Edición Nº 1616

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    ARTICULO

    27 de Abril de 2000


    Ampliando el Espectro
    Convocando un voto que es toledista por diversos motivos -desde los que están hartos del Chino hasta aquellos que le reconocen ciertos méritos-, Alejandro Toledo tiene cuatro semanas para consolidar una voz de protesta que supo encauzar en la primera vuelta.

    El espinoso camino hacia Palacio le demanda una nueva estrategia al candidato de Perú Posible.

    EL martes 25 en conferencia de prensa, Alejandro Toledo dejó perplejo a más de uno: hasta ese momento se esperaba un firme pronunciamiento del candidato de Perú Posible, toda vez que sus reclamos de un proceso electoral más equitativo habían sido ignorados por completo. Pero ello no ocurrió.
    Ya el 14 de abril, la OEA había dado un plazo de 10 días para que se dieran las medidas correctivas que tanto los candidatos alternativos como los observadores internacionales le exigían al gobierno. Y ese plazo, al que se había sumado Toledo, expiraba el lunes 24. Alejandro Toledo, quien sobre este punto había adelantado "no estar dispuesto a ir a una carnicería", evitaba ahora -pese a que muchos creían que se le saldría el indio- anunciar una decisión al respecto.
    Al parecer, pesó más en su decisión la posible formación de un comité mediador -encargado de facilitar la comunicación entre los representantes de Perú 2000 y Perú Posible- y las 3 comisiones de coordinación técnica auspiciadas por la ONPE. Ante ese panorama, que significaba un cambio inicial aunque insuficiente en relación a la primera vuelta, el Cholo prefería invocar serenidad y esperar unos días más antes de asumir una actitud definitiva sobre su participación en lo que resta del proceso.
    Lo cierto es que esa actitud, que por un lado podía atenuar su imagen beligerante de estas últimas semanas, lo coloca ante una parte de la opinión pública -y para felicidad de sus adversarios que esperan el menor desliz para atacarlo-, como una persona indecisa, habituada a declarar una cosa y después otra.
    La especie acerca de que Toledo retiraría o confirmaría definitivamente su participación había salido de la prensa oficialista, y se había divulgado como si el propio candidato hubiera lanzado un ultimátum. Pero no fue así.
    Sí quedó claro, en cambio, que el gobierno no ha bajado la guardia en su intento de manipular el proceso tal como lo hiciera en la primera vuelta. Millones de dólares siguen inyectándose en la televisión de señal abierta gracias a la publicidad estatal, actitudes claramente dilatorias como las de Francisco Tudela (ver nota aparte) y la carta hecha pública en la que Perú 2000 exige "tres precisiones" antes de sentarse a dialogar con sus oponentes, junto a la aparente voluntad de convocar lo antes posible a elecciones (creyendo así que las falencias denunciadas dentro y fuera del país pasarán inadvertidas), son una clara muestra de que Fujimori y compañía no desean abrirle espacios a la competencia.
    Y es lógico, pues en opinión de más de un analista, si la brecha mediática se abriera equitativamente, sin guerra sucia y con un electorado con mayor acceso a la información, la suerte del régimen no sería la misma.

    Su electorado no parece condescendiente.

