Mitos a la Luz de los Hitos




Mitos a la Luz de los Hitos
Educador ecuatoriano habla sobre los nuevos textos escolares de su país que exige el acuerdo de paz.

Juan Samaniego Froment, quiteño de 37 años, oficial de Unicef en su país, estudió en un colegio religioso de la orden jesuita. Educado según la currícula oficial de su país -en la que se incluyen los mapas del Ecuador hasta el Amazonas- fue uno de los asistentes al Seminario Internacional "Perú-Ecuador: por una cultura de la paz", que se realizó simultáneamente en Ecuador y Perú, donde se trató el tema "Textos escolares ecuatorianos y la imagen del Perú". CARETAS conversó con él el viernes 23 en Miraflores, tras conocerse la propuesta de los garantes.

Pedagogo Juan Samaniego: "hay que reescribir la historia".

UNO de los ejercicios que realizan los niños ecuatorianos de educación inicial consiste en pasar el dedo índice sobre el trazo punteado del mapa territorial de su país. Esto es, sobre las líneas de frontera. No se trata de una metodología para la enseñanza del curso de geografía, sino de desarrollar la capacidad motora de los párvulos. Pero al llegar al sur el trazo se interrumpe. El niño salta sobre el espacio en blanco y continúa el recorrido.
"¿Se imagina qué sienten esos niños cuando ven que la línea punteada se interrumpe en el sur?".
Quien lanza la pregunta es Juan Samaniego, pedagogo ecuatoriano, que forma parte de esa corriente de opinión de su país que acepta plenamente el Protocolo de Río de Janeiro.
-¿Qué recuerdos tiene de su paso por la escuela?
-Mis recuerdos tienen que ver con una historia más bien descriptiva, memorística, en la cual se narraban acontecimientos sin entrar al análisis.
-¿Le enseñaron a odiar al Perú?
-Yo no hablaría en esos términos.
-Me refiero a la cuestión de límites. El Perú aparece como un país que tiene un voraz apetito expansionista.
-El aspecto limítrofe siempre fue tratado -yo recuerdo- como un tema no resuelto. A nosotros siempre nos dijeron que teníamos una parte al sur que no estaba delimitada y que teníamos un problema por resolver.
-Un sur difuso con un vecino poderoso.
-En la cultura y en el imaginario de la niñez ecuatoriana nos hemos formado con la idea de tener una herida abierta, producto de un conflicto no resuelto, y no por culpa nuestra.
-¿Pensaban realmente que sus pretensiones -llegar hasta el Amazonas como aparece en los mapas oficiales- tenían asidero?
-Ahí yo tengo un recuerdo confuso. Nosotros siempre tuvimos acceso a un mapa oficial que presentaba un límite que era y no era. Me explico: el Ecuador era un triángulo y aparecía con una línea que llegaba hasta una zona que no estaba delineada.
-¿Qué les decían los profesores respecto a esta doble línea fronteriza?
-Nos decían que el Ecuador llegaba hasta aquí (señala la línea del Protocolo), pero que, en realidad, era hasta aquí (señala la ribera izquierda del Amazonas). Por eso le digo que los ecuatorianos nos hemos formado con un sentimiento ambiguo de nuestro territorio. En nuestras cabezas quedaban interrogantes sobre lo que somos realmente o hasta dónde realmente llegamos.

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-Y ustedes sentían que el Perú los había despojado de este territorio.
-Le repito, es una idea confusa, porque siempre estuvo definida por el nivel reflexivo, analítico, de los profesores. Había varias versiones al respecto. Unos afirmaban que, en efecto, el Ecuador llegaba hasta la línea del Protocolo, pero como el Protocolo era nulo en realidad deberíamos llegar hasta el Amazonas mismo. Otros, sin duda, señalaban el carácter amazónico del Ecuador. La sensación que quedaba de todo esto era que se trataba de un territorio no definido.
-¿Cuál cree que es el resultado de esta indefinición fronteriza que acaba de llegar a su fin?
-El territorio es un elemento constitutivo de la identidad de un pueblo. La idea de no tener un sentido claro sobre nuestra frontera, de no saber hasta dónde somos, nos engendraba sentimientos de duda sobre quiénes somos. La historiografía del Ecuador centró todo el problema en la cuestión del territorio y descuidó otros elementos claves en la formación de la identidad que es explicar quiénes somos en relación a nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestros valores.
-¿Cambiará esta sensación con el acuerdo propuesto por los Garantes?
-El Ecuador siempre ha sido el país del no-puede-ser porque tiene algo que no ha resuelto, porque nos arrebataron algo. Siempre nos quedó una sensación de ambigüedad. Sin embargo, en los últimos años hay una generación en el país que ha comenzado a dar importancia a tener un territorio definido como espacio de identidad.
-Usted pertenece a esa generación, ¿qué mitos educativos de su país está dispuesto a dejar?
-Mire, se lo voy a decir abiertamente. Yo soy de la generación que acepta la validez del Protocolo de Río de Janeiro. El Protocolo es un tratado internacional. Sólo la capacidad de reconocer lo que realmente tenemos (territorialmente hablando) nos permite ver con mayor optimismo el futuro.
-Hay toneladas de textos escolares que dicen lo contrario.
-Por lo pronto en nuestro país tenemos que reimprimir todos los mapas. La propuesta de los Garantes nos devuelve a la realidad. Ahora tenemos un país en su dimensión exacta. Pero no creo que con nuevos mapas se vaya a construir una cultura de paz.
-La herida abierta que sentían al sur de su país ha sido, por fin, cicatrizada.
-Cauterizada, diría más bien; cicatrizará con el tiempo. Este momento que nos ha tocado vivir puede convertirse en una oportunidad histórica en la medida que podamos hacer de la solución del conflicto un reencuentro del país. Es decir, ya no tenemos un problema externo qué resolver. Ahora tenemos un problema interno que es mucho mayor. Ahora tenemos que enfrentar la guerra verdadera, que es la guerra contra el hambre, contra la pobreza.
-Habrá que reescribir la historia.
-En efecto, hay que reescribir la historia y mejorar la calidad de educación con una escuela que potencie valores fundamentales dentro de una cultura de paz y no de guerra.
-Satisfecho entonces con la solución acordada
-Hay que mirar hacia adelante. Por fin tenemos una frontera claramente definida.
-¿No imprimirán ahora un mapa del Ecuador con un cuadradito en la oreja del Cenepa pendiendo de un hilillo?
-(Risas) Ah, se refiere a lo de Tiwinza. Seguramente, un puntito pondremos en esa oreja. (Luis Alberto Chávez).

