Apagando El Fuego




Apagando El Fuego
Tras los destemplados gestos del ministro del Interior, el gobierno intenta una campaña informativa sobre los instrumentos complementarios del Acta de Itamaraty y, sobre todo, alentar un diálogo con la ciudadanía, en especial con Loreto.

Se habrá cerrado finalmente la frontera con el Ecuador, un triunfo diplomático histórico, pero el respaldo popular al Acuerdo de Paz sigue esquivo, sino abiertamente hostil como en el caso de Iquitos. La semana pasada, uno a uno fueron desfilando ante el Congreso, desde el paje hasta el canciller, para explicar los alcances del Acuerdo de Paz y sus beneficios. La noticia de nuevas adquisiciones de armamento en Ecuador y el Perú no ayudó a aplacar las suspicacias, pero el problema es más hondo; diálogo, modales democráticos, descentralización, saldar la deuda histórica con la Amazonía. La paz con Ecuador implica, en suma, un diseño nacional distinto.

El Acuerdo en llamas. El hotel Río Grande, donde se alojaron los ministros Villanueva Ruesta y Gonzales Reátegui, luego de la asonada iquiteña. La semana pasada, mientras el canciller De Trazegnies procuraba apagar el fuego, el titular del Interior, con la anuencia del Premier, buscaba chivos expiatorios.

"POR fin se abrió el caño de la información", era el comentario en las oficinas de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, centro de operaciones de la nueva estrategia del gobierno. Oswaldo Sandoval, presidente de la Comisión tiene motivos para estar atareado. Tras reunirse con el canciller Fernando de Trazegnies, se trazó la estrategia para la aprobación en el Congreso de los Tratados de Integración, Comercio y Navegación. Se dice también que tuvo reuniones con el Premier, Alberto Pandolfi.
Según algunas fuentes, era cierto que estaba en marcha la nueva estrategia en el Congreso, pero que también De Trazegnies pediría cambio de interlocutor para la zona en conflicto (Loreto). ¿Se habría referido al cuestionado Tomás Gonzales Reátegui?
La idea es que en los próximos diez días desfilen ante la Comisión personajes como el ex presidente Francisco Morales Bermúdez, el ex canciller Francisco Tudela y los polémicos miembros del Frente Patriótico de Loreto.
El lunes se presentó el economista Felipe Ortiz de Zevallos y al cierre de esta edición lo hicieron el general EP (r) Sinesio Jarama y el secretario general de la Comunidad Andina, Sebastián Alegrett. Así como, el representante en el Perú de la Corporación Andina de Fomento (CAF). La idea es voltearle la tortilla al tema.
También, Sandoval se ha encargado de contar con la adhesión de algunos miembros de la minoría. Agustín Mantilla del APRA, y Rafael Rey de Renovación se han convertido en alfiles del gobierno en la Comisión de Relaciones Exteriores. Un aliado más con el que ha contado Sandoval ha sido el congresista Carlos Ferrero Costa, quien se ha comprado el pleito de la defensa de estos dos tratados.
En la oposición las cosas no están claras. En UPP, por ejemplo, el martes se comentaba que Alfonso Grados Bertorini estaba convocando a una reunión para que el grupo de Javier Pérez de Cuéllar tuviera una posición institucional frente a los Tratados. Mientras Carlos Chipoco elaboraba una carta, dirigida a Oswaldo Sandoval, para que invitara a más de una docena de especialistas. Entre los que se encontraban el ex comandante general del Ejército Nicolás de Bari Hermoza, el historiador Pablo Macera, el ex presidente del Banco Central de Reserva Jorge Chávez, entre otros. En el APRA las papas están que queman.
El congresista del FIM Fernando Olivera también ha tenido arduo trabajo. En los últimos días tuvo serias confrontaciones no sólo con Drago Kisic, presidente de la Comisión de Integración, sino también con Alfonso de los Heros, presidente de la Comisión de Comercio y Navegación.
Fernando Olivera expresó sus dudas durante su intervención. El tránsito terrestre hacia el Marañón, la ubicación de los muelles, puertos y atracaderos, para los cuales ya se ha presupuestado un fondo de 18 millones 342 mil dólares, la opinión de las Fuerzas Armadas sobre estas rutas por las cuales transitarían libremente los ecuatorianos sobre los puntos fluviales que se le darían a orillas del Marañón y la cuestión de los fondos. Se refirió irónicamente: de los 3 mil millones, 800 millones de dólares son fondos privados. ¿Cuál es la condición objetiva para considerar que el sector privado de pronto va a invertir estos 800 millones de dólares? Olivera calculó que de los 3 mil millones sólo podrían conseguirse, "en el mejor de los casos, unos 25 millones de dólares anuales".
A su turno, Drago Kisic contestó una por una sus interrogantes. "Nosotros no hemos tenido ningún temor que a través de las carreteras el Ecuador pueda llegar con sus nacionales y con sus productos al Marañón, eso es parte del plan que hemos diseñado". Y apuntando a despejar imágenes belicistas, añadió "No se trata de que van a venir miembros del Ejército ecuatoriano hasta el Marañón".

