Edición Nº 1609

 

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    ARTICULO

    9 de Marzo de 2000


    Testigos de Descargo
    En un hecho sin precedentes el gobierno peruano presentó a torturador como testigo ante la CIDH. El otro fue el ex jefe del SIE.

    Escribe desde Washington D.C., GUILLERMO GONZALES ARICA

     

    Ricardo Anderson Kohatsu (cubriéndose el rostro y al medio), a quien la ex agente Leonor La Rosa identificó como su torturador, y general EP Enrique Oliveros fueron llevados a la audiencia de la CIDH para desbaratar el testimonio de la ex agente Luisa Zanatta (derecha) sobre el caso de la interceptación telefónica.

    WASHINGTON D.C. se convirtió esta semana en el punto de reunión de ministros de Estado, candidatos presidenciales, periodistas y representantes de ONGs de derechos humanos del Perú.
    El movimiento empezó la mañana del lunes 6. Ese día mientras Sofía Macher de la Coordinadora de Derechos Humanos exponía sobre la situación de los DD.HH. en el Perú ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a sólo tres cuadras del conocido "edificio rojo" de la OEA, el presidente del Consejo de Ministros Alberto Bustamante Belaunde, se presentó ante un puñado de empresarios norteamericanos congregados por la Cámara de Comercio Americana.
    Bustamante no estaba solo, además de los diplomáticos acreditados en la capital estadounidense lo acompañaba el ministro de Economía Efraín Goldenberg. Patton Bogs, el estudio contratado para mejorar la imagen del gobierno sin duda realiza su trabajo. Sin embargo, en la recepción se podían apreciar los nombres y etiquetas de los que no asistieron. Entre ellos, Peter Dohlman del Departamento del Tesoro, Phill Chicolla del Departamento de Estado, Vince Marelli de la Cámara de Representantes, Brenda Freeman del Departamento de Agricultura, entre otros.
    Bustamante se encargó de repetir la monserga que comienza a cansar en Washington: Vencimos la inflación, vencimos al terrorismo, nos reinsertamos en el mundo financiero internacional. A decir de algunos analistas parece el presidente del Consejo de Ministros de un Fujimori en su primera reelección.
    En el "edificio rojo". las audiencias sobre la Interceptación Telefónica comenzaron a las 10 p.m. La sesión se llevó a cabo en el Salón Padilla Vidal que se encuentra exactamente debajo del lobby del edificio de la OEA y sobre el estacionamiento del mismo edificio. Nada más propicio: a esa hora se montó un operativo perfectamente coordinado. Los primeros en llegar por la puerta principal fueron los procuradores públicos Mario Cavagnaro y Sergio Tapia acompañados de los diplomáticos Eduardo Zevallos y Luis Quesada. La delegación la completaron cuatro abogados más del equipo de Bustamante, la novel abogada Milagros Maraví y Rolando Eyzaguirre entre otros. A ellos se sumarían cuatro personas más. En total doce personas. ¿Por qué tanto movimiento?
    Dos horas después se descubriría el velo. El Estado peruano en su intento de desbaratar el testimonio de la ex agente de Inteligencia Luisa Zanatta sobre el caso de la intercepción telefónica (CARETAS 1588) llevó ante la CIDH al general EP Enrique Oliveros ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejercito (SIE) y al mayor Ricardo Anderson Kohatsu como testigos.
    Anel Townsend y la abogada Beatriz Mejía objetaron la participación de ambos por manifiesta parcialidad, dependencia jerárquica y cuestionable conducta moral. De hecho, grande fue la sorpresa del presidente de la CIDH, Helio Bicudo, cuando la abogada Mejía sostuvo que Anderson Kohatsu era uno de los torturadores de la ex agente del SIE Leonor La Rosa.
    Antes de llegar a Washington D.C., Anderson tuvo que esperar por siete horas en Inmigraciones de Estados Unidos para que se le admitiera en ese país. La razón: aparecía como torturador en las computadoras norteamericanas. Al parecer según fuentes diplomáticas su llegada a EE.UU. obedece a una gestión especial de la cancillería peruana.

    Ni los procuradores públicos del Estado peruano Mario Cavagnaro y Sergio Tapia pudieron evitar el papelón.Derecha, Bustamante también estuvo en Washington.


