Caretas 1568: Controversias



Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

Las Extrañas Influencias de Faisal
¿Se ratifica Ud. en la denuncia?
-Sí.
-¿Tiene algo que agregar?
-No.
De esta expeditiva manera se resolvió el lunes pasado la diligencia en la que me tocó participar ante el Juez Provisional Arturo Vílchez, que ahora se encarga del proceso que se sigue a Héctor Faisal, representante legal de una organización, presunta fachada de los servicios de inteligencia, que se ha dedicado a difamar y calumniar a periodistas independientes y políticos de oposición.
La citación había sido realizada la semana pasada por la jueza Elba Greta Minaya, que emitió una resolución ejemplar sobre el caso. Pero el jueves 13 apareció en El Peruano un decreto cambiando a Minaya del Juzgado penal que tenía a su cargo a otra sala, a partir del 13 de mayo. Su reemplazante, el Juez Provisional Vílchez.
Por pura coincidencia, al día siguiente, el viernes 14, otro decreto publicado en El Peruano removía a la jueza Antonia Saquicuray, a partir de ese día, del juzgado penal del cual era titular, reemplazándola con el Juez Provisional Juan Carlos Vera. Casualmente Saquicuray había emitido una resolución similar en una demanda semejante contra el mismo Faisal, presentada por otro grupo de periodistas.

Así, sin pudor alguno, el presidente de la Corte Superior de Lima, Pedro Infantes, firmó las resoluciones removiendo de un solo plumazo a las dos juezas que habían recibido las demandas contra Faisal. Ambas de conducta intachable y reconocida trayectoria. Y aunque Minaya ha negado que existan razones políticas en su cambio, la secuencia es obvia.
Lo que dictaminaron las juezas Minaya y Saquicuray la semana pasada fue, en síntesis:

  • Abrir sumaria investigación contra Héctor Faisal por delito continuado de difamación agravada por medio de comunicación social.
  • Dictaron mandato de comparecencia restringida contra Faisal, lo que implica que tiene que cumplir con las resoluciones y citaciones judiciales, no puede cambiar de domicilio sin aviso, tiene que firmar un libro en el juzgado todos los meses, etc.
  • Decretaron el embargo preventivo de sus bienes.
  • Le ordenaron que retire la página web difamatoria, prohibiéndole que difunda cualquier noticia en relación con los agraviados.
    Por supuesto, Faisal no cumplió con nada de lo que ordenaron las juezas. No se presentó a la citación el viernes pasado. Tampoco retiró la página web. Al contrario, siguió alimentándola con nuevos insultos. Lo único que ha suprimido el lunes en la noche, han sido las inmundicias que había perpetrado en agravio del recientemente fallecido Manuel d'Ornellas.
    ¿Qué extraños poderes tiene este ciudadano argentino buscado por la justicia de su país (CARETAS 1563) para desacatar impunemente mandatos judiciales y provocar en el acto el cambio de las dos magistradas honorables que veían las denuncias en su contra?
    En realidad, todo indica que ese individuo sólo es una fachada de los servicios de inteligencia, los verdaderos autores de ese sitio en Internet. La página apareció en noviembre del año pasado y, según una investigación del diario El Comercio, fue instalada en los EE.UU. por personas desconocidas.
    Sólo a partir de abril de este año ha sido radicada en el Perú y Faisal se ha identificado como su representante legal.
    La dirección electrónica y el nombre de la supuesta organización responsable denotan también la intención. Se denominan Aprodev, parodiando el nombre de Aprodeh (Asociación Pro Derechos Humanos), institución con más de 15 años de existencia, que ha tenido una participación relevante en casos como La Cantuta y Barrios Altos, y que ha recibido múltiples amenazas por sus denuncias sobre delitos cometidos por los servicios de inteligencia.
    ¿Quién está interesado en perjudicar a Aprodeh creando una deliberada confusión con las siglas de esa institución?
    Dos de los elementos básicos que retratan al gobierno peruano como dictatorial y no democrático, son sus ataques a la prensa independiente y su descarada manipulación del Poder Judicial. Pues bien, están en curso hoy día un par de tests que reúnen ambos factores: el proceso contra Faisal y el recurso de revisión de la absurda sentencia impuesta a Enrique Zileri en 1992, por haber comparado al ex capitán Vladimiro Montesinos con Rasputín.
    Pronto se verán los resultados.

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    Me sumo a los homenajes que se están rindiendo a Manuel d'Ornellas, cuyas columnas, invariablemente inteligentes y bien escritas, nunca dejé de leer desde la década del '60, aunque no siempre coincidiera con ellas. Mis condolencias a sus familiares.

    Email:frospig@amauta.rcp.net.pe