Baches y Parches Presupuestales
En dólares contantes y sonantes, el Presupuesto 2000 es sustancialmente menor que el de 1999.

El Presupuesto que ha sido remitido al Congreso en una nueva modalidad "por funciones" no permite comprobar si realmente son ciertas las promesas de disminuir el presupuesto del Ministerio de la Presidencia que en la reelección de 1994 fue utilizado como caja para la campaña electoral. Las mentiras estadísticas del gobierno provocan más de un zafarrancho en el debate presupuestal. Pese a crecer en soles el valor del PBI, medido en dólares disminuye en la friolera de US$ 11,000 millones. Tampoco se menciona la eliminación del Impuesto Extraordinario de Solidaridad (ex Fonavi).

Por RAFAEL HIDALGO PEREZ

ESTE lunes 30, casi ninguno de los miles de ciudadanos que se agolparon con sus cartas frente al pozo de los deseos de Santa Rosa de Lima -ilusionados en aliviar sus penurias de amor, salud y por supuesto económicas- tuvo el menor interés por el proyecto de presupuesto para el año 2000 (el primero del tercer milenio) que horas antes, el gabinete Joy Way había remitido al Congreso de la República.

SANCOCHADO DE CIFRAS

Esta indiferencia tiene varias razones. La primera es la aridez propia de las cifras presupuestales; la segunda es que no sienten que el tema pueda afectar a sus bolsillos y otra, no menos importante, es que el monto que anualmente acuerda el Ejecutivo y el Congreso no suele cumplirse. Pese a que éste es un gobierno de ingenieros (Fujimori, Joy Way, Pandolfi, Hokama, Caillaux, De las Casas etc.), la rigurosidad en las cifras no ha sido el plato fuerte del "decenio" fujimorista.
Es más, hasta hoy no se conoce el valor actualizado del PBI. Una muestra de este zafarrancho de cifras es que el supuesto del valor del PBI considerado para el presupuesto del año 2000 es nada menos inferior en aproximadamente US$ 11,000 millones que el PBI que figuraba en el presupuesto de 1999.
No es que la economía peruana vaya a retroceder en 13.6%, sino que al combinar la proyección del tipo de cambio para el próximo año (S/. 3,6 por dólar) con la distorsionada serie histórica del PBI que se arrastra desde hace veinte años se produce este disparate. Decía Sófocles que una mentira no puede vivir hasta hacerse vieja.
Estos desajustes contables se deben a que mientras en el proyecto de presupuesto se menciona que el valor del PBI del año 2000 asciende a S/. 211,858 millones, es decir, US$ 58,849 millones, si se considerando el tipo de cambio promedio de S/. 3.60 por dólar que figura en el mismo documento, cuando el presupuesto para 1999, presentado en agosto del año pasado, se consideraba un valor del PBI de S/. 215,064 millones, nada menos que US$ 69,402 millones a un tipo de cambio proyectado entonces de S/. 3.10.
Claro que no actualizar el PBI a precios de 1994 -y seguirlo calculando a precios de 1979- tiene notables efectos de propaganda como permitir que el primer ministro Víctor Joy Way pueda seguir pronosticando que el país crecerá en 3 % en 1999 mientras el lado no primario de la economía vive una dura recesión. No estaría demás recomendar al presidente Fujimori que aproveche sus viajes a Boston a enseñar calculo integral para repasar un poco de sumas y restas.

Para esconder al Ministerio de la Presidencia, el gobierno ha presentado por vez primera un Presupuesto por funciones.

TE SOBRA LA PLATA

Al margen de esta distorsión estadística, el tema presupuestal es mucho más importante de lo que aparenta ser. Pues sí afecta a los bolsillos.
Un mayor gasto fiscal en las actuales circunstancias (con la brusca caída de la inversión privada) puede generar más puestos de trabajo e ingresos. Al revés, si hay menor gasto público (como el ajuste fiscal de 1998) la recesión se agudiza, se multiplican los despidos y la recaudación prevista no se cumple.
En ese escenario recesivo, el gobierno tiene que apelar a aumentar los impuestos (incremento del ISC a la cerveza) y se hace de la vista gorda con las continuas alzas del precio de la gasolina de estos días porque le sirven para recaudar más. Es que "ya no le sobra la plata".
En el terreno de los ingresos la cosa está que quema. En el primer semestre de 1999, según acaba de reconocer Carlos Blanco, presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso, tan sólo se ha recaudado S/. 11,450 millones (un ritmo de caída de 13%) si se considera que para el año se espera ingresos por S/. 26,200 millones.

