Edición Nº 1603

 

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    ARTÍCULO

    27 de Enero de 2000

    Los Afanes de (y por) Lori
    Huelga de hambre de emerretista norteamericana parece el preludio de una campaña que irá hasta el final.

    Lori, que alguna vez cantó en el coro de su iglesia, se vio involucrada con el MRTA. Ahora ella lucha pidiendo nuevo juicio.

    Fue capturada el 30 de noviembre de 1995 y desde entonces se ha generado una campaña internacional en favor de su libertad. El Congreso de Estados Unidos, el ex presidente Jimmy Carter, los embajadoes que han pasado por el Perú y miles de norteamericanos piden para ella un nuevo juicio. Acaso consideran extrema su condena porque, treinta años antes, otra norteamericana, Patricia Hearst, participó en un movimiento terrorista y fue condenada a sólo siete años de prisión. Por eso, cuando en los últimos días Lori Berenson protagonizó una huelga de hambre en el penal de Socabaya -que habría sido levantada el martes-, una nueva señal pareció llegar al gobierno peruano: que puede verse en apuros si no enfrenta este problema.

    Escribe PATRICIA CAYCHO CUBA (*)

    HACE cinco años que Lori Berenson sabe que el resto de sus días van a ser iguales: fríos, largos, sin libertad. Pero aún así sigue reclamando por una mejora de su precaria situación. La última medida que tomó fue la huelga de hambre que sostuvo durante 14 días, desde el 11 de enero.
    Lori le habría dicho a su madre que continuaría la huelga hasta que se percataran de lo injusto de su encierro. Sus requerimientos son simples: la modificación del durísimo régimen cerrado establecido por el Decreto Supremo 0005 -una hora de patio al día, una sola visita semanal por medio de locutorio, etc.-, su retorno al penal de Yanamayo y un juicio en el fuero civil.

     

    Mark y Rhoda Berenson se debaten entre el recuerdo de la hija menor y el presente de una condena de por vida. Sus vidas cambiaron completamente con la captura de Lori, pero aún así ellos han intentado adaptarse, sin que eso implique conformismo. Mientras que Lori protesta a nivel interno, sus padres hacen lo propio en Estados Unidos. La chica de Manhattan no está sola.


    La pena de cadena perpetua es demasiado drástica, en opinión de los que defienden a Lori. Y es que el procedimiento mediante el cual se han detenido, juzgado y condenado terroristas, presuntos y confesos, viola el debido proceso. En muchos casos los juicios no han sido juicios justos, los tribunales han sido implacables y no ha habido tiempo suficiente para preparar la defensa.
    Lori no fue capturada cometiendo algún delito, ni se pudo comprobar su participación directa en acciones terroristas. Tampoco puede ser considerada traidora a una patria a la que no pertenece. Aún así recibió igual pena que el cabecilla emerretista Rincón Rincón. Todo esto parece enervar a un importante sector de la comunidad norteamericana que observa estos procedimientos como aplastantes e injustos.

    Los padres de Lori montaron esta página de Internet para poder congregar apoyo para su hija.


    Desde que fue apresada, diversas personalidades políticas han opinado sobre lo inhumano del sistema en que Lori se ha visto inmersa. Entre ellos 177 congresistas norteamericanos, quienes escribieron tanto a Bill Clinton como a Madeleine Albright sendas cartas donde les piden que intercedan ante el gobierno peruano en favor de la otrora alegre chica de Manhattan.
    El ex presidente norteamericano Jimmy Carter también pidió un nuevo juicio para la Berenson, por considerar injusto el anteriormente seguido. Organizaciones norteamericanas como "Human Rights Watch", así como Amnistía Internacional, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y otras se han sumado al pedido de un nuevo juicio para Lori.
    El congresista norteamericano Joseph Kennedy también mostró su preocupación y desagrado por la manera como fue juzgada por un tribunal militar (CARETAS 1397). Hasta nuestro folclórico Valle Riestra, cuando era primer ministro, propuso tímidamente el indulto para la Berenson (CARETAS 1522).
    Mediante la página web de Lori Berenson incluso se puede enviar correos electrónicos a la Casa Blanca pidiendo su liberación. Las miles de personas que hasta ahora han entrado en esa página web demuestran la atención internacional que este caso suscita.
    Lori no es la primera norteamericana involucrada con un movimiento subversivo. El 4 de febrero de 1974, Patricia Hearst, hija del magnate de los medios de comunicación Randolph Hearst vivió una historia de película cuando el Ejército de Liberación Simbiótica (Symbionese Liberation Army) de Estados Unidos la secuestró.

