Palabra De ZAR
Las opiniones de Barry McCaffrey sobre los derechos humanos. Una lección para halcones o asesores sombríos.

Entre tumultos y conferencias de prensa, entre titulares tendenciosos y desmentidos, una de las cosas que pareció quedar en claro luego de la visita del `Zar Antidrogas norteamericano' Barry McCaffrey es que el tema de los derechos humanos era indesligable de su discurso. ¿Se trató de una mera formalidad o es que este general, ex Jefe del Comando Sur, tiene reales convicciones sobre este asunto, por lo general esquivo para muchos militares? McCaffrey, también ex combatiente de Vietnam y de la Guerra del Golfo, demuestra en este artículo suyo que con la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos o con la Defensoría del Pueblo, organismos que visitó, podría unirlo más de un objetivo común. Y que con Vladimiro Montesinos o con los halcones de todo pelaje lo distancian muchas ideas, estrategias y visiones de lo que es la guerra y la paz. Sin remilgos, con ejemplos -incluso autocríticos con la actuación militar de su país- el `Zar' muestra aquí su faceta humanitaria, su visión del respeto a la población civil y al enemigo y hasta su sentido de la compasión. En un escenario como el de Vietnam -en alguna medida parecido al conflicto que vivimos en los último años- McCaffrey apuesta por humanizar la guerra, por no apelar a la brutalidad ni perder el sentido del honor militar. Habla también de los derechos humanos y la democracia, con todo lo cual pone, sin saberlo y por contraposición, en desnuda evidencia los bárbaros excesos que se cometieron acá en nombre de la supuesta eficacia. De acuerdo a este texto, el general se opone a la guerra sucia y al crimen con uniforme, por lo cual no es difícil imaginar por qué le molestó tanto aquella manipulación mediática de su primera visita y cómo es que ahora aprobó pero no alabó en exceso -en todo momento usó la palabra "respeto" para referirse a lo hecho por el Perú en su lucha antidrogas- la labor del Presidente y del SIN. Si nos guiamos por estas líneas, podemos decir que entre él y el asesor hay una distancia casi sideral de ideas y convicciones. Su exigencia por respetar los derechos humanos en la lucha antinarcóticos no era entonces un arranque de diplomacia, sino, al parecer, una convicción de vida. El artículo se titula "El Papel de las Fuerzas Armadas en lo que concierne a la Protección y Promoción de Los Derechos Humanos" y fue publicado en la Revista Sobre Leyes Militares de los Estados Unidos recogiendo la ponencia que él mismo presentó el 18 de noviembre de 1995, cuando aún era Jefe del Comando Sur, en la Conferencia "Nuremberg y el Imperio de la Ley: Un Veredicto de Cincuenta Años" , realizada en el estado de Virginia. Aquí sus aleccionadoras palabras.

Por
GENERAL BARRY McCAFFREY

EN la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1948 y en los Estatutos de la Organización de Estados Americanos (OEA) se puede encontrar algo en común: se establecen claramente los derechos de los hombres y las mujeres. Los Estados Americanos incluso han reafirmado conjuntamente y han suscrito estos principios.
Se trata de una política que forma un vínculo espiritual entre los pueblos de este hemisferio y que reafirma los siguientes principios:
-La justicia social y la seguridad social son las bases para la paz duradera.
-Los derechos fundamentales del individuo sin distinción de raza, nacionalidad, religión o sexo.
-Cada Estado tiene el derecho de desarrollar su vida cultural, política y económica con libertad y naturalidad. Dentro de esta libertad, el Estado respetará los derechos del individuo y los principios de la moral universal.
-Nuestros líderes políticos y nuestros pueblos han acordado que la justicia social y política son la base esencial para una paz duradera. Nuestros pueblos tienen ciertos derechos fundamentales del Hombre.

Ignominiosos signos de nuestra "guerra de baja intensidad" (la masacre de Barrios Altos) y un responsable (Martin Rivas) que McCaffrey no hubiera perdonado.