    EL RETO DEL CHOLO

    Conforme transcurren los días, la gente de Perú Posible va entendiendo que la lucha política en esta etapa del proceso estará centrada en su capacidad para captar un voto que le fue esquivo en la primera vuelta. Y no sólo el que recibieron otras opciones en carrera, sino el de tres millones de peruanos que por diversas circustancias -no encontrar un candidato que colmara sus expectativas, posiblemente- no acudieron a votar el 9 de abril.
    A ellos se suma, por cierto, el voto de las mujeres pertenecientes a los comedores populares y clubes de madres suceptibles al chantaje que ejecuta el PRONAA. Se sabe que, precisamente para revertir esto, buena parte de ellas está siendo objeto de un sutil reclutamiento por parte de ciertas bases toledistas.
    Sin embargo, un nivel en el que Toledo cabalgaba cómodamente y en el que ahora debe reiniciar el trote (reconstruyendo en parte su credibilidad), es en el segmento A, proclive en parte a la operación psicosocial que proyecta una imagen del candidato de Perú Posible como un exaltado agitador de masas.
    Alejandro Toledo es consciente de que buena parte de su electorado está, ante todo, harto de Fujimori, por lo que la solidez de ese voto no estuvo ni está, hasta ahora, en el terreno de la incondicionalidad.
    Pero le ha quedado claro que la pelota está en su cancha. Hasta dónde podrá el Cholo relanzarse para mantener lo ganado y crecer en aquellos sectores que vieron con incredulidad sus posibilidades (no hay que olvidar que un porcentaje de la fuerza electoral del Chino se basaba en su supuesta imbatibilidad en estas elecciones). Incluso deberá hilar muy fino si quiere arrebatarle puntos a Perú 2000. Una tarea para nada imposible, pues más allá de sus logros, el voto fujimorista no es de una solidez granítica: hace un año el presidente Fujimori apenas superaba el 20% de la intención de voto, y tuvieron que aparecer la guerra sucia, el despilfarro publicitario y la impunidad en el uso de los recursos del Estado para llevarlo a donde hoy se encuentra.
    De allí la necesidad toledista de ampliar su espectro de votantes potenciales si quiere tentar con éxito esta segunda vuelta. Esa es la base, no otra.

     

    Los EE.UU enviaron un mensaje inequívoco.

    SEMANA DIABLA, SEMANA MEDIATICA

    La Semana Santa atenuó los ánimos proselitistas de ambos lados, aunque también auspició el ir y venir de comunicaciones entre Carlos Ferrero, a nombre de los toledistas, y monseñor Luis Bambarén, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y el Defensor del Pueblo. Mientras eso ocurría aquí, sentando las bases para una eventual instancia mediadora de cara a la segunda vuelta, Alejandro Toledo, su esposa Eliane y su hija Chantal volaron el miércoles 19 a Florida, EE.UU., buscando refugiarse del ojo público.
    Permanecieron hasta el sábado 22, y entre el descanso familiar en un club de retiro de Marathon Island, en Key Biscaine, Toledo se dio tiempo para reunirse -acompañado de dos personajes cercanos a Perú Posible- con un equipo conformado por dos consultores chilenos, dos franceses, un norteamericano y un español (expertos en marketing político), quienes se sentaron con él en una "Tormenta de ideas" dirigida a afiatar parte de la estrategia.
    Según una fuente, se trataría de profesionales que, a título personal aunque convocados por diversos organismos preocupados por el rumbo de la democracia peruana, han puesto a disposición de Toledo sus conocimientos en lo que a publicidad y posicionamiento de imagen se refiere.
    Allí se le aconsejó a Toledo una mayor disciplina personal para evitar los temas relacionados con la guerra sucia. Historias de secuestros y videos, que fueron la comidilla de los últimos días, pasarán a un segundo plano. También consideraron prioritaria una reconstrucción de su imagen en el sector AB (atemorizado por la famosa vincha del 9 de abril), y se insistió en el tema del debate con Fujimori como la principal herramienta de combate en esta segunda vuelta.
    Mientras Toledo calibraba nuevas ideas, o confirmaba sus propios pálpitos, en Perú 2000 se vivía un Vía Crucis mediático. La "fractura" que relegaba a Absalón Vásquez a un segundo plano se vio coronada con la aparición de una extraña y multigusto nómina de voceros. Entre los disímiles Jorge Trelles, Luz Salgado, Pablo Macera, Francisco Tudela y Martha Hildebrandt poco parece haber en común -más allá de que algunos ni siquiera se soporten disciplinadamente entre sí-, y tampoco ganarían un premio a la simpatía, pero allí están, prestos para justificar cualquier ocurrencia de la alianza.
    Cuando el fin de semana pasado alguien le preguntó a Alejandro Toledo con quién prefería identificarse, si con el presidente Hugo Chávez de Venezuela o Fernando de la Rúa de Argentina, éste se alineó inmediatamente con el segundo. El mensaje era obvio: de La Rúa ha iniciado un gobierno de orden institucional y económico en el que nadie ostenta corona. Probablemente la asesoría foránea empezaba a surtir efecto, pues sus reflejos lo alejaron del gorilismo autocrático. Algo que, además, gusta a los inversionistas extranjeros.
    Ya en Lima, Toledo también aprovecho para sumar a su causa al embajador Javier Pérez de Cuéllar y comprometer su apoyo en un eventual gobierno. La amistad de ambos se remonta a inicios de los noventas y se robusteció cuando en 1990 Pérez de Cuéllar escribió el prefacio de uno de sus libros: "Perú y América Latina en crisis. Cómo financiar el crecimiento".
    Según parece, un apoyo público del embajador podría llegar en los próximos días.