    No sólo su ingreso a EE.UU. tuvo complicaciones. Antes de entrar a la Audiencia de la CIDH hubo un incidente. El suscrito intentó cumplir con su labor y tomarle una foto. El mayor EP, junto con la seguridad de la OEA evitaron que los flashes se prendieran. "No me faltes el respeto", atinó a contestar. Luego se hundió frente a la puerta de ingreso del Salón Padilla Vidal. Presenciaban la escena Ernesto de la Jara, Sofía Macher, Javier Mujica y los miembros de seguridad. "No son tan valientes los torturadores. Se mueren de miedo", expresó en voz alta la secretaria ejecutiva de la Coordinadora de DD.HH. Anderson de porte militar y en posición de descanso con la cara pegada a la puerta ni se inmutó. Era obvio que no quería que le vieran el rostro.
    Oliveros y Anderson sostuvieron que en el Perú no se realizan interceptaciones telefónicas. Oliveros se exaltó. Con periódicos en la mano manifestó que le habían inventado su firma para involucrarlo en el "inexistente Plan Octavio". Anderson fue parado de sopetón por el presidente de la Comisión cuando intentó contar su relación sentimental con Luisa Zanatta. "Señor ésta es la causa sobre la interceptación telefónica y no sobre Luisa Zanatta", observó el brasileño. Anderson replicó: "tengo derecho a hablar". Bicudo replicó "ese derecho no lo puede ejercer aquí".
    Anderson se limitó a leer un papel a manera de respuesta a las preguntas que le formulaba el Procurador público Sergio Tapia. Miembros de la OEA comentaron después "él tenía que testificar de lo que sabía y no de lo que estaba escrito. ¿A qué testigo se le escribe lo que tiene que decir?".
    "Todo salió bien. Repetimos el mismo operativo por la tarde", decía en su pequeño celular el segundo secretario de la embajada peruana Eduardo Zevallos. Se refería al "operativo" para que el tortuador no fuera visto por la prensa, que estuvo a su cargo. Penosa labor para un diplomático peruano.

    Beatriz Mejía y Anel Townsend objetaron la participación de los testigos. Derecha, diplomático Eduardo Zevallos se encargó del operativo para el traslado de Anderson y Oliveros.


    Y encima nadie sabe qué salió bien. Anderson fue plenamente identificado por la prensa. Y lo más importante, su testimonio ha constituido una especie de harakiri ante la CIDH. Como se sabe no todos los días un Estado miembro de la OEA tiene el desatino, por decir lo menos, de presentar a un torturador como testigo.
    Cuando Oliveros y Anderson intentaban hacer de las suyas el ministro de la Presidencia Edgardo Mosqueira acompañado de Bustamante, prestaba en el Brooking Institution un informe detallado sobre el combate a la pobreza en el Perú. Más tarde Bustamante se reuniría con Gerardo Le Chevalier del National Democratic Institute para informarle de cómo el gobierno del Perú está cumpliendo con las recomendaciones que le hicera la misión presidida por el ex presidente Carazo. Bustamante tuvo poco que decir respecto a la campaña televisiva y de la prensa amarilla contra el Defensor del Pueblo y el diario El Comercio.
    La tarde del lunes 6 en la OEA también hubo movimiento. Tal como lo adelantó el diplomático Zevallos, el "operativo" se repitió. Esta vez el ex fiscal supremo del Consejo Supremo de Justicia Militar general EP Raúl Talledo intentó desvirtuar las declaraciones del general EP Rodolfo Robles en el sentido que el Grupo Colina fue el autor del asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad de La Cantuta. Robles señaló en las audiencias de octubre pasado que los autores intelectuales del crimen eran el ex comandante general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos y el asesor presidencial Vladimiro Montesinos. Tapia y Cavagnaro, abogados del Estado Peruano interrogaron a Talledo. Claudia Pulido del CEJIL, Ernesto de la Jara y Sofía Macher de la Coordinadora de DD.HH. representaban a los deudos de La Cantuta.
    Ernesto de la Jara y Sofía Macher participaron en las audiencias generales referidas a los derechos laborales y humanos. Guillermo Gonzales Arica (derecha) lo hizo en la correspondiente a la libertad de expresión.

    Durante las sesiones de la CIDH se llevaron a cabo audiencias generales para ver los temas relacionados a la situación de los pensionistas y de la libertad de expresión. Tuvieron a su cargo las exposiciones el abogado Javier Mujica y la Asociación Prensa Libre, respectivamente.
    Mientras Bustamante, Mosqueira y Goldenberg cumplían con su libreto y en la CIDH se llevaban a cabo los testimonios respectivos, el candidato presidencial Alejandro Toledo también tenía su agenda en Washington D.C.
    El día martes se reunió con representantes del Departamento de Estado y el Congreso de los EE.UU. A ellos les expresó su preocupación por el proceso electoral peruano. Además solicitó que el NDI / Carter Center realicen observación electoral el 9 de abril.
    "No pensé encontrar tanta preocupación por el proceso electoral peruano aquí en Washington", alcanzó a decir desde el aeropuerto Ronald Reagan a CARETAS, procedente de Atlanta el candidato de Perú Posible.


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