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Ex canciller Luis Gonzales Posada insta a la OEA y los gobiernos de la región a centrar su puntería en el control de armas.

Gonzales Posada: "La OEA nunca ha afrontado con valentía el problema".

HECHO el anuncio por parte de los Presidentes del Perú y del Ecuador de no gastar un solo centavo en la compra de armas, ¿qué panorama se descubre con esta decisión?
-Esto ha puesto en evidencia el tema oculto de los enormes gastos militares en América Latina y el Caribe, los mismos que tienen un peso muy grande en el endeudamiento externo, en el desvío de los recursos que necesitamos para atender los programas de desarrollo social, y en la demora de la integración regional.
-¿Sugiere poner sobre el tapete un debate regional para limitar el gasto en armas?
-Primero, creo que la oferta de ambos Presidentes debe trasladarse a un acuerdo formal que sea debidamente supervisado; y segundo, que debe generar la convocatoria a una reunión extraordinaria de la OEA para debatir el tema del desarme a nivel regional. El artículo segundo de la carta constitutiva de la OEA establece el compromiso de los países miembros de limitar los gastos en armas convencionales para dedicar esos recursos al desarrollo económico y social. Sin embargo, la OEA, en toda su existencia, nunca ha afrontado con valentía este problema.

Chile se habría repotenciado con dos submarinos de ataque `Scorpone', y otras perlas.

-¿Y quiénes están interesados en que el tema del desarme en América Latina no se discuta?
-Hay interés de las grandes potencias en colocar sus armas en América Latina, con Estados Unidos a la cabeza. También, de los organismos multilaterales: cada año, el Fondo Monetario Internacional negocia las famosas Cartas de Intención que en los últimos años han buscado incentivar la venta de empresas públicas, la reducción de los subsidios, la merma de los programas sociales, pero, en forma sospechosa, no condiciona el gasto bélico de cada país, pese a saber que más de un 25 por ciento de la deuda externa regional obedece a ese rubro. Lo mismo ocurre con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
-¿Y cómo ha actuado la administración de Bill Clinton?
-En la década del '70 Jimmy Carter dictó una ley que prohibió la venta de armas de alto poder ofensivo en la región, pero, hace menos de un año, esa medida fue derogada por Clinton debido a la fuerte presión de un grupo de lobistas, compuesto, para ser más exactos, por los ex Secretarios de Estado y de Defensa, Warren Christopher y William Perry, respectivamente, que solicitaron levantar esa medida aduciendo que existía mayor democracia en América Latina.
-¿A mayor democracia, mayor venta de armas?
-Sí, es verdad aunque suene como eslogan.
-En ese contexto surge la propuesta de Fujimori y Mahuad...
-Propuesta que es el resultado natural de los Acuerdos de Paz de Brasilia, pero que provocará un choque contra las potencias exportadoras de armas, hecho que pondrá a prueba a los organismos internacionales como la OEA, y la voluntad política de los países del hemisferio.

El Mirage 2000 y sus argumentos.

-¿Y el Plan Alcázar 2000 de Chile no atenta contra la confianza regional?
-Sobre Chile hay una información copiosa que alarma. Se habla de que el Plan Alcázar 2000 busca repotenciar a toda su fuerza armada pero con material bélico para una guerra internacional ofensiva. Fuentes confiables aseguran que Chile habría comprado a Suecia el buque nodriza de submarinos Almirante Merino; a Israel, un avión espía y 2 misileras Saar (piensan tener 8); a Alemania, tanques antinucleares Leopardo; a Francia y España, dos submarinos Scorpone; y a Bélgica, 25 aviones Mirage. A esto hay que agregar que su industria militar estaría en capacidad de fabricar busques de guerra con el apoyo tecnológico francés.
Estas compras demuestran que en la región existe una lógica bélica ofensiva que debe ser erradicada. Para este logro, el único antecedente que tenemos a favor a nivel regional, es el Tratado de Tlatelolco, por el cual se acordó en la década del 60 no producir ni almacenar armas nucleares. Sin embargo, a partir de ese año nada se ha hecho para limitar los gastos militares.
-¿Y cuál debe ser el límite de los gastos militares?
-La CEPAL indica que América Latina y el Caribe es la región que más ha gastado en armas a nivel mundial entre el 1990 y 1997, y estima que el gasto público militar que incluye sueldos, mantenimiento de cuarteles y armas, alcanza los 25 mil millones de dólares, y si a esa cantidad le sumamos 20 mil millones adicionales por gastos policiales y de seguridad, tenemos la cifra de 45 mil millones.
Es importante que los organismos internacionales dejen su letargo y burocracia y no sigan como cómplices de una irracional carrera armamentista. (Orazio Potestá).


¡Fuego!
Cifras de la carrera armamentista L.A.

SEGUNel Balance Militar del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos de 1997-1998, el cambio de la política de los Estados Unidos a partir del 31 de julio de 1997 respecto a la venta de armas a América Latina, permitió a Chile, en 1997, adquirir aviones de combate de última generación F18; al Perú, la compra de suministros bielorrusos para MiG-29 y SU-25; y a México y Colombia, contar con helicópteros rusos MI-17.
De acuerdo con el mismo balance, en 1997 Ecuador presupuestó 542 millones de dólares para el rubro de "gastos de defensa", mientras que el Perú, ese mismo año, destinó casi el doble: 1,100 millones. Chile, en tanto, duplicó la cifra peruana con 2,100 millones. En suma, según fuentes del Departamento de Defensa de EE.UU., el gasto bélico en la región había registrado un sorprendente incremento: 14,000 millones de dólares, respecto a los 8,600 registrados en 1992.
Cabe señalar que sin esta medida, el gasto bélico en América Latina ya se incrementaba cada año: la Agencia Desarmamentista y de Control de Armas (ACDA) de los Estados Unidos informó que en 1995, el gasto bélico regional se duplicó en 1,500 millones de dólares, en tanto, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIEE), que no debe lealtad a ningún Gobierno u organización política, estimó que en 1996 aumentó en 1,600 millones de dólares. Entonces, se teme que el fin de la prohibición, más el crecimiento progresivo del gasto militar de la región, haga que las cifras de esto último se eleven mucho más en los próximos años.
El embajador peruano Félix Calderón, en su investigación "El armamentismo en América Latina", afirma que los especialistas suelen analizar los gastos militares bajo criterios fijos como salarios y asignaciones del personal militar, pensiones militares, operaciones y manutención, investigación y desarrollo, infraestructura, y nuevas adquisiciones. La ausencia de transparencia en la materia, sin embargo, nutre la especulación y alimenta el armamentismo. (O.P.)