La Paz Tal Vez ¿Pero A Qué Precio?




La Paz Tal Vez
¿Pero A Qué Precio?

Al cierre de esta edición, el país estaba a ciegas sobre lo que realmente negociaba en Brasilia el presidente Alberto Fujimori, con el agravante de dar el insólito espectáculo de presentarse como un Tarzán que se ha ido desnudando en el camino de sus principales prendas (el Canciller, el Secretario General de la Cancillería, el jefe de una de las comisiones negociadoras, uno de los miembros conspicuos de la Comisión Consultiva de RR.EE.) o como un Adán reincidente en su complejo.
Es como si Bill Clinton prescindiera de su Secretaria de Estado para arribar a una paz "duradera" con Irak, o como si Tony Blair descubriera que puede por sí solo negociar con Carlos Menem la devolución de las Malvinas o el propio Fernando Henrique Cardoso fijara nuevas fronteras con Argentina sin Itamaraty de por medio. Puede que muchos feliciten al presidente peruano por su genuino espíritu pacifista, pero no dejarán de observar la situación sin precedentes de que lo haga reinventando la diplomacia, las formas y los fondos de una negociación.
Este solo hecho debe darle a Jamil Mahuad la sensación de que él es un estadista con todo el auxilio profesional y nacional requerido para una empresa en la que está en juego el Estado ecuatoriano, frente a este campeón del personalismo mesiánico que raya ya en un antecedente folclórico.
Ni el Perú ni Torre Tagle se merecen una afrenta semejante. Aun en el supuesto que en la apresurada cita de Brasilia del 7 y 8 de octubre (Fujimori no estará presente en las ceremonias que recuerdan la inmolación de Miguel Grau, perenne lección de peruanidad y patriotismo) surgiera la luz y se rompiera el estancamiento, la general incertidumbre nacional no desaparecería. ¿Con qué consenso cuenta el Perú para comprometerse en una solución sobre la que nada se sabe ni ha sido consultada con nadie? Alberto Fujimori, con todas las potestades que le otorga su condición de Presidente, se ha echado sobre sí demasiada carga que la historia, a no dudarlo, le cobrará a su tiempo y con la severidad del caso.

Brasilia, miércoles 7. Diplomacia presidencial, ¿o diplomacia personal? Convocados esta vez por reelecto Fernando Henrique Cardoso, dupla Fujimori - Mahuad celebran séptima ronda de negociaciones personales.

LA decisión no fue fácil, teniendo en cuenta que, de pronto, repercutiría negativamente en las conversaciones del día siguiente entre Jamil Mahuad y Alberto Fujimori en un lugar escondido de la gran Nueva York.
"Van a decir que te corriste, que eres un temperamental como Valle Riestra" le había espetado horas atrás un amigo al que le comentó que las cosas eran insostenibles.
Recordó que cuando Fujimori le propuso asumiera la Cancillería, este mismo amigo le advirtió que más allá del alto honor, estaría sujeto a muchas situaciones difíciles, incluyendo, claro está, la adversidad de una ingratitud, común entre los poderosos, pero casi invariable en el caso de Fujimori.
Eduardo Ferrero salió de Palacio de Gobierno el día 1 de octubre, tras la cita del Consejo Nacional de Defensa, convencido de que no era posible superar las divergencias surgidas entre él y el Presidente. Estas ya se habían producido días atrás, cuando se le señaló que la vehemencia por lograr un acuerdo con Mahuad podría ser contraproducente.

LOS RENUNCIANTES: Con el Canciller Eduardo Ferrero renunció el vicecanciller, Hugo Palma, y el presidente de la subcomisión de Libre Navegación, Alfonso de los Heros.

