Edición Nº 1604

 

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    ARTÍCULO

    3 de Febrero de 2000

    Encuesta
    Alternancia o Re-Reelección

    Intelectuales y artistas responden dos preguntas que los peruanos debiéramos hacernos antes de votar.

    Escritores, pintores, sociólogos, psicólogos, comunicadores, feministas, ensayistas; cabezas pensantes y creativas del Perú son puestas en una encrucijada cívica y vital. ¿Cómo votar para el futuro? Gente con acceso a la información, con visión histórica del país, independiente, poco impresionable por las campañas sucias; su opinión es ajena a partidismos y no lleva ningún indeleble sello de clase. Sus argumentos son confrontables con la Constitución y con los principios democráticos antes que con cualquier interés coyuntural. Mario Vargas Llosa, una vez más dejó su opinión escrita en el artículo "Oro y esclavos" publicado en CARETAS 1601. Aquí indagamos por el parecer de otros intelectuales y artistas. Aunque la gran mayoría apuesta contundentemente por la alternancia de poder, ello no constituye un cargamontón contra los 10 años de fujimorismo. Aunque ninguna se adscriba, por ahora, a un candidato específico, ello no quiere decir en absoluto que su voto -y sus inquietudes políticas- estén en blanco. Son apenas una veintena de votos que ni siquiera llenan un ánfora de la ONPE, pero son opiniones que todo el país debiera tener en cuenta.


    PREGUNTAS:


    1.-Considera usted que cinco años es un período ideal para que un gobierno democrático permanezca en el poder?

    2.-En las actuales circunstancias, ¿cuál es su alternativa? ¿Re-reelección o alternancia? Es decir, ¿Fujimori o algún candidato de la oposición?



    FERNANDO DE SZYSZLO

    1.- Creo que en un medio como el nuestro en el que la democracia no se ha arraigado lo suficiente, un solo período de gobierno es más conveniente. Nuestra clase política -con honrosas excepciones- una vez que ha llegado al poder trata de perpetuarse en él. Idealmente desearía que hubiera un tal sentido de la democracia que pudiéramos otorgar una -y solamente una- reelección, sin embargo, en el actual estado del desarrollo de las convicciones democráticas en nuestro país, esto me parece imposible y peligroso: Despierta un apetito incontenible de usar de los privilegios del poder para quedarse.
    2.- Pasando a las circunstancias presentes, creo que la re-reelección es totalmente inconstitucional; la prueba es la cantidad de maniobras (destitución del Tribunal de Garantías, Ley de "interpretación auténtica!!", obligar a una auto-censura de los canales de señal libre, etc. etc.) que han debido hacer los funcionarios al servicio del régimen para ayudarlo a perpetuarse. Personalmente creo que los candidatos democráticos no han debido avalar con su presencia una postulación espúria, pero si ya estamos en el juego, esperemos que los peruanos sepamos ponerle coto a esto que ha dejado de ser una tentación y es ya una voluntad totalitaria.

    VICTOR DELFIN

    1.- Cinco años me parecen bien, diez años me parecen demasiado, quince años me parecen un escándalo.
    2.- Cualquier candidato demócrata de la oposición que nos ayude a salir del estado en el que el abuso del gobierno de Fujimori nos ha sumido.

    JOSE WATANABE

    1.- En nuestro país los programas de gobierno, cuando los hay, se plantean como correcciones radicales o rupturas frente al programa anterior. En este sentido, hablar de un período ideal de años de gobierno, es como hablar del tiempo que se necesita para hacer un nuevo experimento. Los cuyes de laboratorio no lo podemos imaginar. Sólo nos queda pedir que el experimento tenga los controles debidos: que funcione la independencia de poderes, el Parlamento, la Defensoría del Pueblo, el Tribunal Constitucional, y no sigo porque los sarcasmos en estos asuntos empiezan a ser perversos.
    2.- Creo en la alternancia. Quien aspire, persona o grupo, a gobernar diez o quince años continuos, implícitamente nos estaría invitando a creer en providencialismos. Acepto lo providencial en otros órdenes, no en la conducción tan terrenal de un país.


    Fernando De Szyszlo y Max Hernández, meditabundo uno, escueto el otro, apuestan por la alternancia.

     

     


    ABELARDO OQUENDO

    1.- Sobre el plazo ideal para un período de gobierno se puede discutir en otra ocasión. El tema es hoy la re-reelección, que además de inconstitucional me parece aberrante. Aún la reelección inmediata, que sí es constitucional, la encuentro inconveniente. Nadie debe permanecer mucho tiempo en el poder. Y 10 años son muchos.
    2.- Tengo la certeza de que en estas elecciones, más que coincidir con uno u otro candidato, se trata de rechazar la continuación de los procedimientos gangsteriles como sistema de gobierno.