    El Defensor y los riesgos de la mediación.

     

    EL TOUR TOLEDISTA

    Ahora, tras la por momentos accidentada conferencia que lo enfrentó a cierta prensa "ayayera", el Cholo volvió a partir la noche del martes 25 y permanecerá en EE.UU. hasta el sábado 29. Esta vez tiene programadas reuniones en Washington con Enrique Iglesias, presidente del BID, y Standley Fisher, director del FMI. Dos días después estará con el presidente del Instituto Nacional Demócrata, el presidente del Banco Mundial y dictará una conferencia en el Instituto de Diálogo Interamericano.
    En el ínterin, Nueva York será la sede de sus reuniones con representantes de consultoras internacionales como Goldman and Satch, el directorio del Consejo de Las Américas y sostendrá varios encuentros con la prensa y con empresarios e inversionistas interesados en conocer sus ideas en la eventualidad de ganar la presidencia.
    Es obvio que el propósito de Toledo es enviar un mensaje de vuelta: que es capaz de articular una estructura de gobierno, salir a explicar sus propuestas ante analistas internacionales y proyectar una imagen de liderazgo que oxigene los altibajos de su campaña.
    Pero también hay quienes piensan que está perdiendo un valioso tiempo, enfrascado en correrías propias de alguien que ya ha ganado la elección, y que debería estar aquí, realizando viajes al interior del país. Lo cierto es que el Cholo tiene pensado llegar el sábado en la noche, al día siguiente reunirse con sus responsables de movilización y propaganda, y el lunes 1º de mayo (o a más tardar el martes 2) realizar su primer mitin en Arequipa, dentro de una campaña que sus allegados definen como relámpago: hasta cuatro movilizaciones por semana (martes, jueves, sábado y domingo). Eso, si hay cuerpo y electorado que los resistan por supuesto. (Pedro Tenorio).

     


    Precisiones y Prensa
    Lo que le preocupa al doctor Tudela.

     

    Voceros 2000: ágil ejercicio de cinismo según convenga a los intereses del Presidennte-candidato.

