La Enigmática Sonrisa de la Crisis




La Enigmática Sonrisa de la Crisis
Una ancha perspectiva de la coyuntura económica y sus posibles salidas, en momentos en que el gobierno arroja un balde de agua fresca en materia de liquidez. Después de que, durante meses, los empresarios clamaron porque se prestara atención a la crisis asiática y a sus dramáticos efectos en el país.

Ministro Baca se dirige a la rueda de prensa en que anunció alivio para la sequía crediticia.

Jorge Chávez, ex presidente del BCR, plantea un alto ahí para problemas de fondo en la nueva fase.

EL martes último, a las 5.15 de la tarde, faltando sólo 45 minutos para la reunión del Consejo de Ministros a que había sido convocado, el ministro de Economía Jorge Baca ofreció una conferencia de prensa que, entre otras cosas, buscaba apaciguar el ánimo de los principales gremios empresariales del país. El telón de fondo era la crisis internacional y la consiguiente sequía de créditos local.
Para impedir que la desazón empresarial siguiera prosperando, el ministro anunció por fin un sugerente balde de medidas destinadas a enfrentar la falta de liquidez que castiga desde hace meses a los empresarios y amenazaba ruina general.
En honor a la verdad, las decisiones no eran una simple reacción a la cólera empresarial; pero ésta fue su detonante. En efecto, el jueves último, la central de los hombres de empresa, la Confiep, había amenazado con publicar un comunicado en que exigiría al gobierno el aplicar medidas que permitan superar la prueba. El texto, de tono airado, empezó finalmente a circular el martes, casi simultáneamente con la conferencia de prensa del ministro.
Baca subrayó en su exposición el origen asiático del mal y precisó que "empresas grandes, al experimentar ciertas restricciones de los organismos de crédito internacionales, han recurrido al financiamiento doméstico y, como consecuencia, estaban desplazando el crédito que se otorgaba a los pequeños y medianos empresarios".
El ministro reflejaba así la lucha por el crédito, que era -y es- la lucha por la vida para la abrumadora mayoría de empresarios, grandes o pequeños.

El economista Juan José Marthans de la Universidad de Lima había señalado este lunes en El Comercio que en los seis últimos meses se han retirado US$ 750 millones de la economía nacional. El programa anunciado por Baca promete fondos por US$ 648 millones.
El paquete es notable y sin duda aliviará la grave falta de capital de trabajo que padecía el empresariado, en especial el pequeño y mediano.
A los US$ 140 millones de la reciente reducción del encaje (el porcentaje de dólares que los bancos están obligados a depositar en el BCR), se suma un fondo de recursos del Banco de la Nación por US$ 123 millones; líneas de crédito que ya se han obtenido del exterior, por US$ 150 millones, que serán canalizadas a través de Cofide y que, igual que la anterior, se destinan a los pequeños y medianos; US$ 80 millones provenientes de la Corporación Andina de Fomento comprendidos dentro del Programa de Fomento a las Exportaciones Peruanas; US$ 34 millones producto del menor encaje requerido por la conversión a soles de los depósitos en moneda extranjera de diversos organismos del Estado.
A ello se suman US$ 280 millones por la reducción de 3% en el encaje promedio de moneda extranjera y US$ 20 millones por la conversión a soles de los depósitos en moneda extranjera de diversos organismos del Estado, medidas ambas dictadas en octubre.
En suma, como diría un campesino piurano: "agua pa' la caballada". Y en pleno desierto.
La verdad que para esas disposiciones convergieron dos realidades: el impacto ya insoportable de la coyuntura económica internacional y el reclamo terco, de tono cada vez más subido, de los empresarios, entre los cuales las palomas se parecían cada vez más a los halcones.

Igual que en enero de 1994, el repunte de la morocidad bancaria (créditos) se pinta en el gráfico. Al mismo tiempo, el Perú se ha convertido en el país latinoamericano con mayor déficit en cuenta corriente.

