Héroes Un Mismo Norte




Héroes
Un Mismo Norte
Tres generaciones que en su momento supieron defender nuestra frontera con Ecuador.

Son protagonistas de una historia escrita bajo el fuego de los morteros. Hombres de armas y honor que en su tiempo no se ablandaron frente al enemigo y ahora no se jactan de sus medallas. Tres generaciones de peruanos (cuyas edades corresponden a las del abuelo, el padre y el hijo) participaron en los tres conflictos con el Ecuador. Este es un homenaje a esos muchachos que en 1941, 1981 y 1995, defendieron con valentía y armas cada vez más sofisticadas el territorio del Perú.

Mayor E.P (r) Máximo Pimentel, 82, resistencia probada. Teniente General FAP (r) Mario Muñiz, 62, meteorología y geografía. Derecha: puesto ecuatoriano en territorio peruano.

1941: Veteranos en pie de Guerra.- En los sillones de la oficina principal de la Asociación Vencedores de la Campaña Militar de 1941, cinco veteranos recuerdan sus intervenciones en el campo de batalla.
Máximo Pimentel, de 82 años, que era alférez del regimiento de caballería N. 5, dispara las primeras palabras: "Eramos treinta y cinco hombres y habíamos perdido la comunicación con la base, nuestros caballos habían sido ametrallados y el puente de retirada quemado. De todos modos, no pensábamos retroceder". Luis Saldaña, 79, autor del libro sobre la campaña de 1941, "El Sargento Felipe", interviene con su potente vozarrón, no en vano lo siguen llamando `altoparlante': "Ha hablado un valiente entre los valientes". Marcos Salazar, 75, telefonista del grupo de artillería N. 6, se presenta: "Transmití la orden de ataque de los seis cañones ubicados en el puesto de El Porvenir, que dejaron en ruinas la aduana militar ecuatoriana del pueblo de Chacras". Y Angel Antezana, apuntador de la primera pieza de morteros del batallón de infantería N. 3, agrega: "También tuvimos que soportar el ataque de zancudos, mosquitos y garrapatas".

Soldado del ejército Keybel Reátegui, 21, entrenado en la lucha antisubversiva. Es parte de la reserva.

Además del aterrador traqueteo de las ametralladoras, los veteranos recuerdan aquellos gritos que salían del bosque: "¡Gallinas!", "¡Gallinas!", y la surrealista aparición del "Escuadrón Esmeralda", negros del cañaveral armados con machetes, que el enemigo mandaba al frente en calidad de carne de cañón.
El general Orlando Arias, 81, es el último en intervenir: "Ahora también estamos en pie de guerra. Nuestro principal enemigo es el Ministro de Economía".
Según una ley dada por el Congreso en 1990 los ex combatientes de 1941 tienen derecho a percibir tres remuneraciones mínimas legales al mes. Pero dos años más tarde, una trampa impuesta por la administración Camet hizo que se contaran hasta la fecha las mismas devaluadas remuneraciones de 1990. Por lo tanto, un héroe de 1941 percibe del Estado 446 soles. Esto lo deja desarmado y en medio de un campo minado por la pobreza y el olvido.

Relato bélico del '41.

El '81 según un piloto.

El '95 hasta Itamaraty.

