Edición Nº 1619

 

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    18 de Mayo de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    MIENTRAS avanza la segunda sacada de vuelta que nos están preparando, una nota al margen: Ahora que me movilizo por lo general en taxi, he tenido la oportunidad de encontrarme con todo tipo de choferes. No me refiero a los que manejan en short, con bividí y sayonaras, sino a esos que aprovechan su ventaja de estar al timón para conversar como si su taxi fuera una peluquería; aunque los hay también mudos, gracias a Dios. Entre los primeros hay una buena cantidad que se mandan con todo contra Fujimori, seguramente en la seguridad de que Montesinos no toma taxi, porque ellos por lo general son los desplazados de otros oficios, que se han puesto al timón para ganarse la vida de alguna forma. También hay otros que son fujimoristas, que más parecen provocadores contratados porque suelen repetir los chismes de los diarios amarillos. Pero uno de los mejores que me han tocado en suerte es ese señor aficionado a los boleros (y no me refiero a "Perfidia", que conste). Se los sabía todos, inclusive los intérpretes, tema en el que parecía un erudito. Poco le faltó ponerse a cantar durante el trayecto. Entusiasmado por un bolero que se escuchaba en el radio del auto en esos momentos, mencionó en un santiamén a Pedro Vargas, Toña la Negra, María Victoria, ¿se acuerda de ella, señor? Tuve ganas de decirle que sí, pero a esta última no pude recordarla. La próxima vez iré más preparado. Aquel fue un viaje musical, alejado del tema que ustedes ya conocen. ¡Qué suerte!

    Hablando de cosas de la calle. Hace poco leí en El Comercio algo relativo a una campaña municipal contra los ruidos molestos. Si es que quienes la dirigen quieren encontrarse con un banco de papeletas por poner, pueden instalarse con todos sus instrumentos de medición en la cuadra 14 de la Av. Arenales, o en la primera de la Av. Larco. Allí estarán en su garbanzal, porque en ambos lugares, así como en todo Lima, todos los días, y en especial a las horas punta, se toca la Sinfonía Nº 1 de Ruidos y Bocinas Insoportables, interpretada por los maestros choferes. Y la cosa es bien fácil porque no se necesita ningún instrumento especial para detectarlos. Un oído maltratado basta.

    Las agresiones que dicen haber recibido los periodistas de Canal 2 de parte de exaltados partidarios de Perú Posible, en caso ser ciertas, seguramente que no forman parte de ningún plan preconcebido por dicho partido, sino son consecuencia de la ira de muchísimos peruanos ante la actitud canallesca que ha venido teniendo dicho canal desde que fue usurpado. El Canal 2 ha cometido una permanente agresión al derecho de información que tienen los ciudadanos del Perú, no sólo desinformando acerca del acontecer político nacional, sino cerrando su señal a la oposición, en acto que la historia condenará, como lo condenan la OEA, el Centro Carter y todos los organismos y periodistas extranjeros que visitaron el Perú con motivo de la primera vuelta. Hoy día ellos se rasgan las vestiduras por la rabia ciudadana que engendraron. Se les podría decir aquello de que quien siembra vientos cosecha tempestades.

    La venalidad, la mentira, los golpes bajos, la distorsión de la verdad en forma permanente, es lo que exalta los ánimos, sin duda. Ahora ¡llantos al muro!

    Los formularios para recibos de arrendamiento le sirven al Estado para recaudar el 12% sobre los alquileres y no pueden ser utilizados para otra cosa que esa, porque son demasiado gruesos como para que alguien los use con fines inconfesables, ni para llenar planas con deberes de colegio, ni nada parecido: sólo para recaudar a favor del Estado. No me explico entonces por qué en las oficinas del Banco de la Nación se niegan a dar más de tres por persona que los reclama, obligando a los contribuyentes a ir dos, tres, cuatro o más veces para el mismo objetivo. ¡Absurdo! Es decir, burocrático y sin sentido. Creo que esto ya lo dije antes, pero la cosa sigue igual.

    Las madres de Víctor Polay y de Miguel Rincón, líderes emerretistas condenados y presos, se declararon en huelga de hambre hace poco exigiendo mejor trato carcelario para sus hijos. Comprendo su preocupación de madres, pero ellas, mucho antes, han debido exigirles a sus hijos que dejen de secuestrar a personas para obtener dinero a cambio de sus vidas o, por lo menos, debieron reclamarles mejorar las condiciones del encierro al que sometían a sus víctimas, encerrados en lugares ignominiosos. O a su debido tiempo preocuparse por la vida de personas tan buenas e íntegras como el minero David Ballón Vera, al que luego de someterlo a penurias de hambre terminaron asesinándolo vilmente. Si ellas entonces hubiesen intercedido por las víctimas del MRTA tendrían razón ahora en su pedido. Y yo respaldaría al mismo.

    También es cierto que el Estado no es ni puede convertirse en el ángel vengador de las atrocidades y tropelías cometidas por esos delincuentes, cometiendo a su vez las propias. El Estado no puede cobrar venganza ni pagar con la misma moneda. Debe solamente castigar con cárcel a los culpables, pero esos recintos deben seguir las normas establecidas internacionalmente a ese respecto. El prestigio del Estado está de por medio, y el del país también (aunque se trate de un Estado tan desprestigiado como éste).

    Bochornosa la farra de los dineros públicos cometida en estos últimos meses por los parlamentarios, que durante su autorreceso se llevaron a casa, sin trabajar, 99,100 nuevos soles cada uno.

    Como escuché a alguien: el ex candidato Salas se ha convertido de brioso jinete en chofer del presidente Fujimori.

    El chiste del año: el Presidente declaró que no aceptará la presidencia si no hay trasparencia (declaración hecha a un grupo de periodistas españoles, como si estos no supiesen dónde están parados).

     

     

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