Santo y Seña
El Día de la Fraternidad Aprista guarda dentro de sí mucha tragedia, humor y hermandad.

Que el Día de la Fraternidad se celebre este año en varias ciudades del país, indica que algo se mueve dentro del Apra, y en esto tiene que ver el inminente regreso de Alan García Pérez. El discurso que, mañana 19, dará Jorge del Castillo, en el marco de esta celebración, buscaría, entre otras cosas, proponer un frente contra el fujimorismo el 2000, siempre y cuando los demás grupos políticos lo acepten, cosa hoy día difícil, en vista de la batahola creada por la reciente entrevista de AGP y las sospechas en torno a las triquiñuelas que habría detrás (ver más en esta edición). Con todo, la siguiente crónica muestra la forma como dos familias ligadas al PAP por generaciones, los Alvarado y los Santa María, entienden y viven el Día de la Fraternidad.

Manuel Seoane hizo oficial que el Día de la Fraternidad se celebre en el cumpleaños de Haya.

Escribe ORAZIO POTESTA

SI bien el Día de la Fraternidad Aprista se festejaba todos los 22 de febrero desde la fundación del partido, fue Manuel Seoane quien lo oficializó en 1946, en un discurso que llevaba por nombre "Un Recado del Corazón del Pueblo", histórico y emotivo por ser el primero luego de casi quince años de clandestinidad.
Esa noche, Seoane le dijo a Haya con voz vibrante: "Tu cumpleaños debe unirnos para siempre, en las buenas y en las malas". El líder, en silencio, agradeció con una reverencia, mientras abajo, el público se convertía en un mar de pañuelos blancos.
Dentro de ese público se hallaba la familia Alvarado, la misma que hoy tiene a 48 de sus miembros dentro del PAP. Aseguran que jamás han faltado a una celebración por el Día de la Fraternidad, primero impulsados por el recordado don Arnaldo, campeón de las pistas, y luego, por uno de sus hijos, el doctor Luis Alvarado Contreras, que fuera presidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Alan García.
Pero, ¿qué hace que una familia como la suya no haya faltado a una celebración? Luis Alvarado Contreras responde: "La persistencia o terquedad aprista en mi familia, a través de cuatro generaciones, tiene su base en el ejemplo que nos brindó y en las experiencias tristes y felices que nos ha dado el partido".

Tres generaciones de la familia Santa María. La vena aprista amenaza con no detenerse.

En la década de 1950, durante el gobierno de Odría, y cuando el Apra sufría una persecución implacable, Haya celebró el Día de la Fraternidad a salto de mata, de casa en casa, y a veces, hasta cambiando de traje. Alvarado cuenta una anécdota: "Nosotros vivimos durante mucho tiempo cerca a la plazuela de Chucuito, en el Callao. Por eso, Víctor Raúl fue a buscar a mi padre, Arnaldo, a esa casa y entró sin saber que hacía pocas semanas nos habíamos mudado cerca a la playa. Había que verle la cara de espanto luego de encontrar a gente extraña. Gracias a Dios no eran antiapristas".
¿Llegó a su casa? -preguntamos. "Sí, tanto estimaba a mi padre que averiguó la dirección y llegó". De acuerdo con la tradición, Haya pidió su taza con chocolate caliente. ¿No había trago?... Alvarado responde: "A Haya no le gustaba el licor ni el fútbol. A mi padre tampoco. Además, esa era una fiesta de unión y no de jarana".
A principios de la década de 1930, los partidarios de Sánchez Cerro pagaban recompensas por cada aprista muerto, y en el Día de la Fraternidad, los cazadores abrían los ojos porque los seguidores de Haya se volvían vulnerables. Por eso, con mucho cuidado, en Lima y provincias, éstos prendían fuegos artificiales, cantaban e iluminaban los cerros con centenares de mechas. A kilómetros, podían leerse frases como Viva el Apra o El Apra nunca muere.

Haya recibe ovaciones que ahora se extrañan. El Apra desea que el Día de la Fraternidad vuelva a ser parte del calendario político nacional.

El hijo del doctor Alvarado Contreras, que vendría a ser el tercero del clan, también se llama Luis. A él, como activo miembro del PAP, le tocó celebrar la fiesta en épocas distintas: "A nosotros nadie nos agarró a balazos como sí pasó con mi padre y mi abuelo". Pero, lo que más recuerda son los discursos de Haya, verdaderas lecciones de doctrina. "Nadie se distraía. Era magisterio en el más alto sentido de la palabra. Alan es bueno, pero Haya es insuperable".
Así como don Arnaldo inculcó a su padre la doctrina del Apra, él hace lo mismo con su hijo Luis Paul, y sus sobrinos Rodrigo y Andrea, quienes ya acuden a la JAP de Miraflores. Luis Paul dice: "Recién empiezo a comprender lo que significó el partido para mi familia y el país". Y Rodrigo, de nueve años, mientras coge una foto de Haya, pregunta cómo es Alan García.

LOS SANTA MARIA

En Trujillo, todos saben que hay tres generaciones de los Santa María ligadas al PAP. Todo empezó con don Alfredo (79) en la década de 1930. "En Trujillo, yo le leía a un grupo de carpinteros las cartas que Haya de la Torre escribía en su exilio. Así comprendí la doctrina aprista. A su regreso, Haya viajó a Trujillo para dar una conferencia, y cuando terminó, preguntó si alguien tenía algo que decir. Fui el único que intercambió ideas con él y eso le encantó y me inscribió en la juventud aprista con el carné número uno. Tenía once años. En el 80 fui diputado por La Libertad, y en el 85, senador".
Su hijo Alejandro, que fuera candidato a la vicepresidencia en la plancha del Apra para las elecciones de 1995, y que es, hoy en día, uno de los ocho congresistas que tiene el partido, opina: "El Día de la Fraternidad rinde homenaje a una cultura formada con el tiempo. Debido a la persecución que había, creció la hermandad y la confianza en el partido y en la familia, pues todos se tenían que proteger y ocultar".

Luis Alvarado Contreras y su clan. Mientras Haya los guía, los nietos se ponen en guardia.

Don Alfredo cuenta una anécdota ocurrida en un mitin por el Día de la Fraternidad en Trujillo. "Haya subió al estrado y se percató de la ausencia de Luis Alberto Sánchez. Pasaban los minutos y LAS no llegaba. Preguntó por él y le dijeron que estaba viendo un partido de fútbol por televisión. Haya se molestó porque LAS era quien le antecedía siempre en los discursos. De pronto, agitado y sudoroso, llega Sánchez y pide el micro. Lo tenía en sus manos cuando Haya se lo quitó de mala manera y frente a mucha gente. Ofuscado y con vergüenza, Sánchez se sienta, y le dice al cabezón Torres Vallejo que le avise cuando Haya esté cerca. Sánchez ya no veía bien. Ya cerca Haya, Sánchez le grita: "¡Oye carajo, la próxima puenteas a tu madre!". Moraleja: a veces, los días de la fraternidad no son tan fraternos que digamos.
Alejandro es su hijo. Tiene 13 años y las preguntas que hace acerca del partido y su historia son cada vez más frecuentes. La primera vez que pisó un local del partido fue de la mano de su papá, en Trujillo. Tenía seis años. "Mi primera experiencia con el aprismo fue muy graciosa. Mi papá me dijo: `en la tarde te llevo al partido', y yo estaba feliz. Llegamos y me puse triste. Le preguntaba: ¿este es el estadio?, ¿dónde están los futbolistas?".
Alejandro Santa María ríe. "Desde ese momento digo todo completo: Partido... Aprista... Peruano...".