Santa Paciencia
Con fe, perseverancia y fondos terrenales el Banco de Crédito hizo el milagro de restaurar al Cristo Moreno.

El Cristo Morado del anda en proceso de restauración. Hay que llegar hasta la pintura primigenia para hacerlo. Derecha: Cual soldados romanos, los restauradores clavan agujas en el mural original. Pero esta vez es santo remedio. Luego se puede fijar la pintura.

SANTA paciencia necesitaron los miembros del equipo de restauradores del Museo de Osma para retocar al Cristo de Pachacamilla. Y santos bolsillos tuvieron los del Banco de Crédito para costear el proceso de restauración, tanto del anda como del mural de Las Nazarenas. Todo comenzó en 1990.
Cuando le preguntamos a Alvaro Carulla, gerente de Relaciones Institucionales del Banco de Crédito, sobre el costo de la obra, se limitó a sonreír y dijo: "Lo más importante es lo restaurado". Luego de años de sahumerios, humos y trajines, era obvio que nuestro paseandero Cristo Moreno necesitaba entrar al nuevo siglo como si recién lo hubieran pintado.
Los encargados de tan sagrada encomienda fueron los restauradores del Museo Pedro de Osma, quienes sometieron a la pintura a Rayos X y exámenes químicos. Gracias a éstos se descubrieron varias capas de repinte y de barniz oxidado, que daban a la imagen un tono amarillento.
Luego de limpiarlo con un milagroso solvente, preparado por TEKNO, el Cristo volvió a la vida. Se retocaron algunas partes, se barnizó y listo. Todo quedó terminado el 5 de octubre de 1991.

Restaurado Señor de los Milagros llegando a CARETAS. Amén.

Lo mismo pasó con el mural original. Se descubrió que en algunas partes la pintura se había desprendido del soporte, lo que originaba pequeñas bolsas de aire dispuestas a reventar al menor roce de fe. Los restauradores clavaron pequeñas agujas de hipodérmicas en los globos, para que el aire intruso saliera.
A continuación, inyectaron caseinato cálcico, una sustancia que fija la pintura. Con la imagen nuevamente fijada, el solvente removió las capas de pintura y barniz. En 1993, se concluyó este trabajo.
El sábado 2 el Señor de los Milagros llegó a CARETAS a ritmo de festejo. Enrique Zileri, nuestro director, junto a un grupo de periodistas y trabajadores, recibió en la puerta de esta casa editora al Cristo Moreno, con flores y cirios.
Desde los balcones cayeron pétalos de rosa y algunas palomas blancas fueron lanzadas al cielo, mientras Juanita Núñez, jefa de publicidad, cantaba valses. En Palacio había un silencio nostálgico, que quizás termine el 18 de octubre, cuando el Señor pase por esos lares (Patricia Caycho).



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