    CON eso de pedir "mayores precisiones" sobre cómo se abordará el tema de "la defensa de la libertad de prensa" en una comisión mediadora electoral, el actual vocero de Perú 2000, don Francisco Antonio Gregorio Tudela Van Breugel Douglas, se ha pasado de vueltas en materia de cinismo político.
    No que el respeto a la línea editorial de cada medio no sea asunto de cuidado. La orientación periodística es, sin duda, algo que sólo debe ser limitado por la ley y el Código Penal.
    Pero hay medios y medios, y leyes específicas, y este gobierno bien lo sabe y lo ignora cuando le conviene.
    La ley de telecomunicaciones promulgada por el actual régimen señala expresamente que los servicios de televisión de señal abierta se realizan mediante la utilización del espectro radioeléctrico, que es un recurso natural de dimensiones limitadas que "forma parte del patrimonio de la Nación". Dichos canales, como lo recuerda el congresista Jorge Avendaño y lo precisa la ley, constituyen, por lo tanto, "servicios privados de interés público" y están atados a ciertas obligaciones.
    En su artículo 29, señala Avendaño, la ley de telecomunicaciones impone al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) la obligación de velar, durante los procesos electorales, porque las empresas que prestan servicios de este tipo, otorguen, "en igualdad de condiciones comerciales y sin discriminación de ninguna clase", espacios a los partidos políticos, organizaciones políticas y candidatos debidamente inscritos.
    A estas alturas es evidente, por lo tanto, que con su destacada pasividad en esta materia el JNE ha infringido las obligaciones que la ley le impone, y resulta curioso que Tudela no lo haya notado.
    En realidad la preocupación del doctor Tudela por "la prensa" en este proceso electoral se refiere a ciertas libertades especiales:
    -La libertad, por ejemplo, de la televisión de censurar al candidato de oposición, rechazar incluso su publicidad o cobrarle una tarifa recargada, y de violar así la ley de telecomunicaciones.
    -La libertad de la llamada prensa chicha, ligada como está al futuro congresista Moisés Wolfenson de Perú 2000 y al auspicio del régimen, no sólo de aludir al "abuelo de 89 años que violó a 3 niñas y papá a su hijita", o "al pipí que le volaron por una pollada", sino de insultar y amenazar bajo protección judicial a políticos de la oposición y a periodistas críticos. (En toda campaña electoral el tono del debate se encona, pero ya somos mayorcitos para saber diferenciar entre agravio punible o alusión sucia a la intimidad con crítica mordaz.)
    A Tudela también le preocupa profundamente cualquier amenaza contra estas otras prerrogativas:
    -La libertad de personajes como Héctor Faisal, prófugo de la justicia argentina, de usar Internet para reiterar las mismas injurias y amenazas con impunidad, acompañado de guardaespaldas y favorecido con la inicial hospitalidad del Círculo Militar.
    -La libertad de los programas `Laura de América' y `Contrapunto' de usar a una menor de edad para intentar perjudicar al contrincante, y la de la doctora Bozzo de contrariar una programación que "relieve la dignidad eminente de la persona humana", como recomienda el artículo 27 de la ley de telecomunicaciones.
    -La libertad, finalmente, de ciertos dueños de medios de acomodarse la mordaza de oro de la publicidad del Estado y de ceder ante esta cordial presión sin ruborizarse.
    Hace dos semanas, Francisco Antonio Gregorio estaba convertido en un ayatolah que denunciaba las críticas de los observadores como expresiones de un "neocolonialismo" acendrado. Ahora parece haberse moderado y está por verse si no terminará coincidiendo con el Canciller Fernando de Trazegnies y felicitándose en notable ejercicio de autoengaño por la advertencia contra el fraude que ha transmitido formalmente Bill Clinton al refrendar la resolución bipartidaria del Congreso norteamericano.
    De lo que se puede estar seguro es que esas insinuaciones que ha deslizado el locuaz portavoz de Perú 2000 sobre alguna suerte de manejo del flujo periodístico al exterior -sugerencias de quid pro quo que propondría frenar a Chuchi si tú me acomodas al New York Times- refleja un delirio común en regímenes autoritarios y conduce al ostracismo garantizado.

     


    Redoble de Sotanas

    La Iglesia parece dispuesta a mediar, aun cuando monseñor Cipriani, en consonancia con Perú 2000, se resista.

     

    Monseñor Luis Bambarén, presidente de la Conferencia Episcopal, dispuesto a ir hacia la mediación. Monseñor Cipriani, por el contrario, se opone a la propuesta. El primero, no obstante, contaría con un apoyo mayoritario por parte del resto de obispos.

