Caretas 1550: Culturales




Cineteca Breve
El 4°. concurso de cortometrajes del CONACINE premia a siete flamantes producciones de cineastas nacionales.

Ganadores María Ruiz, Valeria Ruiz, Baltazar Caravedo, Alfredo Arana, Alvaro Velarde, Miguel Bernal, Edgardo "Cartucho" Guerra y Roberto Bonilla.

DE a pocos se llega al largo. Es la consigna de mucho cineasta que mitiga sus ansias de pantalla grande con obritas de 8 a 15 minutos, urdidas sobre anécdotas redonditas e ideas apenas esbozadas, transidas a veces con la ingenua grandilocuencia del que sabe que está realizando un ejercicio que lo prepare para autorías mayores y a la vez una obra final. A pesar de la brevedad el costo es alto, algo más que los 14,000 dólares que el CONACINE (Consejo Nacional de Cinematografía) ha dispuesto para los 12 premios del 4°. concurso de cortometrajes recientemente dilucidados. Se presentaron 32 pero la lista está inflada con viejos saldos no beneficiados por la anterior legislación promotora, viejos cortos de comienzos de los '90 que obtuvieron 5 premios dejando sólo 7 cupos a la novedad:
"Roces" es el tercer opus de Alvaro Velarde. Sus dos primeros -"98 Thompson" y "C. Lloyd"- fueron ejercicios para su escuela neoyorquina, pero éste es el desarrollo hecho en casa de una idea universal y madura. Tipos sociales sumaria y elegantemente definidos -gay, sacerdote, pacharaca, cholo cochino, punky, blanquiñoso- se miran sin tragarse en la banca de un paradero de autobús. Las pequeñas fricciones son señas vistosas de una intolerancia ironizada sin palabras. El corto no sólo sirve para resumir historias cuadriculadas, sino también para poner en escena impresiones y variaciones sobre un tema.

"Roces". Parados: Ismael Barrios, Gustavo Cerrón-Leyva, Aristóteles Picho, Rebeca Ráez, Ernesto Koester y Mario Velásquez.

"Fast love" es el retorno de Cartucho Guerra a la brega de los cortos, tras varios años de para. A la vez que un ejercicio de rehabilitación -un cineasta frustrado es conducido por sus dos musas lésbicas a soñar que perpetra un pastiche barranquino- es una lectura alegre y ligera de algunos items de los '90 vistos por un Miguel Iza con trazas de hippilín de los '60: Bisexualidad, líneas de coca, círculos de vicio, pluralidad de referencias culturales. María Angélica Vega destaca sobre la pareja de ficción y vida real Iza-Vanessa Robbiano.
"P.M. López" (léase "puta madre, lópez"), de Roberto Bonilla, otro veterano de los cortos, también delata como "Fast love" la voluntad de leer signos de nuestros tiempos en clave de pastiche. Pero aquí hay moraleja, también protagonizada por Iza y Robbiano más Sergio Galliani, combinando a los "Asesinos por naturaleza" de Stone con la idea, a lo "Truman Show", de que la vida es una mierda violenta filmada desde varios ángulos. Amena.
La Universidad de Lima presentó 4 cortos y ganó con 2. "El ascensor" de Valeria Ruiz es un cortito demostrativo con una situación demasiado calculada -la falsa seguridad en sí misma de la reprimida Jimena Lindo se pervierte al atorarse el ascensor que comparte con Javier Echevarría- y un final oportunamente abierto. Diálogos inocentones que van al grano: la virginidad es un lastre que demasiadas chicas de hoy llevan a cuestas. El otro corto universitario "La maldición de Ochoa" del joven Baltazar Caravedo es visualmente más laborioso pero se reduce a una reflexión escolar sobre los demonios de la creación: Mario Velásquez es un escritor presionado por uno de sus personajes a quemar su manuscrito. Todo era un mal sueño.

"El ascensor" de Valeria Ruiz: Javier Echevarría y Jimena Lindo.

"Momentos" es el primer corto de ficción de la productora María Ruiz, rodado con los alumnos de la Escuela de cine de Lima. La anécdota es promisoria -un guachimán ocupa su vigilia en pesadillas celosas -aunque la realizadora opta por diluir los hilos narrativos para concentrarse en la búsqueda de sensaciones vagas y amaneramientos de estilo.
Finalmente "Tradiciones peruanas" es el único corto de dibujos animados premiado y sirve para demostrar, con sus torpes viñetas que usan a Ricardo Palma como falsa pista, que no contamos con una tradición de cine animado. La animación requiere de mucha pasión, tesón y experimentación y a los realizadores Alfredo Arana, Miguel Bernal y Jorge Montalvo no les sobra ninguno de esos requisitos.
A estas promesas y decepciones del balance hay que añadir las dos graves omisiones del jurado presidido por Pablo de Madalengoitia: "Los milagros" del infalible Aldo Salvini que es una edición abreviada de "Los milagros de Demeryat", corto de media hora que no se acoge a una ley que, en contra de los estándares internacionales, sólo promociona obras de hasta 20 minutos; y "El colchón", ópera prima de Daniel Rodríguez sobre un amante desgarrado que proyecta sus frustraciones en un colchón, más sugerente y mejor producida que, por ejemplo, los cortos de la U. de Lima. Que vengan coros y largos. (Fernando Vivas).


Fotos al Azar
Dos Galerías presentan a jóvenes fotógrafos peruanos.

Imagen de Cecilia Durand. Centro: "Desnudo", de Carmen Ravago. Derecha: "Jóvenes fotógrafos..." recorre las diferentes vertientes de la fotografía peruana.

