partir de determinado porcentaje, podría, teóricamente, reconocer las mesas sin personero y aumentarle allí los votos a Perú 2000.

    Conteo manual de votos durante las elecciones municipales de 1966. Entonces sí que había motivos para demorarse. Derecha: Portillo Campbell: Meditación trascendental.


    La manera de curarse en salud de esas truculentas sospechas es justamente permitiendo que se ausculte con lupa el sistema. ¿Por qué tanto reparo y tanto apuro? ¿Es que la ONPE comulga con esa curiosa sentencia, cuasi filosófica, de Martha Chávez, según la cual más importante que el conteo de votos es el acto mismo de la votación?
    Pero las pataletas por este asunto han llegado del extremo de hacer decir al gerente de Informática de la ONPE, Jaime Brossard, que "si usamos frejolitos para contar los votos, los resultados tardarían más, pero serían los mismos". Así de fácil.
    Lo cierto es que, si bien el segundo simulacro sumó algunos logros -logró la interconvexión entre los Centros de Cómputo, por ejemplo- no fue suficiente. Sigue sin resolver el misterio de quiénes son todos los usuarios que tienen acceso al sistema, una información que debería ser de dominio, por lo menos, de los personeros y observadores.
    Aún así, la ONPE ha insistido en la cuasi pulcritud de su sistema y hasta logrado que la OEA diga que este segundo simulacro fue exitoso. Se ha comportado, además, como si, indefectiblemente, este domingo 28 se produjera la Segunda Vuelta y ha incluido en su repertorio los nada gentiles avisos de todas las tragedias que le caerán a aquel que no vote.
    Por la noche, en la "fiesta" montada en el local de la ONPE de la Feria del Pacífico, se sirvieron pizzas a discreción. Nadie las contó, pero dicen que si las hubieran metido al sistema de cómputo tal vez hubieran salido convertidas en empanadas. ¡Y con la aprobación del Jurado Nacional de Elecciones!



    El Técnico Ayayero
    Las bravatas de Cesáreo Vargas Trujillo, un experto informático
    sacado de la manga por la ONPE.

     

    Vargas Trujillo: informático a la medida del régimen. ¿Es realmente un experto?

    El pasado 22 de mayo, en el programa "A boca de ánfora" de Frecuencia Latina, se presentaron Jorge Recavarren, gerente de Información y Educación Electoral, y el presidente de la Sociedad Nacional de Informática, ingeniero de sistemas, César Vargas Trujillo, quien no sólo afirmó que el software de la ONPE carecía de errores, sino que retó a los expertos de la OEA a que le demuestren lo contrario.
    Ocurre que Vargas Trujillo no está registrado en el Colegio de Ingenieros -requisito indispensable para ser reconocido como un miembro de esta profesión- y que la Sociedad Nacional de Informática, supuesta organización no gubernamental con numerosos asociados, es en realidad una sociedad anónima, cuya ficha de inscripción en los Registros Públicos de Lima es la No. 111130. Por último, el nombre verdadero de Vargas no es César sino Cesáreo.
    En efecto, la Sociedad Nacional de Informática fue constituida con fecha 31 de octubre de 1994 por los señores Cesáreo Vargas Trujillo , Raúl Vargas Trujillo y Cesáreo Vargas Ariza, con un capital social de 1.000 nuevos soles. No es correcto, sobre todo para alguien que funge de asesor de un organismo tan importante, hacer pasar su sociedad anónima, con fines de lucro, como una ONG, que es una entidad que puede recibir donaciones.
    Vargas Trujillo, además, tuvo frases groseras. Acusó a la OEA de prolongar todo este proceso porque sus funcionarios "ganan 3.000 dólares diarios", razón por la cual, según él, quieren que la observación dure un año. Sin embargo, cuando CARETAS lo inquirió acerca de su título de ingeniero se limitó a señalar: "esa información la daré a conocer más adelante". ¿Un ejemplo de coherencia informática, no creen? (Paola Ugaz).

     


     

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