    GONZALO PORTOCARRERO

    1.- Cinco años me parece un período adecuado pues hace posible poner en movimiento las ideas con las que un candidato llega al poder. En ese plazo se hace evidente cuáles son las políticas que deben continuarse y cuáles deben desecharse.
    2.- Fujimori ha sido un magnífico Presidente pues contagió optimismo en las difíciles horas cuando la insurrección senderista parecía no tener límite. Asimismo, su gobierno logró contener la inflación. No obstante, una nueva elección me parece inconveniente pues un período adicional socavaría aún más la institucionalidad democrática. Se profundizaría la dinámica servilismo-despotismo-corrupción, inevitable en un régimen tan prolongado, donde el poder está además en manos de unas pocas personas. La gratitud que el país tiene con el presidente Fujimori no tendría por qué significar una hipoteca permanente. A estas alturas, creo, sin embargo, que la fuerza de su candidatura reside sobre todo en la debilidad de la oposición, en el poco entusiasmo que despierta.

    JULIO COTLER

    1.- Cinco años son absolutamente suficientes .
    2.- Que no sea Fujimori.

    RAFO LEON

    1.- Considero que un período de 5 años, con posibilidad constitucional de una sola reelección inmediata, es un vector democrático elemental. Siendo así, no valen cambios en la Constitución hechos para variar las reglas, ya que se trata de una cuestión de principio.
    2.- Alternancia. Lo malo que el asunto no es tan fácil. Para empezar, no estamos en una sociedad estable en la que se pueda esperar la alternancia que muchos queremos, sin crisis que nos pongan al borde de un golpe militar. De otro lado, y sin estar cayendo en el juego maniqueo que el propio gobierno ha creado, no considero que haya una alternativa realista ni viable de poder en este momento.

     

    Gonzalo Portocarrero y el buen balance, Blanca Varela y la transparencia.

    EDGAR SABA

    1.- No necesariamente. Pienso que el pueblo debe votar por el gobierno que considere durante el tiempo que dicho gobierno sea necesario. Me temo que quince años puede ser agotador para cualquier gobierno. Lo han demostrado algunos casos como el de España y el Reino Unido, siendo gobiernos de corte distinto. Fue el caso de Felipe González y Margaret Thatcher. Sin embargo, creo que el pueblo es sabio y debe decidir el gobierno que le conviene por el tiempo que le conviene.
    2.- El voto es secreto. Por el momento no pienso apoyar públicamente a ningún candidato. Ni la reelección ni la alternancia son sinónimos de democracia. Lo más importante en nuestro país es establecer la diferencia entre Estado y Gobierno.

    FERNANDO AMPUERO

    1.- En países como el nuestro, en el que las democracias son frágiles, el período de 5 años es el más adecuado. Así lo demuestra la historia de América Latina: los gobernantes que sobrepasaron ese tiempo razonable han acabado pésimo. La causa de tanto estropicio ha sido, ni qué decir, las ambiciones de poder y los militarismos, lo cual no ha permitido hacer sólidas nuestras instituciones democráticas ni crear en nuestras gentes una firme conciencia que rehúya el oportunismo. Ahora bien, ¿cinco años es un tiempo suficiente para llevar a cabo grandes cambios? Sí, y no. Nuestro país requiere continuidad en los grandes proyectos nacionales, y los nuevos gobiernos, por lo común abandonan las obras del gobierno anterior. Gobernar por cinco años tampoco es una bicoca y se obtienen logros: la prueba la ofrece el propio presidente Fujimori.
    2.- En las presentes circunstancias, desde luego, me declaro a favor de la alternancia. Fujimori no debería postular a un tercer período. Existen varios candidatos que pueden desempeñar a cabalidad la Presidencia de la República. Y que nadie diga que las alternativas a Fujimori carecen de la experiencia y firmeza que éste detenta. En 1990 Fujimori no tenía experiencia, ni equipo de gobierno, ni programa propio. Estar en el poder es de por sí un curso intensivo de gobierno en el que las personas aprenden a pasos acelerados.

    MAX HERNANDEZ

    1.- Sí.
    2.- Alternancia.

    CESAR HILDEBRANDT

    1.- Seis años podría ser lo ideal, siempre y cuando ese plazo coexista en el poder de renovar la mitad del Parlamento al tercer año del mandato presidencial. La dialéctica Ejecutivo-Congreso, que en países caudillistas se ve como obstruccionismo y minusvalía del poder de decisión, es la clave de la democracia. Otro ingrediente vital es la existencia de un Tribunal Constitucional elegido por voto popular que la última instancia para calificar la naturaleza democrática de las leyes.
    2.- La única alternativa decente es la de no votar por Fujimori. Marzo será un buen momento para tomar la decisión. Quizás en esos días una encuestadora digna de llamarse tal pueda decirnos qué opositor viable ha sobrevivido a la campaña del gobierno. A él tendrán que ir los votos de los peruanos de buena fe. Dicho esto, aclaro que mi posición personal sigue siendo la de que la oposición jamás debió participar en elecciones como éstas, verdadero insulto a la dignidad.

    EDGARDO RIVERA MARTINEZ

    1.- Es un tiempo suficiente, sobre todo en las circunstancias peruanas.
    2.- Algún candidato de la oposición.

