Edición Nº 1604

 

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    3 de Febrero de 2000
    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    Chau Propiedad Privada

    NO hija, no me vas a creer la última que me ha hecho El Inconstitucional en combinación con esos renacuajos de acequia que le componen el entorno. Como tú sabes, o sea, este verano estoy en Brisas, ¿ya?, al lado de Maripí, al otro lado de los Vega Llona, delante de los Días Ufano (que no salen de la casa de la pura vergüenza, ¿no ves que no están en primera fila?) y más allacito de los Bentín.
    Bueno, o sea, si estoy full chamba me voy a Brisas el viernes por la tarde y regreso a Lima el siguiente viernes por la mañana, pero cuando tengo menos trabajo, pucha, ahí sí que ya ni me aparezco por Lima. Pero resulta que el martes pasado tuve que ir para una operación que me encargó el Susman & Tinman Brothers, un banco chiquito pero súper power que me ha contratado como su Senior Mánager para Latinoamérica, ¿ya?, y cuando llego al parqueo de mi edificio empiezo a notar algo superraro en el ambiente, no te hubiera podido decir qué cosa era pero a la vez, pucha, resultaba inconfundible.
    Llamé al Maikelyakson, que es un nuevo guachi del edificio, y le pregunté por qué esa atmósfera de alteridad y otredad en mi propio mundo personal, pero el pobre me contestó como siempre reaccionan ellos ante un enigma existencial:
    -"¿Cuál?"
    Bueno, decidí verificar yo misma qué era lo que estaba pasando y cuando me bajo del auto y volteo hacia el jardín interior del edificio, pucha, qué crees, me encuentro con que un grupo humano como de veinte, de ésos que cuando los ves por la tele agradeces a Dios sin saber muy bien por qué, pucha, con sus iglúes de estera, sus ollas, sus toldos de plástico azul y sus marcianos de fresa, pucha, se habían instalado alrededor de la piscina, bajo mis bromelias, entre mis helechos babilónicos y sobre mi Queensberry grass, hija, delante de una inmensa banderola blanca con letras rojas, en la que se leía "¡ASENTAMIENTO HUMANO LORENA TUDELA LOVEDAY EXIGIMOS JOSTICIA, TITULACIÓN Y UN TICO POR FAMILIA HASTA LA VICTORIA FINAL EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERA VENCIDO!!!!!!!!!!!!!!"
    Como tooooooda la gente del edificio estaba en la yapla, pucha, ahí me di cuenta de que iba a tener que ser yo la que arregle el problema, así que haciéndome la normanda, como que nada hubiera pasado (era igualito a Los Pájaros de Hitchcock, no sabes), entré de puntitas al depósito y de allí llamé al Serenazgo y le conté todo, por las puras, of course, porque el joven sereno me contestó desde el otro lado de la línea, que "mayormente no hemos recibido orden judicial para desalojo..."
    Bueno, tomé aire y me fui a negociar. Ya estaba por ubicar al dirigente (y dicho sea de paso, en los diez minutos transcurridos llegaron como veinte familias más), cuando me pongo a observar a una de las invasoras que toda harapienta y desgreñada, de pronto saca celular y se pone a hablar horas. "Ah, no", me dije, "acá hay chancho volando", y me fui donde la mujercita y claro, cuando me di cuenta que era la propia e inimitable Martucha, ag, la que asomaba su cabezota por el hueco del iglú, casi me viene un prolapso, no sé si me entiendes.
    Y entonces, qué crees: Larraburro intentaba meterse a su iglú pero el rabazo se le quedaba fuera; la Salgado y familia sí se habían acomodado regio, para qué, en tres de las chocitas y te juro que hasta te conmovían; la Cuculiza se había quedado dormida dentro de su iglú y le asomaban las canillas por un lado y la cabeza por el otro, al punto que parecía un truco de mago. Pero cuando me di con la tía Martha-ay-qué-miedo, o sea, que vestida de mamacha agarraba la caja de marcianos y se iba de choza en choza haciéndose la que vendía pero dando instrucciones de cómo seguir invadiendo para después denunciar al alcalde por desidia, ahí sí que recuperé el dominio de mí misma, hasta que se apareció el primer reportero de televisión a preguntarme:
    -"¿Es cierto que usted es una propietaria y que su alcalde trafica con estas tierras?"
    Ahí simplemente, hija, agarré las llaves, cerré todo por fuera con reportero incluido, corté el agua y la luz y bueno, desde ese día hasta ahorita estoy tomando sol en la playa, que es lo mejor que una puede hacer cuando le violan la propiedad privada, ¿no te parece? Chau, chau (Rafo León).


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