Edición Nº 1606

 

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    17 de Febrero de 2000
    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Reencuentro Con Bianca

    YO ya sabía que ella se iba a hacer la que no me conocía, por eso me le adelanté y entré a la reunión con un aire de Rosa de Luxemburgo en el Día del Proletariado que me lo hubieras envidiado para tu fiesta de verano, ni la miré. Bueno, tal como supuse, me observó de arriba abajo con la ceja de papa frita levantada y esa carita que tiene de ésta-soy-yo-y-si-no-te-gusta-mala-suerte (que dicho sea de paso, o sea, yo también tendría si me hubiera cepillado a Mick Jagger) y nada, las dos nos hicimos las ensimismadas en el tema de las irregularidades en el proceso electoral de El Jalado Mafioso y su hórrida comparsa, qué horror.
    Mira, yo no la veía desde la última vez que nos encontramos en Studio 54, ¿te imaginas? Pucha, yo estaba con Mario Testino y ella venía detrás, con una de las princesas Radziwill. Ella fue la que me pasó la voz, haciéndose la mamerta, porque me clavó los ojos y me dijo, "yo a ti te conozco, ¿no eres de ese país que queda más debajo de Colombia y que tenía como Presidente a un viejito que creía que las acequias de la ciudad eran el Sena en verano?" Por supuesto que ante tamaña vulgaridad yo no me iba a poner a aclararle que yo había sido testigo de su matrimonio con The Mouth y que después del champán al novio hubo que amarrarle las manos para que no me las metiera hasta por no sé dónde, no sabes lo que fue.
    Pero hija, la vida da tantas vueltas que a veces mejor es andar con el Beyergal en la cartera, de modo que pucha, la reunión la tomé a la profesional y ya ni me ocupé de mirarle los codos rugosos, el cuello de la blusa bien cochinín ni la basta de la falda descosida; sólo me concentré en las irregularidades del proceso, que como ya habrás leído en nuestro informe, pucha, son un asco.
    Esa noche me tocó a mí hacer una reunión en mi casa para la gente de la Carter, los del Instituto Nacional Demócrata y ya tú sabes, o sea, Transparencia, el Foro y la chucha del gato. Yo estaba extenuada y no me dio el pellejo más que para hacer una pasada de bocaditos peruanos que le encargué a Marisa, hija y cuando Bianca llegó se zampó un canapé de alcapa con trozos de aguaymanto y rocoto recién sacado de la mata, que de la picadera le escupió todo en la cara a Luis Jaime y yo en mi fuero interno pensé, "sabrá mucho de los Derechos Humanos entre la beautifull people, pero un cuadradito de rocoto y miren dónde se le va la clase, ya la quiero ver en una comunidad andina".
    Al día siguiente le tocaba a ella su exposición y lo que son las cosas, a partir de ese episodio fue que nos empezamos a llevar regio, porque en un momento Bianca estaba señalando a los fujimorones que a su criterio son los más feos, cutreros, inconfiables, tramposos, fraudulentos y cholos, cuando en eso, pucha, luego de haber insistido bastante en Espichán, Absalón, Torres al cubo, Marcenaro y por supuesto, el Príncipe de las Tinieblas, se le queda en la punta de la lengua un nombre y nada de acordarse, hasta que dijo, "ay, es una bien feíta, que siempre se viste como si estuviera regresando del velorio de su madrina, es lo que en mi país llamamos una `caga fuego con cara de hielo', expresión entiendo, bastante difícil de adaptar a otros contextos pero que en esencia remite a esa gente que se siente parida por Buda, buenísima, llena de nobles causas y termina siendo poco menos que la aguatera del infierno, con el perdón de todos los diablos... ¿alguien me podría decir de quién estoy hablando?"
    - "De Martucha, ag", fue todo lo que dije.
    Qué quieres que te diga, terminada su charla nos fuimos a tomar un drink al Café Voltaire y después de haberle dado trámite en dos minutos a lo que nos faltaba aclarar sobre los padrones fraudulentos, pucha, nos hemos mandado un raje de todos y cada uno de los modelitos de la nunca bien ponderada que olvídate, si no se le han caído esa noche las orejas al piso es porque la bebé se las debe haber tenido agarradas. De modo que Martucha, ag, nadie sabe para quién trabaja, gracias a ti, he recuperado a una buena amiga. Chau. Chau. (Rafo León).


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