    Patricia Hearst cambió sus ideales de igualdad social, por una carrera de actriz, una vida acomodada y una gran casa con guardianes.


    Este grupo usaba el término biológico "simbiosis" puesto que creían que la asociación o relación cercana entre grupos aparentemente diferenciados, provoca un mutuo beneficio. Es por ello que la inclusión de la adinerada Patricia Hearst representaba un "beneficio".
    Este organismo surgió a finales de la década del sesenta en California. En sus inicios, proclamaba la igualdad y la no discriminación. Al inicio sus métodos eran pacíficos, pero con los años, decidieron ponerse al margen de la legalidad, realizando asaltos, atentados y secuestros. Incluso planeaban asesinatos selectivos.
    Entre sus objetivos se contaba el destruir el sistema capitalista, la defensa de los derechos culturales, la destrucción del sistema presidiario, la abolición de la propiedad privada y otros puntos inspirados en un marxismo interpretado a la luz del pensamiento del Che Guevara. Era algo así como un MRTA nacido entre flores y consignas hippies de fines de 1969.
    Según el FBI, Patricia Hearst sufrió un lavado de cerebro por parte de este movimiento. Ella llegó a participar en un asalto a un banco y protegió, cual leal camarada, a sus "compañeros" simbióticos. Pero meses después fue detenida.
    En las primeras cartas que Patricia envió a su madre, se notaba una clara distancia entre los ideales del Ejército de Liberación Simbiótica. Pero en sus últimas cartas grabadas en un cassette de audio, Patricia toma el sobrenombre de "Tania" -una guerrillera que acompañó al Che Guevara- y junto a su firma coloca un rotundo "Patria o muerte venceremos".
    Patricia, quien participó en el asalto a mano armada de un banco y perteneció a una organización terrorista fue sentenciada a siete años de cárcel por un tribunal común y corriente, con rostro y todo.

    Embajador John Hamilton: también habló a favor de Lori.


    A los dos años de condena fue puesta en libertad gracias a una conmutación de la pena propuesta por el entonces presidente Jimmy Carter. Teniendo este caso como antecedente, el juicio contra Lori se muestra sumamente violatorio del debido proceso y su condena como una exageración total.
    Si bien la huelga de hambre de Lori Berenson duró 14 días, en la Irlanda convulsionada de inicios de la década de 1980 Bobby Sans sí murió tras más de un mes de absoluta inanición.
    En 1972 Bobby Sans era el chico católico en un barrio de protestantes. Luego de varios problemas vecinales, él y su familia se mudaron, lo que provoca que Bobby decidiera ingresar al IRA (Ejército Republicano Irlandés). A los pocos meses fue capturado y condenado a cinco años de prisión por asalto a mano armada.
    Más tarde, fue elegido parlamentario con 30 mil votos. No dudó en hacer una huelga de hambre para exigir el estatus de preso político para él y otros 700 republicanos irlandeses. Solo pedían el derecho a usar ropa propia y el ser exonerados del trabajo compulsivo.
    Tras más de un mes de huelga total, Bobby murió. La dama de hierro Margaret Thatcher no cedió ni un milímetro en las sencillas negociaciones que pedía el parlamentario del IRA.
    El caso de Bobby es una muestra trágica de cuando la intransigencia conduce a costos innecesarios. El caso de Lori Berenson y de otros tantos, que sin ser cabecillas terroristas fueron sentenciados de la misma forma, debería ser reconsiderado luego de tantos años.
    El gobierno debería hacerlo no sólo por humanidad sino, en casos como el de Lori, por realismo político. Todo indica que esta huelga de hambre es sólo un hito en una lucha que continuará y que, en los últimos días, hizo hablar incluso al discreto embajador Hamilton. Mucho ojo.

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    * Con la colaboración de Karina Vásquez.


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