Edición Nº 1604

 

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    3 de Febrero de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    HASTA no hace mucho existían sociológica o estadísticamente tres categorías sociales en el Perú: A, B y C, igual que en todo el mundo. A veces incluso la A1, o sea la más más. Pero a medida que el gobierno sigue sin dar pie con bola en economía, las categorías han ido creciendo; pero, como el país, para atrás. Por ejemplo, leo recientemente que se han añadido últimamente, la D, la E y la F. Como sigamos con eso de Perú País con Futuro, próximamente llegaremos a la Z.

    Pocas veces he visto papel más desairado que el del general jefe de la Policía Nacional tratando de excusar la ausencia de las fuerzas policiales para contener las invasiones de terrenos, que constituyen el último recurso del gobierno para obtener adeptos. Tan desairado y vergonzoso como el que hizo al salir a defender la resolución subalterna que le quitó la nacionalidad a Baruch Ivcher.

    Asimismo, desbarró lamentablemente cuando negó que existiese una ola de secuestros y asaltos al paso en Lima y en todo el Perú, porque las noticias de los días siguientes lo desmintieron rotundamente. A menos que ahora el gobierno diga que los secuestros los organiza la oposición para darle mala imagen al gobierno. Estoy seguro que a Martha Chávez ya se le habrá ocurrido ese argumento, sólo que como el Congreso está en receso no ha tenido la oportunidad de decirlo.

    Lo que pasa es que el jefe de la Policía parece que se enterara de lo que sucede en las calles de Lima y en las carreteras del Perú por los periódicos. Tampoco sabe, sin duda, que la carretera hasta Huaral es una posta de coimas impuestas por la propia Policía. Son asaltos benignos si se quiere, porque llegan a cinco, diez y hasta veinte soles por parada de vehículo, pero lo hacen los autos patrulleros supuestamente destinados a proteger a los conductores. Seguro que por la radio interna, apenas ha pasado un manso que se puso con diez soles, los policías de ese retén comunican a los que están más adelante: ¡Aló!, ¿me copias?: una lorna va en camino.- Te copio, fuera.

    En cambio, el patrullaje establecido en la autopista a Pucusana funciona muy bien, quizá por el alto volumen del tránsito, que hace imposible detener a los vehículos por quítame estas pajas, o dame acá estos soles. ¿Los del norte le pasarán su ala a los del sur? Para compensar, digo. No hay que ser egoístas.

    Antes las invasiones de terrenos las organizaban los izquierdistas, en busca de adeptos por un lado, y para mortificar al gobierno de turno por el otro. Invadían los arenales, como ocurrió en lo que ahora es el floreciente distrito de Villa El Salvador, pero tenían que enfrentarse a la Policía y a veces hasta al Ejército. Hoy en día, por lo contrario, la cosa es bien bacán: es el propio gobierno que organiza las invasiones, distribuyendo alimentos y pagos oportunos, contando además con la inacción de la Policía y las fuerzas del orden (porque su jefe es muy respetuoso de los derechos humanos y sólo actúa si un fiscal se lo solicita). Y no invaden arenales, como en el caso señalado anteriormente, sino tierras de cultivo y terrenos cercados que cuentan con propietarios, muchas veces de carácter social similar al de los invasores. La cuestión es aritmética: 10,000 invasores: 10,000 nuevos votos. Los desalojos empezarán luego del 9 de abril.

    Vi en televisión al congresista Moisés Heresi con la camiseta de Perú 2000 puesta sobre los pectorales, con motivo de una supuesta maratón en la que regalaban polos oficialistas. ¡A ver si por lo menos así le reabren el gimnasio y lo eximen de sospechas!

    Y eso que, según creo aunque nunca lo he podido comprobar, Heresi fue elegido como independiente. Yo creo que a Larrabure le correspondería más el polo. Aunque de otra talla, claro.

    Después de prolongada ausencia, el viernes pasado me fui con unos amigos a comer una pizza a Barranco, distrito al que había estado evitando por bullanguero, sucio y desordenado. Grata sorpresa fue ese retorno, porque Barranco está ahora limpio, ordenado y muchísimo menos bullanguero. Y todo pese a la guerra que un diario chicha pero para blancos -relativamente hablando, claro- le ha declarado a la actual alcaldesa, Fina Capriata; de Somos Perú, por cierto.

    ¿Por qué será que las obras de saneamiento se realizan justamente en verano en avenidas claves para ir de paseo a las playas? Desde hace varios veranos ocurre eso en la Av. Huaylas, camino al Sur, por ejemplo, en donde de regreso se atora el tránsito debido a las zanjas abiertas parece que con el exclusivo objetivo de medir la paciencia de los veraneantes. Deberían instalar allí un pacientómetro.

    ¿Ustedes creen que la democracia se contagia? Si eso fuera cierto la visita del presidente Frei de Chile podría servirle al país para que el gobierno peruano, es decir Fujimori, entienda que en las elecciones todos los candidatos deben tener las mismas oportunidades, como ocurrió en Chile, por ejemplo.

    Lo malo es que ya no queda pared por pintar. Todas, más los cerros, han sido copadas por el gobierno, con la colaboración de conscriptos del Ejército. Así como las televisoras de señal abierta, que hace rato que obedecen las órdenes superiores. No hay marcha atrás.

    Lo increíble es que la culpa de todo la tienen los ayayeros, como sin misericordia alguna denomina el presidente Fujimori a quienes obedecen órdenes del gobierno, para después negarlo. Parecido a eso de miente miente que algo queda sólo que ahora es niega niega que algo queda. Las pintas por lo menos.

     


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