J.C. Oblitas
Desde Lejos se Ven Los Goles
Ex seleccionador habla sobre su salida, la magra realidad y la politización del fútbol peruano.

Con la designación de Francisco Maturana y la notoria irrupción de los políticos en el fútbol, se abre un nuevo capítulo en la tormentosa historia de nuestro balompié. A pesar de eso, Juan Carlos Oblitas es y será referente obligado si se quiere hablar del fútbol peruano de fin de siglo. Lo que venga aún tendrá su sello, para bien o para mal.

Oblitas tiene motivos para estar feliz. Además, en Cristal gana más que en la selección, la prensa ahora lo adora y ya está tercero en la tabla. Derecha: Controvertido Pacho Maturana, tiene sus pro y sus contra.

Entrevista
MARTIN MUCHA

OBLITAS está con ropa deportiva y buen ánimo. Luego de un silencio prudente, ya alejado de las presiones que implicaba ser entrenador de la selección nacional, se relaja ante los periodistas en el directorio del Sporting Cristal. No pide que se le adelanten preguntas, ni pone reparos en responder nada. El entrenador peruano más exitoso de la década, un ciego con los ojos bien abiertos, ya no quiere seguir callando.
-¿Seguimos viviendo del mito?
-Hay medios que no te permiten superar eso. Son cultores de la derrota, viven de esa mentira. Lo que trato de hacer es enseñarles a los jugadores lo que es la historia del fútbol peruano. Cuesta. Brasil y Argentina están por encima de todos. Los demás vivimos de picos históricos, buenos momentos, malos momentos.
-El jugador peruano es en esencia humilde y sin formación ¿Cómo lidia con los argentinos cuando le dicen muerto de hambre, gallina, etc.?
-El futbolista a los veinte años es padre de su familia, sin tener mujer, sin tener hijos, es padre de familia de sus padres, de sus hermanos, de sus tíos. Un cúmulo de personas lo ven a él como salvador. A esos chicos hay que ayudarlos, hay que ser guías. A mí me dicen paternalista y cosas por el estilo, pero es que si tú no eres de esa manera, quién va a ayudar a esos chicos. Si tú siendo el jefe de ellos no les enseñas cómo deben ser las cosas, se mueren. En algunos casos se han perdido, otros van adelante, y así.
-Usando los términos justos, lo hicieron mierda luego del 4-0 con Chile...
-Lo que pasa es que yo conozco bien el medio y yo sé quiénes son los que hacen mierda y son justamente los mierdas, los que viven en la mierda, los que viven de la basura. Lo que me ayudó es que yo sé quiénes dicen y hacen esas cosas y me tuvo sin cuidado. Lo que sí me preocupó fue que ya en los últimos tiempos ciertos políticos entren a eso. Me preocupó y mucho porque se dieron cuenta de que el fútbol en ese momento era una caja de resonancia y la moda era hablar mal de Oblitas o de que salga Oblitas. Eran tipos que se habían tomado fotos conmigo y con su familia cuando ganábamos en las eliminatorias. Esos mismos tipos salían diciendo que tenía que irme. Bastó que el Presidente de la República actuara para que esos tipos se fueran. ¿Dónde están ahora?
Actualmente vivimos una época dura y el fútbol se ha convertido en el parachoques de las frustraciones nacionales y de eso se da perfectamente cuenta la gente que está en política. Y se ha utilizado, se utiliza y se utilizará como medio político.

El colombiano tiene que cambiarle el rostro triste al fútbol peruano.