DERECHOS HUMANOS Y DEMOCRACIA

El Presidente Clinton, uno de los más inteligentes y educados Jefes de Estado de este siglo, es una persona cuyos valores están basados sobre el respeto absoluto hacia el individuo. Sus puntos de vista sobre los derechos humanos son muy sólidos. Detallo algunos a continuación.
La Democracia está basada en el acuerdo mutuo y no en la conquista. Recompensa la tolerancia, no el odio. Las democracias rara vez entran en guerra la una contra la otra. Se tienen confianza como socias tanto en el comercio y la diplomacia, como en la administración de nuestro ambiente global.
Quisiera compartir con Uds. otra cita, hecha por el Secretario Adjunto de los Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios, el Sr. John Shattuck. Me ayudó a aclarar mi propio pensamiento:
Los derechos humanos, la democracia y las normas de la ley no son la misma cosa. Pero se complementan y se refuerzan mutuamente. Los derechos fundamentales están garantizados por instituciones básicas de la democracia: una prensa libre, un sistema judicial independiente, una sociedad civil vibrante, elecciones libremente disputadas y transparentes.
Finalmente, les ofreceré el pensamiento del filósofo militar Sun Tzu, sobre lo que significan las leyes para los comandantes. En El Arte de la Guerra, hace las siguientes observaciones:
Las leyes son reglamentos e instituciones. Los que se distinguen en la guerra primero cultivan su propia humanidad y justicia y mantienen sus propias leyes e instituciones. El Comandante representa las virtudes de la sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina
Pienso que mientras uno va instruyéndose de los escritos de cualquier estratega militar importante -del siglo XX o anterior- encontrará un reconocimiento universal de que los ejércitos y sus líderes deben estar sujetos a un código de moral más alta.

MIRANDO EL PASADO

Uno de los problemas con el cual debemos lidiar como comandantes es el legado de nuestras acciones previas. Hay una historia para cada una de nuestras fuerzas armadas, con algunas partes dolorosas que no desaparecerán.
El pueblo, el Estado, el Ejército que no puede dar cara a su pasado no puede aprender de él. Inevitablemente, el pasado bloqueará el progreso hasta que se le tome en cuenta. Hasta que cada líder militar de una nación y la institución misma no asimilan esa historia, no progresan. Es justamente lo que han intentado hacer las Fuerzas Armadas de los EE.UU.
La comprensión que ellas llegaron a tener sobre los derechos humanos llegó a través del estudio de nuestro pasado, pues tenemos nuestra propia historia de problemas por abusos de los derechos humanos. Muchos ocurrieron durante las guerras pequeñas que tuvimos durante el siglo XIX contra tribus indias; la masacre de Sand Creek se me viene a la mente.
Algunas de estas tragedias son más recientes. La verdad es que hemos tenido incidentes sobre violaciones de los derechos humanos en cada guerra que hemos peleado. Después de todo estamos lidiando con gente imperfecta y con sus líderes.
El caso reciente más notorio es la masacre de My Lai. Estudiarla fue penoso, pero el Reporte Peers y los muchos otros trabajos de investigación que analizaron la raíz de esta barbarie nos ha ayudado a proteger y promover de mejor manera los derechos humanos.

Brutalidades mayúsculas en Vietnam. McCaffrey reconoce que allí se cometieron excesos.

GANANDO LA GUERRA Y PERDIENDO LA PAZ

Veamos ahora dos puntos de vista opuestos en la historia militar americana.
-No sólo estamos peleando contra ejércitos hostiles, sino también contra una población hostil. Debemos hacer sentir a los viejos y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, la dura mano de la guerra, lo mismo que a sus ejércitos organizados.
-No hay mayor desgracia para un ejército y, consecuentemente, para todo nuestro pueblo, que la perpetuación de comportamientos bárbaros contra los inocentes e indefensos.

La primera cita pertenece al general William T. Sherman y la segunda al general Robert E. Lee. En la historia militar americana no puede haber más contraste acerca de la actitud a tomar frente a los no-combatientes.
El general Sherman llevó a cabo una guerra devastadora en el Sur, sin piedad, semejante a lo que hicieron los alemanes contra Rusia durante la Segunda Guerra Mundial. Claro, también ganó. Pero ¿fue su táctica el curso más efectivo de acción?
Todos debemos meditar sobre esto: hoy día, casi 130 años más tarde, el general Lee aún es valorado como un hombre de integridad y principios, aunque perdió. ¿Por qué entonces sus lecciones son valoradas hasta hoy? Intentaré responder a esta pregunta.
Ganar una guerra es relativamente fácil. Requiere energía, coraje y organización. Ganar la paz, sin embargo, es mucho más difícil.
Las acciones del general Sherman, su violencia y crueldad, crearon cien años de resentimiento en el Sur de los EE.UU., algo que aún hoy se siente. El general Lee, por otro lado, expuso valores -fuente de fuerza continua- que excluyen la posibilidad de que un ejército pierda su poderío en actos de barbarie contra la población civil.

José de San Martín, uno de los inspiradores del general.