LUIS Lama los congregó. Carmen Ravago, Cecilia Durand, Nelly García, Jorge Zavaleta, Susana Silva, Natalie Rodríguez, Philippe Gruenberg, Irene Kuwae, Santiago Roose, José Carlos Martinat y Angela Caro reunieron sus trabajos. "Nuevos fotógrafos del Perú" es la muestra ubicada en la Municipalidad de Miraflores y en la Galería Pancho Fierro en Lima. No nos conocemos, ni compartimos estilos.Tampoco hay un tema que englobe la muestra. Cada uno va a presentar su trabajo. De esta forma podemos contraponernos a lo que hacen otros paralelamente, nos cuenta Carmen Ravago. Y así fue. Alguien los llamó y ni tontos, aceptaron. Cinco fotos por cabeza fue el trato, nada más.
Creo que lo único que nos une es que somos nuevos. La gente no nos conoce mucho y esa es la ventaja de poder exponer de esta forma. Esperamos que la gente note que la fotografía está cambiando. Que las técnicas y los estilos son muchos. Y los gustos más. Queremos dar una nueva visión de la fotografía, explica Nelly García.
No hay dos fotos parecidas, a pesar de que los íconos fotográficos nos han tocado a todos. Y si alguna foto resalta, por ser clara y directa, otras resultan atractivas por su loca ambigüedad. Debemos admitir que algunas pasarán inadvertidas. Pero es justo ahí cuando entendemos que las fotografías son metáforas de la subjetividad, de complicadas emociones, probablemente porque reflejan lo mejor y lo peor del hombre. (V.K.).


El Dardo de Arroyo
Una de las corrosivas obras del pintor hispano.

Una retrospectiva que reúne la obra del pintor español Eduardo Arroyo se presenta en la Sala 1 de Exposiciones Temporales del Museo de Arte. La muestra sólo se presentará en Lima y Ciudad de México durante su itinerario por América Latina. Controversial y contestatario, Arroyo ha venido desarrollando una obra cargada de irreverencia y humor, desacralizando de esta manera el arte y llevándolo así a los terrenos de la contemporaneidad.


Letra Perpetua
Crece la actividad editorial del Congreso con un trabajo sobre peruanismos.

El Diccionario es de un gran valor lingüístico e histórico.

LAS ediciones del Congreso de la República se han convertido en una fiesta (bibliográfica) de guardar. Baste mencionar algunos títulos: Obra Completa en dos tomos de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, el jesuita peruano exiliado en Italia e Inglaterra, desde donde conspiró por la independencia de la América Hispana; El Perú en los albores del siglo XXI, que abarca en dos volúmenes las exposiciones organizadas por la Comisión de Cultura del Congreso y que estuvieron a cargo, entre otros, de Richard Webb, Rodolfo Cerrón-Palomino, el lingüista uruguayo de origen rumano Eugenio Coseriu, José León Herrera, Alonso Alegría y Pablo Macera.
De este último la colección acaba de editar Parlamento y Sociedad en el Perú, en cuatro tomos. Otros textos notables son El Santo Oficio y la Sátira Política de Guillermo Lohmann y El Santo Oficio en la Historia Colonial de Teodoro Hampe.
Demás está decir que el mérito principal de estas ediciones de alto valor para la cultura nacional corresponde a la Dra. Martha Hildebrandt, presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso, que ha sabido rodearse de un mínimo pero eficiente equipo de calificados trabajadores de la cultura.
De Martha Hildebrandt es un reciente fruto de la cosecha '98: Diccionario de Peruanismos, que es la última versión, ampliada, de un libro ya clásico en la cultura nuestra. Como recuerda la autora, el libro reproduce el texto editado por la Biblioteca Nacional en 1994, y que acrecienta considerablemente la primera edición, la de 1969, editada por la santa alianza de Francisco Campodónico y Francisco Moncloa.
Recorrer las 545 páginas del Diccionario no sólo regocija, limpia y da esplendor a las contribuciones de la fabla peruana, en la que, a veces, parece columbrarse el germen de lo que Pablo Macera profetiza: el quechuañol.
Sin ése y otros injertos, nuestro idioma andaría Kalato o calato, o más bien calapitrinche; es decir, pobretón y mal vestido. La paciente y fina exploración de la Dra. Hildebrandt se remonta a orígenes, ejemplos y variaciones lingüísticas. Así nos podemos enterar del origen hispánico de la palabra mataperros y su singular mataperro. Nos imponemos asimismo de que el origen probable del uso de cirio por enamorador, piropeador y engañamuchachas puede ser metafórico en relación con la vela de cera: "resulta verosímil que el cirio evoque la idea de adoración callada e intensa, de amor constante y no exigente". Aunque esto último, querida doctora, depende, para emplear otro peruanismo, de la dependedura.
Al ubicar la palabra charqui, la autora nos hace rememorar una exclamación que las viejas de Lima solían proferir allá por los años '40: "¡Ay, suerte mía la del charqui, que en vez de estirar se encoge!". Palabras que bien podrían repetir los ciudadanos de a pie y aplicarse a los presupuestos de muchos peruanos e instituciones, por ejemplo las universidades como San Marcos, Alma Máter de la congresista.
Otrosí: hay peruanismos en furiosa moda que el Diccionario ha omitido. Verbigracia: chupamedias, felpudini, acusete, refile, soplete o fuelle, coimisión, etc., etc. Para no aludir a extranjerismos como el pululante cocho, abuelo o padre (¡guarda, que hay ropa tendida!), que proviene del italiano coccio o abuelo. (César Lévano).