Ferrero no habría estado tampoco enteramente de acuerdo con la "diplomacia a nivel presidencial", por el riesgo implícito de que si esa instancia fracasa, el arduo trabajo precedente -ladrillo tras ladrillo- se vendría abajo anulando lo obtenido.
Otros aspectos en los que no hubo acuerdo se referían, por un lado, al de la dificultad de continuar con la moratoria informativa en términos tan excluyentes que impidieran conversar y consultar con técnicos, especialistas, consultores y voceros de los medios de comunicación (como sí lo ha venido haciendo Ecuador a través de su Canciller y del propio presidente Mahuad) y, por otro, a la necesidad de ir trabajando la construcción de un consenso nacional, porque de lo contrario, y en el caso que se arribara a un acuerdo final con Ecuador, éste podría ponerse en peligro por reticencias, suspicacias e interpretaciones incorrectas de quienes de todos modos sostendrían que el Perú sacrificaba demasiado.
No ha trascendido cuáles eran las divergencias respecto a la demarcación misma. Pero el problema es que Fujimori puede haber dado pie a que los ecuatorianos tuvieran expectativas de que el Perú concedería más allá de lo previsto por el Protocolo. Es lo que se dijo ocurrió en 1992 cuando se reunió mapa en mano con el entonces presidente Rodrigo Borja, donde al decir criollo "se fue de boca". Es lo que se señala puede haber ocurrido en Asunción, Brasilia y Panamá en sus primeros encuentros con Mahuad, ya sin el concurso imprescindible de su canciller. Y esta presunción se basa en que antes no se había hablado de Tiwinsa, ese punto del mapa que no es ni siquiera una problacion, un cuartel o un destacamento en forma, pero que para Ecuador es "el trofeo de guerra" que reclama y que para el Perú, estando en su territorio, es ya parte entrañable de su historia, pues su defensa costó vidas de héroes y reavivó el drama nacional de no haber sabido hacer respetar sus derechos derivados del Protocolo de Río.
En esta divergencia no se trata de maximalismos ni de purismos, pero es evidente que Eduardo Ferrero acentúa una posición más acorde con el continuo histórico de Torre Tagle frente al pragmatismo del presidente Fujimori.

Embajador Jorge Valdez apoya a Fujimori.

Como es previsible, Fujimori prefirió para que lo acompañaran a Nueva York (y luego a Washington) a quienes como Fernando de Trazegnies y Jorge Valdez apoyaban su posición. Por eso no fueron de la partida ni Ferrero Costa ni Alfonso de los Heros, quien por razones de amistad y de principios renunció a la presidencia de la subcomisión de Libre Navegación, con el mismo discreto desprendimiento de su renuncia ejemplar al premierato.
¿Cuál ha sido y es la posición de los máximos comandantes de las FF.AA.? ¿No sería exagerado pedirles a los Estados Mayores de los Institutos Armados un pronunciamiento al respecto, teniendo en cuenta que se ha producido un impasse de proporciones al no coincidir la línea presidencial con la de la Cancillería.
En Nueva York y Washington, por otra parte, la posición de Fujimori -ir rápido, primero actuar y despues informar- no prosperó, con lo cual en la práctica quedaría demostrada la validez de la estrategia aconsejada por el canciller Eduardo Ferrero.
El análisis interno no es suficiente para explicar la crisis que se ha producido entre Torre Tagle y Palacio de Gobierno. Hay también visiones distintas acerca de lo que es y puede hacer Jamil Mahuad. Hay quienes creen ver en Mahuad a un hábil jugador que logró sacar de la escena el estancamiento producido a nivel de cancilleres a propósito de los pareceres técnico/jurídicos (favorables al Perú pero recusados, sin mucha base argumental por Ecuador), hacer que éstos ya no sean materia de las conversaciones en nombre de un franqueo personal e interpresidencial.
Una vez en ese contexto, llevar a Fujimori a su terreno, ilusionarlo con la proximidad de un arreglo, para luego confesar que le ha sido imposible convencer a sus paisanos (comando militar incluido) de las bondades del arreglo bilateral.

Martes 6, Fujimori con la Comisión de Defensa. El Canciller esta vez brillaba por su ausencia.

