Edición Nº 1606

 

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    17 de Febrero de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    C
    UANDO el general jefe de la Policía Nacional declaró que sus fuerzas no habían actuado para impedir las invasiones de terrenos públicos y privados (que luego han desatado una explosión en cadena en muchos sitios del Perú) dijo que era porque "no había recibido órdenes de actuar", sospecho que más bien fue porque había recibido órdenes de no actuar. Por más que órdenes son órdenes, hay una gran diferencia entre no recibir órdenes de actuar y recibir órdenes de no actuar.

    Es como si a uno le asaltasen la casa, y cuando se acude a la Policía para evitar se consume el hecho, el oficial de turno diga que no ha recibido órdenes de actuar. Usted, como lo han hecho muchos de los propietarios de terrenos invadidos, tendría que actuar por su cuenta.

    Yo creo que la inacción de la Policía Nacional alentó la marea de invasiones que ahora ha inundado todo el Perú, razón por la que el jefe de la Policía podría ser acusado de negligencia culpable. La caja de Pandora a la que me referí en la edición anterior la destapó él. Siguiendo órdenes, por cierto.

    Otra razón, y quizá la fundamental y más rotunda razón de las invasiones que propició el gobierno sin darse cuenta en lo que se metía, es la total falta de política poblacional del Ejecutivo, que unida a la falta de trabajo hace imposible que cualquier desamparado pueda acceder a tener una vivienda por otro medio que no sea el de invadir. Porque mucho de Mivivienda y Banco de Materiales, pero si no alcanza ni para llenar una lonchera, cómo pagar las cuotas y sus intereses.

    Ahora parece que en Lima los invasores, según leo en un periódico, fueron tan sólo en Lima 25.000. O sea 25.000 votos para la canasta, ahora que el gobierno, sin vergüenza alguna ha decidido regalarlos. Deberían celebrarlo con una pollada a lo grande. Pero los pollos por cuenta de Perú 2000 y Perú país-con-futuro-dudoso, por favor.

    La Sociedad Nacional de Industrias pone en duda las informaciones que vienen siendo divulgadas respecto de una recuperación de la economía. ¡Y quién mejor que los industriales para saberlo! Es que habrá podido haber más ventas en diciembre. Pero eso sucede en todos los diciembres, mes en el que siempre las ventas son mayores. Pero inversiones, lo que se dice inversiones: 0.

    En un exabrupto de los suyos (de otras épocas, claro), (ésas en las que admiraba el poder de Sendero Luminoso), Pablo Macera declaró: "El Perú es un burdel". ¿Seguirá pensando lo mismo? ¿O ahora ya no?

    En el muy valioso Fondo Editorial del Congreso de la República, que dirige con gran acierto la presidenta del Congreso, doctora Martha Hildebrandt, acaba de aparecer el libro "Raúl Porras Barrenechea parlamentario". Quien, como el que escribe, tuvo el privilegio de escuchar a Porras en varias de sus intervenciones magistrales en dicho recinto, me parece que la doctora Hildebrandt ha corrido un gran peligro con esta publicación: que se note la diferencia. Y se nota, por cierto.

    Y hablando del Congreso, en el que vendrá después del 9 de abril se va a extrañar el verbo y la presencia de Javier Diez Canseco, con el que sólo en unas cuantas ocasiones he coincidido (porque tengo la impresión que pertenecemos o hemos pertenecido a distintas trincheras), pero que siempre mereció mi respeto por la energía puesta en sus alegatos y en sus investigaciones, por lo general frustradas por una mayoría obsecuente y sumisa. Diez Canseco fue un tribuno en toda la extensión de la palabra, y sobre él alguien podría publicar un libro, como el de Martha Hildebrandt sobre Porras, titulado: "Diez Canseco parlamentario". Lo que jamás ocurrirá con Siura, aunque pague la edición.

    Aunque parezca a veces inútil, mirar al cielo, sobre todo en verano en el que se ve azul aunque sea de noche, es uno de los placeres de la vida. ¡Lástima nomás que si uno anda cerca de un Wong lo que verá será esos globos horrendos estacionados allí, esperando que alguien les dispare! ¿Por qué si las calles de Lima son tan feas por los avisos gigantescos colocados en ellas, tenemos ahora que soplarnos esas tonterías flotantes, que se interponen a la vista? ¿Es que la publicidad no tendrá límite en esta ciudad?

    He recibido copia del documento de la Conferencia Episcopal dedicado a las elecciones, y confieso que me hubiese gustado que no fuese tan refinado y, dada la autoridad de la Iglesia, se hubieran obligado los obispos a decir unas cuantas verdades de ésas de a puño que tanta falta hacen en la actualidad. Parecen recomendaciones dedicadas a elecciones en el Cielo.

    Las cosas en el Perú han evidentemente mejorado: antes los votos se compraban con pisco y butifarras. Hoy día con terrenos del Estado.

    Dio gusto ver a Bianca Jagger y a otra señora cuyo nombre no capté, en la conferencia de prensa en la que sirvientes del Estado trataron de atarantarlas con preguntas acerca de por qué no habían recabado información de fuentes oficiales (fuentes distintas las llamaron). Y la respuesta fue serena y contundente: porque las solicitaron, hasta pidieron cita con el Presidente y algunos de sus principales vasallos, pero nadie las recibió. El gobierno, como se dice, hizo mutis por el foro. Entonces, compadres, llantos al muro.


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