EL IMPUESTO EXTRAORDINARIO DE SOLIDARIDAD

En este contexto de vacas flacas es poco probable que el gobierno cumpla con su promesa de eliminar para el 2000 el impuesto extraordinario de solidaridad (IES) que reemplazó al Fonavi, y quizá por ello, para empezar a curarse en salud, no se ha consignado en el proyecto de Presupuesto remitido al Congreso el artículo que propone la eliminación de este impuesto.
Se menciona hasta la contratación de maestros pero del IES no se menciona ni pío. ¿Qué se puede esperar con estos magros resultados fiscales?
El primer efecto de esta caída es el anuncio, de fuentes oficiales, de la solicitud de dispensa (waiver) al cumplimiento de metas con el FMI. (Ya no se alcanzará el 0,9% de superávit fiscal primario proyectado para 1999).
Previendo este bache, el gobierno ha pospuesto para el último trimestre la ejecución de la mayor parte del presupuesto a cargo del ministro Alberto Pandolfi, presidente del Comité de Reconstrucción del Niño (Ceren). Se empieza a gastar al final para que la diferencia se sienta.
La idea de emitir bonos para financiar el presupuesto fue deslizada en la presentación de los resultados del último road show por Luis Oganes del JP Morgan; sin embargo, el gerente de Estudios Económicos del BCR Renzo Rossini señala que no sería necesario que el Perú salga a emitir bonos soberanos para cubrir su déficit fiscal porque "ya estamos saliendo del hoyo".
Juan José Marthans de la Universidad de Lima descarta que la emisión de bonos pueda restar financiamiento al sector privado (crowding out) porque el Estado podría paliar este efecto fácilmente reduciendo el nivel de encaje en moneda extranjera.

Joy Way del MEF y Rossini del BCR.

Rossini, ayudado de su bola de cristal, señala que uno de los indicadores de esta recuperación es el incremento proyectado de la demanda interna para el cuarto trimestre (6,9%), además de la lenta mejoría en los precios de los metales y en la harina de pescado como producto de la reactivación de algunos países del Asia. Claro, que un aguafiestas a estas alturas podría recordar que en la misma fecha en 1999 y en 1998 se habló que el crecimiento respectivo de cada año sería de 6%.
El primer presupuesto del tercer milenio proyecta un ingreso y gasto equilibrado de S/. 34,320 millones. No faltará un nostálgico que recuerde que el primer presupuesto del segundo milenio (presupuesto de 1900) tuvo ingresos por S/. 12.99 millones mientras que sus egresos bordeaban los S/. 11.99 millones ("Un Siglo en la Vida Económica del Perú - Gianfranco Bardella). Eran otros tiempos. Otro valor de la moneda y, por cierto, no sólo los jóvenes no usaban gomina sino que también la presencia del Estado era mucho menor.
Con un país de 25 millones de habitantes los gastos en salud, educación, seguridad y justicia cada vez son más elevados. "Nunca se gastó tanto como en estos años", señala el presidente de ADEX, Carlos Bruce (Caretas No. 1580).
Pero, lo cierto es que el presupuesto del 2000 es menor en 3.1 % (en términos reales) que el Presupuesto de 1999 y por lo menos los dos anteriores. Este pequeño ajuste ha servido para que el presidente Alberto Fujimori adelante que el presupuesto "será austero".

LA MELODIA DE LA SEGUNDA REELECCION

Otro detalle que le quita seriedad al debate y abona en el desinterés de la ciudadanía es el continuo abuso de los créditos suplementarios, que si bien no termina de desnaturalizar la cifra que se aprueba en el Congreso -como el famoso "presupuesto cero" del gobierno anterior-, puede tornarse preocupante porque salta a la garrocha el debate previsto por la Constitución.
En ese rubro se ubican, por ejemplo, los US$ 240 millones prometidos en el mensaje de Fiestas Patrias para adquirir tractores y maquinarias japonesas por el Ministerio de la Presidencia con cargo al Fondo de Compensación Municipal.
Tampoco deja de llamar la atención, a propósito de egresos fiscales sacados del sombrero, la pavimentación de las pistas en el barrio de nuestra bellísima Rosa Elvira Cartagena. Ella dijo que quien le ofreció esta obra fue el ministro Joy Way al invitarla a su fiesta de cumpleaños. ¿Habrá estado presupuestada tamaña galantería?
A sólo siete meses de las elecciones las continuas declaraciones presidenciales asegurando que el 66 % del gasto del presupuesto del 2000 se destinará a las provincias suena a promesa electoral. En la misma melodía se ubica su anuncio de que reducirá el presupuesto del Ministerio de la Presidencia de 20% a 7.5 %, que transferirá el gasto de Educación y Salud a las municipalidades y que mantendrá el equilibrio fiscal.
Por lo pronto, tal como está elaborado el documento presupuestal enviado al Congreso no se puede comprobar esta nueva promesa presidencial, ya que en lugar de desagregar el gasto por pliegos ministeriales se ha recurrido a la novísima modalidad de presentarlo "por funciones" (Ver cuadro). No se puede dejar de reconocer la criollada del viceministro de Hacienda Alfredo Jalilie.
Ahora resulta imposible verificar a cuánto asciende el recorte al Ministerio de la Presidencia, que según Carlos Blanco es de S/. 3,000 millones (S/. 2,300 millones en Educación y S/. 700 millones en Salud), dinero que pasaría a los municipios.



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