Puede que esta interpretación sea exagerada, pero lo cierto es que Mahuad ha desaprovechado ya (si alguna vez quiso arribar a una solución) el tiempo y la oportunidad de presentarle a su país despejada la vía de la solución final.
No es casualidad que, antes de Nueva York, Mahuad aludiera ya a problemas "psicológicos" antes que a problemas técnicos o jurídicos para definir el camino de la paz. Y qué paradoja tan grande que esos pesares "psicológicos" hayan sido evocados en Nueva York, cuando tanto Mahuad como Fujimori se narraban los mítines e incidentes que desembocaron en asonadas populares con evidente costo político.
La cita de Brasilia del miércoles último no podrá, al parecer, despejar el desencanto que amenaza los diálogos presidenciales. Y es que el expediente de recurrir, una vez más, al famoso artículo 7 del protocolo y al Acuerdo de Santiago -que no señala otra cosa que de no haber acuerdo entre Perú y Ecuador, los garantes presentarán opciones (que ya las han presentado pródigamente en estos tres años, añadiendo elementos de presión impensables en el pasado) que las partes estudiaran- es prácticamente volver a fojas cero.
En la perspectiva de Ecuador, dicho con la crudeza del ahora diputado, general (r) Paco Moncayo, de que Tiwinza no es negociable, si esta vuelta a la noria fracasa, podría mantenerse la posibilidad del arbitraje de un tercero (y la mira esperanzada ya no es el Papa sino Estados Unidos).
El presidente Fernando Enrique Cardoso, aún con el aura triunfal de los comicios del pasado domingo, comprometerá a los mandatarios a esperar nuevas propuestas, en el mejor de los casos.
En Nueva York ya se deslizó la idea que aunque no se llegue a un arreglo definitivo (léase no hay demarcación del tramo que falta), el fantasma de un nuevo enfrentamiento bélico está descartado. Las partes pueden convenir en ello. También en el desminado, bajo la atenta vigilancia de los garantes. Y si se repara en que entre la zona desmilitarizada y la zona de vigilancia, casi un 80% de la Cordillera del Cóndor está bajo un régimen de vigilancia en manos de la Momep, es lícito preguntarse, ¿qué es en buena cuenta lo que se ha avanzado?

Trazegnies al término de cita con mandos militares. Es voceado para suceder a Ferrero.

En estos tres años el Perú cifró su política con Ecuador en objetivos claros, progresivos y concretos:
-evitar nuevos enfrentamientos bélicos hasta que se produjera una modernización de nuestras FF.AA. y se restableciera el equilibrio estratégico.
-involucrar a los garantes hasta que se persuadan en los hechos de la validez jurídica de la posición peruana y demanden, actuando en consecuencia, la aplicación estricta del Protocolo de 1942, es decir, completando la demarcación de la frontera común.
-lograr que Ecuador precise sus reclamaciones y acepte que el marco de toda negociación (sean los impasses subsistentes o los cuatro temas) se ceñirá al reconocimiento y aceptación por parte de Ecuador del Protocolo de 1942.
-explorar y precisar los campos de cooperación mutua, incluyendo el Tratado de Libre Navegación con Ecuador.
Gran parte de este trabajo es logro indiscutible de la Cancillería y del ceñido acompañamiento que practicó el presidente Alberto Fujimori. Pero si se vuelve a pedir a los garantes nuevas fórmulas, con el agravante que hay dos zonas bajo control de Momep, por lo mismo con soberanía limitada en la práctica, todo lo avanzado se volatiliza o adquiere un sabor de constatación histórica de lo que pudo ser y no fue.


Otro Croquis
De Los Pareceres Técnico-Jurídicos
Demuestra que Tiwinza queda dentro del Perú y Teniente Ortiz dentro de Ecuador.

LOS pareceres jurídico-técnicos de los garantes, emitidos el 6 y 8 de mayo del presente año y mantenidos -hasta hoy- en reserva debido al acuerdo de moratoria entre las partes, dan jurídicamente la razón al Perú en dos de sus tres puntos controversiales.
La posición histórica y jurídica de la parte peruana sostenida a lo largo de los últimos cincuenta años por Torre Tagle es respaldada con amplitud y claridad por los peritos de los países garantes.
CARETAS tuvo acceso a las conclusiones de las dos comisiones que se formaron como órganos de apoyo de la Comisión de Fijación en el Terreno de la Frontera Terrestre Común.