CUANDO ES RESPONSABLE UN COMANDANTE EN EJERCICIO

Hay dos normas básicas a las cuales todo un comandante debería atenerse. Una es la Medina Standard, que se basa en la observación de si él o ella ordenaron el crimen cometido a sabiendas de que "ese crimen estaba por cometerse y tenían el poder de impedirlo y no ejercieron ese poder".
Fue adoptada como resultado de las fallas del capitán Medina en Vietnam, quien permitió que unos 300 civiles fuesen masacrados en My Lai. Ahora, con esta norma, si un coronel o un general conoce de una violación de los derechos humanos o de un crimen de guerra y no toma ninguna acción, será considerado responsable criminalmente.
La otra norma es la Yamashita Standard, basada en la observación de que el comandante "debió haber tenido conocimiento" de crímenes de guerra pero no hizo nada por impedirlo. (Se aplica sólo cuando los crímenes están asociados a un amplio espectro de abuso durante un período prolongado).
Toma su nombre del general japonés juzgado después de la Segunda Guerra Mundial y encontrado responsable por las atrocidades cometidas por sus tropas en Filipinas. La Corte concluyó que no tuvo el control de las mismas, particularmente en Manila, y permitió que se cometieran actos de barbarie. El general Yamashita fue ejecutado por su rol en estas atrocidades generalizadas.

CAUSAS QUE CONTRIBUYEN A ABUSOS EN LOS DERECHOS HUMANOS

Hay una variedad de problemas institucionales que contribuyen a los abusos de los derechos humanos.

  • Inadecuado o débil
  • Tropas mal entrenadas o indisciplinadas
  • Ordenes o misiones no bien explicadas
  • Tendencia a deshumanizar al enemigo
  • Alto nivel de frustración dentro de la tropa
  • Poco entendimiento de las complejidades de la guerra no-convencional.
  • Bajas cuantiosas.
    Debemos enfatizar que los dos factores que aumentan el riesgo de abusos son los dos primeros. Pero examinemos cada punto:
  • Liderazgo inadecuado y Entrenamiento.- Las unidades que tienen liderazgo militar inadecuado tendrán problemas con derechos humanos. Sabemos que las tropas harán en combate exactamente lo que hacen en los entrenamientos; si están mal entrenadas e indisciplinadas no pueden pelear adecuadamente. Eso lo observamos durante los ocho meses que luchó el ejército iraquí antes de que comience la "Tormenta del Desierto" y luego viendo a los mismos iraquíes bajo fuego.
  • Tendencia a deshumanizar al Enemigo- Una de las cosas que mi Sargento Mayor a cargo de la División de Comando y yo no toleramos mientras nos preparábamos a pelear contra los iraquíes era usar epítetos que los deshumanizaran.
  • Bajas Cuantiosas.- Las bajas cuantiosas conducen a frustración, sobre todo si también hay soldados con heridas muy graves. Las bajas diarias debidas a un enemigo invisible son difíciles de asimilar en un ejército entrenado para pelear contra un enemigo convencional. En estas circunstancias, tan típicas en guerras internas, va en aumento en nuestros soldados la tentación de atacar a la población civil, que perciben como enemiga. Un liderazgo militar fuerte se hace sumamente necesario.
    Todos los comandantes militares deben estar alertas a estos indicadores. Tenemos que estar seguros que nuestros líderes -estén a cargo de brigadas, compañías o batallones- pueden reconocer y resolver estos problemas antes de que ocurran incidentes. Esto se logra mediante el entrenamiento sobre derechos humanos más efectivo.

    Un soldado norteamericano en Iraq, donde McCaffrey también procuró evitar abusos.

    COMO EVITAR LOS ABUSOS

    ¿Qué medidas tomar para evitar estos abusos? Veamos las siguientes:

