Edición Nº 1607

 

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    24 de Febrero de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    EL éxito económico del actual gobierno se refleja a página entera (b21) de El Comercio del 16 de febrero último, en la que se publican 107 avisos de remates y subastas de locales industriales, casas, departamentos y propiedades diversas. Esa página, que suele salir todas las semanas, dice más de la real situación de la economía peruana que cien editoriales.

    La incautación de los bienes (antenas, equipo electrónico, etc.) de la radio 1160, con el exclusivo objetivo de silenciar el programa que allí llevaba César Hildebrandt, dice también mucho. Como que dicha medida ilegal fue ejecutada a solicitud de Franco de Ferrari, hijo del socio y amigo personal de Alan García, Américo de Ferrari, ya fallecido. Casualidades, que digamos.

    Si algún rubro de la actividad productiva nacional se merecía un gran libro, es la minería. Porque antes que agrícola, industrial o pesquero, el Perú ha sido, es y será un país minero. De allí que la aparición del libro titulado "La Minería en el Perú", editado por la empresa minera Milpo al cumplir 50 años de actividad, constituya un reconocimiento justo, meritorio y oportuno. Editado con extraordinaria calidad, el libro es el producto de las investigaciones de un equipo de trabajo dirigido por el historiador Dr. José Antonio del Busto, que ha logrado con ello una tarea verdaderamente enjundiosa, además de valiosa. La diagramación, excelente, estuvo a cargo, cómo no, de Carlos González, el conocido diseñador gráfico. ¡Felicitaciones a Milpo por este logro! Y por sus bodas de oro.

    Los excesos siempre son malos, vengan de donde vengan. Como el del fiscal español Carlos Castresana, que dejándose llevar por el ímpetu y pasión de Alvaro Vargas Llosa, declaró que "a Fujimori se le debería juzgar como a Pinochet". Tal aseveración, que considero injustificada por ahora, por más que me encuentre en la oposición a la re-reelección de Fujimori y critique los abusos que aquí se cometen en contra de las instituciones y la Constitución, está totalmente equivocada y obedece a la apasionada inspiración del joven Vargas Llosa. Fue dicha en la presentación del libro de éste, titulado "En el reino del espanto", al que quizá estemos marchando pero al que no hemos llegado aún del todo. Estamos a portas, digamos, porque hay gente en el gobierno que hace lo que puede en ese sentido. Aquí lo que se quiere constituir, como ha dicho CARETAS, es un gobierno tipo PRI, mexicano, pero sin partido y con un mismo y único Presidente. Pero en diversos aspectos poco se parece al de Pinochet. Incluso por algunos contradictorios. Como que éste aceptó un plebiscito -en el que fue derrotado-, cosa que el gobierno de Fujimori, con una leguleyada, hizo imposible aquí en el Perú. Después de eso, Pinochet acató la voluntad popular y no pretendió perpetuarse en el poder. Son diferentes, pues.

    Pocas veces un estadio entero ha coreado a viva voz el himno nacional en la forma que ocurrió recientemente en el de Miami, según me cuentan, en donde los peruanos allí presentes para espectar un partido de la selección peruana lo cantaron con tanto corazón que fueron acompañados por todos los espectadores. La lejanía acerca a la patria. Lo sé yo, que alguna vez fui un deportado (pero no voluntario).

    La señora Susy Díaz quiso incorporarse a Trasparencia, pero no fue aceptada. Seguramente porque sus directivos se dieron cuenta de que la congresista, confundida, creía que se trataba de otras trasparencias.

    En ninguna historia de la República del Perú, de las varias que se han escrito, se consigna un acto de populismo y de demagogia tan descarado, y costoso para el país, como la oferta de lotes de terreno a todos los que lo solicitan. El costo se incrementará día a día, apenas vayan bajando de la sierra y del interior del país todos aquellos que desean residir en la capital. Lima se convertirá gracias a ello no en la capital del Perú, sino en el propio Perú, porque el resto quedará vacío.

    Y todo eso fue fríamente calculado, como decía el Chapulín Colorado.

    ¿Será que el gobierno no confía en las encuestas y quiere ganar a como dé lugar? Porque si el suelo está parejo, ¿a qué tantas maniobras?

    Y hablando de maniobras, para que no hubiera ninguna duda de la sujeción del Jurado Nacional de Elecciones al ejecutivo, éste prorrogó el plazo para la inscripción de las listas parlamentarias cuando sólo faltaba que se inscribiera la del gobierno, que se dio el lujo de presentar la suya -hecha a dedazo- a la hora undécima.

    La próxima resolución del JNE podría estipular lo siguiente: Visto y comprobado que las encuestas en su totalidad dan por ganador al señor ingeniero don Alberto Fujimori Fujimori, y considerando la necesidad de ahorrarle al tesoro público el dinero que se gastará inútilmente en las elecciones, el Jurado Nacional de Elecciones, haciendo una interpretación auténtica de la Constitución peruana, por unanimidad, Decreta: Declárese ganador y Presidente de la República para el período 2000-2005 (y siguientes) al ciudadano Alberto Fujimori Fujimori. Dado en Lima el día que se nos dio la gana, etc.

    A nadie le extrañaría. Menos a mí, que soy el autor de esta patriótica y ahorradora idea. Salvo que en el JNE a alguien ya se la haya ocurrido.

     


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