1981: AGUILAS DE ACERO.- El general FAP Guillermo Carbonel, 67, autor del libro "Honor y Gloria", que narra los acontecimientos bélicos de 1981, responde:
-¿Cómo se dieron cuenta de la invasión?
-A mediados de enero un soldado peruano que había estado lavando ropa en el río, halló un pedazo de madera cortada con moto sierra. Cosa extraña e inusual, ya que aguas arriba se suponía que no había ninguna población.
-¿Qué se encontró?
-El helicóptero que fue a verificar el hecho fue ametrallado. Pero para estar del todo seguros, se mandaron tomar fotografías de la avanzada enemiga, las mismas que se mostraron al presidente Belaunde.
-¿Y?
-Ordenó evacuar inmediatamente a las tropas invasoras.
-¿Cómo?
-Se aprovechó que las cumbres de la cordillera del Cóndor estaban nubladas e impedían el paso de la Fuerza Aerea Ecuatoriana. Y así se ordenó el ataque aéreo del puesto de vigilancia (PV) 22 o falso Paquisha. Una flotilla de aviones Mirage 5 cubrían los cielos mientras los aviones de combate A-37 `ablandaban' el terreno. Luego de 30 minutos de artillería pesada, atacaron los helicópteros artillados MI-8 del Ejército, descargando cada uno 250 cohetes C5KO.
-¿Con que consecuencia?.
-Todos habían huido. En la frecuencia radial del Ecuador se escuchó que llamaban insistentemente a este puesto desde los puestos de vigilancia 3 y 4, que todavía no habían sido recuperados, informando que había una escuadrilla de aviones lista para apoyarlos pero que no podían pasar la Cordillera debido a la niebla.
Aquí el general Carbonel reconoce el inteligente apoyo estratégico del entonces coronel Mario Muñiz, 62, comando del grupo aéreo número 3, cuyo nombre de combate era `Califa'. Basado en sus conocimientos de la geografía y la meteorología de la zona, dio la recomendación de atacar un día nublado, ingresando por debajo del túnel de nubes. "En esa ocasión descartamos las normas tradicionales de comunicación, como por ejemplo hacer "radio silencio", e inventamos una clave muy efectiva que nos permitió estar en contacto permanente". Se traspasó el argot de la industria petrolera, con el que la FAP estaba familiarizado, al terreno de la guerra. Así, por ejemplo, el Perú era Petroperú y la Occidental Petroleum Company era Ecuador. Los chúcaros eran soldados y un ingeniero era un teniente. "Mi coronel, la manga de viento de la Occi sigue allí", quería decir que la bandera ecuatoriana todavía flameaba en suelo peruano. El presidente Belaunde era `el papá de Oscar Golf', puesto que su edecán FAP se llamaba Oscar Granton. Esta estrategia mantuvo en todo momento al enemigo fuera de foco.

Máximo Pimentel, Angel Antezana, Orlando Arias, Marcos Salazar y Luis Saldaña.

luego del bombardeo al falso Paquisha, el objetivo era llegar por vía terrestre. Pero las tropas peruanas se habían quedado entrampadas en la selva y las ecuatorianas empezaban a reaccionar. Por su parte, en Lima, el general Rafael Hoyos Rubio, presidente del Comando Conjunto, impacientado por no poder dar la información definitiva de la toma al Presidente de la República, se comunicó con el jefe de tropa:
-¡¿Qué esperan para tomar falso Paquisha?!
-¡Es que están disparando, mi general!
-¡Oye, cojudo, no te van a enviar flores ni caramelos!
Al parecer este empuje fue decisivo. Porque pronto, al tercer día, se realizó la toma definitiva del falso Paquisha, del PV-3 y del PV-4. "Con el terreno libre de invasores, se declaró el alto al fuego, llegaron los observadores militares y el canciller Arias Stella pudo ir a poner las cosas claras ante la ONU" -dice Muñiz.

1995: RECUERDOS VIVOS.- Un ex combatiente del Cenepa pasa inadvertido en la caseta de vigilancia de un condominio en Monterrico. Keybel Reátegui, llamado en el frente `Cobra', tiene 21 años, es reservista y empleado de una empresa de seguridad. En 1995 prestaba servicio militar en el batallón contrasubversivo de Tarapoto y fue convocado al norte por su experiencia en la zona del Huallaga, traducida en veinte enfrentamientos con senderistas, emerretistas y narcotraficantes.
Sufrió muy de cerca el horror de las minas. "Cuando íbamos camino a Cueva de los Tallos mi teniente activó una mina, por lo que tuvimos que seguir abriéndonos paso entre la maleza. Sufrimos ataques tan copiosos que no podíamos levantar la cabeza y que duraban horas. Luego tuvimos la misión de llegar a la cuota 12/12, pero nunca llegamos. Una orden nos obligó a quedarnos donde estábamos debido a que habían minas por todas partes y sufríamos muchas bajas.
Mi amigo `Lince' pisó una mina y lo subimos al helicóptero sin una pierna. `Grillo', mi mejor amigo, fue víctima de otra. Lo vimos morir, pedía agua, pedía ir al baño, estaba desvariando. Nos reunimos todos alrededor de él para darle algo de calor y aliento. Recuerdo que mientras agonizaba nos miraba las caras, con valor, como si estuviera orgulloso de nosotros. (Gastón Agurto)