Edición Nº 1604

 

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    ARTÍCULO

    3 de Febrero de 2000

    Segunda Vuelta De Frei
    Treinta y cuatro años después, otro presidente Frei nos visita oficialmente.

    Eduardo Frei Ruiz-Tagle, visita tras resolver los "asuntos pendientes". A su lado, el canciller Valdés, cuyo padre tambien nos visitó en 1966.Derecha, Eduardo Frei Montalva, padre del actual mandatario. Llegó de visita a Lima durante el primer gobierno del arquitecto Fernando Belaunde.


    MIENTRAS Pinochet esperaba, en un Londres brumoso y en medio de estrictas medidas de seguridad, que el ministro del Interior británico, Jack Straw, autorice o no su retorno a Chile, en Lima, con cielo despejado, el presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle nos visitaba. A él también lo rodeaban medidas de seguridad, pero por razones distintas: el único veredicto que esperaba era el de la historia.
    Y la historia le era favorable. En 1966, Eduardo Frei Montalva, padre del actual mandatario chileno, había visitado al arquitecto Belaunde, acompañado de Gabriel Valdés, entonces su ministro de Relaciones Exteriores y padre del actual canciller chileno Juan Gabriel Valdés. Por añadidura, Francisco Pérez Walker, actual embajador chileno, es nieto del embajador de aquella época, Horacio Walker.
    No era el único rasgo de familiaridad de Frei Montalva. Se trataba del primer líder de la Democracia Cristiana (DC) elegido presidente en América Latina, en un momento en que este partido alcanzaba cierto apogeo continental. El propio gobierno de Acción Popular estaba apoyado por la DC peruana, que entonces tenía como uno de sus líderes a Luis Bedoya Reyes, alcalde de Lima.
    Frei Montalva, además, representaba una suerte de pensamiento progresista, de cambio social, alejado tanto de la derecha oligárquica como del comunismo o socialismo a secas. Le había ganado por estrecho margen (8 por ciento) a Salvador Allende en 1964 y en cierto modo predicaba que para hacer profundas transformaciones no había que vestirse de verde olivo como Fidel Castro.
    Eduardo, el actual Presidente chileno, lo acompañó en aquella campaña de 1964. Hoy la DC ya no tiene, en América Latina, la misma fuerza que tenía en aquella época, salvo en el propio Chile, donde, como parte de la coalición denominada Concertación de Partidos por la Democracia, gobierna desde hace tres períodos. Los Frei en cierto modo sostuvieron ese barco.
    La visita de Frei Ruiz-Tagle, sin embargo, tiene sus propios matices. Su padre hablaba de la integración latinoamericana en un tono casi místico, y como una forma de no perder el tren de la modernidad; él más bien lo hace en un tono más calmo y dirigido hacia la zona Asia-Pacífico, como se desprende del discurso que pronunció durante su visita. Somos los únicos países de la región embarcados en la APEC.
    Con la firma de los "asuntos pendientes" del Tratado de 1929, la relación con Chile ha mejorado aún más. Se han limado asperezas que quedaban, a nivel geopolítico, y se marcha hacia un nivel de cooperación más real y efectivo. Se habla incluso de política de cielos abiertos y de reconocer en ambos países el derecho a la seguridad social de ciudadanos chilenos y peruanos, independientemente de dónde decidan vivir.
    Es posible que con la asunción, ajustada, de Ricardo Lagos al poder estos vínculos se afiancen más. Pero si bien en el intercambio comercial es notable (550 millones de dólares al año) y las inversiones chilenas son muy fuertes acá (3.000 millones de dólares; el segundo país receptor de ellas en la región, después de Argentina) los asuntos pendientes en este terreno merecen una afirmación.
    La relación peruano-chilena es ahora más cercana, está al alcance de la voluntad general de ambos pueblos. Ya lo decía Frei Montalva: "repitamos las mismas ideas hasta que se hagan carne y penetren en nosotros mismos...." Al ver las banderas peruanas y chilenas colgadas juntas en la puerta de Palacio de Gobierno esa compenetración parece posible, a pesar de que el pasado siempre quiera darnos un latigazo. (Ramiro Escobar)

     


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