Edición Nº 1616

 

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    ARTICULO

    27 de Abril de 2000


    Era Un Puente Humano

    La partida de Gustavo Mohme confiere nuevo peso a su aporte unitario en la lucha contra la reelección y el fraude.

    Combativo pero sereno, nada hacía presagiar el sorpresivo final de su existencia.

    LA muerte de Gustavo Mohme Llona sorprendió al país y enlutó no sólo a sus familiares, sino al conjunto del periodismo y la civilidad que en estos años contaban con su concurso en el plano de la política y el periodismo para la lucha contra el autoritarismo y el reeleccionismo del Presidente Fujimori.
    El diario que Mohme dirigía, La República, se destacó también, bajo su comando, por las denuncias documentadas contra la corrupción de autoridades civiles y militares, gracias a un equipo de investigación que ha sido consagrado internacionalmente.
    Debido a sus esfuerzos en favor de la democracia, Mohme fue víctima en los últimos dos años de una de las campañas más repugnantes de la prensa de albañal financiada por el gobierno. Su entereza le permitió derrotar vilezas. "Al final, toda esa prensa amarilla no ha podido nada", dijo a CARETAS en noviembre último. "Al contrario, la gente se ha cansado de tanta procacidad y hemos recibido la solidaridad nacional e internacional más amplia" (CARETAS 1594).
    En esos días, el Senado de Estados Unidos había aprobado la Resolución 209, que condenaba expresamente la "descarada intimidación que se ejerce sobre los periodistas" en el Perú, y denunciaba los agravios sufridos por Mohme y su equipo.
    En lo político, Mohme se había convertido en personero de posiciones de centroizquierda, tras la desaparición de Izquierda Unida. Fue, asimismo, uno de los animadores del esfuerzo por una candidatura única de la oposición, que no prosperó, y del Acuerdo de Gobernabilidad, que bien puede servir de pauta de acción democrática en tiempos próximos, más allá incluso de los resultados de la segunda vuelta presidencial.
    Esos esfuerzos y combates dan la medida de su carácter. Era un hombre de empresa, propietario de una organización editora de tres diarios y un semanario deportivo, que arriesgaba todo frente a un régimen que se distingue por la falta de escrúpulos para acosar y hundir a quienes, como en el caso de Mohme, Baruch Ivcher o Genaro Delgado Parker, izan en los medios bandera de independencia.
    Gustavo Mohme Seminario, el hijo mayor del fallecido, ha precisado que la línea de La República no va a variar y que mantendrá su lucha por la restauración democrática y por la justicia social. Mirko Lauer, miembro del comité editorial del diario y columnista del mismo, precisó: "Acá hay una familia que se entiende y un equipo que trabaja bien, de manera que no hay por qué suponer modificaciones".

    La Municipalidad de Lima rindió homenaje solemne a Mohme, quien acababa de ser reelegido como congresista en la lista de Somos Perú.

    En medio de la consternación familiar, Gustavo Mohme Seminario relató a CARETAS cómo doña Ramona Seminario viuda de Mohme, su madre, pregunta en estos días a sus seis hijos: "¿Por qué ha ocurrido esto con Gustavo?" "Yo le respondo", añadió nuestro interlocutor: "Con la vida que llevaba es como si hubiera vivido el doble".
    El azar suele tener caprichos inescrutables. Los Mohme solían pasar los fines de semana juntos en Las Totoritas, el balneario de Mala en que tienen una casa de playa. "Esta vez, parecía que mi padre hubiera deseado estar solo, como nunca", señala Mohme Seminario.
    Lo que se sabe es que apenas producido el ataque, algunos vecinos hicieron diversas llamadas telefónicas. Periodistas de La República creen que fue decisiva la intervención del general PNP (r) Ketín Vidal para que un helicóptero de la Policía trasladara al paciente al Hospital Rebagliati de Lima. Fue una proeza de rapidez, pero ya no había remedio.
    El corazón de Mohme había trabajado a ritmo demasiado intenso en los últimos tiempos. Su actividad política como congresista y como director de un diario en que permanecía hasta las tres de la madrugada, poblaban su agenda de citas, entrevistas, reuniones, polémicas, y de ira contra la marcha fraudulenta del proceso electoral en su primera vuelta y en lo que va de la segunda.
    En los últimos días estuvo empeñado en el esfuerzo de lograr un acuerdo de bancadas parlamentarias para apoyar a Alejandro Toledo en el caso de que éste logre imponerse en las elecciones venideras. Ponía a prueba, una vez más, su capacidad de articulador. "Era un puente humano", expresó Javier Diez Canseco, que en el pasado discrepó más de una vez con Mohme dentro de la izquierda.
    No tuvo inicio fácil la existencia de Mohme. A los tres años perdió a su madre, en su Piura natal. Su padre, ciudadano de Estados Unidos, marchó a su país y casi no tuvo relación siquiera postal con su vástago. Lo crió entonces su abuela materna. Más tarde, viajó a Lima. En el Colegio Anglo-Peruano de Barranco fue compañero de carpeta con Efraín Goldenberg, piurano nacido en Talara, y hoy ministro de Economía.
    Tras graduarse de ingeniero civil a los veinte años, en lo que era entonces la Escuela de Ingenieros, marchó a trabajar a Piura, en la empresa constructora Juan Clark. Allí coincidió con otro joven ingeniero, Arturo Woodman.

    A los tres años, huérfano de madre. Derecha, La viuda y, detrás de ella, su hijo Gustavo, presidente del directorio de La República.


    Un buen día, en un paseo vespertino por la Plaza de Armas de Piura conoció a la bella Ramona Seminario. Fue amor a primera vista que duró toda una vida. Se casaron en enero de 1956. Ella tenía 23 años y él, 25.
    En 1955 había fundado en Piura la empresa constructora Woodman & Mohme, con su colega ingenieril, hoy empresario conocido y muy cercano al régimen fujimorista.
    La República, fundada en 1981, ha tenido varias etapas. Pero la mejor es sin duda la que se inicia con Mohme como director, y con su hijo Gustavo Mohme Seminario como gerente general, cargo en que éste se ha revelado como editor creativo, que ha reforzado y extendido la estructura de una empresa que en varios momentos anteriores estuvo a punto de zozobrar.
    Más allá de sus ideas y avatares políticos, Mohme era hombre de impulsos generosos. Su hijo Gustavo recuerda este episodio: hace 28 años, al comenzar una tarde de verano, Gustavo padre almorzaba con toda su familia en su casa de playa frente al mar de Yacila, en Piura. De pronto, su esposa empezó a lanzar gritos de desesperación. En el mar, frente a ellos, una niña se estaba ahogando. La gente clamaba y lloraba, pero nadie hacía nada. "Mi padre salió corriendo y se lanzó al mar", evoca Gustavo hijo. "El mar estaba furioso, la corriente arrastraba a mi padre. Fue un esfuerzo tremendo pero la niña fue salvada".
    Quizás en el momento final, aquel en que la vida de cada uno se convierte en un filme veloz de la memoria, Gustavo Mohme Llona ha recordado ese instante. Pero esta vez, frente al mar, el corazón no se impuso. (César Lévano)

     

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