Edición Nº 1604

 

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    3 de Febrero de 2000
    Por FERNANDO ROSPIGLOSI


    De Guardián a Invasor

    HACE algunos años, la Policía habría actuado rápida y enérgicamente para impedir la invasión de terrenos de propiedad privada. Y de inmediato Alberto Fujimori habría salido a la Tv., afirmando que su gobierno no iba a permitir el desorden alentado por agitadores y terroristas. Probablemente habría denunciado la infiltración de Sendero y el MRTA entre los invasores.
    Pero esos eran otros tiempos, cuando lo que daba más réditos políticos era la estrategia de "mano dura" y orden, sobre cualquier otra consideración.
    Ahora, en época de crisis y recesión, lo que produce ganancias electorales es lo que Fujimori ha denostado durante años, el populismo.
    Y el Presidente-candidato no tiene ningún remordimiento en virar ciento ochenta grados y empezar a hacer él mismo lo que antes criticaba. Por eso el gobierno ahora no sólo tolera y permite, sino alienta y organiza invasiones de terrenos. Eso sí, por supuesto, no en cualquier lugar, sino en un distrito ejemplar y dirigido por un alcalde de Somos Perú.
    Ya monseñor Luis Bambarén, presidente de la Conferencia Episcopal, lo insinuó la semana pasada. Otro representante de la Iglesia, Augusto Dammert, dijo el lunes pasado en Tv., que ellos habían recibido información que congresistas oficialistas y una ministra estaban entre los promotores de la invasión.
    El argumento usado por Fujimori para justificar la inacción policial fue completamente ridículo: no querían provocar violencia, dijo, cuando todavía estaban insepultos los cadáveres de cinco personas muertas durante la refriega. Fue precisamente la no intervención policial la que propició que los terrenos de Villa el Salvador se convirtieran en una suerte de Lejano Oeste chicha.
    Las evidencias mostradas por la prensa independiente no dejan lugar a dudas. Los invasores han sido abastecidos con cisternas de agua de Sedapal. Promotores y funcionarios del Pronaa les distribuyen regularmente alimentos, sin olvidar de ponerse camisetas de "Perú 2000" a la hora de repartir las bolsas de comida.
    Porque eso es esencial. Que los invasores, sus familiares y sus amigos sepan, sin lugar a dudas, que quien apoya y sostiene la invasión es el gobierno y el Presidente-candidato. Ya los agentes del gobierno entre los ocupantes -promotores de Pronaa y Cofopri, activistas aprogobiernistas, la tránsfuga Martha Moyano, etc.- les están prometiendo soluciones a nombre del gobierno, siempre y cuando Fujimori sea reelegido. De lo contrario -les dicen-, con Alberto Andrade y el alcalde de Villa el Salvador, Martín Pumar, serían desalojados con violencia y no obtendrían nada.
    La fecha de la invasión, 75 días antes de las elecciones, es exacta. Lo bastante cerca para que sea recordada por los votantes y para que los ocupantes se sientan absolutamente dependientes de lo que pueda hacer por ellos el gobierno. Es decir, hasta el 9 de abril no habrá ninguna solución definitiva, sólo arreglos parciales y promesas que se cumplirán -les dicen- sólo si Fujimori es reelegido.
    Como es obvio, a los invasores les importa un comino los sesudos programas expuestos en el Cade 2000 por los adversarios electorales de Fujimori. Las cifras de crecimiento macroeconómico, las proyecciones de la balanza de pagos o el impacto que tendría sobre el presupuesto la eliminación del impuesto selectivo al consumo, son galimatías extravagantes de los que no están enterados ni se van a enterar jamás.
    Lo que les interesa es que les llegue todos los días el agua y la comida, que la Policía no los reprima y, sobre todo, que les entreguen un pedazo de terreno, al que probablemente nunca tendrían acceso de otra manera, porque dada la situación de miseria en que se encuentra la mayoría de la población, es impensable ahorrar para comprar.
    Por supuesto, el gobierno y los servicios de inteligencia son perfectamente conscientes que, al tiempo que ganan decenas o cientos de miles de votos entre los invasores actuales y los potenciales, pueden perderlos entre las clases medias y altas.
    Y aunque haciendo sumas y restas probablemente siempre ganen más de lo que pierden, tampoco quieren enajenarse a esos sectores. Entonces usando los medios de comunicación que controlan, le echan la culpa a Andrade y los "marxistas" de Somos Perú y los acusan, con toda desfachatez, de ser ellos los que promueven las invasiones.
    Es decir, hay claramente un doble discurso, contradictorio, de acuerdo al público a quien se dirija. Eso sólo lo pueden mantener con el control absoluto de la Tv. de señal abierta, y buena parte de la prensa escrita y radial.
    En síntesis, una evidencia más que si Alberto Fujimori Y Vladimiro Montesinos permanecen en el poder, cualquier cosa puede ocurrir en los próximos años. Los que creían que este gobierno aseguraba estabilidad y un rumbo claro, no podrán quejarse en el futuro que no estaban advertidos.

     

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