La decisión súbita del ministro Baca se producía, por otra parte, en vísperas de la conferencia anual de los empresarios, CADE '98, que este viernes se inaugura en la candente Piura. El presidente Fujimori debe acudir a clausurarla el domingo, y hubiera sido muy feo que por primera vez se encontrara con un coro de voces airadas, en lugar del aplauso reeleccionista que allí solía escuchar.
En todo caso, el comunicado de Confiep redactado antes de la exposición de Baca, exigía que se reconociera, en primer lugar, la gravedad de la crisis; que se adopten correcciones con rapidez y que el gobierno empiece a realizar su propio ajuste, reformando el Estado y agilizando privatizaciones.
El humor empresarial había sido ratificado el propio martes de esta semana durante una visita al yacimiento de oro y plata de Yanacocha. La actual directiva de la Confiep, integrada por Manuel Sotomayor, Roque Benavides y Alvaro Quijandría, encabezó una numerosa delegación empresarial, compuesta además por Carlos Bruce, presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX); Manuel Celi y Hugo Sologuren, de la Cámara de Comercio de Lima; Eduardo Farah, de la Sociedad Nacional de Industrias, y José Ortiz, de la Cámara Peruana de la Construcción.
Mientras ellos se complacían con el espectáculo y la tecnología de la mayor mina de oro de Sudamérica, en Yanacocha, Cajamarca, Baca preparaba su contraofensiva. No es casual sin duda que en un pasaje de su conferencia de prensa prometiera seguir monitoreando la marcha de la economía del sistema financiero "mientras subsistan las condiciones de incertidumbre a nivel internacional".

QUE ESTA PASANDO

CARETAS conversó este lunes con el Dr. Jorge Chávez, ex presidente del Banco Central de Reserva y ahora presidente de la Consultora Maximice. El resumió los caracteres de la crisis, no sólo de liquidez, de nuestra economía.
"Estamos, declaró, ante un shock externo derivado de la crisis asiática y que después ha tenido ramificaciones en Rusia y puede tenerlas en otros países, como Brasil. La crisis se trasmite hacia América Latina por una disminución en la compra de materias primas y la baja en las cotizaciones de éstas; pero también en una reducción del flujo de inversión, sea bursátil o directa. En la situación de incertidumbre creada por el colapso de las bolsas y las economías de Asia y de Rusia las economías emergentes se tornan, en general, riesgosas. Es eso lo que encoge las líneas de crédito exterior de que disponían los bancos locales y también algunas empresas industriales o comerciales. Esto encarece el crédito".
Para Jorge Chávez, estamos hoy, desde el punto de vista de la economía, ante un cambio de régimen económico. Hoy se ha acabado la masiva afluencia de capitales que se registró entre 1990 y 1997, y que explica gran parte del éxito del programa económico del gobierno.

De der. a izq., Manuel Celi, pdte. de la Cámara de Comercio de Lima; Manuel Sotomayor, Pdte. de Confiep; Carlos Bruce, de Adex; Roque Benavides, vicepresidente de Confiep y anfitrión en Yanacocha; Hugo Sologuren, ex Pdte. de la Cámara de Comercio de Lima y José Ortiz, Pdte. de Capeco.

¿QUE HACER?

Octubre terminó, según todas las mediciones, con inflación bajo cero. Es decir, la inflación se ha evaporado. En parte, sin duda, porque la gente no tiene dinero para comprar. Hemos ingresado en un espinoso terreno deflacionario.