  • Tolerancia cero en caso de abusos.- Tuvimos un largo debate en mi propia división, la 24 de Infantería, antes de la guerra contra Iraq. Nuestros abogados me decían que no podía dar una directiva por la cual si alguien cometiese un crimen de guerra sería arrestado y enviado a Arabia Saudita. Pero los sargentos mayores, los coroneles y yo sabíamos que era preciso establecer que si alguien maltrataba a prisioneros, civiles o a la propiedad, no les daríamos el honor de continuar peleando por su país. Los mandaríamos de vuelta con las manos esposadas. Estaba convencido, y lo estoy aún, que como profesionales militares debemos crear el concepto de que no existe ningún nivel aceptable de violencia contra civiles.
  • Entrenamiento sobre los Derechos Humanos.- El entrenamiento sobre Derechos Humanos es uno de los desafíos más grandes para los hombres de uniforme. ¿Cómo se explica que el respeto por el enemigo, sus soldados y civiles no detracta del objetivo central de ganar el conflicto? ¿Cómo explicar que el respeto de los derechos humanos en realidad contribuye a la eficacia militar? ¿Cómo se imparte esta enseñanza sin aparentar ser paternalista? Los líderes militares deben estar muy conscientes de esto e instruir a los líderes más jóvenes.
  • Reglas de Combate.- Las reglas de combate de mi división en "Tormenta del Desierto" fueron publicadas inicialmente como un documento de 12 páginas. Me pareció que no se entenderían, salvo que uno fuese un teniente coronel con el título de abogado. Eran de poca utilidad para el sargento, para el comandante de la compañía de tanques, o para el oficial de operaciones de una brigada. Así que dijimos "Las reglas de combate no son una herramienta de abogados, son una herramienta para comandantes. Debemos expresar estas instrucciones de tal forma que las entienda un capitán de 25 años". Por tal motivo, pusimos las reglas sobre tarjetas, en forma simple, sin mencionar lo obvio. Algunos ejemplos: no estorbar sitios de culto religioso, no ingresar en ellos; no disparar en áreas habitadas sin permiso del comandante del batallón.
  • El Trato respetuoso a Soldados.- Quizás esto también debería ser obvio. Sin embargo, no siempre se entiende que el soldado debe tratar a los civiles, prisioneros y a la propiedad ajena de la misma forma en que ellos son tratados. Si tratamos a nuestros propios soldados con dignidad, bajo la ley, y con cierto sentido de compasión, entonces ellos tratarán así a la población civil.
  • Guiar con el Ejemplo -Los primeros días de combate en un conflicto son los más difíciles. Los hombres y las mujeres jóvenes de la tropa no saben cuál es la conducta adecuada. Están esperando que se lo digan sus comandantes. También esperan que éstos demuestren la conducta apropiada. Y es así como actuarán los combatientes.
  • Control sobre la Tropa.- Yo fui comandante de una compañía de combate en Vietnam. Normalmente tenía entre 70 y 130 soldados bajo mi comando. Sabíamos que, eventualmente, todos moriríamos o quedaríamos heridos. Tarde o temprano uno sería una víctima. En este ambiente de extrema violencia y peligro tenía otra preocupación. Sabía que en mi compañía había uno, dos o tres soldados que se sentían como animales enjaulados. Sin embargo, la gran mayoría de mis soldados -debido a la influencia de sus familias, colegios, iglesias y, también, de nuestra Constitución- eran incapaces de cometer violaciones contra los derechos humanos. Yo me pregunto: ¿Cómo se trata a una unidad de infantería -honorablemente- mientras hay que resguardarse de los criminales potenciales que existen en todos los ejércitos del mundo? Yo sugiero que nuestra responsabilidad máxima es cuidar que no se infiltren criminales en nuestro cuerpo de oficiales.

    LA CONDUCTA HONORABLE PAGA

    También sugiero que respetar la dignidad de la gente que protegemos -y la dignidad del enemigo- al fin y al cabo paga. Si uno actúa como lo hizo la SS alemana en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial -masacrando, robando, violando, quemando- entonces toda la nación y su gente está contra uno. Y lo mismo se aplica en guerras no-convencionales. La observancia a la Convención de Ginebra y el respeto por la dignidad y los derechos humanos actúan positivamente a favor de los comandantes.
    ¿En qué situación prefería estar? ¿En la de un comandante de la SS enfrentando la enemistad de toda una nación? ¿O en la de un comandante aliado en la Guerra del Golfo, al mando de un ejército que prefería que la guerra termine y cuyos soldados esperaban la seguridad que viene con el rendimiento del enemigo?

    CONCLUSION

    Terminaré con una cita de don José de San Martín, en 1816:
    La nación no arma a sus soldados para que cometan la indecencia de abusar de esta ventaja ofendiendo a los ciudadanos que los sostienen mediante sus sacrificios.
    . Las Fuerzas Armadas en realidad, pasan muy poco de su tiempo en combate. La mayor parte de su energía está dedicada a prepararse para lo eventual. ¿Cómo forman los ciudadanos su opinión sobre las Fuerzas Armadas?
    Cuando sus hijos e hijas regresan a sus hogares y les cuentan a sus familias y amistades que fueron bien tratados mientras estuvieron de servicio. Sus opiniones se forman cada vez que entran en contacto con algún miembro de las Fuerzas Armadas o cuando viven cerca de una base militar. Finalmente cuando nos ven en acción en combate o en misión de paz.
    Consecuentemente, cada acción nuestra -en paz o en guerra- afecta el prestigio de nuestra institución. Siempre debemos proteger nuestro honor. Un solo incidente, otro My Lai, nos causará un daño mayor a muy largo plazo.



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