La demarcación entre los hitos Cusumasa/Bumbuiza y Yaupi/Santiago, de acuerdo a la propuesta de la Comisión Técnico Jurídica, establece que el puesto ecuatoriano de Teniente Ortiz queda en el Ecuador. Abajo, facsímil de la comisión de garantes y rúbrica de los ejecutantes.

La primera comisión debía estudiar y recomendar la manera de unir la parte de la frontera entre el hito Cunhuime Sur y el hito 20 de Noviembre, así como opinar sobre el trazado de la línea fronteriza entre los hitos Cusumasa/Bumbuiza y Yaupi/Santiago. Estuvo formada por Nelson A. Jobin, de Brasil; Guillermo R. Moncayo, de Argentina; y Clarence W. Minkel, de Chile. Por el Perú y Ecuador, participaron el ministro Luis Sandoval Dávila y el embajador Teodoro Bustamente, respectivamente.
La segunda comisión estudió la zona Lagartococha -Gueppi, y la integraron el general Luis María Miró de Argentina, el profesor Joao Grandino Rodas de Brasil, y el ingeniero Rudy Schmidt Walters de Chile.
Si bien los pareceres no tienen fuerza vinculante para las partes, es decir, que su cumplimiento no es de carácter obligatorio, constituyen un instrumento jurídico esclarecedor de los puntos controvertidos, que no sólo ratifica el Fallo de Braz Dias de Aguiar, sino que, en uno de sus puntos, confirma a la Cordillera del Cóndor como el accidente geográfico por cuyas altas cumbres debe discurrir la frontera peruano-ecuatoriana.
Este informe concluyente fue el que provocó la suspensión del diálogo en mayo y su postergación en junio y julio, además de la decisión de los militares ecuatorianos de proseguir y apurar la infiltración de tropas, lo que finalmente nos puso al borde de un nuevo conflicto entre la última semana de julio y la primera de agosto. (CARETAS 1530).
Luego de conversar con el ex jefe de la delegación peruana, embajador Alfonso Arias Schreiber, quien no tenía sino la muy breve versión de estos pareceres, podemos inferir las siguientes conclusiones:
Sector I: Cunhuime Sur - 20 de Noviembre
Es la primera parte que falta por demarcar, y que incluye el sector conocido como "la oreja del Cenepa", que no es otra que la cabecera de este río, escenario de combates en 1995. De conformidad con el espíritu del Protocolo, confirmado por el árbitro Braz Dias de Aguiar, la frontera debe seguir la Cordillera del Cóndor, como accidente terrestre más directo y fácilmente reconocible, entre las cuencas de los ríos Zamora y Santiago, hasta un punto norte a partir del cual se dirige hacia la confluencia del Yaupi con el Santiago. Esta conclusión coincide con el alegato que sostuvo el canciller del Ecuador desde 1943. Perú, en cambio, propuso seguir hasta del Zamora con el Santiago. Y de allí trazar una línea recta hasta la boca del río Yaupi en el Santiago. (Gráfico 1).
La opinión jurídica-técnica de los expertos de los países garantes afirma que: "La frontera debería consistir en una línea que comenzando en el hito Cunhuime Sur, recorra el divortium aquárum de las cuencas de los ríos Zamora y Cenepa, en la Cordillera del Cóndor, hasta el punto, al Norte, donde se inicia el divisor de aguas entre los ríos Zamora, Cenepa y Coangos".
"Desde este punto -continúa el enunciado-, la línea, doblando en sentido Este, debería proseguir por el divisor de aguas entre los ríos Cenepa y Coangos hasta alcanzar el hito 20 de Noviembre, situado en el divisor de aguas de los ríos Coangos y Cangaza". Por lo tanto, los peritos de los países garantes no han hecho sino respetar el espíritu del Protocolo y el Fallo de Dias de Aguiar al proponer que la frontera se trace a lo largo de la Cordillera del Cóndor y luego se desvíe por encima de la cabecera del Cenepa, entre ésta y el Coangos, de manera que no corte ningún río, sino siga siendo terrestre en toda la extensión del divisor de aguas.
La posterior tesis ecuatoriana sobre la inexistencia del divortium aquárum es así desechada. Tiwinza, Base Sur y Cueva de los Tayos, situados en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor quedan en territorio peruano. Al respecto, no cabe ya ninguna duda.