  • Esto indica que el objetivo de la economía ya no puede ser el rebajar la inflación, sino el de combatir la deflación, sin por eso recurrir a la desmesura inflacionista. Hasta los más ortodoxos liberales señalan que en determinadas circunstancias la estrictez monetaria puede ser mortífera para un país.
  • Jorge Chávez considera que para conjurar gradualmente el peligro hay que tomar en cuenta las vulnerabilidades de nuestra economía. Somos en América Latina el país con más alto déficit en cuenta corriente; con pagos de deuda externa altos bajo y ahorro interno; con alto endeudamiento empresarial y con una elevada concentración, es decir, falta de variedad de exportaciones. La competitividad es baja o se ve restringida por los sobrecostos. En estos días varios ministros se dedicaron a lanzar puyas a los empresarios. El ministro Baca se excedió cuando dijo que no se puede extender el plazo del fraccionamiento tributario sólo porque dos empresas anden mal. Alguien le respondió: "A lo mejor sólo hay dos empresas que anden bien". Jorge González Izquierdo, ministro de Trabajo, aportó su dosis al expresar que los sobrecostos laborales de los empresarios son ínfimos.
    Pero, más allá de los exabruptos, hay cosas que el gobierno debiera hacer, y pronto. Jorge Chávez considera que el Banco Central de Reserva debe ser consistente con la política de flotación cambiaria y dejar que el tipo de cambio se deslice.

    Una de las vulnerabilidades de nuestro sistema financiero es el creciente porcentaje de adeudados.

  • ¿Cómo? Comprando dólares en el mercado. Pero, puesto que a muy corto plazo la liquidez en dólares quedaría muy corta, hay que seguir bajando el encaje de moneda extranjera. Todos esos recursos en dólares que entran en el mercado parten del BCR, y éste puede readquirirlos, metiendo así soles en el mercado.
  • "De esa manera, dice Chávez, estaríamos sustituyendo reservas que de alguna manera son de segunda categoría -porque el encaje de los bancos forma parte de la reserva, pero en segunda categoría- por reservas de primera calidad: dólares que tendría el BCR en sus manos como consecuencia de esa recompra".

    Izquierda presidente Fujimori frente a una pizarra académica del ministerio de Educación. Por todas partes lo acosan las exigencias de la economía en una etapa en que el flujo de capital se aleja del Perú. Derecha, el gráfico presenta la cruda realidad: el sol es casi una moneda de coleccionista. De todo el dinero que circula en el país, sólo representa el 30%. El billete verde cubre el 70%. Jorge Chávez propone fórmulas viables para desdolarizar la economía.

  • Agrega Chávez: "Por otra parte, los bancos tienen que darse cuenta de que están asumiendo mucho riesgo al prestar en dólares. Tienen que inducir a sus clientes a pedir préstamos en soles y a sus depositantes que confíen soles. Para ello se tiene que premiar al depositante en soles con una tasa mayor. Todos los bancos tienen que sentarse a conversar con el BCR para poner a trabajar estos engranajes".
  • "El BCR, por su parte, tiene que comprometerse a ser más flexible en su política de emisión y emitir más en soles, con el compromiso previo de los bancos de que van a cambiar sus premios y castigos en cuanto a tasas de interés", agrega el ex presidente del BCR.
  • Considera él que hace falta un mayor esfuerzo que respalde lo que va a hacer el BCR. Se requiere una reforma en la estructura misma de los gastos, no podas ocasionales y al tuntún. Por ejemplo, una menor compra de armas, aunque no se haga de la noche a la mañana, o la supresión de un ministerio que no es esencial y cuyas funciones pueden ser cumplidas por otro.

    Germán Suárez, presidente del BCR: el ente emisor debiera aflojar, con prudencia, la bolsa.

  • Al mismo tiempo, urge acelerar el proceso de privatizaciones e incentivar al máximo las inversiones.
  • "Es pertinente, por otra parte, reglamentar las importaciones provenientes de Asia", expone. "Para eso se deben aplicar las salvaguardas que la Organización Mundial de Comercio permite frente a productos que se venden por debajo de los precios del mercado. Eso no significa volver a un proteccionismo ciego".
  • Antes de concluir, el economista reflexiona: "No quisiera omitir una medida que juzgo indispensable: la reprogramación de la deuda tributaria. No hablo de condonación. La iliquidez actual, aunque se haya aliviado en parte, hace muy difícil que se pueda cumplir con los cronogramas de pago. La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria está actuando con demasiada rigidez. No admite ni un día de retraso. Hay que dar un respiro a las empresas".