El Drama de los Musiris




El Drama de los Musiris
La extraña y rara enfermedad de Elías Musiris Chahín, en medio de un litigio judicial con prácticas de magia negra y denuncias de envenenamiento.

Elías Musiris Chahín y Estrella Aguad hace tres años, cuando nada hacía presagiar la fatalidad.

LA decisión de la fiscal provincial Mirtha Chenguayen Guevara de apelar ante la Corte Superior de Lima, su denuncia contra María Estrella Aguad Vaccari por delito contra la vida, el cuerpo y la salud -en grado de tentativa- en agravio de su esposo Elías Víctor Musiris Chahín ha convulsionado a los peruanos a consecuencia de los extraños acontecimientos que acompañan este caso.
Tan oscuro como alguno de los personajes de este proceso judicial resulta la penosa y extraña situación del empresario Musiris -el centro de la disputa- y que sobrelleva uno de esos dramas humanos que van más allá del entendimiento racional.
Elías Musiris Chahín sufre un drama personal que alcanza a los miembros de su familia en su casa de Las Casuarinas. Una penosa enfermedad que empezó a mermarle el cuerpo hace tres años y que es conocida en Estados Unidos como "fibrilaciones neurológicas". Se trata de un síndrome atípico, denominado en el Massachusetts Hospital de Boston como enfermedad motoneurona, en la cual hay un elemento degenerativo de sus capacidades musculares y nerviosas. Primero se mermaron sus extremidades inferiores y hoy, tres años después de la aparición de su mal, se ha convertido en una cuadriplejía, que sólo le permite mover la cabeza de la boca hacia arriba. Pero el mal puede seguir subiendo.

La señora Simon en faceta contrita, el 22 de agosto pasado, durante el matrimonio de su hija.

El millonario de ascendencia árabe, empresario del rubro textil y dueño del casino miraflorino Atlantic, es un enamorado de la hípica, por lo que llegó a tener un stud conocido como el "Jet Set" y fue elegido directivo del Jockey Club del Perú en la década de 1980.
Lejanos parecen los tiempos en que Musiris, con su joven vitalidad, enfrentaba la vida con optimismo. Hoy, una tabla de comunicación, parecida a la que suelen usar algunas personas con síndrome de autismo, es la única forma que tiene para relacionarse con el mundo. Sin embargo, su inteligencia y su lucidez están allí presentes.
Diez son por lo menos los hospitales visitados por Elías Musiris en los Estados Unidos para buscar los orígenes de su enfermedad, sin resultado positivo. A su vez, en Lima un pool de médicos y especialistas lo atienden permanentemente. Eduardo Salinas, Pilar Mazzetti Soler, Dante Peñaloza y los doctores Matzumo y Murakami, junto a un fisioterapista conforman el equipo.
En este drama, el peso mayor para no descuidar los negocios familiares lo viene asumiendo Javier Musiris, el segundo hijo de don Elías, y su esposa Estrella Aguad, con quien se casó en 1996, luego de un largo romance.

Extraño resentimiento. Gladys Simon, cuñada de Elías Musiris, en pleno ritual maledicente, invocando, a voz en cuello, el mal para sus familiares. Esta semana, el caso saltó a la luz pública, y reveló una supuesta conspiración entre satánica y odiosa. En verdad, una simple sesión de brujería en paños menores no puede explicar las dimensiones del drama vivido por el empresario de origen árabe.

EMBRUJOS Y BREBAJES

En medio de los viajes que buscaban la causa del mal, a mediados de 1997, la familia Musiris recibe una llamada anónima que señala: "Ya no viajen tanto, Elías Musiris ha sido embrujado por Eva Egúsquiza".
Al ser localizada la "bruja" que vive en Balconcillo, ella reconoce -en una declaración grabada- que preparó unas pócimas para que le dieran de beber al empresario, por encargo de su cuñada Gladys Simon de Musiris, quien está casada con su hermano Antonio.
Juan Dávila, ex guardaespaldas de Gladys Simon, confirma esa versión y precisa que una serie de maleficios fueron enterrados por la Egúsquiza en unos cerros cercanos a la playa Santa María, el lugar predilecto de los Musiris en época de verano.
En efecto, Dávila y Javier Musiris llegan al lugar y hallan frascos llenos de sangre, junto a fotos de los Musiris y las hijastras de Gladys Simon.