Los tres mosqueteros de la Integración: Diego Calmet, Alfonso Bustamante y Drago Kisic, ante el Congreso.

Al responder a la pregunta sobre los muelles, puertos y atracaderos, despejó una incógnita que preocupa mucho a los loretanos. "Hay muelles, puertos y atracaderos en distintas provincias, en Condorcanqui, en Maynas, en Alto Amazonas, en Loreto, y la idea es facilitar el tránsito fluvial en todas estas regiones". Anunció también que se invertirán 11 millones de dólares en un muelle nuevo para Iquitos, y se construirá un embarcadero en uno de los tres puertos iniciales del río Marañón (Borja, Puerto América o Sarameriza).
En cuanto a los aeropuertos, Kisic dijo que lo único que se hará será mejorar los aeropuertos de Huaypi, y el de Galilea, y se reparará la pista del aeropuerto de Iquitos.
El economista respondió también a la pregunta sobre si la opinión de las Fuerzas Armadas se estaba tomando en cuenta. "Hemos tenido tres reuniones muy amplias los de la Comisión, especialmente yo, con el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en pleno. Ellos conocen hasta el más mínimo detalle de lo que hemos hecho".
¿Y los fondos? Kisic aseguró que ya tiene identificados unos 450 millones de dólares : "350 cubiertos con el oleoducto, que es un proyecto de altísima rentabilidad, y 100 millones vinculados a las tierras que se generarían con el proyecto Puyango-Tumbes". Una entidad que sería una especie de Copri binacional" terminaría de identificar las posibilidades de proyectos rentables que se ofertarían al sector privado para conseguir los fondos restantes (350 millones de dólares).
Carlos Ferrero ayudándose con mapas dijo: "revisando las cosas con calma y estudiando los hechos históricos es necesario reconocer que al firmarse el Protocolo de Río de Janeiro los peruanos estábamos entendiendo que el Marañón y el Amazonas eran básicamente un mismo río, y estoy seguro de que cuando Fernando Olivera y otros compatriotas puedan estudiar exhaustivamente el caso llegarán a una conclusión similar".
El canciller Fernando de Trazegnies, por su parte, ha buscado sustituir la intemperancia de la que hizo gala el ministro José Villanueva Ruesta y el controvertido titular del Mipre, Tomás Gonzales Reátegui (para no hablar del propio Alberto Fujimori que habló de "antipatriotas" en Canadá al referirse a los iquiteños) por una actitud de explicación que es, a estas alturas, la más aconsejable.
El curso del debate va llevando a concluir que probablemente el Congreso aprobará ambos instrumentos. Lo que se quiere evitar es dar la sensación que se impondrá a rajatabla la visión de la mayoría, como ocurrió en las tristes horas en que se rechazó el referéndum.
Se acepta ahora que la opinión mayoritaria ve con escepticismo no sólo el procedimiento sino también el contenido de lo suscrito en Brasilia el pasado 26 de octubre. Lo dijo Imasen, en un primer relevamiento de la opinión y lo reafirma, con matices, Apoyo en su Fax de Opinión (30/31 octubre) en Lima.
Puede que se trate de desconocimiento del tema, como arguyen los hombres del gobierno. Puede que sea parte de las paradojas de todo el proceso seguido desde 1995 para acá. El hecho es que Alberto Fujimori no consigue ganarse alguito con este acuerdo de paz, que más allá de las banderías, constituye un paso positivo que cierra definitivamente los pendientes históricos con Ecuador.
Y por eso no deja de sorprender que el debate sobre la paz con Ecuador haya servido para clarificar algunos hechos políticos de la mayor importancia:
La paz significará una carga política que alejará aún más las posibilidades reeleccionistas de Alberto Fujimori.
A propósito de los acuerdos que comprometen a la Amazonía, la necesidad de una ley de promoción y desarrollo de esta región fundamental emerge nítidamente y condiciona el camino de la paz exterior al establecimiento de un diálogo real y distinto con los actores sociales y políticos de esa región.
Con certeza, el país demuestra palmariamente una voluntad descentralista, convirtiendo el tema en definitorio en las próximas elecciones presidenciales. Y es por ello también que Alberto Fujimori, a contrapelo y por su bronco estilo, se convierte en el símbolo de un centralismo asfixiante e inconducente. (Escribe Raúl Vargas. Información del Congreso, Guillermo Gonzales Arica).