Frontera Cerrada Si bien es cierto que la línea trazada por los Garantes entre el hito Cusumasa-Bumbuiza y los hitos de la confluencia Yaupi-Santiago no corresponde a las aspiraciones máximas del Perú, el trazo permite el cierre de frontera. Por lo demás, una ubicación, en escala hace menos impresionante ante tal área.


CASA DE CITAS
"Pronto estalló la guerra civil entre los dos hermanos por la codicia expansionista de Huáscar, que pretendió usurpar la provincia de Cajamarca que pertenecía al Reino de Quito".

Francisco Sampedro en "Geografía histórica territorial del Ecuador".

"Y siempre hemos continuado con nuestra ingenua actitud de confiar en la buena fe del Perú. Y ver a lo que ha quedado reducido nuestro territorio: a una mínima expresión, en beneficio de la satisfacción del expansionismo sureño".

César Augusto Benalcázar en "El Ecuador y sus fronteras".

"El Ecuador se encontraba en inminente peligro de desaparecer porque el Perú manifestaba por los cuatro vientos que continuaría la invasión y que no desmayaría hasta poseer todo el suelo ecuatoriano".

Avellán Z. Alberto en "Historia de límites del Ecuador".

"Hasta que llegó 1941, en que se produce la agresión peruana, empleándose la modalidad que en esos días empleaban los nazis en Europa".

Francisco Sampedro en "El espacio territorial ecuatoriano", Editorial Dimaxi.

Fuente: "Aspectos de la política educativa ecuatoriana contrarios a la cultura de paz: el caso de los textos escolares" de Carlos Malpica Faustor. PUC, IEI, 1997.


La Paz Con Fondo
Presidente Fujimori y Enrique Iglesias del BID en Brasil, escenario de la alegría y el riesgo.

Primera matrícula: US$ 500 millones ofrecidos por el presidente del BID.

EL acuerdo de paz entre el Perú y el Ecuador viene con su pan bajo el brazo. Al menos así lo aseguran varios ministros ecuatorianos y nuestro canciller, Fernando de Trazegnies. La cifra que se maneja es considerable: US$ 3,000 millones para el desarrollo fronterizo con un denominado Fondo de la Paz constituido con aportes del Banco Mundial, el BID, la Comunidad Andina de Fomento (CAF) y otras inversiones atraídas por el nuevo clima que se respira en la zona.
"Permitirá reactivar la economía regional con la ejecución de diferentes proyectos", garantiza el ministro de Finanzas del Ecuador, Fidel Jaramillo, ahora angustiado por los desequilibrios macroeconómicos del vecino país.
El mismo monto fue mencionado por De Trazegnies, en reunión con un grupo de directores y editores de diarios locales. En la cita, el canciller dijo que el cierre económico del acuerdo, suscrito el lunes, se realizará dentro de dos o tres semanas, posiblemente en Washington, cuando se concluya de constituir el paquete que se armó "por 3,000 millones de dólares". Su optimismo es compartido con el presidente de la Federación de Cámaras de Industriales del Ecuador, Gustavo Pinto, quien explica que el cambio de imagen a partir del acuerdo fomentará la llegada de capitales frescos para construir carreteras y escuelas y constituir empresas que elevarán el nivel de vida en las provincias de Zamora, Loja y El Oro.
También la amiga de Bill Clinton y embajadora de Ecuador en los Estados Unidos, Ivonne Baki, se ha sumado a la cruzada por los US$ 3,000 millones, comprometiendo su aporte a la búsqueda de la inversión extranjera que dinamice el acuerdo.
Uno de los pocos que sí ha puesto los pies en la tierra es el analista en comercio internacional ecuatoriano, Enrique Sierra, quien afirma que las relaciones comerciales entre ambos países mejorarán, pero prefiere mantener cautela frente al jugoso fondo que se anuncia. "Veo que aumentará la inversión, pero no sé de dónde vendrán tantos recursos", dice.
Hasta el momento lo único concreto son los US$ 500 millones ofrecidos por el presidente del BID, Enrique Iglesias. Los representantes del Banco Mundial todavía no dicen esta boca es mía y menos la gente de la CAF.
¿Será el Tío Sam quien llene el sombrero? Parece difícil, cuando ya le han pedido que meta mano al bolsillo con lo del ajuste brasileño.
Ojalá no estemos frente a otra mecida internacional, sin desconocer que el acuerdo sí puede multiplicar el comercio binacional (el año pasado sumó US$ 351 millones deficitarios para el Perú) y fomentar los negocios petroleros, considerando que tenemos un oleoducto subutilizado y que muy cerca de esa zona fluye el hidrocarburo del Ecuador.