    ESTE viernes 28, de no mediar problemas celestiales o terrenales, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) debe reunirse para resolver si participa o no en una mediación que permitiría un acercamiento entre los 2 candidatos en campaña. El talante mayoritario de los obispos parece inclinarse a aceptar la invitación, pero no han faltado arrebatos babelianos que complican la decisión.
    Precisemos los términos. En rigor, la propuesta de un Tribunal Etico -una instancia de la sociedad civil que vele por la corrección de la campaña- es una propuesta del Consejo por la Paz, pero no es la única posibilidad. Cuando se solicita que la Iglesia Católica juegue un papel en este proceso no se está pidiendo necesariamente que forme parte de ese tribunal sino de algún tipo de mediación o acuerdo.
    Carece de sentido, por eso, que monseñor Cipriani señale que "la Iglesia no es tribunal de nada".Es un juicio similar al de su pariente ideológico, Francisco Tudela, quien ha optado por señalar en una carta, puntillosamente, las complicaciones de un acuerdo, lo que podría pasar con la libertad de prensa, cómo se nombraría a los intermediarios y si éstos tendrían un control real y eficaz sobre lo que ocurra.
    Tranquilos muchachos, no hay que complicarse. Lo mínimo que se está pidiendo es que las partes se sienten a conversar, con el mejor ánimo del caso. Para eso no es indispensable un tribunal, comité, comando, corte, cofradía o lo que fuera. Sólo se requiere la disposición de las partes en pugna, algo que, al parecer, en Perú 2000 no desata el mismo entusiasmo que la tecnocumbia.
    Es en ese esfuerzo donde la Iglesia podría entrar a tallar, como facilitadora del encuentro. También podría colaborar la Defensoría del Pueblo, aun cuando eso le pare los pelos de punta a algunos oficialistas. En base a ello se podrían propiciar acuerdos concretos: no uso de los recursos del Estado, acceso equitativo a los medios, cambios en la ONPE.
    Equidad, transparencia y respeto mutuo, tal como ha sostenido monseñor Luis Bambarén en carta dirigida a Tudela. Decencia, en suma, algo que en honor a la verdad evangélica estuvo clamorosamente ausente en la primera vuelta ¿Avergüenza tanto a monseñor Cipriani verse involucrado en una tarea de esta naturaleza? ¿Cómo puede decir que los cristianos "no son hombres de consenso ni de democracia"?
    Innumerables citas de Juan Pablo II y de Papas anteriores, incluso del siglo pasado, podrían desmentirlo. Pero resulta importante observar qué se está moviendo al interior de la Conferencia Episcopal y si podría salir humo blanco este viernes. Si monseñor Bambarén ha mostrado su disposición es porque no sólo él está interesado en la propuesta, sino porque ya habría hecho algunas consultas.
    El Consejo Permanente de la CEP está conformado por 12 obispos ("los doce apóstoles", bromeaba alguien), incluyendo al presidente (Bambarén), al primer vicepresidente (monseñor Miguel Cabrejos), al segundo vicepresidente (Cipriani), al secretario general (monseñor Miguel Irízar) y al presidente del Consejo Económico (monseñor Jorge Carrión Pavlich). Los otros 7 prelados no tienen cargo alguno, pero participan en las reuniones.
    Por lo menos la mitad de estos 12 obispos estarían de acuerdo con colaborar de alguna forma en lograr una mediación entre los candidatos. Para evitar diluvios, trascendió que se estaría pensando en delegar esa función en un laico. O en un sacerdote de reconocido prestigio. La figura del padre Hubert Lanssiers aparece aquí, según algunos, como una honorable alternativa.
    Nada, sin embargo, se podrá lograr si Perú 2000 persiste en su actitud dilatoria y francamente farisaica. Perú Posible ya ha nombrado a Luis Solari, Diego García Sayán y Carlos Ferrero para encarar el tema, mientras el oficialismo se evade, como si la culpa lo persiguiera (o la mala leche lo aconsejara). ¿O es que piensa que su mejor camino es pecar de omisión para que sigamos viviendo en este infierno de condiciones electorales injustas? (Ramiro Escobar).

     

  • ../secciones/Subir

  •    

       
    Pagina Principal