La esposa de Musiris flanqueada por sus hijos políticos Antonio y Javier en días felices.

Ante tales hechos, en octubre del año pasado María Estrella Aguad Vaccari, esposa actual de Musiris, presenta la denuncia ante el Ministerio Público contra los que resulten responsables por los extraños hechos relatados, caso que llega a manos de la fiscal titular de la Sexta Fiscalía Provincial, Mirtha Chenguayen Guevara.
Cuatro meses antes de la resolución final de esta fiscalía, un nuevo elemento aparece en la escena: un video, que fue propalado por los programas periodísticos televisivos el domingo último, en el que se ve a Gladys Simon -semidesnuda- en una sesión de brujería maldiciendo a los Musiris y a la hijas de su esposo Antonio.

VOLTEANDO LA TORTILLA

Luego de casi un año de investigaciones, en su resolución final del 21 de setiembre la fiscal Chenguayen denuncia a María Estrella Aguad Vaccari, como presunta autora de envenenamiento en agravio de su esposo Elías Víctor Musiris Chahín. La denunciante pasó a denunciada.
El informe de la doctora Chenguayen precisaba que los exámenes toxicológicos hallaron en el organismo del empresario talio, mercurio y arsénico, "elementos extraños y tóxicos para la salud humana, los cuales inciden en el organismo destruyendo en forma gradual el sistema nervioso central y causando progresivamente, en función de las dosis suministradas, la pérdida del sistema locomotor hasta dejarlo en el estado en que se le encontró". Basó su decisión en los informes del Centro Toxicológico de la universidad de San Marcos (CICOTOX).
El doctor José Ugaz, abogado defensor de los Musiris, tiene una lectura distinta: "Tanto en el informe de CICOTOX, dice, como en los resultados de las pruebas hechas a Elías Musiris en el extranjero y en Lima, revelan que todos los humanos llevamos dentro de nuestro organismo dosis determinadas de arsénico, mercurio y talio, y las que lleva él están dentro de los valores normales".
Además del ente sanmarquino, los Musiris cuentan con exámenes del General Hospital de Massachusetts, el laboratorio clínico Roe, y la prueba toxicológica de la Policía Nacional que echan por tierra este argumento. Los de Roe, por ejemplo, señalan que la cantidad de estos metales no aumentaban en el cuerpo de Musiris. Y el centro médico norteamericano fue más contundente: "Es normal tener algunos de estos metales (talio, mercurio y arsénico) en nuestros tejidos y orina... estos estudios no indicaron la presencia de toxinas".

Revelador resultado del Massachusetts Hospital que demuestra que Musiris no fue envenenado. Derecha: Fiscal Provincial Mirtha Chenguayen. Su resolución está poblada de argumentos endebles.

El hobby de la esposa de Musiris por las plantas y la jardinería, en particular por el cultivo de las orquídeas, con las cuales ha ganado varios premios internacionales, abona literalmente una segunda y extraordinaria imputación. Por ello la magistrada infiere que "conoce de insecticidas y pesticidas para dar tratamiento a las plantas, estableciéndose que los aludidos elementos, talio, mercurio y arsénico, son incoloros e insaboros lo que los hace fácilmente suministrables e imposibles de detectarse por los sentidos y que se encuentran integrando parte de los componentes de los pesticidas que se utilizaban, los cuales han dejado al denunciante en el estado actual en que se encuentra, hecho que debe haber ocurrido hace tres años atrás aproximadamente".
Esta acusación fue desbaratada con la declaración del ingeniero agrónomo Manuel Morán Alvarez, quien afirma que los productos usados en la casa de Las Casuarinas para labores de jardinería no contienen talio, mercurio, ni arsénico.
Con la suma de estas pruebas, la jueza Ana Paredes Rojas del Décimo Tercer Juzgado Penal declaró el archivamiento del caso y exculpó a la señora Aguad de toda sospecha. Chenguayen ha apelado y en los próximos días la Corte Superior de Lima deberá definir esta causa.
La fiscal Chenguayen ha declarado que no cree en la brujería, aunque ello no le ha impedido, por propia confesión, que buscando un mejor futuro en alguna oportunidad las cartas o la bajara española le fueron leídas.
Quizás esa sea la razón para que Gladys Simon de Musiris y Eva Egúsquiza, por decisión de la fiscal, fueron excluidas del caso. Aunque es obvio que tienen mucho que decir.