    VIRGINIA VARGAS

    1.- La experiencia peruana, es la de un gobierno que durante 10 años ha llevado crecientemente el sello del autoritarismo, la impunidad y la corrupción. En estas condiciones es preferible un período de cinco años. La continuidad podrá ser dada por un programa de gobierno y no por una persona.
    2.- Indudablemente, alternancia. 10 años en el poder han significado un dramático retroceso democrático que será mucho más difícil de revertir dado el actual control que ejerce el presidente Fujimori y sus alianzas militares, sobre los demás poderes estatales, sobre la sociedad civil democrática y sobre todo sobre la cultura política democrática del país.

     

    Luis Peirano por la alternancia, y César Hildebrandt piensa que marzo será el mes para decidir.

    LUIS PEIRANO

    1.- Sí
    2.- En las actuales circunstancias, es más necesaria que nunca la alternancia en el poder.

    MIRKO LAUER

    1.- El tema no es el número de años sino la adecuación entre el tiempo y el sistema institucional y los mecanismos del sistema institucional. Donde no hay democracia real ningún tiempo de periodo es bueno.
    2.- Alternancia. Pero no sólo de personas sino también de estilos administrativos, objetivos sociales y concepciones socioeconómicas.

    BLANCA VARELA

    1.- Si el gobierno es realmente democrático, sí me parece un período -no digamos ideal- pero sí conveniente.
    2.- Mi alternativa es la alternancia y, evidentemente, algún candidato que no sea Fujimori. Como no tenemos garantías de que las elecciones van a ser absolutamente "transparentes" -palabra que le encanta a las mayorías- no queda sino confiar en la madurez del pueblo peruano.

    RAMIRO LLONA

    1.- Cinco años me parecen suficientes.
    2.- Elijo la alternancia.

    GERARDO CHAVEZ

    1.- El tiempo puede ser discutible pero no mayor a 5 ó 7 años para que se puedan hacer y terminar las cosas. Más, ya es un camino hacia la dictadura.
    2.- La alternancia, pero por el momento mi voto es en blanco. Ninguno de los candidatos de la oposición me convence ni cautiva.

    OSCAR UGARTECHE

    1.- Sí.
    2.- Alternancia.

     

    Víctor Delfín y el escándalo de los quince años. Oscar Ugarteche responde en dos palabras.

    GUILLERMO NUGENT

    1.- Nuestros presidentes son muy proclives a terminar dependiendo del apoyo militar, religioso o de organismos financieros internacionales para su estabilidad. Esto es lo menos indicado para dar solidez a instituciones democráticas, es decir cívicas y laicas. Lo más saludable es un mandato de cinco años por única vez.
    2.- La re-reelección es la tartamudez jurídica. Va a haber mucha dificultad para entendernos como comunidad política en caso de consumarse esa maniobra. Sería entrar de lleno en el clásico populismo latinoamericano pero sin dos ingredientes usuales en esta tradición: el nacionalismo (presidente casi japonés) y la reivindicación plebeya (el atildado Chino Tudela de vice). Me permito tener algunas dudas. Los candidatos de oposición muestran amplias coincidencias en sus propuestas sociales y económicas, lo que está en sintonía con un consenso público muy amplio. El punto decisivo, sin embargo, es la defensa de la legalidad. Lamentablemente se la ha mostrado hasta ahora más como un asunto de tediosa papelería de abogados que como una necesidad igualitaria: la ley importa porque se puede aplicar por igual para todos.

    ALVARO VARGAS LLOSA

    1.- La permanencia en el poder muchos años es mala incluso con Estado de Derecho, pues genera hábitos como los del final del socialismo español o los recientemente descubiertos en el partido de Kohl. En dictadura, ni qué decir. Recuerdo a los lectores que estaremos pronto ante el régimen autoritario más largo en cien años. No le falta mucho para superar a Leguía (en el 2005 lo habrá superado hace rato), y ya dejó atrás a Sánchez Cerro, Benavides, el primer Prado, Odría, Velasco y Morales. Impedir la reelección inmediata, como solía ocurrir en el Perú, no invalida a nadie para tentar el regreso al poder tras un intermedio. En el siglo XX, José Pardo, el propio Leguía, Prado (primero con fraude) y Belaunde, por razones obvias, fueron reelegidos con intermedios.
    2.- Si sigue tan meridianamente claro que la tarde del 9 de abril tendremos al cierre de las urnas un anuncio de las encuestadoras serviles dando a Fujimori el triunfo en primera vuelta y a los canales de televisión anegando las pantallas con turiferarios encargados de dar los hechos por consumados, mejor es que los candidatos de oposición se retiren y anuncien al país y el mundo que no aceptan participar en un proceso viciado de raíz como éste. Aquí no hay ni siquiera las garantías que tuvo en Chile la campaña del No contra Pinochet en 1988. Eso no significa abandonar la lucha por la democracia, sólo impedir la legitimación de un acto aberrante y desconocer el calendario del régimen. Si los candidatos aceptan la "re-reelección", el empeño por la democracia habrá dado un retroceso de años.


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