Sector II: Cusumasa / Bumbuiza- Yaupi / Santiago
En este lugar no hubo acuerdo de las Comisiones Mixtas Demarcadoras, ni siquiera después del fallo de Braz Dias de Aguiar. El árbitro brasileño sostuvo que la frontera debía correr desde la extremidad del contrafuerte divisor que separa los cursos norte y este del río Santiago hasta la confluencia del Yaupi, y si aquel no alcanza esta confluencia, la divisoria sería una recta.
Ecuador sostuvo que esa línea debía trazarse desde el hito Cusumasa-Bumbuiza, ubicado en un macizo del mismo nombre de más de 1,500 metros de altura. Perú señaló que el contrafuerte no termina allí, sino que continúa en un cerro que nosotros llamamos Huichinguen y Ecuador denomina Kaputna. En consecuencia, la frontera debía trazarse desde la extremidad del cerro Huchinguen, y seguir casi en forma paralela al brazo septentrional del río Santiago. (Gráfico 2)
Aquí los garantes han propuesto una solución mixta, dando parte de razón al Perú y parte al Ecuador. No sugieren que se trace la línea desde el Hito Cusumasa /Bumbuiza -como pretendía Ecuador-, sino proponen que ésta siga hasta donde termina el monte Cusumasa Bumbuiza y comienzan las estribaciones del cerro Huichinguen (al que denominan Punto A), para de allí trazar una línea recta hasta otro punto (llamado Punto B) y continuar hacia el norte mediante otra línea recta hasta la confluencia del Yaupi con el Santiago.
El efecto práctico de este parecer es dejar el puesto militar ecuatoriano Teniente Ortiz en el Ecuador y el Puesto Pachacútec en el Perú. Parecería que en este punto los garantes hayan obedecido a razones de orden político, más que de orden jurídico y técnico.
Sector III: Lagartococha / Gueppi
Aquí nuevamente los garantes dan parte de la razón a ambos países, pero, la razón principal se la han dado al Perú al concluir que la línea recomendada por el árbitro no era definitiva y que la que vale es la que señaló la Comisión Mixta Demarcadora con la instalación de los hitos Naciente y Corte del Río Gueppi.
La controversia en este punto se había originado cuando la Brigada Mixta recorrió el terreno entre diciembre de 1945 y enero de 1946, y encontró que el origen de La Quebrada Norte -naciente del río Lagartococha- está situado poco más de 8 kilómetros al noroeste del lugar que se había supuesto en 1943 sobre la base de un mapa de carácter expeditivo. (Gráfico 3).
El presidente de la comisión ecuatoriana ordenó al jefe de su brigada que respetase la realidad geográfica e instalase el hito Naciente, prosiguiendo luego en línea recta hasta el hito Corte del Río Gueppi. Efectivamente, estos hitos se colocaron, pero, después de levantar el acta respectiva, por instrucciones de la cancillería ecuatoriana el jefe de brigada se negó a suscribirlos.
A este último respecto, los peritos técnicos jurídicos han admitido que las actas no son válidas porque no se dio cumplimiento cabal a las formalidades establecidas por las partes y porque Ecuador no aceptó posteriormente la frontera así demarcada.
Sin embargo, lo más importante es el reconocimiento por los expertos de los países garantes de que debe respetarse la línea correspondiente a la realidad geográfica, es decir, el punto donde nace la Quebrada Norte, origen a su vez del Río Lagartococha. Y esto ya nadie puede modificarlo. (Luis Alberto Chávez).