Ironías
La historia no siempre sigue un orden lógico.

1 QUE el único proyecto real de integración fronteriza implementado por el Perú entre sus cinco vecinos es el que comparte con Ecuador los recursos hídricos de la cuenca del río Catamayo-Chira, los que proporcionan el 80% del agua de la represa de Poechos en Piura. Falta terminar el Puyango-Tumbes que, como contrapartida, derivaría más agua hacia Ecuador.
Este milagro se inició en 1968, cuando el embajador Miguel Bákula, quien representara al país en Quito entre 1967 y 1973, promovió con el entonces canciller ecuatoriano Rogelio Valdivieso la iniciativa de compartir cuencas durante una sequía que azotó a ambos países, atrayendo el apoyo de las Naciones Unidas.
Detalles pertinentes que contradicen las décadas de conflictos fronterizos, figuran en el tomo III de `Perú Ecuador' -memorias de Bákula publicadas en 1992.
2 QUE las últimas encuestas registren más repudio en el Perú que en Ecuador a los acuerdos de Brasilia.
Cualquiera que recuerde las aspiraciones territoriales ecuatorianas máximas (de llegar hasta el Amazonas, incluyendo Iquitos) y las mínimas (de asomarse al Marañón, incluyendo la "oreja" del Cenepa), apreciará que la historia, la justicia y los garantes nos han dado la razón, y que la contrapartida del simbólico kilómetro cuadrado de Tiwinza es minúscula.
Una forma del subdesarrollo es no saber distinguir ni explotar un éxito,
3 QUE en Iquitos muchos creen que la presencia fluvial del Ecuador y los dos centros de almacenaje y comercialización que se le asignarán pueden constituir una agresión contra nuestra soberanía y no un estímulo económico para Loreto.
No sólo el Protocolo de Río de Janeiro, que tanto defendimos, comprometía a otorgar accesos y facilidades, sino que los barcos e instalaciones ecuatorianos bien pueden contribuir a activar el comercio en la zona -es decir, si Ecuador se esfuerza a explotar esa opción.
4 QUE Ecuador haya luchado tanto por llegar al Amazonas sin concebir qué es exactamente lo que puede exportar o importar a través de esa interminable vía transcontinental que hoy, en los tiempos de aviones con contenedores de carga, es algo anacrónica.
Cuando Ecuador descubrió petróleo en 1968, consideró la posibilidad de exportar hidrocarburos por río en bolsas haladas por chatas, ya que los oleoductos eran incapaces de superar los Andes. Pero la tecnología moderna pronto hizo eso posible y hoy uno de los nuevos proyectos de integración fronteriza más rentables para ambos países puede ser la interconexión de sus oleoductos -siempre hacia el Pacífico.
5 QUE habiendo sido en realidad Alan García el primer presidente peruano que visitó territorio ecuatoriano (en una reunión en Las Galápagos) y el primero en recibir a un presidente ecuatoriano aquí (Rodrigo Borja), él y el PAP se opongan a la solución planteada por los garantes, para ver si se ganan alguito.
6QUE un logro histórico como éste se convierta para Alberto Fujimori en un factor posiblemente decisivo contrario al proyecto de su re-reelección.
El Congreso peruano podrá aprobar los tratados y el del Ecuador también, pero la recriminación lo seguirá hasta más allá del 2000.

  • En realidad, el Presidente está pagando ahora sus culpas, tanto por sus excesos autoritarios como por su desprecio por los gobiernos locales, sus críticas a todos sus antecesores, y su afición a la yuca y el bacalao.
    Ahora quienes apreciaban su viveza criolla y el hecho que no era ningún caído del palto esperan el engaño y la trampa.
    En circunstancias como éstas, las encuestas reflejan más un estado de ánimo que un juicio razonado. Ante cualquier referencia a una "concesión", por ejemplo, la mayoría considerará "patriótico" objetarla, y la mentalidad criolla cultivará la desconfianza, el juridicismo enfermizo y el patrioterismo decimonónico.
    En este trance, lo ideal sería que Fujimori y el presidente Jamil Mahuad se pusieran de acuerdo para que los Congresos de ambos países aprueben los tratados simultáneamente. Así los objetantes en el cuerpo rezagado no encontrarán un argumento adicional para oponerse. Pero Mahuad no cuenta con mayoría en su cuerpo legislativo.
    El baile, en suma, continúa.


