Bozzo, Morbo y Votos
Descubriendo las estrategias políticas detrás del morbo y de las broncas con más rating de la televisión.

Una multimedia de prensa amarilla y talkshows politiqueros ha sido puesta al servicio de la reelección. Laura Bozzo, abogada y ex regidora encumbrada por el rating, sobresale como la figura con más recursos para traducir el carisma y la telegenia en influencia política. El anunciado desafuero del congresista Manuel Lajo, siendo ella su accesitaria, reafirma este escenario. Sin embargo, la propia televisión le está pidiendo cuentas.

Laura Bozzo: conectando el punch televisivo en la arena política.

EN una televisión de bonzos y fusibles -Lúcar quebrado, Hildebrandt mecido, cómicos despedidos- ha surgido Laura Bozzo Rotondo, con las mechas teñidas como un fósforo encendido, dispuesta a provocar la combustión de quien se interponga en su camino. Su competencia directa, Mónica Zevallos, Maritere Braschi y Mónica Chang han visto casi desechas sus ambiciones de rating por la sintonía abrumadora de esta Jerry Springer con tacos, que lejos de pararse en una esquina de su set con un rictus sarcástico a gozar del violento espectáculo, interviene en la bronca gesticulando y cuadrando a sus víctimas pagadas. Este espectáculo diario se complementa con una multimedia de prensa amarilla aceitada por el régimen para insultar a la oposición y desinformar a los sectores populares, ansiado botín reeleccionista.

Eduardo Guzmán: persistencia con un reportaje que se espera ver esta semana.

"Laura en América" es la cima del ranking de IBOPE en los últimos meses, y no sólo por su edición sabatina sino también por sus entregas del mediodía (la última semana de mayo tuvo un promedio de 35.1 puntos en Lima de lunes a viernes y 26.5 puntos el sábado). Sólo las telenovelas más desaforadas y pasionales se le acercan y en realidad su show es eso: un paquete de emboscadas, careos violentos, intimidaciones en público y testimonios azuzados (a veces delatando, en sus furcios y en su mecanicidad, el ensayo y el cálculo previo) que se alejan cada vez más de la verdad que aconseja el género para asumir de lleno su condición manipulatoria. El referéndum de la Bozzo es la reacción impulsiva de sus caseritos, alentados a alzar o bajar el dedo aunque en ello se juegue la dignidad de los humildes que comparecen en el set.
El show de Laura Bozzo no se limita a los efectismos dramáticos de mujeres enfrentadas cara a cara con la amante de sus esposos o, peor, a padres enterados en el acto de que sus hijos (a pocos metros de allí) ya no les pertenecen. Clientelista y regalona, la Bozzo ha armado un tinglado, la ONG Solidaridad Familia, para alimentar la ilusión en su menesterosa audiencia de que un talkshow puede resolver angustias masivas. Ese afán de halagar con dádivas a su clientela, la llevó a celebrar su primer año en Canal 4 repartiendo víveres en el Coliseo Dibós. Entre apretujones, falleció una señora. Que la austera ONG asesore y resuelva casos concretos, es encomiable; que sea utilizada, en el autobombástico discurso de su presidenta, para hablar de la trascendencia social benéfica de su labor televisiva, es demagógico.

Emboscadas y broncas que ablandan la autoestima y aseguran rating.

Hasta que el show, probado su impacto de rating, pasó resueltamente a la política. El 16 de mayo, en el espacio dejado por "La revista dominical", Laura reunió a víctimas del terrorismo y a senderistas arrepentidos para un careo melodramático. El especial, llamado "En nombre de la paz" para celebrar los triunfos del gobierno en la lucha antisubversiva incluyó primicias oficiales y una defensa cerrada de la Bozzo a la política fujimorista en todos sus rubros. Unos días después, cual Ferrando conversando en el aire con Alan García en la campaña del 90, Laura recibió una llamada de Fujimori ofreciéndole una donación del gobierno japonés de 200,000 dólares. Precisamente esta híbrida edición -ni un talkshow destemplado ni un documento para tomar en serio- y el telefonazo presidencial animaron al equipo de "Panorama" dirigido por Eduardo Guzmán a realizar un reportaje trazando la biografía televisiva de tan singular personaje que se movía con tanta soltura entre la televisión y la política, y en ésta había sudado y quemado varias camisetas. La noticia del desafuero del congresista Manuel Lajo de OBRAS, de quien su ex correligionaria Bozzo sería reemplazante, aunque falte mucho pan por rebanar para que ello se concrete, los convenció de abordar el tema en su edición del domingo último.

El hilo: el Presidente hace donaciones telefónicas a su primera comunicadora.

El reportero Carlos Paredes tomó el caso en sus manos y hurgó en los archivos del Canal 11 donde la Bozzo había dado su primer salto de la política a la televisión. Regidora bajo el ala del alcalde Ricardo Belmont, Laura en realidad había llegado al municipio en la lista perdedora de Lima al 2000 de Luis Cáceres, y en la reunión de instalación del concejo manifestó su afán de aliarse con el ganador. La historia que sigue se pudo conocer a través del 11: espacios furibundos como "Las mujeres tienen la palabra", donde la doctora cuestionaba ásperamente a Fujimori. Entre los picotazos recopilados en el reportaje llamado "La sucesora" se encuentra una conversación de Belmont y su correligionaria en la que Laura le refiere que "Fujimori sólo llama a sus sobones para que lo entrevisten", a lo que Belmont le retruca: "por supuesto, a ti no te van a llamar, a menos que te pases al lado de la dictadura", y Laura concluye: "eso nunca va a pasar".

Si sale Lajo entra la Bozzo, aunque el proceso llegaría al 2000.

La promoción del reportaje desde el viernes 4 despertó tales recelos en Laura Bozzo que ésta habría presionado para que los Crousillat llamaran a Ernesto Schutz, mandamás de Canal 5, entre suplicantes y amenazantes. La reacción defensiva de Schutz fue pedirle a Eduardo Guzmán que retire el reportaje sin contar con que la respuesta de éste a su pedido sería su irrevocable carta de renuncia. Coincidentemente, Schutz recibió, para llenar el hueco de "La sucesora", una primicia de esas que tachonaban "La revista dominical": un permiso para que un camarógrafo del canal hiciera un viaje relámpago al penal de Yanamayo y obtuviera imágenes de los terroristas chilenos cuyo caso la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha ordenado se reabra.
Los días últimos en el 5 han sido de alta tensión entre un presidente de directorio que no se decidía a ignorar las presiones del canal ajeno y un terco periodista aferrado a su compromiso con el público que -nadie lo duda- quiere ver el reportaje. Tras muchas idas y vueltas, Guzmán decidió archivar su renuncia hasta que el domingo el panorama se recomponga y la Tv. provoque un nuevo -pero este sí inevitable- escándalo. (F.V).


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