-Fujimori apareció en el ruedo y ya es parte del espectáculo.
-No hay que ser ingenuos, eso es político definitivamente. Fujimori ha aparecido en el momento preciso para poner las cosas en su sitio. A mí me da mucha bronca porque eso lo pudo hacer el Dr. Delfino hace mucho tiempo, el solo, sin necesidad del ingeniero Fujimori.
-Sin necesidad de caer en el ridículo de verse sobrepasado en sus funciones...
-Sin necesidad de lo que viene pasando y eso es algo que yo le dije a Delfino "Ponga en su sitio a los políticos", el Presidente no se va a meter. Pero desgraciadamente lo estaban chantajeando con la ley del deporte, y no hubo la decisión. Bastó que el presidente Fujimori dijera dos o tres palabras y listo. El problema va a ser si esto continúa. Y con las elecciones de por medio, seguramente.
-¿Qué opina de la designación de Cubillas por el Presidente?
-Es una decisión acertada. Pero que es una decisión política, es una decisión política, no nos engañemos, es un año de elecciones. Ahora, Teófilo tiene muy pocos anticuerpos y creo que es el hombre ideal para hacer un trabajo concreto en el IPD. Espero que no se deje llevar por este tema político. Si se deja llevar, estamos fregados.
-¿Es Maturana la elección correcta?
-Es un técnico capaz y con una experiencia envidiable. Pero no es una cuestión de técnico, acá si no cambiamos nosotros y principalmente si los jugadores y los dirigentes no reaccionan con mi salida no va a variar nada. La selección ya tiene un camino trazado, no hay más jugadores para convocar. El carácter de Pacho puede ayudar.
-Luego salió Fujimori hablando del sueldo de Maturana...
-Tenía que salir la parte política. Se ha dado la impresión de que Fujimori ha nombrado a Maturana. El Ing. Fujimori no está para esas cosas, simplemente es un momento coyuntural y él es un tipo inteligente que lo aprovecha.
-Hablando de sueldos, lo del suyo lindó con el escándalo...
-Y nadie ha dicho realmente lo que yo ganaba. Ese es el gran problema de cierta prensa que sabe de las frustraciones de la gente y sabe que cien dólares son mucho. El promedio de lo que gana un técnico acá es bajo comparado a lo que se gana internacionalmente.
-¿Cuánto ganaba señor Oblitas?
-Yo nunca hablo de plata ¿por qué? Porque yo no vivo en Suiza, ni en Alemania. Vivo en un país -gracias a Dios- donde soy un hombre privilegiado y sé lo que pasa la mayoría de la gente. Entonces hablar de dinero en este país es pecado. Por eso a mí me da mucha bronca cuando se toca este tema. Al periodismo le debe interesar si pago o no pago mis impuestos. La gente vive no se cómo con 300 soles y ese público es muy susceptible. Lo que yo ganaba era muy lejos de los promedios. Yo gano en Cristal más que en la selección.

La mezquindad nacional hizo que Oblitas renunciara.

-Hubo un hostigamiento paulatino con usted, era parte de la feria...
-Yo no soy un hombre del show business , soy un hombre de fútbol. Un día un editor de uno de estos periódicos sensacionalistas se me acercó y me dijo: "Juan Carlos, el director del periódico es tu hincha a muerte y pucha admira tu trabajo, te admira como jugador, pero tú sabes como es nuestra línea y tú sabes, TU vendes. Entonces desgraciadamente vamos a hacer cosas que a ti no te van a gustar". Eso fue en el 95. Me quedé anonadado. Si salgo todos los días a desmentirlos me volvería loco. La otra posibilidad es ir a juicio, pero tienes que ir a ganarlo, no a hacerles publicidad a estos tipos y en el Perú las leyes no dan para eso.
-¿Cómo era salir a la calle luego de una derrota?
-Era como si viviera en otro país. "Has debido seguir en la selección", "porque hiciste caso", "que bien, estamos mejorando" decían. Sin embargo, ves todo lo contrario en las redacciones, en los estadios, en la radio. O somos hipócritas o yo estoy loco.
-¿Quién pierde un partido los jugadores o usted?
-Lo pierden los jugadores, lo que pasa es que últimamente los técnicos tenemos tal protagonismo que se da esa impresión.
-Siempre dio la cara por ellos y terminó siendo su salvador y el de los dirigentes.
-Eso fue el problema, y fue el más grave error que cometí. No todo el tiempo, sino en este último año y medio. Pues si había una cosa como la Ley del Deporte, salía yo, contrato de Tv., salía yo. Eso me bastó.
-Todos te dieron la espalda al final.
-Se dio la soledad del técnico. Cuando viene la derrota sientes que sólo existe tu familia, la gente que te quiere, que al final son pocos. Ahí sientes la soledad.
-¿Alguna vez se sintió más solo que luego del partido con México?
-En ese partido más que en cualquier otro. Me dio la impresión que habíamos retrocedido, que habíamos tenido miedo de ganar. Pensaba que eso estaba descartado en este equipo. Además porque era un partido donde el rival te dejaba ganar y nos faltó la valentía de ganar. Debimos ganar.
-Ese partido no lo perdió usted, lo perdieron sus jugadores, y no tuvieron la hombría de decir perdimos.
-Si hubo quienes lo hicieron. Pero hubo otros que no lo hicieron y eso es lo que le falta al jugador peruano: asumir su responsabilidad.
-Siempre dijo que luego de usted debía seguir un técnico peruano.
-Después del 93 me di cuenta de algo. Un entrenador que viene del exterior se demora mucho en conocernos. Popovic cuando se fue, partió sin conocer al peruano en general.
-Alguna vez sentiste que el fracaso estaba antes de jugar un partido, el partido con Chile, por ejemplo.
-Ese partido fue un trabajo profesional de inteligencia que manejaron de tal forma que cuando nos dimos cuenta ya fue tarde.
-Once jugadores temblorosos cantando el himno nacional. Ya habíamos perdido...
-Fue la parte final de su trabajo. Pusieron altoparlantes en todo el estadio y la silbatina que se escuchaba no era del público sino de los casetes que habían puesto.
-¿Cuánto tiempo te das para volver a la selección, o nunca más?
-No. Después del 93 no puedo decir nunca más. Ahora está descartado, pero puede volver a suceder.



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