    Tratar No Es Poder
    UBIRATAMGarcía, vicecónsul de Brasil en Iquitos, lleva ya tres años y medio afincado en la capital de Loreto. En todo ese tiempo, no recuerda haber visto algún buque importante de bandera brasileña surcando el Amazonas peruano. ¿Buques de guerra?, ¿naves colombianas?. "Sólo en 28 de julio o para el aniversario de Iquitos, cuando las autoridades navales peruanas realizan actos cívico-militares e invitan a sus pares colombianos y brasileños", refiere. "El comercio se realiza por chatas que van y vienen, sin bandera".
    En 1867, Brasil declaró la libre navegación de buques mercantes de todas las naciones por el Amazonas hasta su frontera. Un año después, el 17 de diciembre de 1868, el Perú hizo lo propio. Un decreto supremo del presidente Balta proclamó, "abierta la navegación de todos los ríos de la República a los buques mercantes cualquiera que sea su nacionalidad". Aunque el dispositivo otorgaba de manera amplia y general la libre navegación en todos los ríos del país, estaba referido tácitamente al Amazonas y su conexión con el Brasil.

    ¿Qué peligro entraña la libre navegación en el Amazonas? Basta con preguntarle a colombianos y brasileños.

    Ciento cincuenta años después de acuñar este principio universal, no es mucho lo conseguido.
    El comercio peruano-brasileño no es actualmente una actividad que marque la pauta del desarrollo en la región amazónica. Tampoco lo es el intercambio comercial con Colombia, país con el que tenemos acuerdo de libre navegación desde 1922, y no sólo por el río Amazonas, sino por toda su cuenca, además de la Cuenca del Putumayo.
    El artículo sexto del Protocolo de Río de Janeiro, en efecto, otorga al Ecuador todas las concesiones que en materia de comercio y navegación tienen Colombia y Brasil, "más aquellas que fueran convenidas" posteriormente en un tratado binacional, se entiende. Pero, ¿cuáles son estas ventajas que disponen tanto Colombia y Brasil?, y ¿de qué ha valido tenerlas en todo este tiempo?

    ACUERDOS CON BRASIL

    Las obligaciones de navegación y comercio con el Brasil están refrendadas en tres documentos: La Comisión Fluvial sobre Comercio y Navegación de octubre de 1851; El Tratado de Límites, de Comercio y Navegación en la Cuenca del Amazonas de setiembre de 1909; y la Convención sobre Transportes Fluviales de diciembre de 1986.
    El Art. 5 del Tratado de 1909 reconoce a perpetuidad, la libertad de tránsito terrestre y navegación fluvial para ambas naciones "en todo el curso de los ríos que nacen o corren dentro o en las extremidades de la región atravesada por las líneas de frontera". Nótese que el tratado se refiere a la Cuenca del Amazonas en su integridad.
    Asimismo, el Art. 6 declara que Brasil "podrá mantener agentes aduaneros en la aduana de Iquitos y en cualquier otra aduana o puerto aduanero que el Perú establezca sobre el río Marañón o Amazonas y sus afluentes". Por el momento, esto no es más que un derecho no ejercido del Brasil.

    Las `chatas' navegan por el Amazonas, y sin bandera. Pero pocas llegan hasta Iquitos.

    ¿Podría el Ecuador gozar de similar derecho? En principio, sí, aunque tendría que hacerlo bajo las normas de reciprocidad, extendiendo las mismas facilidades en sus puertos, ya que el Brasil también concede al Perú la posibilidad de tener agentes aduaneros en Manaos o en puertos aduaneros que se creen sobre los afluentes del Amazonas, inclusive el Purús.

    ACUERDOS CON COLOMBIA

    Por otro lado, nuestras obligaciones con Colombia se encuentran en el Tratado de Límites y Navegación Fluvial de marzo de 1922, y el Protocolo de Paz, Amistad y Cooperación de mayo de 1934.
    El artículo 8 del Tratado de 1922 señala lo siguiente: "Perú y Colombia se reconocen recíprocamente a perpetuidad de la manera más amplia la libertad de tránsito terrestre y el derecho de navegación de sus ríos comunes, sus afluentes y confluentes".
    El artículo primero del acta adicional al Protocolo de Paz, Amistad y Cooperación de 1934 entre ambos países conviene asimismo en "dar la concesión de la más completa libertad de navegación y tránsito en las cuencas del Amazonas y del Putumayo". Nuevamente un documento internacional habla de toda la Cuenca del Amazonas, sin distinción de banderas.
    En los puertos de ambos países las embarcaciones de la otra parte son consideradas como nacionales. Asimismo, se abre la posibilidad de instituir un régimen aduanero especial para facilitar el tránsito de frontera y proteger y desarrollar el comercio entre regiones fluviales y limítrofes.

    RIOS DE TINTA, BARCOS DE PAPEL

    "Todo es muy bonito, lo formal funciona muy bien en el papel, pero no en la realidad", afirma, categórico, Adolfo Paredes Gálvez, cónsul peruano en Leticia, ciudad colombiana ubicada en la ribera izquierda del Amazonas, paso obligado en la ruta por el Amazonas hacia el Brasil.
    Al parecer no le falta razón. Las autoridades colombianas de Leticia no otorgan salvoconductos a sus connacionales para facilitarles el ingreso a nuestro país. De esta manera, los comerciantes ven reducidas sus posibilidades de tránsito. Sólo ingresan los ciudadanos colombianos que tienen pasaporte.
    Según información proporcionada por la oficina comercial de Colombia en Lima, el comercio bilateral en este punto fronterizo es muy reducido. Apenas si pasa los US$ 5 millones (ver cuadro).
    Por gestiones de las Cámaras de Comercio de Iquitos y Leticia se ha logrado -hace sólo dos meses- que se concrete un puente aéreo entre las dos ciudades. Dos veces por semana un avión transporta mercadería entre estos dos puntos. Lo común es que este tramo se una a través de lanchas que demoran entre 10 y 12 horas.
    Recién en marzo de este año se logró formar una Cámara de Comercio Binacional peruano-colombiana, que ya prepara su primer encuentro empresarial para el próximo año.
    Situación similar ocurre con Brasil. La autoridad consular del Brasil en Iquitos indica que casi no tiene actividad en esa zona. El viceconsulado está allí para atender las necesidades de los brasileños, sean éstos residentes o pasajeros en tránsito. De los primeros, sólo hay 40 en Iquitos, ciudad que llega a los 320 mil habitantes; y de los segundos, "uno o dos por semana".

    EL SUEÑO INTEROCEANICO

    Pese a ello, Joaquín Planas, presidente de la Cámara de Comercio de Iquitos, es optimista. Su sueño, como el de muchos empresarios loretanos, es concluir el corredor bioceánico que conecte Manaos, la capital del Estado brasileño de Amazonas, con Iquitos, capital de nuestra Amazonía.
    Las expectativas se cifran en los ocho mil millones de toneladas de grano de soya que Brasil exporta al mundo a través del Canal de Panamá. "Sólo en cruzar el canal, la mercadería demora entre 10 a 15 días haciendo cola, por lo que, se calcula, se pierde 20%. "Si logramos que esa mercadería venga por el Amazonas, cruce el territorio y salga al sudeste asiático por puertos peruanos, habríamos logrado un eje de desarrollo Pacífico-Atlántico de una potencialidad incalculable".
    Como ejemplo de este desarrollo, pone a Manaos. "Todos recordamos cómo hace veinte años Iquitos y Manaos eran ciudades de similares características. Hoy en cambio la diferencia es abismal. Manaos es puerto libre, goza de zona franca y el Estado lo dotó de energía e infraestructura suficientes. A nosotros, en cambio, nos dieron leyes por corto tiempo, luego nos la quitaron, y ahora pretenden darles facilidades a empresarios ecuatorianos".
    El desinterés de invertir en Iquitos ha llegado a tales extremos que ni siquiera el tratado con Brasil -que el próximo año cumple nueve décadas de firmado- se ejecuta en su totalidad.
    Ese tratado le concede a nuestro vecino amazónico el derecho de contar con agentes aduaneros en la aduana de Iquitos y en cualquier otra aduana o puerto aduanero que el Perú establezca sobre el río Marañón o Amazonas, incluidos sus afluentes. No obstante ello, Brasil no cuenta con agente aduanero alguno en la Aduana de Iquitos.
    "No es necesario, hay muy poco comercio entre nuestros países", reconoce lacónicamente Ubiratam García. (Luis Alberto Chávez).